Evangelismo

“Ojos” del entendimiento | Una mirada a las MISIONES

2-corintios-4-6

2 Corintios 4:3, 4 y 6

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. […] Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”

 

Para aquellos que compartimos el mensaje del evangelio nos produce sumo gozo el poder ver que una persona recibe a Cristo como su Salvador. Jesucristo vino a pagar por nuestros pecados, derramando su sangre en la Cruz y sufriendo Él nuestro castigo, pagó la condenación y ya no tenemos que ir al infierno. Este mensaje vaya que es maravilloso y grandiosamente lleno de esperanza para todo aquel que en él cree (Juan 3:16).

Pero con tristeza debemos mencionar que no todo es gozo en el evangelismo. Hace un tiempo atrás estaba compartiendo el evangelio con una persona que no había escuchado sobre las buenas nuevas; mientras hablábamos, y trataba de ser lo más claro posible en la exposición del evangelio, esa persona se mostraba distraída y sin interés alguno en lo que hablaba. Mientras seguíamos la conversación noté en sus ojos un vacío de una falta de percepción. Al final de mi tiempo le pregunté si entendió lo que escuchó y que pensaba de ello, a lo que su respuesta no dejó más que un gran y triste asombro en mí – «Bonito lo que dijo, pero no me interesa, no veo tanta importancia como usted en lo que menciona» – es lo que en pocas palabras me dijo.

En medio de mi pesar y frustración le preguntaba al Señor: «¿Por qué Señor, por qué esta persona no entendió el mensaje?»; por su puesto, Dios sabía muy bien que había pasado, en los siguientes días Él me mostró que “el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que nos les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo.” (2 Corintios 4:4)

A pesar de ello, Dios necesita de gente que con pasión y gran compromiso lleven el “evangelio de la gloria de Cristo” a todos los que están en oscuridad y así “les resplandezca la luz”. Jesucristo, la noche que se le presentó a Pablo en su conversión, le dijo que su tarea era ser “testigo” y que lo enviaba para que abra “sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios” y para que reciban perdón de los pecados por la fe en Él. (Hechos 26:16, 18).

El Apóstol Pablo, comprendía muy bien como Satanás obraba en el mundo y contra nosotros, es por ello que en el gran pasaje sobre la Armadura de Dios, nos dice que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Efesios 6:12); por esto nos exhorta en el mismo pasaje a orar en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, […] por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” (Efesios 6:18-20)

La salvación no es obra nuestra, nosotros solamente somos portadores del mensaje, quien hace la obra es Dios, “porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” (2 Corintios 4:6)

La persona de quién compartía al inicio, después que pasaron quince días, y después de haber orado al Señor por ella, recibió a Cristo. Su entendimiento esta vez fue iluminado por el poder del mensaje de Dios, y con lágrimas en sus ojos dijo sí a Cristo. ¡Gloria a Dios! Así que no se desaliente, siga adelante, ore sin cesar para que Dios siga abriendo los corazones de las personas que aún tienen cegado el entendimiento.

 

«Padre, obra en aquellos que tienen el entendimiento cegado, y obra en mí para hablar con denuedo de Cristo»

 

1 Corintios 2:14

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

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