2017

Sabiamente limitados | Un rayo de SABIDURÍA

salmos-90-12-anexo

Sabiamente limitados.

 

Salmos 90:12

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.”

 

Para aprender a sumar y restar, para aprender a contar los números, para poder hacer cálculo matemático, para aprender estadística, y para el conocimiento de cualquier ciencia exacta estamos limitados de conocimiento y necesitamos aprender. El hombre no nace sabiendo, requiere aprendizaje para su conocimiento.

No todos los centros educativos tienen el mismo nivel de enseñanza, y lamentablemente la posibilidad de que todos puedan adquirir esa enseñanza está limitada por el nivel económico del individuo y la ubicación geográfica donde se encuentran las mejores escuelas. Siempre estaremos limitados ante las circunstancias para poder adquirir un determinado grado de conocimiento. Pero también estamos limitados por la capacidad mental de la persona, ya que pocos tienen un coeficiente mental sumamente elevado para mayor aprendizaje.

En cuanto a la sabiduría estaremos siempre limitados. Como seres humanos estamos limitados ante la existencia de muchas ciencias, y el conocimiento de todas ellas tampoco nos darán la capacidad de razonar sabiamente. Hay muchos científicos que dudan o niegan la existencia de Dios, y este hecho los hace necios (Romanos 1:20-22). Hay mucha gente que puede conocer mucha ciencia, pero llega a desconocer los valores morales y principios santos del comportamiento humano, lo que los ubica en un grado inferior de santidad que los lleva a la vergüenza (Romanos 1:24-28).

Unos podemos creer que sabemos todo y no sabemos nada, otros no vemos la necesidad de aprender sabiduría y nos quedamos limitados; a estos la Biblia nos llama o necios o simples respectivamente. En fin, siempre estaremos limitados.

Moisés era un hombre de más de 100 años cuando escribió este salmo, y mientras caminaba por el desierto junto al pueblo de Israel tuvo que detenerse a analizar la necesidad que tiene el hombre de sabiduría. Todos estamos limitados ante el más grande conocimiento y solamente lo podemos obtener del Único capaz de enseñarnos: Dios.

En el inicio de un nuevo año, no hay nada más valioso que el hombre puede tener que comenzar a “contar” los días para aprender de ellos. Cada día nos puede dar una nueva enseñanza, cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer, cada día puede ayudarnos a acumular más sabiduría. Un año nos brinda 365 oportunidades para crecer más y más en este valioso bien inmaterial.

Moisés, expone en este corto versículo una oración digna de ser apropiada, le pide a Dios a que le ayude a aprender de cada día, para que ese conocimiento se vaya acumulando diariamente y así crecer en sabiduría. Esta sencilla, pero humilde oración, nacida de un corazón dependiente de Dios, nos enseña lo limitados que somos y lo necesitados que estamos para aprender de Dios. ¿Y usted, ya está “contando” los días junto a Dios?

 

«Señor, enséñame cada día a través de Tu Palabra y a través de las experiencias de la vida»

 

Santiago 1:5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

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