Evangelismo

Tomó mi lugar | VIDA CRISTIANA

Romanos 5.8

Juan 18:38-40

“Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: YO NO HALLO EN ÉL NINGÚN DELITO… ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y BARRABÁS ERA LADRÓN.”

Jesucristo, Quien no había hecho ningún mal estaba frente a su juez terrenal, éste trataba de indagar las razones del por qué sus acusadores demandaban su muerte, pero ningún mal hallaba.

Era tradición en el tiempo de la Pascua que “el gobernador acostumbraba soltar un preso que la gente escogiera. Tenían un preso famoso llamado Barrabás. Así que cuando se reunió la multitud, Pilato, que sabía que le habían entregado a Jesús por envidia, les preguntó:
—¿A quién quieren que les suelte: a Barrabás o a Jesús, al que llaman Cristo?
M
ientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente recado: «No te metas con ese justo, pues por causa de él, hoy he sufrido mucho en un sueño.» Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud a que le pidiera a Pilato soltar a Barrabás y ejecutar a Jesús.
—¿A cuál de los dos quieren que les suelte? —preguntó el gobernador.
—A Barrabás.
—¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
—¡Crucifícalo! —respondieron todos.
—¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?
Pero ellos gritaban aún más fuerte:
—¡Crucifícalo!
Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente.
—Soy inocente de la sangre de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes!
—¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! —contestó todo el pueblo.
Entonces les soltó a Barrabás; pero a Jesús lo mandó azotar, y lo entregó para que lo crucificaran.” (Mateo 27:15-26 NVI).

Ningún mal había cometido, pero por nuestros pecados fue entregado. El “Santo Ser” (Lucas 1:35) sería llevado a la Cruz a morir por nosotros.

El “canje de reos” era más que un intercambio planeado por hombres que no temían a Dios, este cambio era necesario y había sido planificado por Dios para que nuestros pecados sean pagados por Alguien. Entonces había la necesidad de la muerte de un “Reemplazo” (Romanos 5:8), y era demandado por parte de Dios que sea necesario el derramamiento de sangre para pagar por los pecados (Hebreos 9:22); y Jesucristo voluntariamente aceptó tomar nuestro lugar en la Cruz.

Jesús recibió nuestro castigo para librarnos de la condenación eterna, y solo así nosotros ser declarados libres de culpa (justificados) y ser rescatados de un castigo más horrendo que la Cruz, el mismo infierno. Para ser libres del infierno no es necesario únicamente saber que Él fue crucificado, debemos entenderlo y creerlo. No aceptó el cambio únicamente para dar una oportunidad a Barrabás, este sacrificio lo hizo “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

«Señor Jesucristo, gracias por ocupar mi lugar en la Cruz del Calvario»

 

“Sobre una cruz, mi buen Señor su sangre derramó
Por este pobre pecador, a quien así salvó.
En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz,
Y las manchas de mi alma yo lavé,
Fue allí por fe do vi a Jesús,
Y siempre feliz con Él sere”

2 Corintios 5:21

AL QUE NO CONOCIÓ PECADO, POR NOSOTROS LO HIZO PECADO, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios EN ÉL.”

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