2017

Detenimiento y meditación

Salmos 1.2 Anexo

Salmos 1:1-3

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.”

 

Al terminar la lectura de una reflexión sobre un pasaje me disponía a leer un poco de la Biblia en mi tiempo devocional. Cuando estaba por iniciar la lectura en la Biblia me detuve inmediatamente, fue como si el Espíritu Santo me hubiera dicho: “¿Ya meditaste en lo que leíste? ¿Sabes de que se trataba la lectura? ¿Qué pudiste sacar de provecho de lo que acabaste de leer?” En ese instante reflexioné sobre lo leído, se trataba acerca la misericordia de Dios. Si no hubiera sido por esa “llamada de atención” no hubiera apreciado la increíble misericordia de Dios sobre mi vida. Muchos de nosotros podemos pasar tiempo “leyendo” la Biblia o nuestro devocional sin ni siquiera reflexionar sobre lo que hemos leído.

Otro problema que tengo es hacer una lectura sin entendimiento o apreciación de lo que leo. Existen momentos en los que debo que leer dos o tres veces para realmente poner atención a lo que estoy leyendo, parecería que mis ojos se pasearan por las líneas del párrafo y mi mente no asimila nada de lo mirado a “vuelo de pájaro”, es ahí donde he tenido que disciplinarme.

Para que la lectura de la Palabra de Dios tenga significado y vaya a influenciar sobre nuestras vidas debemos leer con detenimiento, y después de hacerlo, reflexionar sobre lo leído.

El salmista nos dice que la “ley de Jehová” era su “delicia” (v. 2), eso quiere decir que la lectura de la Biblia le era un placer. Como un postre favorito que lo degusta lentamente para saborearlo por completo, que así sea la lectura de la Biblia, una delicia.

El escritor no solo se deleitaba en Ella, sino que meditaba en lo que había “saboreado”, reflexionaba en sus “sabores” y “textura” y profundizaba en cuan exquisito había sido cada “bocado”. ¿Así leemos la Biblia?

Salmos 1.2 Color

Si seguimos los planes de lectura de la Biblia en un año, esos planes requieren por lo menos leer 3 o 4 capítulos al día, y eso es fantástico; pero permítame expresarle algo, si lo que leyó lo realizó en forma mecánica y no analítica, no le habrá ayudado mucho. Mejor lea un capítulo o un párrafo y saque todo el provecho posible y logrará más que leer la Biblia, llegará a darle cabida a la Palabra de Dios, y será Ella quien le transforme. No tendrá mayor valor lo tanto que he leído, sino lo tanto que he aprendido.

Cuando lea, mire a quién se refiere, qué es lo que dice, porqué lo dice, que puede usted usar para bien de su vida, cómo eso le puede dar una guía en su vida. Qué dice de Dios, de nuestro pecado, de nuestra necesidad, de nuestras decisiones, etc. Si sólo leyéramos un versículo y sacáramos de él su máximo provecho, habremos obtenido más que leyendo todo un libro sin retener nada de él.

 

«Dios, te alabo por lo provechosa que es Tu eterna Palabra»

 

Salmos 119:97

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.”

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