Vamos a seguirlo en santidad

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Josué 3:3-6

“y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella, a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella. Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.”

La santidad del creyente es vital para poder agradar y seguir a nuestro Santo Dios. El mensaje conciso en toda la Escritura nos expresa que Dios es Santo, y que demanda de aquellos que somos sus hijos que vivamos en santidad (Lv. 20:7; 1 P. 1:15-16). Entendiendo que la santidad no es algo que se va a lograr inmediatamente, ni menos de forma perfecta aquí en vida; pero sí debemos tener en mente que debe ser nuestra meta diaria y constante.

El autor de Hebreos nos dice claramente que sin la obediencia o la consagración del creyente nadie podrá ver a Dios obrar (He. 12:12-14; Comp. Jn. 14:15-23). Es en santidad que podremos conocer la voluntad de Dios, porque quien desea agradarle de corazón buscará siempre la guía de Él para cumplir con Su voluntad. Romanos nos dice que es en la consagración y en la renovación de pensamiento que transforma nuestro comportamiento en donde las personas podrán conocer y experimentar “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro. 12:1-2)

Así que, la clave para una vida llena de la obra de Dios manifestada en nuestra vida está, no solamente en la separación del hombre del pecado, sino en el temor reverente de reconocer que estamos ante un Dios Santo que espera que honremos Su santidad.


Para el pueblo de Israel, esto se expresaba en la manera como honraban la presencia de Dios en el tabernáculo. Dios se manifestaba constantemente en el lugar santísimo, donde estaba el arca del pacto, dentro del tabernáculo edificado por Moisés, y ese lugar debía ser respetado (Éx. 40:34-35). En ese tiempo el pueblo no podía acercarse a la presencia de Dios, solamente los sacerdotes. Era un acto de santificación o separación para que todos tengan presente que Dios era santo y nadie debía acercarse a Él sin estar en santidad (Éx. 19).

Con este mismo sentir, el hecho que el pueblo debía estar separado del arca al cruzar el Jordán expresaba ese deseo de que Su pueblo le siga en reverencia, que no olviden que ellos al ser Su pueblo debían seguirle en santidad. La distancia que se solicita guardar es de “dos mil codos”, cerca de 914 metros (v. 4), y por eso se les manda a que se santifiquen para que puedan ver las “maravillas” que Dios iba a realizar en medio del pueblo (v. 5). La santificación en este caso era un acto simbólico de un lavamiento del cuerpo y ponerse ropas limpias, pero que expresaban lo que internamente debían anhelar en el corazón.

Nosotros los creyentes, ahora tenemos entrada a la presencia de Dios por medio de la obra de Cristo. Es Jesús por medio de Quien podemos presentarnos al Padre. Pero de la misma manera, aunque ya hemos sido «lavados» con la sangre del Cordero, y por tanto santificados (He. 9:11-28; 10:3-22), ahora nuestra responsabilidad es santificar a Dios con nuestra obediencia y vivir apartados para poder ver Su obra.

Si realmente queremos seguirlo, debemos hacerlo honrando Su santidad y Su Nombre. Es el momento de consagrarnos a Él, de postrarnos en reverencia ante Su presencia, y comprometernos a seguirle en santidad, para que así también podamos ver sus “maravillas entre (nosotros).


«Nuestra santificación: Un compromiso constante y de corazón que nos permitirá experimentar realmente la presencia de Dios y ver sus obras»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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