“Sabor” a arrepentimiento

El cambio que genera Dios siempre es genuino y no solo lleva a la persona a buscar la santidad, haciendo que aborrezca al pecado que comente, sino que busca a toda costa restablecer el daño causado a los demás también. La restitución debe ser completa para evidenciarse ese arrepentimiento.

Amor expresado en corrección

Pablo, por amor a los hermanos, les había escrito una carta firme pero llena de amor, esa carta cambio la vida de los hermanos para bien cuando ellos escucharon apropiadamente la corrección. Nosotros también debemos estar dispuestos a corregir y ser corregidos, es una muestra de un verdadero deseo de bienestar. Aunque traiga un poco de tristeza, esa tristeza será cambiada en gozo cuando se produzca una respuesta genuina de arrepentimiento. La correcta corrección siempre debe ser hecha con amor, paciencia, verdad y firmeza.

Envanecimiento, el peligro del conocimiento

El principio del amor nos enseña que cada persona debe actuar en consideración al hermano, no mirando su propio bienestar, sino el de los demás (Ro. 14:15). Además, un conocimiento sincero y puro de Dios debe transformarnos a actuar con humildad, mirando con sencillez la debilidad de los demás y considerándolos como más valioso que uno (Fil. 2:3-5).