¿Cómo será nuestro cuerpo en la eternidad?

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1 Corintios 15:35, 42-52

Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? […] Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

  1. Entre los creyentes en Corinto se hallaba la pregunta de cómo será el cuerpo de la persona que resucite, o cuáles serían las características de éste (v. 35), a lo que Pablo entra a responder en estos versículos.
  2. Pablo utiliza la semilla como ejemplo de transformación (v. 36-38). Si miramos al grano, no tiene ninguna característica física al de una planta, y cuando es enterrada muere, pero de su interior nace un ser diferente y lleno de vida, así de la muerte Dios traerá con nueva vida al cuerpo resucitado.
  3. Utilizando la creación, hace diferencias entre la masa muscular de cada ser creado (v. 39) y las diferencias en masa estructural de las estrellas (v. 40, 41) para dar a entender que una persona será cambiada en estructura cuando sea resucitado. Recordemos que el pecado contaminó al cuerpo actual del hombre, y a la creación también (Ro. 8:19-23),  y a causa del pecado el cuerpo tiene que morir para que sea destruido el mal que hay en nosotros y que mora en la carne (Ro. 7:17-20).
  4. En este nuevo cuerpo ya no habrá corrupción, ni deshonra, ni debilidad, ni limitaciones de tiempo y espacio (v. 42-44). Como vemos en el ejemplo del Señor Jesucristo resucitado, era un cuerpo diferente, tenía otras características físicas, pero era diferente al que fue sepultado (Jn. 20:19-29). En la resurrección llevaremos un cuerpo diferente, con características “celestiales” para poder estar en la eternidad en la presencia de Dios (v. 45-49).
  5. Nada contaminado con el pecado podrá estar en la presencia de Dios (Ap. 21:27), por este motivo el cuerpo resucitado será diferente en características al actual que tenemos, y el pecado, al morir en la carne en nuestra muerte, ya no estará más presente en nosotros. Y para aquellos que estén vivos en la venida de Cristo, ellos no morirán, sino que serán milagrosamente transformados al ser llevados, y eliminado de ellos el pecado (v. 50-52).


Muchos misterios hay tras la verdad de la resurrección, y aunque la Biblia nos da respuestas a muchas de las preguntas sobre el tema, lo cierto es que no nos da toda la información al respecto.

Preguntas sobre ¿qué edad tendremos cuando estemos allá? ¿si todos nos vamos a reconocer? o ¿si realmente todos usaremos vestidos blancos o no? son muchas de las interrogantes que vienen a nuestra mente. Pero lo que es más importante es lo que la Biblia sí nos responde: Nuestros cuerpos serán glorificados, ya no habrá más pecado en él, físicamente tendremos características de tiempo y espacio que nos darán capacidades diferentes a las actuales para pasar la eternidad, entre otras. Todas son maravillosas noticias.

Pero la pregunta que más nos debería importar es: ¿Estamos seguros de que resucitaremos? Recordemos que la Biblia nos enseña que es por la fe en la obra de Cristo donde reposa nuestra esperanza. Si usted aún no ha recibido a Cristo, sus pecados todavía le condenan y no hay la posibilidad de estar en el cielo, resucitará, pero será para la condenación; pero si ya aceptó a Jesús como su Salvador, entonces espere ese glorioso día cuando verá con sus propios ojos cómo será su nuevo cuerpo.



«El misterio de las características de los cuerpos resucitados será completamente revelado cuando estemos en el cielo, pero mientras tanto, las respuestas bíblicas que tenemos de ello son maravillosamente alentadoras»

–Ministerio UMCD–
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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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