2016

Recibiendo lo inesperado | VIDA CRISTIANA

2-samuel-9-7-anexo

Recibiendo lo inesperado.

 

2 Samuel 9:1-7

“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. […] El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. […] Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. […] Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?”

 

Una mañana, mientras iba de viaje a mi trabajo, reflexionaba sobre la misericordia y la bondad, y la importancia de ellas en la vida cristiana. Dialogando con el Señor en oración le pedía que me ayudara a comprender de manera más práctica las diferentes formas en cómo puedo actuar bajo la influencia de estas dos preciosas características.

En ese trayecto del viaje me detuve a comprar una taza de café en un local de comida rápida; mientras estaba en la línea del autoservicio. Cuando llegué a la ventanilla para pagar por mi taza de café, la persona que me atendió me informó que el cliente que estaba adelante había pagado mi orden también de forma generosa. Al darme cuenta, comprendí el mensaje, Dios había utilizado a esa persona para mostrarme de manera práctica el cómo actuar con misericordia, haciendo algo por otra persona que no esperaba recibirlo.

Mefi-boset, hijo de Jonatán, estaba recibiendo una bondad que no se esperaba recibir. Su familia había estado en constante enemistad con David a causa del celo dañino del rey Saúl. Este joven descendiente de Saúl había huido hacia Lodebar después de la toma del poder de David. Todos esperaban que David destruyera a toda la casa de su enemigo para evitar algún conflicto posterior, pero en lugar de ello, y siguiendo un pacto hecho con su gran amigo Jonatán (1 Samuel 20:15-17), decidió extender la misericordia y dar algo inesperado a quién esperaba lo peor.

Dios ha hecho lo mismo con nosotros, mereciendo nosotros la condenación nos otorga perdón y salvación por medio de la fe en Jesús. Dios, en un acto de misericordia envía a su Hijo Jesucristo a morir por el pecado del hombre.

Expresar misericordia es actuar con bondad en favor de alguien y así reflejar el amor de Cristo.

¡Busquemos alguien que no espera nuestra misericordia y demostremos nuestra bondad!

 

«Gracias Señor por tus infinitas misericordias, ayúdanos a ser como Tú»

 

Romanos 5:8

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

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