2017

La Cena de Señor (NUESTRA PASCUA III)

Mateo 26.26-28 Anexo

Mateo 26:17, 26-29

El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? […] Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”

 

La Pascua tiene vital importancia dentro del calendario de actividades del pueblo judío, y mayormente para los cristianos. La pascua es la fiesta conmemorativa de la liberación del pueblo de Israel por parte de Dios de la esclavitud en Egipto (Éx 12:1-28). Dios mismo pidió a Moisés y a los israelitas que lo celebraran perpetuamente para que no olviden la obra poderosa de redención (vs. 24-28). El mes de Nisán sería seleccionado por parte de Dios para redimir a Su pueblo por medio de un acto que requirió fe por parte de los judíos que vivían en Ramesés, Egipto.

Dios traería la décima y última plaga en contra de Faraón, la muerte de los primogénitos (Éx 11). Para evitar la muerte de los primogénitos de Israel, Moisés y los israelitas tenían que seleccionar a un cordero sin defecto de un año para ser sacrificado (Éx 12:4-6). La sangre del cordero sería puesta sobre los postes y el dintel de las puertas de las casas, mientras que la carne debía ser asada y comida por completo; se serviría la carne con pan sin levadura y hierbas amargas (Éx 12:7-11). La sangre sería la “señal en las casas” para que cuando pasare la plaga ninguno de los primogénitos muriera (Éx 12:13).

El pan sin levadura representaría el cuerpo sin pecado de Cristo quebrantado y sacrificado en la cruz, la sangre del cordero el precio pagado por el pecado del hombre, la sangre en las puertas era el acto de fe del pueblo judío ante Dios confiando en que esa sangre los libraría de la condenación o muerte. El cordero era un tipo de Cristo, y las hierbas amargas el sufrimiento que el Señor tendría durante su arresto y muerte.

Cuando Cristo les dijo a sus discípulos “tomad, comed” y “bebed” (Mt 26:26, 27), lo que les estaba diciendo era que tenían que identificarse con la primera pascua para que pudieran entender lo que Él mismo haría unas horas después cuando fuera arrestado, maltratado, crucificado por nuestros pecados. Jesucristo quiere que nos identifiquemos con Su sacrificio en forma personal (Jn 6:53-56); el Señor entregó Su vida y Su sangre para que nosotros pongamos nuestra fe en Su obra redentora.

Así como la primera pascua libró a los primogénitos de la muerte y liberó al pueblo de la esclavitud, nuestra fe en Cristo y Su sacrificio en la cruz nos libra de la condenación por nuestros pecados y nos otorga la entrada a la vida eterna. ¿Ya ha puesto su fe plena en la obra de Cristo o sigue confiando vanamente en lo que usted puede hacer para llegar al cielo?

 

«Gracias Jesucristo por dar tu vida y sangre para que ahora llegaras a ser mi Pascua»

 

Juan 6:53, 54

“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

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