Dios y los ídolos – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXVI)

El hombre, a causa de su condición pecaminosa, ha rechazado desde ese mismo momento la autoridad y la deidad del Dios quien lo creó. Su anhelo de llegar a ser como Dios (Gn 3:5) lo ha llevado a exaltarse a sí mismo, o buscar de alguna manera adorar a algo o alguien que represente físicamente una deidad.