2017

Ponga su corazón junto a su boca

isaias-29-13-anexo

Ponga su corazón junto a su boca.

 

Isaías 29:13

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.”

 

¿Ha tratado de hablar con el corazón? Existe una frase que se utiliza muchas veces para expresar la idea que lo dicho es un pensamiento que viene acompañado con un sentimiento profundo y fuerte. Generalmente lo dicen las personas para expresar un aprecio hacia alguien o algo. “Te lo digo de corazón” es la frase y denota sinceridad, amor, y que afecta todo nuestro ser.

Para Dios esta frase no representa nada si realmente no tiene el corazón del hombre, y a diferencia del hombre, el Señor sí conoce la sinceridad del sentimiento que se encuentra en nuestro corazón.

Nuestro corazón debe ser perfecto ante Dios para que nuestra adoración sea debida y nuestra honra a Él sincera. David dijo a su hijo Salomón que un “corazón perfecto” y un “amino voluntario” es necesario para servirle a Dios porque Él “escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos” (1 Cr 28:9).

Para que podamos amar a Dios con todo nuestro ser tenemos que hacer un compromiso real de obedecer Su Palabra. Después que Moisés volvió a repetir los Diez Mandamientos a los hijos de Israel, antes de entrar en la Tierra Prometida (Dt 5:1-21), les dice que estos mandamientos deben estar “sobre” sus corazones, y solo así podrían ellos amar a Dios con todo su ser (Dt. 6:5, 6).

Tenemos que buscar a Dios para que nos ayude a realizar un examen profundo de nuestro corazón y nuestros sentimientos. David le pidió a Dios que le escudriñe para que sus verdaderos sentimientos le sean revelados (Sal 26:2). Lo precioso de Dios es que, a pesar de conocer nuestro corazón, y aunque nuestra vida no sea perfecta, Él reconoce la sinceridad de nuestro profundo deseo de agradarle sobre todas las cosas.

Como pecadores siempre tendremos la tendencia a pecar, pero cuando su corazón se entrega en compromiso a agradarle Dios, Él mira su verdadera intención y reconoce sus verdaderos pensamientos, y es ahí donde nuestro corazón se alinea con el del Creador y nuestra adoración se vuelve sincera.

Si reconoce que su corazón no ha sido perfecto y que su alabanza no es sincera, entonces pida a Dios para que transforme ese corazón de piedra y lo convierta en uno que realmente palpite para Él (Sal 51:10; Ez 11:19).

Una alabanza sincera y una vida comprometida a adorarle solamente se la consigue cuando Dios es nuestro mayor anhelo y cuando Su Palabra habita en abundancia en nuestra vida llevándonos a una obediencia progresiva fundamentada en un gran amor al Señor (Col 3:16).

 

«Padre, examina y transforma mi corazón para que lo que diga y haga para Ti salga directamente de él»

 

1 Reyes 8:61

Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy.”

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