2017

Principios para el Líder XIV – PLANIFICADOR

Nehemías 2.13 Anexo

Nehemías 2:11-16

“Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días, me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba. Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví. Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra.”

 

Nehemías había llegado a Jerusalén para levantar los muros de Jerusalén. Los muros y las puertas habían sido destruidas por el ejército babilónico años atrás, y Dios había puesto en el corazón de Nehemías el poder reedificar las defensas de la ciudad.

 

Nehemías tenía el apoyo de Dios y del rey Artajerjes para llevar a cabo la tarea, pero ésta no podía ser desarrollada a cabalidad sin una estrategia. Para eso, él ya tenía los recursos que el imperio le proveería (Neh 2:8), pero tenía que evaluar las condiciones en las que estaban los muros y las puertas para poder planificar el trabajo hacer (Neh 2:11-16).

 

David no fue un exitoso guerrero solamente por su fuerza o destreza, sino por su dependencia a las estrategias de Dios (2 S 5:17-25). Cuando Gedeón salió contra los madianitas, Dios fue quién estructuró el plan de batalla y la cantidad de soldados se requerirían para la victoria, de 32.000 soldados disponibles fueron necesarios solamente 300 para enfrentar al enemigo (Jue 7). Un buen líder depende plenamente de Dios para poder encontrar las mejores estrategias que le ayuden a conseguir las metas deseadas (Pr 19:21; Stg 4:13-16).

Nehemías 2.13 Color

Jesucristo dijo que una persona sabia se “sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita” para acabar la tarea (Lc 14:28), pero debemos recordar que nuestra relación con Dios nos ayudará, por medio de la guía del Espíritu Santo, a desarrollar la tarea. Nuestra confianza en Dios nos permitirá mirar por fe lo que sólo Él puede ver.

 

Un líder tiene que ser un estratega para poder evaluar la tarea, calcular los recursos que tiene, considerar las prioridades, trazar un plan que le ayude cumplir con metas establecidas, y depender de Dios para todo eso y más.

 

«No se puede trazar un camino sin saber a dónde se va, ni se puede avanzar sin saber lo que necesitamos llevar»

 

Proverbios 16:9

“El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.”

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