Enfrentando el desprecio

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Nehemías 2:17-20

“Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.”

  1. Nehemías había recorrido la ciudad, y ya tenía un plan para la reconstrucción de los muros y el levantamiento de las puertas, el pueblo estaba listo y animado.
  2. Los enemigos de Jerusalén vieron con ego y maldad cómo el pueblo estaba unido y animado para llevar a cabo la empresa que deseaban hacer, y levantan una acusación acompañada con burla para tratar de detener el proyecto.
  3. Nehemías les recuerda a estos burladores que su desprecio y acusación no tiene fundamento. El rey había dado su aprobación, pero, sobre todo, Dios estaba prosperando la obra, y ante ello nadie la detendría.


Cuando Dios está por hacer algo grande, siempre usa ejemplos significativos para mostrar Su gloria en medio del hombre. Él estaba por reconstruir Su amada Jerusalén, y esto sería notorio entre todos, pero en especial, en medio de los pueblos enemigos. Dios estaba por hacer algo grande.

Entre los que estamos en un proyecto de reconstrucción espiritual de nuestras vidas junto al Señor, los enemigos se levantaran inmediatamente para detener esa obra. Muchas veces la intimidación y el desprecio es una de las primeras armas. Sobre todo, cuando ellos conocen en donde hemos estado, la desmoralización es un arma cruel que ellos usan para mostrarnos nuestras debilidades y grandes limitaciones. McGee, J. V. dijo: “El enemigo usará diferentes métodos para intentar desanimarte. Generalmente, el ridículo es el primer método que intenta el enemigo.”

Ahora, para aliento nuestro, ellos no se han dado cuenta que no es nuestra capacidad lo que nos ayudará a levantar nuestros “muros y puertas”, es el poder Dios, Su guía y provisión de todo recurso espiritual lo que nos ayudarán a terminar con éxito nuestra obra. Dios será quien estará a nuestro lado para ayudarnos a salir.

Miremos a las promesas de Dios, a lo que en Su Palabra nos ha dicho, y a Su poder; esto bastará para callar cualquier voz de desaliento en contra nuestra.


«La confianza en las promesas de Dios acallan cualquier “ruido del desprecio” que el peor enemigo quiera gritar en contra del creyente»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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