2017

En la perseverancia hay fruto

Lucas 8.15 Anexo

Lucas 8:11-15

“Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”

 

La del ‘Sembrador’ es una de las parábolas más conocidas, la misma que se encuentra en los tres evangelios sinópticos (Mt 13.1-9, 18-23; Mr 4.1-20; Lc 8:4-15). La similitud de ellas es completa, pero en el pasaje de Lucas, el Autor Divino inspiró al historiador a utilizar una palabra que no se encuentra en los otros dos pasajes paralelos, la palabra jupomone” (ὑπομονή, G5281).

 

“Jupomone” es traducido como “perseverancia” (Lc 8:15). A diferencia de los pasajes de Mateo y Marcos, en donde se habla que la persona que escucha con agrado el evangelio y da frutos, en el pasaje de Lucas se habla de la constancia de dar frutos, mientras que en los otros dos, se habla de la cantidad de fruto: “dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno” (Mr 4:20). Los pasajes se complementan en ambos sentidos. Los frutos están presentes, lo que difiere es la regularidad y la cantidad.

 

La palabra “jupomone” también es traducida al español con las palabras CONSTANCIA, PACIENCIA y SUFRIR. Aparentemente distintas, pero relacionadas también.

 

Un creyente no siempre lleva fruto constante. Las pruebas, los pecados, la falta de crecimiento, la falta de compromiso, entre otras razones, pueden afectar la frecuencia con la que seguimos, obedecemos y servimos al Señor, y por lo tanto los frutos que se generan.

 

Las tres palabras que también se usan en la Biblia en español se relacionan también con servir, seguir y obedecer. La Biblia nos dice que la PACIENCIA ayudó a la Iglesia de Éfeso y Tiatira a enfrentar las dificultades y seguir sirviendo, por lo que el Señor lo resaltó (Ap 2:2, 3 y 19). El SUFRIMIENTO que experimentamos en las pruebas nos capacita para ayudar a otros cuando ellos se encuentren atribulados (2 Co 1:6). Y es la CONSTANCIA la que nos ayuda a seguir con paciencia, mientras esperanzados anhelamos la venida de Jesucristo, lo que nos permite seguir sirviendo y llevando fruto (1 Ts 1:3).

Lucas 8.15 Color

Dios quiere que llevemos fruto, pero perseverantemente; o sea, constantemente, haciendo uso de la paciencia aún a pesar de los sufrimientos.

 

Es interesante que aquellos que no llevaron frutos en la parábola fueron afectados por la falta de constancia, por los problemas y por los pecados, pero sobre todo por la falta de fe y un corazón dispuesto a dejar que la semilla del evangelio germine en sus corazones. Si esa semilla ya germinó en su corazón, entonces llevemos fruto, que sea abundante y constante.

 

«Padre, ayúdame a llevar constante fruto que glorifique Tu Santo Nombre»

 

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

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