Dios no nos desampara | VIDA CRISTIANA

 

1 Samuel 12:22

«Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.»

Muchas veces nos encontramos en momentos de nuestra vida tan difíciles de enfrentarlos que nos preguntamos si estamos bajo la mirada y protección de Dios. Esos duros momentos tienen tanto efecto depresivo que nos lleva a pensar cosas negativas con las cuales cuestionamos el amor y cuidado de Dios.

Si el profeta Samuel estuviera a nuestro lado para darnos la respuesta nos diría de esta forma: «Hijo mío, déjame decirte que comprendo lo difícil de tu situación y de lo que piensas, y puedo comprender que puedas dudar de Dios, pero lamentablemente esos pensamientos no son correctos porque «Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre».»

Si estamos pasando un momento difícil en nuestras vidas solamente tienen 2 razones posibles:

1. Son consecuencias de nuestras propias decisiones y pecados como en el caso de hijo pródigo (Lucas 15:11-17), o

2. Son consecuencias de pruebas que Dios permite por un propósito especial de crecimiento espiritual en nuestras vidas (1 Pedro 1:6-7).

Ambas circunstancias son difíciles, pero las mismas tienen solución. Podemos arrepentirnos de lo que hemos hecho y buscar a Dios como el hijo pródigo busco a su padre y lo restauró y bendijo; o podemos confiar en que Dios está obrando en nuestras vidas para hacer algo mejor de nosotros y podemos pedirle fuerza y sabiduría para enfrentarlo adecuadamente.

Sea lo que sea debemos recordar que Él no nos ha desamparado, Dios siempre estará a nuestro lado para ayudarnos a salir de cada una de las circunstancias si aprendemos a buscarlo con confianza en Su amor y poder.

1 Pedro 5:6-7
«Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.»

Dispuestos a Obedecer | En el TRABAJO

 

Romanos 13:1-2

«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos».

En una entrevista de trabajo para un cargo de líder en cierta área de una Corporación me preguntaron: ¿Está dispuesto a aceptar y apoyar cualquier decisión corporativa que se vaya a tomar en el futuro con el fin de buscar el bien de la empresa aunque esa decisión tal vez no vaya a gustar a todos?

Interesante pregunta antes de comenzar a trabajar me decía a mi mismo. Pero esta es una realidad que todos los que trabajamos para alguien más enfrentamos.

El trabajar bajo el mando de alguien siempre va a traer inconvenientes para aquellos que estamos subordinados. Nuestro deseo de hacer lo que queremos va a luchar siempre con lo que otros van a querer hacer. La pregunta debe ser: ¿Cuán dispuesto estoy a obedecer a otros?

La Biblia nos dice que debemos someternos a «toda» autoridad superior, ya que ellas están para nuestro bien («porque es servidor de Dios para tu bien» Romanos 13:4a), y este sometimiento debe ser igual al que debemos tenerlo con Dios (Romanos 13:1-2).

Si nos cuesta someternos, nuestro problema está entonces en el desconocimiento del bien que ello trae. Necesitamos un espíritu sumiso y humilde ante Dios y los demás para servir adecuadamente en donde trabajamos…

Romanos 13:3b
«¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella.»

Necesitamos un «Opuesto» | MATRIMONIO Y HOGAR

 

Génesis 2:18

«Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.»

Curiosamente la palabra “idónea” en el hebreo no hace referencia a algo que es igual o similar. La palabra hebrea para “idónea” es «négued H5049» que significa “opuesto, parte opuesta o contraparte.”

Esto nos dice que la mujer fue creada por Dios como un ser opuesto a Adán, pero en el sentido de estructura física tanto interna como externa. La mujer, por muchas características, es completamente opuesta al hombre, lo que hace de ella “idónea”.

La idea de “ayuda idónea” por parte de Dios era, que así como los animales machos tenían sus “compañeras hembras” para procrearse, el hombre necesitaría de una compañera y “ayuda opuesta” a él físicamente que le ayudaría a procrearse para formar una familia (Génesis 2:18-20).

Estos nuevos seres humanos (los hijos), que nacerían de la unión íntima, exclusiva y única de los padres “opuestos”, serían la extensión de sus propios padres, dando así origen a la primera institución establecida por Dios, la familia.

La palabra idónea en el castellano se define como algo “que reúne las condiciones necesarias u óptimas para una función o fin determinados”, y desde ese punto, la mujer cumpliría con los requerimientos necesarios para la función que Dios la había creado, ayudar al hombre a fructificarse y multiplicarse (Génesis 1:28).

Los esposos son, por ende, el complemento óptimo de “ayuda opuesta” para forjar una familia en el seno de su intimidad, haciendo de sus hijos la propia extensión de ellos.

¡Gloria a Dios por la ayuda idónea y la familia!

Adorando la Santidad de Dios | VIDA CRISTIANA

 

Salmo 29:2b

«Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad

Pensando en la Santidad de Dios, no viene a nuestra mente lo hermoso que esta es. Nuestros limitados pensamientos nos pueden llevar a ver lo valiosa que es, lo pura que es, o lo inalcanzable que esta puede ser para el hombre pecador. Pero, ¿por qué adorar la “hermosura de la santidad” de Dios?

En la visión de Dios que tuvo Isaías (Isaías 6), el profeta pudo ver al Todopoderoso en Su trono (v.1), contempló a los serafines cantar en adoración a Dios Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (v.3), y en el versículo 6 creía morir porque la misma santidad de Dios le reveló lo impuro que Isaías era.

La santidad de Dios es más que solo pureza, o algo valioso, o inalcanzable; debe ser indescriptiblemente hermosa, algo que va más allá de nuestro limitado entendimiento, es tan bella, como grande es nuestro Dios.

Todos apreciamos lo hermoso que es un lugar limpio y libre de impureza, la sola belleza de algo limpio nos trae alegría y nos motiva a estar en aquel lugar todo el tiempo. De igual forma debe ser poder contemplar la santidad de Dios, algo indescriptiblemente hermoso, libre completamente de impureza y de maldad que nos motiva a estar en Su presencia.

Si quieres adorar a Dios hoy, adórale por “la hermosura de Su santidad”.

Salmos 96:8-9
«Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios.
Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra.»

Necesitamos una «Ayuda» | MATRIMONIO Y HOGAR

 

Génesis 2:18

«Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le hare ayuda idónea para él.»

Cuando Dios vio la necesidad de una compañera para Adán, no solamente pensaba en darle alguien que sería una compañía para el resto de su vida, sino también alguien que sería su «ayuda».

La Idea de una Compañera que sea nuestro apoyo o ayuda puede tener la idea de un arco romano, estas estructuras que sirven de base y soporte en las construcciones.

Arco, del latín arcus, es el elemento constructivo de directriz en forma curvada o poligonal, que salva el espacio abierto entre dos pilares o muros transmitiendo TODA LA CARGA que soporta a los «APOYOS», mediante una fuerza oblicua que se denomina empuje.

Un Arco Romano fue diseñado para dar apoyo a dos columnas que se encuentran lado a lado, pero al mismo tiempo para dar soporte a lo que está sobre ellas. Un arco romano no puede construirse con una sola columna, necesita de dos para que exista y funcione como tal.

En el matrimonio, nuestra pareja es nuestra otra «columna del arco», cumple la función de estar a mi lado (no es bueno que el hombre esté solo) y sirve como apoyo, soporte o pilar para construir el hogar (le hare ayuda).

Cuando Dios creo a la pareja, no dijo que daría una persona perfecta (sin fallas), dijo que sería la ayuda adecuada, y desde ese punto de vista, si podemos decir que si es perfecta para nuestra vida, ya que sería nuestro apoyo y pilar para el hogar.

Demos importancia y valor a la persona a quien Dios ha puesto a nuestro lado para compañía de nuestra vida y el apoyo sobre el cual debemos construir el hogar.

Necesitamos una «Compañía» | MATRIMONIO Y HOGAR

 

Génesis 2:18

«Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.»

Dios creo al hombre para que se relacione con su propio Creador (Génesis 1:26-27). Y después de ello Dios determinó que el hombre requería de compañía. En la vida, la necesidad de una compañía es evidente; la misma Biblia registra que Dios dijo… «no es bueno que el hombre esté solo«.

Como seres humanos fuimos creados para relacionarnos a más de Dios con otros seres humanos. Nuestras relaciones van desde lo familiar, a las relaciones en la escuela o universidad, el trabajo, y por último personas que viven a nuestro alrededor (vecinos)… con las cuales nos relacionamos día a día.

Pero ninguna de ellas se va a comparar como la relación que se da, o se debería dar, en el seno del matrimonio. Esta es una relación especial. Dios la diseñó para forjar la FAMILIA, el vínculo más importante de la sociedad, y la misma que está sobre cualquier otro vínculo.

Dentro del hogar, son los esposos quienes deben tener prioridad de trato y cuidado. Es a él o a ella a quien se debe dar el primer lugar de nuestras relaciones entre los seres humanos, después por supuesto de la relación que se debe tener primero con Dios.

Recuerde, Dios no puso a la compañía de una persona para una relación de pocas horas en el día, esa persona está para que sea la más importante relación en tu vida después de Dios.

Si estás casado(a), dale gracias a Dios, pues lo que ha hecho es cubrir la primera y más grande necesidad del hombre… «EL NO ESTAR SOLO«.

Ama a Dios, y ama a tu pareja… primer y segundo mandamiento más importante en tu vida de matrimonio. (Mateo 22:37-40)