2018

Un canto angustioso de salvación

Hechos 13.47 Anexo

Salmos 120:1-5

“A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió. Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro. ¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar! Mucho tiempo ha morado mi alma Con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.”

 

Los cambios radicales que se están presentando, sobre todo dentro de las dos últimas décadas, en la vida de miles de creyentes que, otrora, abrazaban la fe musulmana, y ahora se han convertido al cristianismo, ha sido digno de reconocimiento por parte de la Iglesia del Señor.

 

Para muchas de las iglesias cristianas que se hallan dentro de la ventana 10/40 y sus alrededores, este flujo masivo de refugiados árabes que huyen de sus países en conflicto en busca de paz y seguridad, ha abierto la oportunidad para que puedan compartir el evangelio, y que miles de ellos lleguen a encontrar en el cristianismo la fe verdadera del Único Dios, y a mirar a Cristo como su Señor y Salvador.

 

Esta misma conversión de fe y religión, ha puesto sobre la vida de los nuevos creyentes, un mayor peligro en sus vidas. Para el islam, el hecho que una persona deje su fe y se convierta a otra es motivo de vergüenza, rechazo, y gran riesgo. La religiosidad que una persona musulmana tiene es muy fuerte; para ellos, su fe marca todo en sus vidas. Está tan arraigada, que en muchos de los países prohíben bajo leyes la conversión a otra religión, incluso con pena de muerte.

 

Para esa sociedad, el rechazo comienza desde la misma familia del convertido. Los creyentes son expulsados literalmente de sus familias, de los lugares de trabajo, y de la vida social; parecería que en vida ya han “muerto” para los suyos.

 

La religión musulmana enseña que es gravísima falta para su dios la conversión a otra religión. La Biblia nos enseña que ese rechazo agresivo y perverso que existe es generado por un problema espiritual que inició desde los inicios de la fe, allá con Abraham, Ismael e Isaac.

 

Abraham es el padre de la fe y su hijo Isaac es el hijo de la promesa (Gn 12, 15, 18); pero, a causa de una mala decisión de Abraham y Sara, él tuvo un hijo por medio de Agar, la esclava; y es este hijo, Ismael, el enemigo acérrimo de Isaac (Gn 16, 21). Desde entonces, los hijos de Ismael y los de Isaac han sido contrarios, y la persecución ha sido grande.

 

El Salmo 120 es un canto gradual, los peregrinos que entonaban este canto viajan de lejanas tierras para buscar a Dios en Jerusalén (v. 5, 6). Los pobladores de las naciones árabes son descendientes de Ismael. El “desierto de Parán” es lo que ahora se conoce como la Península Arábica, y fue allá donde Agar fue a habitar con su hijo. Siendo Agar esclava egipcia, busco dentro de las hijas de su nación una esposa para Ismael (Gn 21:21). El segundo de los hijos de Ismael es Cedar (Gn 25:13; Comp. Is 21:16), mientras que la tierra de Mesec, hijo de Jafet (Gn 10:2), hace relación al Asia Menor, conocida como la tierra de los gentiles.

 

Su simbolismo es muy grande, en cuanto a los nombres de Mesec y Cedar, pero la realidad espiritual también lo es en nuestra actualidad. El creyente que busca a Dios se encuentra en angustia, entre gente engañadora y perversa. El pueblo entre el cual se halla es un pueblo que aborrece la paz y solamente quiere vivir en guerra (v. 1-4, 6b, y 7b).

 

No queremos asegurar que este salmo sea una llamada profética a una realidad que está pasando entre los creyentes que huyen de las naciones musulmanas, pero si es muy interesante su similitud espiritual en nuestros días.

Hechos 13.47 Color

Pidamos a Dios, para que Él siga llamando a salvación a sus elegidos que se encuentran entre las naciones árabes. Oremos para que aquellos que dejan atrás el islam puedan encontrar creyentes cristianos que les ayuden a enfrentar el rechazo que tiene ante quienes ahora los afrentan. Oremos por la integridad física de aquellos que está sufriendo persecución y muerte por causa de su fe en Cristo. Y oremos, para que Dios siga bendiciendo y fortaleciendo a Su Iglesia que se encuentra dentro de estas naciones árabes, y que por la causa de la cruz son perseguidas.

 

Como Iglesia, sigamos trabajando en la obra misionera de alcanzar, no solamente a los musulmanes, sino a todos para Cristo.

 

«El Señor sigue llamando para salvación a miles de gentiles en el mundo»

 

Hechos 13:47

“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.”

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