Evangelismo

“Enemigos destruidos” | Un rayo de SABIDURÍA

proverbios-25-21-22

Proverbios 25:21-22

“Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,
Y si tuviere sed, dale de beber agua;
Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza,
Y Jehová te lo pagará.”

 

<<Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: “Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos.” Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaban los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes.

– Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador: “¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a vuestros enemigos. Los habéis perdonado a todos, y a muchos hasta con cariño los habéis tratado.

– Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo: — Os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío: a todos los he hecho mis amigos.”>>Expositor Bíblico.

Los metales tienen la tendencia de mantenerse sólidos a temperaturas ambientales, pero cuando son sometidos a altas temperaturas ellos pierden su firmeza y pueden ser fundidos. Las ascuas o brazas son trozos de materia sólida que arden sin llama y se utiliza para fundir los metales.

Los buenos actos son nuestras ascuas que van a “fundir” los pensamientos de aquellos que están en enemistad con nosotros y hará mover su corazón hacia una nueva actitud. Cada vez que actuamos con bondad y generosidad nuestros enemigos comienzan a recapacitar en la manera de como ellos actúan y lo comparan con lo que nosotros hacemos. La respuesta esperada por ellos indignación, pelea o revancha, es ahí donde nuestras acciones trabajaran en la mente de nuestros enemigos.

El actuar en favor y con bondad hacia nuestros enemigos también es una muestra de nuestra misericordia, nuestro perdón, y nuestra gracia. Cuando Jesucristo llegó a la Cruz nos mostró esa misma motivación. Romanos 5:8 nos dice que Dios sacrificó a su Hijo como un acto de misericordia. Cuando Jesucristo estaba en la Cruz, en vez de juzgar a quienes lo menospreciaban, oró para que Dios los perdone, haciendo de esta exclamación el anuncio del perdón que se ofrecía en la Cruz (Lucas 23:34). Fue un acto de gracia de parte de Dios, ya que no merecíamos ser salvos, el malhechor arrepentido junto al Señor en la Cruz clamó por algo que no merecía y Jesucristo le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43)

El ejemplo supremo dado por el Señor nos deja una gran lección para obrar en favor de nuestros enemigos. Cristo vino a reconciliarnos con Dios por medio de su increíble acto de amor y compasión, hagamos lo mismo por aquellos que requieren de nuestro amor, compasión y perdón.

 

«Padre, que mis actos hacia quienes me hagan daños sean una manifestación real de lo que Tú nos has mostrado a nosotros»

 

Mateo 5:46, 48

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? […] Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

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