Hay palabras que hieren y otras que sanan

Muchas veces no nos damos cuenta del poder que tienen las palabras en los receptores. Nuestras palabras tienen gran poder, bueno o malo, en función de la manera cómo las expresamos, el motivo que las genera, y el corazón de quienes las reciben.

Hablando a través de la herida

Nunca hable a través de las heridas, porque puede herir a alguien; hable solo cuando haya sanado, entonces podrá restaurar y sanar a otros.