2016

“Pasa este Jordán” | VIDA CRISTIANA

 

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“Pasa este Jordán”.

 

Josué 1:1-3

“Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.”

 

Un día, estando de viaje de estudios con mis compañeros de universidad, fuimos hacia el área amazónica de mi país. El propósito era visitar granjas de producción ganadera para aprender de los diferentes sistemas de pastoreo, estudiaba la carrera de veterinaria. Mientras estábamos en el viaje, nos detuvimos en uno de los ríos más grandes de la zona, el Río Pastaza, para bañarnos en él.

Con nosotros iba un amigo nativo de la zona, quien nos desafió a cruzar el río nadando. Por supuesto que algunos no nos dejamos impresionar ante tal desafío y decidimos aceptarlo, sin saber realmente lo que esto podría acarrear. La distancia no era muy larga para nadar, el problema era lo corrientoso que es el río, acompañado de un agua que, sin ser muy fría, produjo el enfriamiento del cuerpo repentino. La velocidad del río me inquietó tanto que me agité por la adrenalina, y el frío del agua incrementaron mi ritmo cardiaco, a punto que comencé a desesperarme tanto que casi me paralicé nadando. De repente, el frío hizo que mis músculos de acalambraran impidiéndome nadar. Todo esto produjo un momento de desesperación que casi termina en tragedia. No sabía a lo que me exponía.

Josué estaba por cruzar el Río Jordán. Para este experimentado general de guerra, la oportunidad de cruzar el río representaría un gran desafío. Era su primera incursión como líder de Israel. Para el tiempo en el que se encontraba frente a las aguas de este caudaloso río, las frecuentes inundaciones a causa de su gran tamaño eran constantes (Josué 3:15). Se encontraría con el reto de movilizar a todo el ejército de Israel a través del caudaloso río. Para Israel esta experiencia no era tan nueva, puesto que cuarenta años atrás había cruzado el Mar Rojo (Éxodo 14:13-22), excepto que esta vez tenían que poner sus pies en el río primero con el Arca del Pacto a cuestas y confiar que mientras marchaban en él, las aguas se abrirían, a diferencia de la primera vez que las aguas se partieron en dos antes que ellos comenzaran a cruzar (Josué 3:11-13). ¡Era una prueba de fe!

Para Josué era una prueba de obediencia y confianza. El pueblo iba a confiar en su líder siempre y cuando actuara con valor y empeño y que Dios estuviera con él (Josué 1:17, 18). Dios tenía que ayudar al líder en esta tarea, pero el líder tendría que confiar en su Señor.

Muchas veces nosotros debemos aprender a confiar en el Señor y caminar en confianza sobre nuestro “Jordán” para conseguir las bendiciones que Dios nos promete si actuamos con fe. Para muchos de nosotros nos es más fácil cruzar nuestro “Mar Rojo” antes que el “Jordán”, porque esperamos ver las señales ante nuestra presencia para comenzar en obediencia. La Biblia nos recuerda que nosotros debemos caminar por fe y “no por vista” (2 Corintios 5:7), y que sin esa fe “es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Nuestro éxito en nuestro caminar con el Señor radica en nuestra relación con Él. Para saber lo que Dios quiere que haga necesito tener una comunión diaria de amor con Él, al leer Su Palabra escucho lo que me pide que haga, y cuando Él me muestra que debo dar un paso antes de ver las cosas darse, es porque Él quiere que camine confiando en Su Palabra y no en los hechos presentes. Pero si mi relación con el Señor no se da, no podré escuchar lo que Él me pide. Dios le dijo a Josué: “levántate y pasa este Jordán”, y fue la confianza de Josué en su Señor que lo llevó a la obediencia y a su éxito como líder de Israel. ¿Está usted escuchando a través de la Biblia a Dios? Si no sabe lo que Dios le dice, no sabrá lo que Él espera de usted. Nuestra fe es fundamental, pero debe basarse en la guía directa de nuestro Dios.

 

«Señor, ayúdame a caminar por fe cuando escuche Tu Palabra»

 

Salmos 119:35

“Guíame por la senda de tus mandamientos,
Porque en ella
(La Biblia) tengo mi voluntad.” (Paréntesis añadido)

 

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