2017

Invitación a la confianza (VIDA DE ORACIÓN V)

Mateo 7.7 Anexo

Mateo 7:7-11

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

 

Cuando nos acercamos a nuestra entidad financiera a solicitar un grupo de cheques de nuestra cuenta bancaria, generalmente, si el banco tiene a disposición del cliente una serie de modelos de cheques, el usuario tiene la posibilidad de pedir el que más le guste. Sobre el cheque vendrá el número de la cuenta, la dirección del dueño de la cuenta, y otros detalles más. El solicitante, el cliente, tiene la seguridad que los cheques vendrán tal cual se solicitó. Se pide, se recibe, eso es dar confianza.

 

Jesucristo, cuando estaba hablando sobre la oración, utiliza tres actividades diferentes como ejemplo para invitarnos a confiar en Él: pedir, buscar, llamar (Mt 7:7). Estas acciones son activas. Una persona, para que puede recibir algo debe pedir, si no lo hace, no lo recibirá. De la misma manera, la búsqueda es el acto de ir en pos de algo hasta encontrarlo; y el llamar tiene el propósito de levantar una voz hasta que sea respondido.

 

Dios desea que nuestra oración sea convierta en un acto activo y no pasivo. Muchos creemos que al orar estamos perdiendo tiempo, cuando en la búsqueda de nuestras necesidades se trata. Preferimos ir directamente a conseguirlo sin tener que pasar tiempo “orando”. Nuestra fe ejercerá en nosotros la posibilidad de pasar primero por nuestro “banco espiritual” para pedir lo que necesitamos, y entonces sabremos que podremos recibirlo porque confiamos en el Dador de lo bueno (Mt 7:11).

Mateo 7.7 Color

Nehemías escuchó la difícil situación en la que se encontraba Jerusalén, y con corazón quebrantado, pasó 4 meses orando a Dios para que le ayude a hallar gracia ante el rey Artajerjes. Después de este tiempo pidiendo halló lo que necesitaba, y al levantar su voz, ésta fue escuchada por el rey (Neh 1:1 – 2:8). Muchos actualmente hubiéramos aconsejado a Nehemías de esta manera: “Mira Nehemías, el problema es grave en Jerusalén, ve y habla con tu jefe para que te de permiso de ir; si al final no te permite, entonces renuncia y ve, pues lo que quieres hacer no puede esperar”. ¿Cree usted que Nehemías hubiera conseguido todo lo que recibió esperando y orando?

 

Jesucristo, usando el ejemplo de un padre terrenal, nos recuerda que nuestro Padre Celestial puede darnos lo que necesitemos con pedirlo, esa es la confianza que desee que desarrollemos (Mt 7:9, 10). Pero, como lo aclaró el Señor, solo dará buenas cosas”. Dios responderá solamente con algo que nos conviene, lo que esté bajo Su voluntad, y que sabe que nos bendecirá; esas buenas cosas dará “a los que le pidan” (Mt 7:11).

 

«Gracias Padre por animarnos a confiar en Ti»

 

1 Juan 5:14

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”

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