2017

“Palo Ensebado”

Filipenses 3.12 Anexo

Filipenses 3:12-15

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.”

 

En Italia, España, Filipinas y en muchos países de América Latina se juega el conocido “Palo Ensebado” o “Cucaña”. Este juego se originó como pasatiempo en Nápoles durante el siglo XVI; y consiste en trepar un palo de unos 20 centímetros de diámetro y unos 5 o 6 metros de alto. El palo puede estar cubierto de sebo animal o de jabón, y el propósito es limitar al máximo la capacidad de subir al tope del palo, donde se encuentran generalmente una serie de premios que van desde dinero, gallinas, ropa, etc.

 

Lo que hace divertido al juego es que muy difícilmente una persona puede alcanzar los premios a causa de la resbaladiza sustancia que recubre al tronco.

 

En la vida cristiana hay muchos que parecería que estamos jugando al palo ensebado también. El caminar hacia la meta aparenta ser tan complicado que casi pocos logran madurar y reflejar el carácter de Cristo. La falta de motivación, el pecado, la depresión, las pruebas, la falta de dominio propio, las distracciones, etc.; muchas son las causas por las que nos detenemos en nuestra marcha hacia nuestro llamado supremo (Fil 3:14).

 

La vida cristiana si tiene su dificultad, el mismo Señor Jesucristo lo dejó claro al decir que podemos ser perseguidos (Mt 5:10-11), sufriremos tentaciones (Mt 18:7), tendremos aflicción (Jn 16:13), y que nos costaría seguirlo (Lc 14:25-33). Pero no es excusa para no seguir, todas estas dificultades tienen el propósito de ayudarnos a crecer.

 

Nuestro Sabio y Amoroso Padre, conoce muy bien nuestras debilidades y la manera de trabajar en ellas para fortalecernos. Sabe hasta cuándo podemos resistir y como salir de las tentaciones que vienen con las pruebas. Nos capacita con su gracia para seguir en el camino y nos consuela en medio del dolor. Todo esto lo hace para que sigamos sin desmayar.

Filipenses 3.12 Color

Talvez no entendamos todo lo que Dios hace, pero si podemos confiar en Él; es por ello que mejor será aferrarnos a las herramientas que nos ha dado, fijar nuestros ojos en la meta y continuar confiados y con gozo hasta el día en que nos llame a Su presencia, entonces entenderemos todo y nos alegraremos de haber caminado sin desmayar.

 

La clave será no fijar nuestros ojos en los obstáculos, despojarnos “de todo peso y del pecado que nos asedia”, correr “con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He 12:1), olvidar lo que queda atrás, y extendernos “a lo que está delante.” (Fil 3:13)

 

«Señor, mi meta es suprema es ser como Cristo»

 

Hebreos 12:2

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…

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