2018

La bondad y el poder de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XXIX)

Salmos 145.3 Anexo

Salmos 145:1-9

“Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras.”

 

Este canto es el último de los salmos escritos por David. Escrito en forma de un acróstico utilizando las letras del alfabeto hebreo, David dedica este salmo para expresar diversas características de Dios. Su alabanza tiene el propósito de exaltar las bondades de Dios, Su grandeza y poder.

 

David inicia adorando a Dios de una manera muy personal. Exalta y bendice a Dios y Su nombre, lo alaba por Su “inescrutable” grandeza, pero le llama “mi Dios, mi Rey” (v. 1-3). ¿Ha tratado alguna vez usted de cuantificar o imaginar la grandeza de Dios? La grandeza de Dios es infinita, imposible para nuestra mente poderla comprender; y ante tal grandeza, nuestro Buen Dios se ha dignado de acercarse a nosotros para relacionarse como Dios y Padre. ¡Cuán grande y bueno es nuestro Rey!

 

De forma constante alaba las poderosas obras de Dios. Todo lo que hace el Señor es una manifestación de Su poder, desde la creación del hombre hasta su misma redención son obra “estupenda” de los “hechos maravillosos de Dios”. Cuando David meditaba en la grandeza de Dios, contemplaba al mismo tiempo Su gran poder. Son dos características que siempre van juntas: El Señor es grande en naturaleza, cómo grande es en poder (v. 4-6).

 

El Señor también es grande en “bondad”, “clemente y misericordioso”, y lento para airarse. Nuestro Dios es justo, y todas Sus obras rectas. Todo lo que hace está acompañado de Su misericordia (v. 7-9).

 

David nos hace un llamado a alabar a Dios por Sus obras y a dar testimonio al mundo de Su poder y reino. Somos nosotros, sus “santos”, quienes debemos decir al mundo de lo glorioso del reino y la grandeza de Dios. Es hora de proclamar al mundo cuán grande es nuestro Señor, y Su reino (v. 10-13).

 

Dios es nuestro sustentador, Quien nos ayuda en nuestras angustias y pruebas; cuando el hombre clama por Su misericordia, Dios lo salva de ellas, pues está “cercano” de quienes le temen e invocan. Él provee para nuestras necesidades y nos da “comida a su tiempo” (v. 14-19).

Salmos 145.3 Color

Nos guarda de la angustia final del castigo eterno por medio de la fe en la obra redentora de Cristo, mientras que “destruirá” para siempre a “todos los impíos” que han rechazado voluntariamente Su gracia salvífica (v. 20).

 

Cuando meditamos en la grandeza de Dios y Su obra, nuestra boca se llena de alabanza al Señor. Cuando estemos ante Su presencia, bendeciremos “su santo nombre eternamente y para siempre” (v. 21).

 

«Grande y Poderoso Dios, ni la eternidad nos alcanzará para alabar Tu grandeza»

 

Salmos 145:21

“La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.”

 

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