2017

Fidelidad a Su promesa

Génesis 17.19 Anexo

Génesis 17:15-19

“Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.”

 

La palabra pacto implica la idea de una alianza, un compromiso mutuo entre dos personas, pero a diferencia del griego, la lengua hebrea no conoce ninguna palabra que corresponda al término promesa. Sin embargo, en el contexto común del hebreo, palabras como decir o hablar implican que una palabra pronunciada por Dios tiene el valor de una promesa.

 

En el caso de las promesas de Dios con Abraham referente a la tierra prometida y el nacimiento de un hijo por medio de su esposa Sara, son considerados como pactos. Sobre todo, en el pasaje de la promesa del nacimiento de Isaac, Dios mismo firma con fuego y unilateralmente este compromiso, asegurándole al patriarca lo dicho (Gn 15:1-21).

 

Lo maravilloso de la promesa del nacimiento de Isaac es que Dios unilateralmente se comprometió hacerlo sin necesidad de algún requerimiento de Abraham, se cumplió aún a pesar de los problemas que se dieron antes al nacimiento del hijo por medio de Sara. La esposa, en medio de la espera, dudando de la posibilidad de poder darle un hijo a Abraham, le pide a su marido que le dé descendencia por medio de Agar (Ismael), lo que trajo grandes problemas al matrimonio posteriormente, y a las futuras generaciones.

 

Pero Dios no había cambiado de opinión con Su pacto, y para asegurarlo, vuelve a confirmarlo aún a pesar de los errores de la pareja (Gn 17:15-19; 18:9-15). Esta promesa incluía el nacimiento de Jesús, como descendiente de Abraham, para salvación y bendición del hombre.

Génesis 17.19 Color

Aún más grande promesa de Dios, y que unilateralmente cumplirá a pesar de la infidelidad del hombre, es la salvación. A lo largo de toda la Biblia, desde el mismo inicio de la caída del hombre (Gn 3:1-15), Dios ha registrado en Su Palabra el deseo de salvar al hombre de la condenación eterna por medio de Su Hijo Jesucristo. El nacimiento de Jesús, como lo dijo María, es un acto de misericordia y de cumplimiento por parte de Dios (Lc 1:54-55).

 

Dios promete salvación a todo el que pone su fe en Cristo, esta promesa es irrevocable por parte del Dador de la promesa, lo único que requiere el hombre es creerlo (Jn 3:16, 36; 5:24). ¿Cree usted ya en Cristo como su suficiente y único Salvador? Si es así, entonces tiene ya la promesa de pasar la eternidad en la presencia del mismo Dios (1 Jn 2:21-25).

 

«Gracias Dios por la promesa segura y eterna de la salvación por medio de Jesús»

 

1 Juan 2:25

“Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.”

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