Un rayo de SABIDURÍA

No hay sabiduría en la soberbia | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 11.2

Proverbios 11:2

“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Mas con los humildes está la sabiduría.”

 

Era un ser con luz brillante, Lucero era su nombre; su belleza perfecta, como de ángel; de gran sabiduría. Su presencia fue en el Edén, justo después de haber sido creado. Querubín grande, protector; estaba ante el mismo trono de Dios con tan gran privilegio. Hasta ese momento Satanás estaba en una gran condición. Pero de repente su corazón se enalteció, su soberbia lo contaminó, su deseo de poder lo sedujo y su sabiduría se corrompió. (Isaías 14:11-15; Ezequiel 28:11-17)

La palabra corromper (shajat: שָׁחַת, H7843) puede ser traducida también como pudrir, arruinar, estropear, destruir. Esta palabra se encuentra en un pasaje de Ezequiel cuando describe que la sabiduría de Satanás fue corrompida, arruinada, estropeada por la soberbia y el pecado que vino con ella (Ezequiel 28:17).

Vine en su diccionario nos dice que “cualquier cosa buena puede «corromperse», «destruirse», «arruinarse» o «pudrirse»”; aún la misma sabiduría. También añade que “los profetas se valen a menudo de shajat para comunicar la idea de «corrupción moral»” (Comp. Isaías 1:4; Sofonías 3:7). Es ahí donde la sabiduría de Satanás fue corrompida, moralmente dejó lo bueno y buscó lo malo, por lo tanto, pecó.

Pablo, en su Carta a los Romanos, nos dice que la persona que no reconoce a Dios se envanece en su razonamiento y se le oscurece su corazón, y “profesando ser sabios”, se hacen “necios. (Romanos 1:21, 22).

Es obvio entonces que una persona soberbia no puede ser sabia, pues su conocimiento se corrompe por el orgullo y arruina su mente y su corazón. ¿Ha tratado de dialogar con una persona orgullosa? Si lo ha hecho, sabrá entonces que el dialogo y la buena discusión no es posible, porque en su soberbia no entenderá razones. Un motivo por el que una persona soberbia no puede aprender es porque cree que lo sabe todo. Es un “sabio arrogante”.

El humilde, por el otro lado, es distinto. Su humildad lo llevará a escuchar con facilidad. Su sencillez le recordará que no es superior a otros y que lo que ha adquirido ha venido de Dios. Al ser humilde tiene un corazón temeroso ante Dios, y el principio de la sabiduría es el mismo temor a Dios (Proverbios 1:7).

Además, el verdadero sabio discierne apropiadamente su conocimiento, llega a comprender que nunca llegará a ser igual a Dios, y que su conocimiento está limitado. Por más que llegue a conocer mucho, nunca conocerá lo suficiente. Al ser humilde escuchará con prontitud opiniones y razonará esos nuevos conocimientos, que, al faltarle, estará dispuesto a escuchar para adquirir más sabiduría.

Satanás creía que llegaría ser igual a Dios, y en su corrompida sabiduría consideró que lo lograría; el hombre humilde sabe que la sabiduría viene de Dios, y por ello nunca se comparará a Él. El sabio arrogante desecha la verdad de Dios, el sencillo de corazón la anhela.

 

«El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad» – Ernest Hemingway

 

Miqueas 6:8

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

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