2017

“Cautivo” de Su Palabra

2 Timoteo 3.14, 15 Anexo

2 Timoteo 3:14-17

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

 

Martín Lutero fue llevado ante la Dieta en Worms al ser acusado de herejía por su promulgación de las 95 tesis que se levantó en contra de la mala enseñanza de la iglesia romana (1521). Bajo un salvoconducto llegó a presentarse ante sus acusadores que le exigían que renuncie o reafirme su doctrina. Después de un fuerte juicio se le pide que dé su final decisión, a lo que el valiente reformador exclama: “Mi conciencia es prisionera de la PALABRA DE DIOS, y no puedo ni quiero revocar nada, reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. ¡Que Dios me ayude!

 

La Palabra de Dios transforma el pensamiento y el comportamiento del ser humano. Pablo, recordando a Timoteo, le pide que persista en lo que aprendió y se convenció, “las Sagradas Escrituras” (2 Ti 3:14, 15). Las Escrituras cambiarían el pensamiento de Timoteo, lo que influenciaría internamente su manera de vivir.

 

La Biblia es poderosa porque es “viva y eficaz”, capaz de penetrar “el alma y el espíritu” del hombre, llevándolo a discernir cuáles son sus “pensamientos” y las más profundas “intenciones del corazón” (He 4:12).

 

Para que las Santas Escrituras nos cambie, debemos persistir en Su aprendizaje; debemos someternos a Ella para que nos enseñe, nos redarguya, nos corrija, y nos instruya (2 Ti 3:16). La espada del Espíritu es una de nuestras armas espirituales (Ef 6:17), su necesidad en la vida de cada creyente es como la del pan que nos alimenta (Mt 4:4), nos hace sabios (Sal 119:98), nos guía y alumbra en nuestro caminar (Sal 119:105), y nos aleja del pecado (Sal 119:11).

 

El Espíritu Santo, autor de la misma (2 P 1:21), la utilizará para guiarnos a toda verdad (Jn 16:13), recordarnos lo que Dios ha dicho (Jn 14:26), y prepararnos “para toda buena obra” (2 Ti 3:17).

2 Timoteo 3.14, 15 Color

Las Escrituras, junto al Espíritu Santo y la oración, tienen el poder de derribar argumentos falsos y altivos que se levantan en contra del “conocimiento de Dios”, y esto nos ayudará a llevar cautivo nuestros pensamientos “a la obediencia a Cristo” (2 Co 10:4, 5).

 

Martín Lutero estaba cautivo de la Palabra de Dios, por ello no pudo negar lo que Ella claramente le enseñó. Timoteo fue un gran instrumento de Dios porque se persuadió de Ella y persistió en la misma. Si nuestra conciencia estuviera cautiva por la Palabra de Dios, otro sería nuestro caminar.

 

«Padre, que Tu Palabra cautive y transforme mi vida»

 

Santiago 1:22

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

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