Evangelismo

¡Está por venir! | VIDA CRISTIANA

apocalipsis-1-8-anexo

¡Está por venir!

 

Miqueas 5:2-4

“Pero tú, Belén Éfrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.”

 

Lockward A., hablando de la profecía nos dice: «Se nos enseña en 2 Pedro 1:19: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca”. Muchos errores y problemas han surgido en la historia de la Iglesia porque siempre aparecen individuos o escuelas de pensamiento que pretenden alumbrar allí donde la Biblia dice que está oscuro. El futuro, dice Pedro, es un “lugar oscuro”. La profecía es una luz, pero no una luz total, sino “como una antorcha que alumbra en un lugar oscuro”. Cuando encendemos una antorcha dentro de una cueva llena de tinieblas, podemos ver el contorno de las cosas, pero no el detalle de ellas. Se producen sombras y reflejos, perfiles y contrastes. Pero aunque no veamos los detalles, el alumbrarnos con la antorcha nos permite dirigir sabiamente nuestros pasos. Ese es el propósito de la profecía.» (NUEVO DICCIONARIO DE LA BIBLIA).

El Profeta Miqueas nos presenta en este corto pasaje varias profecías, unas ya cumplidas y otras por cumplirse, referente a Jesucristo, a más de una breve descripción del Señor:

SU NACIMIENTO (“Belén Éfrata… de ti me saldrá”): Belén, una ciudad pequeña entre la tribu de Efraín sería el lugar del nacimiento de Jesús, mismo lugar de donde nació su padre David.

SU SEÑORÍO (“el que será Señor en Israel”): Habla del Rey por ser hijo de David, pero también por ser el mismo Dios.

SU EXISTENCIA (“sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”): Jesucristo es el Dios Eterno. La expresión nos habla de la encarnación de Dios en la Persona del Hijo (Apocalipsis 1:8).

SU RECHAZO Y MUERTE (“Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz”): Jesús sería rechazado por sus hermanos, y a causa de ellos los dejaría, no por voluntad propia, sino por Su muerte, a causa del rechazo del pueblo judío (Isaías 53).

SU PASTORADO (“y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.”): La promesa de la restauración de Israel no se dio en la Primera Venida, pero si lo hará cuando vuelva por Segunda vez.

SU REINO MILENIAL (“Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra”): En la Segunda Venida, Cristo establecerá su Reino prometido. Al inicio del mismo vendrá con poder a defender a su pueblo de Israel, destruirá a sus enemigos, e instalará la paz. Al final, se levantará un pequeño grupo de hombres que incitados nuevamente por Satanás querrán derrotarlo, pero no podrán. Se dará el Juicio del Gran Trono Blanco, y de ahí enviará a Satanás y a todos lo que no han creído en Él al infierno. Entonces se dará “un nuevo cielo y una nueva tierra” (Apocalipsis 19:11 – 21:1).

Jesucristo puede venir en cualquier momento, y aunque no tenemos información detallada de esa fecha, los pasajes del Nuevo Testamento apuntan a que es inminente. Glorioso será el momento de verlo venir con Sus santos. Primero vendrá a llevarse a Su Iglesia a Su presencia en el arrebatamiento, de ahí la terrible Tribulación, luego el Milenio.

¿Estamos preparados esperando con ansias al Señor? El apóstol Pedro nos recuerda que “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:8-9). Jesucristo está dando tiempo al hombre para que se arrepienta, es el propósito de Su demora, pero no tarda, Su promesa así lo dice: “Ciertamente vengo en breve” (Apocalipsis 22:20). ¡ESTÁ POR VENIR!

 

Apocalipsis 1:8

“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s