2017

Firmes con el Poder de la Fe (Armadura de Dios VII)

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Firmes con el Poder de la Fe (Armadura de Dios VII)

 

Efesios 6:13, 16

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. […] Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.”

 

El fuego es una masa de material combustible que es capaz de emitir una luz visible y que desprende gran energía produciendo en su reacción una oxidación violenta. El fuego manejado apropiadamente puede ser grandemente utilizado, pero cuando no está bajo nuestro control es un elemento altamente destructivo. Recientemente se ha producido un incendio muy destructivo que no ha podido ser controlado en el país de Chile, mismo que ha sido uno de los más grandes incendios de la historia de ese país. En forma figurativa” ¿Cuánto daño no podrá hacer una flecha encendida con fuego en la vida del creyente?

Los soldados romanos para salir a luchar utilizaban un gran escudo en tamaño que protegía su cuerpo. Este escudo estaba recubierto en la parte frontal de un aceite capaz de apagar las flechas incendiarias que eran lanzadas por el enemigo. Cuando la batalla lo requería, los soldados se disponían uno al lado del otro, y colocando el escudo frente a ellos se colocaban detrás para evitar que una flecha encendida los pueda herir. ¿Se puede imaginar la herida que una flecha encendida de fuego podía dejar en el cuerpo del soldado que llegaba a ser herido?

Nuestra Fe es el “escudo” que nos defiende de esos ataques voraces del enemigo. Satanás siempre estará dispuesto a atacarnos con cualquier cosa que sea necesaria para herir al creyente falto de fe. El maligno es un tenaz y despiadado enemigo que está asechándonos como “león rugiente… buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). A través de pruebas y tentaciones maquina constantes ataques con el fin de herir al creyente y detenerlo e su caminar con Cristo. Este contumaz enemigo no escatimará esfuerzos para atacarnos, tanto así que ni siquiera se detuvo en querer provocar al mismo Señor Jesucristo mientras estaba en el desierto (Mateo 4:1-11).

La Fe a la que Pablo se refiere está relacionada con la confianza que debemos desarrollar en Dios.

Dios, con Su poder y amor, siempre estará a nuestro lado para protegernos cómo “escudo” cuando el momento lo amerite (Salmos 18:30); como Pastor estará guiándonos, cuidándonos y alimentándonos aunque andemos por el “valle de la muerte” (Salmos 23); Su autoridad sobre todo no le permitirá a satanás atacarnos más allá de lo que podamos resistir (Job 1:12; 1 Corintios 10:13); en Su sabiduría permitirá las dificultades para ayudarnos a crecer; y nos capacitará con Su “gracia” para fortalecernos en nuestras debilidades (2 Corintios 12:7-10).

Entre mayor sea nuestra confianza, nuestra Fe en Dios, mayor será nuestra defensa ante los “dardos de fuego del maligno”. Mientras más conozcamos de Dios y aprendamos a verlo a Él a nuestro lado a pesar de cualquier circunstancia, nuestra Fe se irá incrementando, y ésta nos dará el Poder para permanecer Firmes ante cualquier asechanza del diablo. No hay nada que no pase por el filtro de la soberanía de Dios, sólo necesitamos confiar en Él.

 

«Dios, gracias por estar siempre a mi lado, aunque no te vea; ayúdame a recordar que detrás de mi fe en Ti puedo defenderme de cualquier ataque»

 

1 Juan 5:4

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”

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