2017

“Consumado es” (NUESTRA PASCUA V)

Juan 19.30 Anexo

Juan 19:17-18, 28-30

“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. […] Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”

 

Jesucristo había estado esperando este momento durante toda Su vida. Desde la misma eternidad había contemplado este instante glorioso, sublime, justo, necesario (1 Pe 1:18-20). La Luz había venido a iluminar al corazón del hombre que se encontraba en oscuridad por sus pecados (Jn 1:9), pero para que el hombre halle salvación el Salvador tenía que pagar por el pecado.

El profeta Isaías hace mención de Su sufrimiento y de Su propósito de la manera más hermosa, pero también dolorosa:

 

Isaías 53:3-10

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él… Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca… por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura… Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento…”

 

En este pasaje leemos 21 palabras o frases que hacen referencia a Su dolor y sufrimiento, todo esto Cristo lo sufrió por nuestros pecados. Pero maravillosamente en este pasaje de Isaías leemos una frase que resume gozosamente lo que el Señor encontraría al final de todo este dolor, Él vería el fruto de la aflicción de su alma”, y quedaría “satisfecho” porque este dolor proveería la justificación de “muchos” llevando sus “iniquidades” (Is 53:11).

Cuando estaba en la cruz sabía “que ya todo estaba consumado” (Jn 19:28), había llegado a la cruz sin pecado, pero llevando nuestro pecado. Lo que faltaba era morir, ese sería el castigo por nuestro pecado que Él libremente lo recibía por Su inmenso amor por nosotros. Su última frase antes de entregar su espíritu fue: “CONSUMADO ES” (Jn 19:30, mayúsculas añadidas). Este grito agónico y lleno de gran dolor y angustia no era un grito de desesperanza, era un grito de victoria. Como el héroe que antes de morir grita por la victoria, nuestro Grandioso Salvador gritaba al cielo y a los cuatro vientos que había culminado Su tarea tal cual el Padre lo deseaba, y que este momento traía la esperanza tan ansiosa al hombre: La libertad de la condenación y de la esclavitud del pecado a todo aquel que creyere en Él.

Como un predicador dijo, este fue «el día en el que la muerte murió» para el hombre salvo, pues para los creyentes en Cristo no hay muerte eterna, después de entregar nuestro último aliento de vida en la tierra, iniciamos a respirar vida en la presencia de Dios, ¡Aleluya!

Cuando Cristo gritó angustiosamente al cielo que ya todo estaba consumado, Su grito fue uno de victoria, gloria, esperanza, vida, justificación, salvación. Cuando Cristo gritó consumado es de seguro que Su alma quedó satisfecha.

 

«Señor Jesucristo, Tu maravillosa exclamación en la Cruz fue nuestro victorioso grito de vida y esperanza»

 

1 Corintios 15:54, 55 y 57

“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? […] Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

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