Hablemos de amor…

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Filipenses 1:8-11

“Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.”

  1. Pablo además de ser un gran evangelista, amante de Dios y entregado a todo aquel que no hubiese conocido la verdad de Cristo, también era un hombre con el corazón de un Pastor, era normal que él sintiera una profunda carga por todos aquellos que habían conocido de Dios a través de su mensaje.
  2. Ese amor que movía a Pablo le hacía orar por lo más importante que se puede orar por los seres que se aman, que crezcan en el amor de Dios cada vez más…
  3. La forma en la que se puede amar cada vez más a Dios es conociendo Su palabra y viviendo diariamente conforme a Ella, es llevar el conocimiento teórico a la práctica, por ejemplo: es entender que Dios nos ama, mientras se viven momentos de dificultad y dolor.
  4. Amar cada vez más a Dios lleva a dos consecuencias: la primera es que nos hace tomar decisiones conforme a Su voluntad, nuestras decisiones serán excelentes, no solo buenas, y gozaremos del resultado de ellas.
  5. La segunda consecuencia es que nuestras vidas, y no solo nuestras palabras, serán una expresión continua de adoración a Dios, quién entregó todo lo que tenía por reconciliarnos con Él.

El amor es el móvil más grande del ser humano, es el mayor motivador e inspirador de nuestra vida, lo que haces es el resultado de aquello que amas. Si lo que más amas eres tú mismo, tu vida girará entorno a ti, sí amas a tu familia por encima de todo, tu vida girará en torno a ella.

Por eso debemos preocuparnos porque nuestro amor más profundo sea para Dios, porque si es así, continuamente estaremos motivados a obedecerle y agradarle. El Apóstol Pablo sentía ese amor y por eso dice que el amor de Dios lo hacia sentir obligado, movido, apremiado, constreñido a hacer Su voluntad (2 Cor. 5.14).

Pedro es un gran ejemplo de esto, cuando Cristo iba a ser crucificado el prometió estar al lado suyo y morir con Él si era necesario (Mt. 26.31-35), pero cuando llegó el momento no lo hizo, y en cambio lo negó tres veces (Mt. 26.69-75). Después de la resurrección de Cristo, Él se reúne con Pedro y su pregunta fue ¿Me amas?, eso dejó claro que el problema de Pedro fue de amor, porque su amor no fue tan fuerte como debía serlo (Jn. 21.15-19); pero con el tiempo, ese amor fue creciendo cada vez más y más, al punto que lo amó tanto que también murió por Él.

La pregunta es: ¿Amamos a Cristo cada vez más y más…?


«El amor que sientes por Dios es la energía que te mueve para hacer Su voluntad»

Ministerio UMCD

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