2017

Apercepción

Salmos 14.1 Anexo

Salmos 14:1-3

Dice el necio en su corazón:
No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras abominables;
No hay quien haga el bien.
Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.
Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”

 

La Apercepción es el acto del reconocimiento interno, o la percepción, de una realidad o de un objeto percibido. Es decir, el reconocimiento consiente de la existencia de una realidad presente. A diferencia de una persona sabia y prudente el necio no percibe o no está consciente de la presencia de Dios, por lo que su vida y sus actos son una expresión de ello.

No importa lo que una persona diga en cuanto a su fe, sin expresar ser ateo, la persona que vive en forma necia no demuestra mediante su manera de vivir que existe Dios para ellos (Sal 14:1:3). Pueden ser personas religiosas que inclusive llevan ciertas normas que dictan su religión, pero cuando llega el momento de actuar con una vida piadosa o santa, sus actos mismos manifiestan que “NO HAY DIOS” en ellos. Para el necio Dios puede estar en sus labios, puede estar en su mente, pero no está “en su corazón”.

Dios es Omnisciente y Omnipresente, todo lo sabe y está en todo lado, y aunque una persona no esté apercibida de Su presencia en todo lo que haga, no quiere decir que Dios no mira, no escucha, ni percibe lo que siente o hace esa persona, Dios lo sabe (Sal 139). Cuando no estamos apercibidos de Su presencia, nuestra tendencia es actuar neciamente, corrompidos por el pecado que está en nosotros actuamos sin hacer el bien.

Para poder vivir una vida sabia y piadosa debemos mantenernos apercibidos de Su presencia, es decir, recordar que no importa donde estemos o con quien nos hallemos, Dios siempre está ahí viendo y escuchando lo que hacemos, decimos o pensamos.

El recordar que Cristo está pronto a venir, y que Su venida para llevar a Su iglesia puede darse en cualquier momento, nos ayudará también a mantenernos en una vida santa de tal forma que no nos avergoncemos ante Su presencia si nos halla en pecado cuando Él regrese (1 Jn 2:28). Aunque en medio de las pruebas y dificultades muchos no puedan sentir a Dios o verlo a Su alrededor, no implica que Él no esté con usted, Dios siempre estará ahí.

Estar conscientes de la presencia de Dios siempre será un factor de gran influencia para llevarnos actuar tal cual Él espera. Si hemos pecado, Dios siempre estará dispuesto a perdonarnos y ayudarnos a vivir una vida limpia (1 Jn 1:9). El decir que conocemos a Dios y no vivir apropiadamente a esa realidad nos incluye dentro de la categoría de los necios. En cambio, el decir que conocemos a Dios y deliberadamente actuamos pecaminosamente, a eso se lo llama irreverencia.

 

Para conocer y estar apercibidos de Dios hay que reconocer primero a Cristo (Jn 1:18; 14:6, 8-11).

 

«Dios, ayúdame a mantener presente en mi consciencia y en mi corazón Tu presencia»

 

Génesis 28:16

“Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.”

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