2017

¡Qué agradable!

Salmos 133.1 Anexo

Salmos 133:1-3

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!
Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras;
Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.”

 

A causa de viajes personales y trabajo ministerial me ha tocado la oportunidad de estar en diferentes ciudades y visitar iglesias en aquellos sitios. No importa donde esté, siempre procuro visitar la iglesia local para poder adorar a Dios y ser alimentado con Su Palabra en los servicios de las iglesias. Esos momentos han sido siempre de edificación en mi vida porque he sido bendecido con grandiosas predicaciones, pero algo que he podido experimentar y de lo cual alabo y me regocijo también es el poder estar en las iglesias cristianas donde el amor fraternal y la hospitalidad se siente en cada una de ellas.

No todas las iglesias lamentablemente brindan esa experiencia grata de comunión entre hermanos y la hospitalidad con sus visitantes. Si me ha tacado, en muy pocas de mis visitas, encontrarme con iglesias donde no he sentido ese ambiente amigable y hospedador; y no necesariamente esto quiere decir que no lo tengan, solamente que yo no lo experimenté.

Salmos 133.1 Color

Para quienes conviven semanalmente en las iglesias, y más para los visitantes, el poder hallar armonía, hospitalidad y amor fraterno sincero es de gran valor para la comunión y edificación.

David nos recuerda que es bueno y delicioso cohabitar entre hermanos que comparten “juntos en armonía” (Sal 133:1). Trae mucha bendición el poder estar en un grupo que comparten juntos en hermandad fraterna. El óleo derramado es símbolo de bendición espiritual mientras que el rocío representa lo refrescante que es para el alma estar en medio de tal amor (Sal 133:2, 3).

Una iglesia es muy atractiva cuando se experimente este amor fraterno. La iglesia en Jerusalén, en el tiempo de los apóstoles, perseveraban no solamente en la buena enseñanza, sino también en “la comunión unos con otros” (Hch 2:42). Permanecían juntos como un solo cuerpo de creyentes, ayudándose y edificándose mutuamente, alabando juntos a Dios (Hch 2:44-47).

Uno de los deberes cristianos descritos en la Biblia es la hospitalidad (Ro 12:13). También la Biblia nos recuerda que un día llegaron algunos a recibir con agrado inclusive ángeles, sin saberlo (He 13:2). La hospitalidad sobre todo es parte de quienes lideran en una iglesia (1 Ti 3:2), pero no debe ser exclusiva solamente de ellos.

Jesucristo expresó que nuestro amor de unos a los otros es una marca que registra nuestro sincero caminar como seguidores de Él (Jn 13:34, 35).

Debemos perseverar en el amor y en la hospitalidad, no solamente con quienes nos visitan, sino entre nosotros mismos, pues esto bendice a otros y trae gran bendición a nuestras vidas.

 

«Señor Jesús, Tú nos has dado ejemplo te Tu grandiosa amistad»

 

Juan 13:35

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

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