2017

Resolución que asombra

1 Pedro 2.21 Anexo

Marcos 10:32-34

Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.”

 

Los parques temáticos o de diversión, y sobre todo las montañas rusas, generan gran adrenalina y atraen a mucho turista y aficionado a las emociones extremas. Cada persona que se acerca a disfrutar de esos segundos de gran tensión y emoción cuentan que sus experiencias son asombrosas. Pero para aquellos que no disfrutan de estas emociones, contemplar el valor de estos intrépidos aventureros asombra y hasta atemoriza. Siempre habrá muchos que buscarán apasionadamente hallar estímulo en sus aventuras, y otros, como yo, que meditaremos mucho antes de considerar hacerlo.

Jesucristo estaba subiendo en el camino hacia Jerusalén, estaba llegando al final el ministerio terrenal del Salvador. Pero Él no iba timorato ni preocupado, iba adelante guiando al grupo de seguidores que, asombrados le seguían con miedo. Sus discípulos sabían muy bien las amenazas que estaban sobre el Señor, los fariseos habían determinado apedrearlo (Jn 9:22; 11:8, 57).

Sorprendentemente llama a sus más cercanos seguidores aparte y les anima con las siguientes palabras: “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán…”. Deténgase un momento a meditar por favor. Piense en estas palabras del Señor por un instante. ¿Cómo hallaría usted aliento en ellas? Aparentemente no vemos ninguna palabra de consuelo hasta ahora, pero el Señor termina su explicación de una manera que debería desprender de nosotros un aleluya hasta el cielo; les dice para terminar: “…mas al tercer día resucitará.” (Mr 10:33, 34)

Jesucristo estaba caminado sobre la voluntad del Padre con tal resolución que asombraba aún a sus más íntimos amigos. Sabía que venía sufrimiento, pero todo esto tenía un propósito glorioso en los planes de Dios.

Nuestro caminar en la voluntad de Dios para nuestras vidas traerán siempre aventuras algo parecidas. Tendremos rechazo de algunos, limitaciones en otros momentos, sufrimientos, pruebas, pérdidas, tentaciones, y más. Jesucristo nunca ofreció una vida sencilla en nuestra vida junto a Él (Mt 8:20), pero si nos ofreció grandes victorias y muchas bendiciones (Jn 16:33).

1 Pedro 2.21 Color

Vivamos de tal manera que nuestra fe en Dios y nuestro caminar junto al Señor sea tal que muchos nos miren con asombro. Que nuestro testimonio sea tan impactante que el mundo nos vea caminar frente a ellos, y no detrás de otros. Si es que causamos miedo, que ese miedo sea por nuestra confianza en Dios, de tal manera que se cuestionen por qué lo hacemos, y entonces, si nos permiten, les podremos explicar cómo Cristo a sus discípulos: “Nuestra vida no es sencilla, pero siempre y al final existen grandes victorias junto a Dios”.

 

«Padre, que mi vida sea un testimonio de confianza y fidelidad»

 

1 Pedro 2:21

“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.”

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