2017

Con el desafío viene el crecimiento

Hechos 9.31 Anexo

Hechos 9:26-31

“Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo. Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle. Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso. Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”

 

Iglesias y obras misioneras en todo el mundo han enfrentado, y seguirán enfrentado, persecución y afrentas de un mundo que rechaza a Dios y a Su mensaje de Salvación. Nada es más difícil para una iglesia que recibir amenazas de muerte para uno o varios de sus miembros o la destrucción del edificio si no se detiene. Muchos de ellos se encuentran en el Medio Oriente, en el norte de África, y en el sur de Asia.

 

Según el Portal “Puertas Abiertas” (Open Door), al inicio de este año 2017, se calculaba que existían un índice de por lo menos 50 países en donde los cristianos están sufriendo un alto nivel de persecución. Se estima que cerca de 215 millones de creyentes sufren este nivel de acoso. Gran parte de esta persecución se ha dado por un incrementado nacionalismo religioso que está rechazando un avance del evangelio al considerarlo, especialmente en algunos casos, una “religión occidental”.

 

Dentro de la lista de persecución, y que forman parte de estos 50 países, se encuentran México y Colombia en los puestos 41 y 50 respectivamente. Esto se ha dado porque en el ámbito social se ha visto un incremento en el índice de violencia en aquellas regiones, y dentro del cual, los creyentes se han visto afectados también.

 

Hace muchos años atrás también hubo una fuerte persecución religiosa y nacionalista. Los judíos radicales, apoyados por la cúpula religiosa de ese tiempo, persiguieron a Jesús y a sus discípulos hasta darles muerte. Saulo, uno de los más grandes enemigos del “Camino” había recibido cartas de autorización para traer presos a los creyentes de Damasco hacia Jerusalén (Hch 9:1, 2). Pero el inesperado viaje transformó la vida de Saulo para siempre, y junto a ello, su propósito de vida (Hch 9:3-16).

 

La vida de Saulo cambió tanto, que inmediatamente después de haber sido perdonado por el Señor Jesús, comenzó a predicar de Cristo en las sinagogas de Damasco, aunque no le resultó muy fácil (Hch 9:20-25). Cuando llegó a Jerusalén tampoco le fue sencillo, pero eso no detenía su pasión. Después de un consenso, deciden pedir que Saulo se vaya a Tarso, donde le esperaría una nueva tarea años más tarde (Hch 11:25, 26).

 

La persecución no solamente produjo un cambio en Saulo, sino que ayudó también a que las iglesias de “Judea, Galilea y Samaria” se fortalezcan espiritualmente, sean edificadas y santificadas, y crezcan en número (Hch 9:31).

Hechos 9.31 Color

Hoy en día esos mismos testimonios se siguen viendo en todo el mundo, pero en especial en aquellas regiones en donde la persecución es marcada. Los más grandes enemigos de la Cruz se convierten en los más fervientes mensajeros de Jesús; y mientras estos perversos enemigos son alcanzados por el mensaje de amor del Señor, esas mismas iglesias perseguidas se fortalecen y crecen. Dios, en su Soberanía y Poder, sigue obrando en, con, y para la iglesia.

 

Pidamos a Dios para que ayude a los creyentes y a las iglesias a que sigan fieles mientras llevan el evangelio de luz y esperanza a aquellos, que, siendo ahora enemigos, mañana serán los más apasionados partidarios de Cristo.

 

«Señor Jesús, te pedimos por Tu iglesia perseguida, cuídala, y glorifícate en y a través de ella»

 

Mateo 5:11-12

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos…”

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