Incrédulos por naturaleza y voluntad

Si bien el engaño introdujo la mentira al mundo, y por eso es correcto dudar de la veracidad de muchas cosas; cuando se trata de las verdades de Dios, esa duda se convierte en un pecado, porque rechaza voluntariamente a Dios y Su Palabra. El reproche de Jesús es una muestra de la manera como Dios mira a la incredulidad (Mt. 13.58; 17.20; Mc. 6.6; 9.24; 16.14).

Rechazado por el escepticismo

Jesús en su vida terrenal siempre enfrentó con exhortación la falta de fe de la gente. Hoy en día esa realidad se repite en la vida de muchos. ¿Cuán sencilla es su fe? ¿Cuánto escepticismo existe en su corazón?

Síntomas de un endurecido corazón

La distinta reacción del hombre ante la obra de Dios manifiesta su estado espiritual. Las personas que miraron todo lo acontecido, y que conocían al endemoniado, que era una persona literalmente incontrolable (Mr. 5:2-5), en vez de reaccionar con aprecio y fe ante su transformación (Mr. 5:15), tuvieron pánico y rechazaron al Señor y Su obra.

Tan evidente, y no lo vieron

Hoy en día hay muchos que siguen ciegos ante las bondades de Dios. Reclaman señales, pero ni las mismas señales podrían cambiar ese corazón entenebrecido que los vuelve incrédulos.