Fe y obediencia para el engrandecimiento

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Josué 3:7-17

Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo. Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios. Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo. He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.”

Muchas veces la vida del creyente no es tan emocionante como quisiera porque muchos no experimentan la obra de Dios como desearían. En muchos casos es la falta de fe lo que detiene esa obra, y como no hay suficiente fe no llegan a seguir a Dios en obediencia, y por eso pierden las oportunidades de mirar Sus maravillas y las bendiciones que trae la obediencia.

La fe, como lo expresa Hebreos 11:1, “es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver” (TLA). Y si uno tiene esa certidumbre o firme seguridad, entonces el caminar en obediencia se manifestará en hacer lo que Dios nos dice que hagamos, confiando en que Él mismo hará las obras que Él promete después de que obedezcamos.

La fe y la obediencia van plenamente ligados en nuestro caminar con Dios, y no se las puede separar. Josué sabía que el cumplimiento de la promesa de Dios en favor de él como líder y en favor de Su pueblo estaba ligado a esta alianza: fe y obediencia.


Dios le dice claramente a Josué que deseaba bendecirlo y engrandecerlo (v. 7), pero debía tener fe en la guía de Dios y tenía que obedecerle para lograrlo. La primera prueba de fe estaba frente al Río Jordán, los sacerdotes tenían que poner sus pies hasta la rodilla en el agua cargando el arca, y ellos tenían que confiar que con ello sería suficiente para que Dios secara las aguas. Ellos tenían que llegar al agua y parar, y Dios haría el resto. (v. 8)

Como leemos en la historia así lo hicieron y Dios obró (v. 15-17). Con esto aprendemos que la fe y la obediencia trajo el engrandecimiento de varias cosas:

  1. El Nombre de Dios fue engrandecido: Josué y el pueblo vieron a un Dios grande haciendo obras grandes.
  2. El liderazgo de Josué fue engrandecido: Su fe le llevo a confiar en Dios, y eso hizo que su liderazgo se afiance.
  3. La confianza del pueblo fue engrandecida: El pueblo al ver a Dios obrar en medio del liderazgo de Josué llegaron a confiar más en el Señor, en el líder, y en la promesa de Dios de que la entrega de la Tierra Prometida se cumpliría.
  4. El temor de los enemigos fue engrandecido: Sin duda este hecho pudo haber afectado aún más el temor de los enemigos de Israel (Jos. 2:9-11), pues el poder de Dios seguía incrementando sus huellas de grandeza.

Pero todo esto se logró porque Josué confió en lo que Dios le dijo que hiciera, y esa fe expresada en obediencia logró el engrandecimiento.

Nosotros podemos incrementar nuestra obediencia en la medida que nuestra fe va creciendo, y eso nos permitirá experimentar más al detalle el inmenso poder de Dios.


«La fe y la obediencia van ligadas para ver las obras de Dios, sin ellas nos podremos ver la grandeza de Su poder»

Ministerio UMCD

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Publicado por Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios

Reflexiones Cristianas. Salmos 1:2 "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche."

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