¿De qué lado está al llevar la carga? | VIDA CRISTIANA

Mateo 11.28-29

Mateo 11:28-30

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS; PORQUE MI YUGO ES FÁCIL, Y LIGERA MI CARGA.”

El edificio de la iglesia en donde estoy sirviendo tiene 2 pisos y varias veces nos ha tocado cargar cosas pesadas a través de las escaleras. Cuando llega ese momento de esfuerzo mi esperanza está en un hermano que es más grande y fuerte que yo y quien puede llevar la gran carga con tranquilidad. Yo le doy gracias a Dios por la presencia de ese hermano que siempre se ofrece para estar en la parte de abajo al momento de pasar esas escaleras, ya que es ahí donde el mayor peso recae por la gravedad, haciendo que mi participación momentánea en la parte superior sea más ligera, él carga con el mayor peso.

Varias veces he tenido que estar yo en la parte inferior, y es ahí donde esté proceso se hace más tedioso, puesto que no soy tan fuerte como él, y nos toca detenernos en medio de las escaleras para descansar. Yo prefiero que él lleve la carga, y lo hace con mucho agrado.

En nuestra salvación pasa algo parecido. Jesús en este pasaje nos dice que la salvación no es una tarea fácil, que nos cansamos queriendo llevar la salvación sobre nuestros hombros. Creemos que somos nosotros quienes debemos encargarnos de nuestra salvación.

Una enseñanza equivocada dice que es uno mismo quien debe conseguir su propia salvación bajo «buenas obras», y que depende de cada persona el conseguirla por lo bueno o malo que ha sido.

Otra enseñanza errada nos dice que la salvación es algo que la recibimos en un momento de fe en Cristo, pero que dependerá de nosotros llevarla hasta el final “cuidándola” con nuestra fidelidad y obediencia a Dios.

Ambas enseñanzas nos dicen que somos nosotros quienes debemos participar de alguna forma para lograr nuestra salvación. Yo lo intenté por varios años, y déjeme decirle que muchas veces me cansé, porque siendo pecador y débil nunca lo pude lograr, ni lo hubiera podido… Ni nadie lo podrá.

Jesucristo nos hace una invitación para que le dejemos a Él llevar nuestra carga y dar descanso a nuestra alma. No hay ser humano que pueda lograr su propia salvación, ni tampoco cuidarla. Gracias a Dios que tenemos a un Salvador que tiene el poder para llevarlo por nosotros, y por cierto ya lo logró… Él ya lo hizo al morir por usted y por mí en la cruz.

¿Por qué no acepta Su invitación a dejar que Él lleve la carga por usted? Jesús ya murió por nuestro pecado, Él ya cargó nuestra cruz, lo único que debe hacerlo es creerlo y descansar en Quien tiene el poder. Reconozca que no puede hacerlo por usted mismo y mire en Cristo como su esperanza. El cielo fue ganado por Cristo en la cruz, lo que debemos hacer es creerlo y hallaremos descanso.

¿Quién está llevando la carga de su salvación?

Gálatas 2:16

“Sabiendo que EL HOMBRE NO ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS DE LA LEY, SINO POR LA FE DE JESUCRISTO, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, POR CUANTO POR LAS OBRAS DE LA LEY NADIE SERÁ JUSTIFICADO.”

Delegando la tarea al fiel | En el TRABAJO

2 Timoteo 2.2

2 Timoteo 2:2

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto ENCARGA A HOMBRES FIELES que sean idóneos para enseñar también a otros.”

El Gran Premio.

Cuando comenzó la construcción de una grandiosa catedral, un ángel vino del cielo y prometió dar un gran premio a la persona que hiciera la mayor contribución al santuario ya terminado. A medida que el edificio se elevaba, la gente especulaba acerca de quién ganaría el premio. ¿Sería el arquitecto? ¿El contratista? ¿El carpintero? ¿Los artesanos expertos en oro, acero, latón y vidrio? ¿Quizá el ebanista encargado de hacer el emparrillado que iría cerca del altar? Debido a que cada uno de los trabajadores hizo su mejor trabajo, la catedral se convirtió en una obra de arte. Pero cuando llegó el momento de anunciar al ganador del premio, todos se quedaron sorprendidos. Se entregó a una anciana campesina mal vestida. ¿Qué es lo que ella había hecho? Todos los días, fielmente había llevado paja para que comiera el buey que acarreaba el mármol que usaba el escultor. (Ilustración anónima)

En las diferentes áreas de trabajo siempre resaltaran unas personas de otras. Habrá personas que sobresalgan por su talento al hacer las cosas; otras por su agilidad para hacer rápido las tareas; y otras que se destaquen por la fidelidad para hacer las cosas a tiempo y todo el tiempo.

Todas estas son cualidades son relevantes, pero entre ellas la fidelidad puede destacarse más a la hora de delegar una tarea.

Una persona puede ser talentosa o ágil, y hasta tener gran fortaleza, pero de nada sirve si esa persona no es fiel al trabajo o lo que hace no lo lleva a cabo de una forma constante. La fidelidad se caracteriza por la firmeza y constancia en los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos.

-Una persona fiel se caracteriza por su puntualidad, tanto para llegar al trabajo como para entregar el trabajo sin retraso.

-Una persona fiel es alguien que se compromete por afecto con el trabajo que realiza y con la empresa en donde trabaja ya que entiende que su sueldo viene a través de ella y honra esa relación.

-Una persona fiel es alguien confiable, no hará nada indebido en contra de su trabajo, y todo lo que haga será con responsabilidad.

Si desea delegar una tarea, busque personas fieles; personas que harán todo a tiempo, con responsabilidad y en las cuales se puede descansar.

Si usted quiere ser delegado en alguna tarea, fidelidad será una característica de la cual basarán para determinar a quién entregar dicha tarea.

Si Jesucristo destacó la fidelidad de los siervos en el pasaje de los talentos, debe ser porque esta cualidad tiene gran importancia, junto con otras más por supuesto (Mateo 25:21). La palabra “fiel” (pistos G4103) que se usa en el versículo de hoy tiene en su sentido pasivo el significado de fiel, fiable, digno de confianza. Al momento de delegar la tarea, el fiel es quien es digno de confianza.

Tito 2:9-10

“Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, SINO MOSTRÁNDOSE FIELES EN TODO, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.”

Bueno y Delicioso | MATRIMONIO Y HOGAR

Salmos 133.1

Salmos 133

“¡MIRAD CUÁN BUENO Y CUÁN DELICIOSO ES HABITAR los hermanos juntos EN ARMONÍA! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; PORQUE ALLÍ ENVÍA JEHOVÁ BENDICIÓN, y vida eterna.”

Cuando pienso en algo “Bueno y Delicioso” lo que se me viene a la mente es un buen helado de vainilla cubierto con una salsa de fresas, mi combinación favorita. Sea como sea que venga el helado, muy difícilmente nos podemos alejar de la posibilidad de disfrutar de alguna variedad de este tipo de postre.

Dentro del hogar, sea en el matrimonio o en la vida familiar, no existe nada más agradable que vivir en un ambiente de paz y armonía. Las familias que viven bajo el abrigo de las buenas relaciones ofrecen un lugar del cual difícilmente nos queremos alejar.

David en su salmo utiliza dos ejemplos que describen simbólicamente esta relación de armonía: El óleo o aceite, y el rocío del Monte Hermón.

El aceite en la Biblia tiene un significado espiritual. Cuando Aarón fue ungido con aceite, tenía el propósito de bendecir su sacerdocio con la presencia de Dios. El aceite era colocado en la cabeza de las personas para indicar que estaban apartados por Dios para cumplir propósitos especiales. El Nuevo Testamento habla que el Espíritu Santo es ese “óleo” que bendice la vida del creyente. El aceite es símbolo de la presencia de Dios.

Hermón es un monte que se encuentra al norte de la nación de Israel y que por sus fuentes da origen al Río Jordán, y por ende al Mar de Galilea. La presencia del rocío en una montaña asegura la constante formación de riachuelos que alimentarán las fuentes que alimentan los ríos. Es el Mar de Galilea y el Río de Jordán que dan vida a los valles de Israel. El Monte Hermón es una fuente de provisión, pero también de vida y frescura al paisaje.

Una buena relación familiar puede ser ese medio donde la presencia de Dios puede traer bendición y en donde la comunión armónica de los miembros nos puede alegrar la vida llenando de frescura el alma.

Por el contrario, un ambiente hostil lleno de peleas y conflictos entre los esposos, los padres y sus hijos, o entre los hermanos, siempre será un lugar donde no se pueda encontrar a Dios fácilmente y donde la sequedad de las relaciones va a llenar las vidas con desiertos emocionales.

Cada uno de nosotros podemos traer bendición o no a la vida de nuestras relaciones en nuestra casa. Seamos esa fuente constante de óleo y rocío en el hogar para llenar de “bendición” a nuestros seres amados.

Pídale a Dios ser esa bendición, ser esa persona que traiga alegría, vida, paz y armonía a su hogar; los suyos la necesitan. Pida a Dios también por los otros miembros de su familia, para que ellos también vean lo “Bueno y Delicioso” es que todos vivamos en armonía.

Santiago 3:18

“Y el fruto de justicia se siembra en paz PARA AQUELLOS QUE HACEN LA PAZ.”

Ir hacia abajo para llegar arriba | VIDA CRISTIANA

1 Pedro 5.6

1 Pedro 5:5-6

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. HUMILLAOS, pues, bajo la poderosa mano de Dios, PARA QUE ÉL OS EXALTE CUANDO FUERE EL TIEMPO.”

Imagine tomar un ascensor en el décimo piso y que le digan que tiene que aplastar el botón del piso cuarto para llegar al quinceavo piso. La idea suena incoherente en verdad, y de seguro que no existe tal ocurrencia.

Esta “ocurrencia” no es tan incoherente cuando se trata de ser exaltado o reconocido por Dios.

La soberbia es uno de los pecados que afecta mucho en los creyentes. La sola idea que alguien más esté sobre la voluntad de uno suena incoherente. Nuestro orgullo hace de nosotros personas poco sometidas, menos obedientes y menos dependientes.

La soberbia es el sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato despectivo y desconsiderado hacia ellos, y este sentido de superioridad nos puede llevar a considerar de menos importancia lo que Dios u otros desean de nosotros, puesto que menospreciamos los que nos digan, creyendo que nosotros sabemos de una mejor forma lo que se debe hacer.

Lo contrario a la soberbia es humillarse, que es el acto de inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento.

Pedro en su Carta nos dice que nuestra mejor manera de ser exaltados no requiere de ser altivos o soberbios, la exaltación y el reconocimiento vendrá de una genuina humillación, sea a las condiciones, a los demás, o a Dios.

El orgullo batalla en contra de la aceptación de las circunstancias, va en contra al obedecimiento a otros, y hasta en contra a la voluntad de Dios. Solo la humillación nos llevará a inclinarnos con agrado ante las circunstancias y a la obediencia.

Aprender a ser humilde es aprender a bajar un escalón en la escala de la vida para considerarnos menos que los demás para tener una posición que nos lleve a mirar desde abajo a los demás y a la vida, y así poder vivir aceptando más tranquilamente lo que se nos presente.

A lo contrario de lo que el mundo vive, la Biblia siempre nos exhorta a considerarnos inferiores a los demás para poder ser obedientes a otros (Filipenses 2:3), y a Dios (1 Pedro 5:6). Es la humildad la que nos lleva a aceptar las condiciones de la vida con tranquilidad y agrado (Filipenses 4:11-12).

Frecuente Dios nos llevará a enfrentar momentos de limitaciones y obediencia para poder aprender a ser humildes, esto nos llevará a ser mejores personas, libres de las ataduras del egocentrismo que solo lleva consigo conflictos. Sólo Dios sabe cuándo será el momento de cambiar tu vida para algo mejor, mientras tanto, sométete a las condiciones, acepta la voluntad de los demás y de Dios, y cuando fuere oportuno, será el mismo Dios quien te exaltará.

Quieres ir para arriba en tu vida, comienza a descender de tu ego a la humildad.

Jesús dijo:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y APRENDED DE MÍ, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:29

Lo grande de la Cruz | VIDA CRISTIANA

Salmos 25.11

Salmos 25:11

“Por amor de tu nombre, oh Jehová, PERDONARÁS también MI PECADO, QUE ES GRANDE.”

En el camino al trabajo, en medio de una colina llena de árboles, existe una cruz de por lo menos unos 15 metros de alto que está colocada en un área descubierta de ese pequeño bosque. Creo que la idea del dueño del terreno es recordar a quienes transitamos por ese camino la obra de nuestro Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario.

Viendo lo inmensa que es la cruz en la colina me recuerda la grandeza del valor real de la obra de Cristo. Nosotros siendo indignos, el Padre mostró Su amor al entregar a Jesús para que muera en nuestro lugar y pagar por nuestros pecados.

Muchas veces olvidamos lo indigno que es nuestro pecado y el profundo significado que tiene el sacrificio de Cristo. Pablo en su Carta a los Romanos nos recuerda que realmente somos seres miserables a causa del pecado (Romanos 7:24). Isaías nos dice que nuestros pecados son inmundos ante Dios (Isaías 6:5). Pedro al estar en la presencia de Cristo le pidió que se apartara de él porque se sentía indigno (Lucas 5:8).

La persona que comete un delito debe pagar por su culpa (“Porque la paga del pecado es muerte…” Romanos 6:23). Sabemos que entre más grande el daño ocasionado, la paga del daño requiere una sentencia más fuerte. Para evitar pagar la condena se requiere el pago de una multa o fianza, y entre más grave el delito más alto el monto de la fianza. Cuan horrenda es la culpa de nuestros pecados que nuestro castigo debe ser el infierno. Cuan horrendo es nuestro castigo que la fianza para evitar esa condena tuvo que ser pagada con la sangre de Jesucristo. Nuestro pecado es tan grande y grave como grande y gloriosa es la obra redentora de Jesús.

Dios ofrece perdón de nuestros pecados, no por merecimiento nuestro, sino por misericordia y gracia. Él no nos da el pago de nuestra culpa por Su misericordia, y nos ofrece perdón y vida eterna por Su gracia. Si usted cree que por sí mismo merece el cielo, es porque no ha comprendido el tamaño tremendo de su pecado. Si usted entiende que no merece el cielo, pero ha visto en Cristo como su esperanza para ir al cielo, es porque realmente llegó a comprender el inmenso valor del sacrificio de amor que Cristo hizo.

El perdón de nuestros pecados si es posible, pero no es algo sencillo, tuvo que ser pagada la “fianza”. Cristo pagó nuestra fianza en la Cruz, lo que debemos nosotros hacer es aceptarla con convencimiento. No basta solo saber que Cristo murió, hay que entender por qué y para qué murió.

Nuestro pecado es inmensamente horrible, nuestro Salvador es inmensamente maravilloso. Nuestra condena es terrible, nuestro libertador es glorioso. Nuestro final debe ser el infierno, nuestro destino por FE puede ser el cielo.

Mira hacia la Cruz con entendimiento, y entenderás su real significado. “La Cruz es grande, como grande Quien en ella murió”.

Hechos 16:30-31

“… Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO, Y SERÁS SALVO…”

“Que Dios te bendiga” | En el TRABAJO

Rut 2.4

Rut 2:3-5

“Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec. Y HE AQUÍ QUE BOOZ VINO de Belén, Y DIJO A LOS SEGADORES: JEHOVÁ SEA CON VOSOTROS. Y ELLOS RESPONDIERON: JEHOVÁ TE BENDIGA. Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores…”

Cuán maravilloso lugar de trabajo sería este en el cual los superiores y quienes trabajan para ellos tengan esta actitud de anhelar la bendición de Dios en las vidas de los otros. A menudo lo que se escucha son reclamos, quejas, maldiciones, reproches y más. Cuan distinta realidad se vive en nuestros trabajos.

Los trabajadores no quieren ir a trabajar porque el jefe es duro, cruel, injusto, y hasta por momentos tirano. Del otro lado los jefes o dueños tienen que lidiar con empleados irresponsables, vagos, respondones, que hasta llegan a robar cosas de sus trabajos. Una cosa es lo que se desea del trabajo y otra muy diferente es la realidad.

Pero lo que se vive en el trabajo no siempre tiene que ser malo. Si no hubiera posibilidades de cambios, entonces lo que se tendría en mente son sueños inalcanzables. La historia de hoy es una historia real, no es un cuento de hadas o un supuesto sueño, es la historia de un jefe piadoso y unos trabajadores piadosos.

La diferencia de la historia es la vida personal de cada uno de los miembros. Tanto Booz como sus trabajadores muestran ser personas que viven lo que creen de Dios y usted puede ser esa influencia piadosa en su lugar de trabajo. Todo lo que se necesita es una semilla y trabajo para lograr una cosecha.

Mateo 13:33

“Otra parábola les dijo: EL REINO DE LOS CIELOS ES SEMEJANTE a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, HASTA QUE TODO FUE LEUDADO.”

En este relato de Rut la Biblia no nos dice quien inició esa tarea de alcanzar a los demás para Dios, pero si nos dice que todos entendían la importancia de las bendiciones de Dios en las vidas de cada uno. En su trabajo usted puede ser esa pequeña influencia que poco a poco puede hacer leudar a toda “la masa” para Cristo.

Ore diariamente por su trabajo, no solo para que Dios le ayude en su trabajo, sino para que todos sean bendecidos, y sobre todo que cada uno llegue a conocer a Cristo como su Salvador. Lleve una vida piadosa en su trabajo, su testimonio puede ser un magneto para que los demás se acerquen a Dios. Hábleles de Cristo cuando tenga la oportunidad de hacerlo, invítelos a la iglesia a donde asiste. Sea luz en su lugar de trabajo. Y cada momento que converse con ellos bendígalos en el Nombre del Señor. Hágalo hasta que “TODO SEA LEUDADO”.

No todo lugar de trabajo es un sueño, pero puede llegar a serlo.

Mateo 5:16

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, PARA QUE VEAN VUESTRAS BUENAS OBRAS, Y GLORIFIQUEN A VUESTRO PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS.”

¿“Bullying” en casa? | MATRIMONIO Y HOGAR

1 Corintios 13.4-5

1 Corintios 13:4-5

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; NO HACE NADA INDEBIDO, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.”

Hace varios años atrás compartiendo en una video conferencia con varios miembros de mi familia, entre las muchas cosas que conversamos hablábamos del viaje en avión de uno de ellos; en ese instante, y sin meditar mucho en las palabras que iba a pronunciar, realicé un comentario que tenía la intención de hacer una broma, sin imaginarme que ese comentario traería contrariedad contra todos los que escucharon mis palabras, era una broma con humor negro que obviamente afectó emocionalmente a esa persona y a los demás. Me había dado cuenta que había afectado a mi familiar. Qué momento tan vergonzoso para mí y malo para todos fue ese.

El acoso psicológico o acoso moral, conocido más comúnmente por la palabra en inglés “bullying” es, según el Diccionario de la lengua española, el «trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente». Este acoso psicológico puede atentar contra la dignidad e integridad moral de la persona. Se denomina también acoso psicológico porque siempre conlleva maltrato psicológico y abuso emocional.

En el momento en que realicé ese comentario que llevaba acoso emocional hacia el miembro de mi familia, lo que realmente estaba haciendo es cometiendo “bullying”. La Palabra de Dios nos dice que si realmente amamos a nuestra familia, no deberíamos hacer algo que sea indebido.

Hacer algo indebido es hacer algo que vaya afectar emocional, psicológica, moral o físicamente a la persona objeto de nuestro acto. Cuando realicé ese comentario, no solo que afectó personalmente a la persona contra quien hice el comentario, sino que afectó a todos, y por supuesto afectó mi relación con Dios porque inmediatamente el Espíritu Santo me convenció de mi pecado.

La familia debe ser el primer centro de atención afectiva, somos los miembros quienes en primer lugar debemos mostrarnos respeto, amor, consideración y cuidado para que nuestras relaciones estén siempre motivadas por un amor que nunca hará algo indebido.

Jesucristo dijo que todo lo malo que el hombre hace viene del interior del hombre y lo contamina:

Porque de adentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos… las maldades, el engaño… la envidia, los chismes… Todas estas cosas malas salen de adentro y hacen impuro al hombre.” (Marcos 7:21-23 DHH).

Nuestros actos pueden estar contaminados con nuestra pecaminosidad. Arrepiéntase, pida perdón y ore a Dios para que le ayude a no volver afectar a su familia con actos “indebidos”.

Analice las palabras de dice, los comentarios que usa, las bromas que emplea, los gestos físicos que expresa y la manera como trata a cada uno de los miembros de su familia y vea si no hay en ellos “algo indebido”, si es así, pues realmente no está amando como debería. Si actuamos indebidamente debemos cambiar esta actitud incorrecta que lo único que hace es crear heridas en nuestros seres a quienes debemos amar con ese “AMOR QUE NO HACE NADA INDEBIDO”.

Romanos 12:9

“El amor sea sin fingimiento. ABORRECED LO MALO, SEGUID LO BUENO.”

En la “Lista de Espera” | VIDA CRISTIANA

Salmos 130.5

Salmos 130:5-7

ESPERÉ YO A JEHOVÁ, ESPERÓ MI ALMA; EN SU PALABRA HE ESPERADO. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana. Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él”

Cuantos de nosotros hemos tenido que esperar en una “Lista de Espera”. Esa lista en la que nos hemos registrado y en la cual debemos tener que esperar hasta que nos llegue el tiempo para recibir el servicio.

Muchas veces esa espera parece interminable, y cuando nos acercamos a averiguar qué ha pasado con nuestro tiempo de ser atendidos nos dicen que sigamos esperando. Aún es más difícil escuchar esa frase que nos dan: «Espere que nosotros ya le hemos de llamar». Cuan dura tarea es tener que estar en la “Lista de Espera”, parecería que nunca vamos a ser atendidos. Llamamos, nos acercamos, nos molestamos, reclamamos y nos vuelven a decir: «Por favor espere hasta que lo llamemos».

Una de las disciplinas más difíciles de desarrollar es la espera. Cada persona tiene diferente grado de espera y sabemos que la paciencia será el medio que nos ayudará a esperar.

La paciencia es la capacidad de esperar con tranquilidad una cosa que tarda; muchas veces la paciencia es saber tolerar o sufrir una adversidad con valor y sin quejarse. La paciencia va a ser esa capacidad que ayudará a realizar una actividad difícil con perseverancia.

El tiempo de espera es a menudo un período frustrante, ya que nos hemos encontrado con realidad que hemos esperado en vano porque, aunque nos dijeron que nos atenderían, no recibimos la atención esperada. Otras veces esa espera es tan larga que parece que nunca seremos atendidos, pero al final nos llaman y al fin recibimos lo esperado.

Cuando se trata de esperar ante Dios actuamos de la misma manera. Nos impacientamos, nos frustramos, nos alteramos y al final parece que nos seremos atendidos.

La diferencia al estar en la “Lista de Espera” de una atención humana y el estar en la “Lista de Espera Divina” es gigantesca, el dador del servicio en ambos casos son inmensamente diferentes.

La Biblia nos dice que esperar en Dios es tener la certeza que seremos atendidos con la intervención divina en el tiempo determinado por Dios. Él sabe cuándo y cómo obrará. La confianza en Dios nos llevará a esperar con paciencia sabiendo que Dios cumplirá con atendernos.

Al leer Su Palabra veremos que muchas veces Su respuesta a nuestras peticiones vendrán con un “por favor espera que ya te registré en Mi Lista de Espera”. ¿Por qué esperar entonces? Porque Dios es fiel y Su Palabra confiable. Dios sabe lo que hace y el tiempo en que lo hace. Su obra siempre será perfecta cuando aprendamos a esperar.

 

Eclesiastés 3:11

TODO LO HIZO HERMOSO EN SU TIEMPO; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, SIN QUE ALCANCE EL HOMBRE A ENTENDER LA OBRA QUE HA HECHO DIOS DESDE EL PRINCIPIO HASTA EL FIN.”

¿Está esperando algo en Dios? Si Él le ha dicho que espere, espere; si Él aún no le ha respondido siga esperando, no haga nada sin Su consentimiento. Espere y diga como el salmista: ESPERÉ YO A JEHOVÁ, ESPERÓ MI ALMA; EN SU PALABRA HE ESPERADO”.