Evangelismo

Nos está llamando | VIDA CRISTIANA

Marcos 1.17 [1]

Marcos 1:16-20

“Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.”

 

Hudson Taylor fue uno de los misioneros más intrépidos del siglo XIX, su tenacidad, creatividad, y persistencia hicieron que este aventurero no solo pueda ir a China a predicar el evangelio, sino que formó una agencia misionera que llevaría a cientos de personas a dar su vida para predicar el evangelio en ese país. En una de sus biografías vemos un relato muy interesante de un incidente sucedido después de un culto en donde un principal de uno de los pueblos se levantó y con voz triste dijo:

<< “Durante años y más años he buscado la verdad, como toda su larga vida mi pobre padre la buscó sin descanso. He viajado mucho, mucho, y he leído todos los libros de Confucio, de Buda, de Taos, y no he logrado hallar descanso. Y hoy, por lo que acabo de oír, siento que, al fin, mi espíritu puede descansar. Desde esta noche yo soy un seguidor de Cristo.”
     Después, dirigiéndose al misionero, con voz solemne le preguntó lo que por años conmovió y seguirá conmoviendo a los que de veras aman a los pecadores perdidos.
     —¿Por cuánto tiempo conocéis las Buenas Nuevas en Inglaterra?
—Por centenares de años —contesta Taylor.
—¡Cómo! … ¿Es posible? —exclamó el chino—, ¡por centenares de años! … ¿Es posible que hayáis conocido a Jesús el Salvador por tanto tiempo y hasta ahora no nos lo hayáis hecho conocer a nosotros? Mi pobre padre buscó la Verdad por muchos años … y murió sin hallarla. ¡Oh! ¿Por qué no vinisteis más pronto, por qué no vinisteis antes?
He aquí el grito de todos los que ignoran “las buenas nuevas de salud”.
¡
Cuán triste es confesar que las tres cuartas partes de los creyentes en Cristo, salvos por su gracia, están callados y no dicen a los demás lo que otros les anuncian a ellos mismos: Que en Cristo hay salvación eterna ahora mismo! >> (Lerı́n, A. – 500 Ilustraciones)

Jesucristo sigue buscando gente dispuesta a seguirle sin condiciones, pero con compromiso. Hudson Taylor estuvo dispuesto a dejar que Dios le utilizara para que sea Él quien obre y salve a los habitantes de la China del siglo XIX. Sin ese compromiso de este hombre entregado, esa labor no se hubiera dado.

De la misma manera Jesús llamó a Pedro, Andrés, Juan y Jacobo a seguirle para que sea el mismo Señor quien haga de ellos “pescadores de hombres”. Este llamado sigue vigente hasta hoy.

No todos somos llamados a ser misioneros o pastores, pero todos los creyentes somos llamados a ser seguidores de Cristo. Dios es quien capacita a cada creyente a ser un evangelizador, no es obra del discípulo, sino del mismo Jesús.

Si los doce discípulos no le hubieran seguido no hubiera sido posible evangelizar al mundo hasta entonces conocido. Si Taylor no le hubiera seguido no hubiera sido posible evangelizar a la China del siglo XIX. Si usted y yo no le seguimos no es posible evangelizar nuestro mundo alrededor. Muchas personas que están a nuestro lado están falleciendo como el padre del principal chino: “Sin conocer la verdad”.

Es tiempo de decidir caminar en pos de Jesús, es Él quien nos transformará en “pescadores de hombres”; la tarea es sencilla: Nosotros le seguimos y es Él quien nos forja. Seguirle es compartir diariamente con nuestro Señor en nuestro tiempo devocional; Seguirle es obedecerle; Seguirle es ver la necesidad de predicar el evangelio, Seguirle es dejar que Él nos use. NOS ESTÁ LLAMANDO, ¿Lo estamos siguiendo? A nuestro alrededor hay muchos esperando encontrar la verdad que les traiga la paz.

 

«Señor, quiero amar al perdido como Tú me amas a mí; quiero llevar el mensaje de verdad a ellos como alguien me lo trajo a mí»

 

Romanos 10:15

“… ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

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