Nacido en este tiempo y con propósito | VIDA CRISTIANA

2 Timoteo 4.6-7

Ester 4:13-14

“Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y QUIÉN SABE SI PARA ESTA HORA HAS LLEGADO AL REINO?”

La reina Ester se encontraba ante una encrucijada. Su tío Mardoqueo se había enterado de un plan malvado elaborado por Amán, enemigo de los judíos y amigo cercano del rey Asuero, que pretendía eliminar por completo a todos los judíos del reino. Amán había planificado obtener una orden del rey para que sean asesinados todos los judíos.

Mardoqueo, enterándose de ello le pide a su sobrina Ester que vaya e interceda ante el rey para evitar tal masacre, que afectaría la vida de su pueblo, y por ende de su tío y su familia. La reina Ester sabía muy bien que era una petición difícil de hacer, pero llegó a comprender que si ella había llegado a ser la Reina de Persia, es porque Dios lo había permitido para que cumpla con su parte del Plan de Dios. Con temor, pero con decisión se presentó ante el rey y logró destruir el plan de Amán y llegó a eliminar el edicto del rey, por lo que entendió que ese había sido su llamado. Había nacido en ese tiempo para ese propósito.

Al igual que Mardoqueo y Ester, cada uno de nosotros hemos nacido con un propósito en esta tierra. Dios nos puso aquí no solamente para nacer, crecer y morir. ¡NO! Dios nos permite vivir aquí para que participemos de Sus planes eternos.

Cada uno de nosotros tenemos una tarea, cada uno tenemos un plan que seguir, cada uno tenemos una parte en el complejo, pero maravilloso, Plan de Dios.

Primero, debe entender que para ser parte del Plan debe saber cuál es su parte. Muchos de nosotros no sabemos para qué estamos aquí. Si este momento está leyendo este mensaje, déjeme decirle que es exactamente esto lo que Dios quería que lea, Él quiere decirle que SI, usted tiene parte en el Plan de Dios. Lo que debe es comenzar a preguntar a Dios que es lo que Él desea que haga. Ore, pase tiempo leyendo la Biblia, busque en la iglesia y trate de ver que parte puede tener en ese Plan.

Segundo, no solamente debe saber que parte tiene, sino que debe realmente estar interesado en participar. Muchos estamos “tan envueltos” en este mundo que no ponemos nuestra mira en las cosas de Dios. Colosenses nos dice que debemos poner la mira en las cosas de “arriba” (Colosenses 3:1-2), en las cosas eternas del Reino de Dios. No mire a las cosas de la tierra, pues son pasajeras y sin valor eterno. El Plan de Dios y nuestra participación en él tienen una connotación eterna.

Tercero, cuando sepa para que está aquí y decida participar en el Plan, no sea un obrero momentáneo. Sea fiel, y esfuércese por participar fielmente hasta que Dios decida por fin llevarlo a Su presencia.

Usted no está aquí por casualidad, usted tiene un propósito. Busque a Dios, busque participar en la iglesia, ore, lea la Biblia, y encontrará el propósito; y después, sea fiel el hacerlo hasta el final.

«Padre, ayúdame a conocer tus planes y propósitos, y ayúdame a seguirlos fielmente»

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. HE PELEADO LA BUENA BATALLA, HE ACABADO LA CARRERA, HE GUARDADO LA FE.” – Apóstol Pablo (2 Timoteo 4:6-7)

Con un jefe así | En el TRABAJO

Tito 2.2

Tito 2:2

QUE LOS ANCIANOS SEAN sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.”

Pablo, al escribirle a Tito, le pide que anime a los demás que están a su alrededor a tener ciertas cualidades en su comportamiento. Entre ellos mencionan a los “ancianos”, aquellos que por su edad tenían cierto reconocimiento dentro de la Iglesia. Estas personas posiblemente tienen algunas responsabilidades, pero sobre todo sobresalían sobre los demás por su “antigüedad”. Estas personas debían vivir de cierta manera que los haga dignos de reconocimiento y honra de parte de los demás.

Pablo resalta seis características que pueden muy bien aplicarse a personas, sean estos dueños de empresas, jefes de áreas, o líderes de trabajo que por su posición tienen cierto reconocimiento entre los demás.

SOBRIA es una persona que sabe controlarse, que llegan a tener control propio de su comportamiento y que no se deja influenciar por las circunstancias para actuar, sino que maneja la calma en medio de la tormenta, aún a pesar que esté “casi por anegarse”. Es alguien que no se deja cambiar fácilmente por las cosas que pasen a su alrededor.

SERIA es una persona que trata con respeto, que evita las bromas ofensivas o denigrantes. Alguien que trata con consideración a los demás considerándolas a todas ellas dignas de respeto. Sensible en su manera de vivir.

PRUDENTE es alguien que es sano y seguro de mente, que no solo es sobrio en su comportamiento, sino que actúa con sabiduría. Alguien que sabe que decir en el momento apropiado y que evita decir o hacer cosas inapropiadas. Saben vivir con sabiduría y sensatez.

Debe ser además SANO EN LA FE, si es creyente, debe vivir de acuerdo a lo que dice de lo que cree. No existe coherencia cuando alguien dice que cree algo y vive completamente distinto a lo que cree. La persona Sana en Fe es alguien que tiene una fe sólida, que sabe lo que cree y que lo vive.

Esta persona por cierto debe ser SANA EN AMOR, es decir, alguien que ama en verdad. Una persona seria y prudente que sabe lo que cree y lo vive de seguro va a ser alguien que ama a los demás. No hay nada más bello que ver a alguien con cierta “antigüedad” que ha aprendido amar a otros, esto le hará alguien que llevará todas sus relaciones con aprecio y cariño hacia quienes están a su alrededor.

Y por último, debe ser alguien con PACIENCIA, un ser humano que tiene fortaleza para soportar el sufrimiento o las injusticias. Alguien que aprende a aceptar a los demás con sus debilidades, y que al momento de actuar obra con sobriedad y prudencia.

Estas seis cualidades serán siempre bien apreciadas en aquellos que tienen “ANTIGÜEDAD” en el trabajo. Pero, sea cual sea su posición en su trabajo: sea jefe, líder o empleado; estas seis características le harán un gran bien.

«Un gran líder tiene cerebro, visión, alma, valores y un corazón” – Klaus Schwab.

¿Cómo Caín? | MATRIMONIO Y HOGAR

Proverbios 12.1

Proverbios 12:1

“El que ama la instrucción ama la sabiduría; mas EL QUE ABORRECE LA REPRENSIÓN ES IGNORANTE.”

Caín y Abel

     “Pasó el tiempo, y un día Caín le presentó a Dios una ofrenda de los frutos que cultivaba. Por su parte Abel escogió las primeras crías más gordas de sus ovejas, y se las llevó a Dios como ofrenda. Dios recibió con mucho agrado la ofrenda de Abel, pero no recibió con el mismo gusto la ofrenda de Caín. Esto le molestó mucho a Caín, y en su cara se le veía lo enojado que estaba.

     Entonces Dios le preguntó a Caín: «¿Por qué estás tan triste y enojado? Si haces lo correcto, siempre te aceptaré con agrado, pero si haces lo malo, el pecado está listo para atacarte como un león. ¡No te dejes dominar por él!»

     Un día, Caín invitó a su hermano. Cuando llegaron al campo, Caín golpeó a su hermano y lo mató.

     Más tarde, Dios le preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano?

     Y Caín le respondió: —No lo sé. ¡No tengo por qué cuidarlo!

     Entonces Dios le dijo: —¿Por qué has matado a tu hermano? ¡Desde la tierra la sangre de tu hermano pide venganza! ¡Esto no puede dejarse sin castigo! Maldito serás, y la tierra que cultives no te producirá nada, pues has matado a tu hermano y esa misma tierra se bebió su sangre. Por eso andarás por la tierra como un vagabundo, que no tiene donde vivir.

     Entonces Caín le dijo a Dios: —Ese castigo es más de lo que puedo soportar. Hoy me estás condenando a vivir en la tierra como un vagabundo. Tendré que andar escondiéndome de ti, y cualquiera que me encuentre me matará.

     Pero Dios le respondió: —De ninguna manera. Si alguien se atreve a matarte, sufrirá un castigo siete veces peor.

     Entonces Dios le puso a Caín una marca, para que nadie se atreviera a matarlo. Así fue como Caín se apartó de la presencia de Dios y se fue a vivir al país de los vagabundos, al este del Edén.” (Génesis 4:3-16 TLA)

Esta historia de Caín se repite día tras día en la vida de muchos hijos, no aprecian el valor que tiene la corrección.

La palabra “instrucción” en el versículo de Proverbios 12:1 se puede traducir también como castigo y advertencia. El hijo que no acepta la “instrucción” es un hijo que “rechaza” abiertamente la autoridad deseando frontalmente mantenerse en su posición equivocada anhelando ser aceptada.

La palabra “ignorante” tiene la idea del ganado que desconociendo absolutamente es llevado al matadero para servir como alimento (carne, comida). En su raíz hebrea esta palabra significa “ser bruto”, alguien que va a ser destruido, desvanecido, devorado.

El hijo que rechaza la corrección es un hijo que busca “ignorantemente” su propia destrucción; mas el hijo que ama la advertencia es sabio. Caín fue ignorante, rechazó la reprensión de Dios.

Hijos, aprendamos amar la corrección, ella cuida nuestra vida de nuestra propia destrucción. Padre, no tenga temor de disciplinar a su hijo, lo librará de su futura destrucción.

Proverbios 13:1

EL HIJO SABIO RECIBE EL CONSEJO DEL PADRE; Mas el burlador no escucha las reprensiones.”

Entre la pesca y la siembra | VIDA CRISTIANA

Proverbios 12.12

Proverbios 12:10-12

“El justo cuida de la vida de su bestia; Mas el corazón de los impíos es cruel.

El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento.

CODICIA EL IMPÍO LA RED DE LOS MALVADOS; MAS LA RAÍZ DE LOS JUSTOS DARÁ FRUTO.”

Entre algunas de las cosas que disfruto mucho en mi tiempo libre es salir a pescar, aunque no lo hago tan a menudo como quisiera. Es una experiencia que demanda paciencia, conocimiento y técnica. Hay que esperar hasta que el pez sea atraído por la carnada; hay que saber qué tipo de carnada se requiere para cada especie; y hay que saber que técnica usar para que el pez deseado sea atraído por la carnada.

El problema es que muchas veces no tengo paciencia, no conozco bien el tipo de carnadas que se requiere para cada pez, y menos las técnicas. Una experiencia frustrante en muchos casos. A veces he visto pescar a otros con redes u otro “tipo” de técnicas que facilitan la pesca, pero que no la hace “tan deportiva”, es ahí cuando veo el resultado que se obtiene entre la pesca deportiva y la que no es, codicio y envidio y me dejo llevar por el deseo.

Sembrar es otra actividad que me encanta mucho, y en esta, cuando tengo tiempo si disfruto del proceso. Preparar el terreno, escoger la semilla, saber la fecha de la siembra para la apropiada cosecha y todo lo demás. Al final no me fijo en la cantidad de mi cosecha, sino en el fruto en sí que vino de ella. Es fruto de mi esfuerzo del cual me lleno de gran gozo.

Al leer este pasaje veo algo semejante en mi vida económica. Cuando quiero obtener “ganancias rápidas” lo que primero pienso es en la manera como las personas tienen sus riquezas a costa del beneficio de otros, estas personas que “echan sus redes” y obtienen ganancia en forma deshonesta. El pasaje dice que el corazón del impío es cruel, falto de entendimiento que busca ganar dinero de forma “fácil y rápida”, y que cuando mira la red de otro malvado la codicia. Es un perfecto ejemplo de mi vida cuando miro la prosperidad del impío y codiciando me pregunto del por qué yo no tengo “tanto”.

Pero también dice que el justo es una persona correcta en la manera que trabaja, cuida de sus pertenencias, trabaja con ahínco y que al final de su cosecha recibe el fruto “bueno” de su esfuerzo. Y eso es muy cierto, después de una ardua jornada de trabajo recibir el justo salario llena de gozo mi alma.

Eso me dice que existe una antítesis en mi vida: Cuando miro al impío y deseo sus ganancias y me quejo por las mías, quiere decir que estoy pecando llenando de envidia y codicia mi alma; pero cuando recibo el dinero de mi trabajo y lo disfruto agradeciendo al Señor por Su provisión estoy bendiciendo mi vida de gratitud y justicia glorificando a Dios por lo que me ha permitido ganar.

Señor, no me dejes mirar en las redes del impío, ayúdame a ver los frutos de mi esfuerzo, pues ahí es donde encontraré verdadero gozo y gratitud por Tu generosidad.

Salmos 37:16-17

MEJOR ES LO POCO DEL JUSTO, Que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; MAS EL QUE SOSTIENE A LOS JUSTO ES JEHOVÁ.”

Entendiendo primero la obra de Dios | VIDA CRISTIANA

Mateo 16.23

Mateo 16:21-23

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, PORQUE NO PONES LA MIRA EN LAS COSAS DE DIOS, sino en las de los hombres.”

Ahí estaba Jesús y Pedro, teniendo unas de sus muchas conversaciones acerca del Reino de Dios. Hace poco habían terminado de hablar sobre una de las preguntas más importantes de Teología: Cristo, Su Persona y Deidad. Pedro con certeza y confianza declara que Jesucristo es el Mesías prometido, “el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16); a lo que Jesucristo le dice que estaba completamente acertado y que esa gran declaración sólo pudo ser dado por revelación directa del mismo Dios (Mateo 16:17). Pedro había sacado una “A” en su lección de Teología.

Al instante Jesucristo tratando de dar más información a los discípulos les dice que van a ir a Jerusalén y que el Hijo de Dios tenía que ser entregado a los principales sacerdotes y escribas de la ciudad para que lo apresen y lo lleven a la cruz; fue ahí donde Pedro inmediatamente le dice al Señor que deje esa idea, pues no sería conveniente, no favorecería la integridad de Jesucristo y los dejaría a ellos sin Maestro con Quién compartir. Buena idea de parte de Pedro pero lamentablemente obtuvo una “F” en esta lección de Teología aplicada a la Vida Cristiana.

Muchos de nosotros somos iguales, podemos decir que creemos en Dios, que lo entendemos, pero cuando llega el momento de vivir lo que creemos se nos hace complicado. No entendemos porque tenemos que pasar problemas, porque debemos hacer sacrificios, porque tenemos limitaciones, porque las cosas no son tan sencillas. Una cosa es lo que creemos de Dios y otra lo que vivimos en referencia a lo que creemos.

Nuestra mira realmente puede estar enfocada en Dios y Su Reino por un momento, y al mismo instante estamos mirando al mundo o en las cosas de los hombres (Mateo 16:23). Somos tan atados a este mundo que lo ponemos en primer plano y no en uno secundario. Buscamos que las cosas se acomoden a nuestra perspectiva y no a los propósitos de Dios.

A menudo enfrento problemas, y lo primero que se viene a mi mente no es lo que Dios está haciendo a través del problema, lo primero que pienso es: ¿Por qué a mí? ¿Y ahora que hice? ¿Cuánto voy a tener que pagar por ello? ¿Hasta cuándo va a durar este problema? Miro lo que tengo que pagar, perder o caminar, y no el beneficio que vendrá de ello.

Cristo le llamó la atención a Pedro porque no miró lo que Dios haría a través del sacrificio de Cristo, lo que Pedro miraba era lo que él y los otros discípulos perderían con ello.

Si usted está enfrentando un problema, no mire el problema y los costos que deberá pagar; mire lo que Dios puede hacer y tendrá una perspectiva superior. Seguro Dios está haciendo algo que lo beneficiará.

2 Corintios 4:17

“Porque esta leve tribulación momentánea PRODUCE EN NOSOTROS UNA CADA VEZ MÁS EXCELENTE Y ETERNO PESO DE GLORIA.”

Líder y Siervo | En el TRABAJO

Mateo 20.26

Mateo 20:25-27 (NTV)

“Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. Pero entre ustedes será diferente. EL QUE QUIERA SER LÍDER ENTRE USTEDES DEBERÁ SER SIRVIENTE, y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá convertirse en esclavo.”

Un día el hijo del propietario de una granja decidió salir con las personas que trabajaban con su padre a cosechar el maíz que habían sembrado. Durante una semana entera todos ellos trabajaron arduamente en la cosecha durante un tiempo caluroso de verano. Todos los días salían temprano en la mañana y volvían ya tarde. ¡Arduo trabajo!

Uno de esos días, unos amigos de la familia visitaron la granja y se encontraron con el muchacho que había salido a trabajar durante el día y le preguntaron donde había estado, éste les respondió que trabajando como los demás, a lo que los amigos replicaron inmediatamente: “No deberías trabajar tanto como ellos lo hacen, usted es el hijo del dueño y por lo tanto esa no es su tarea, deje que los demás lo hagan por usted”.

Esta idea que tiene la sociedad es común escuchar. Se piensa que cierto estatus social o económico le otorga cierta posición jerárquica a quienes son propietarios o jefes en los negocios, empresas u otro tipo de trabajo; y entre más alto el puesto y más importante la empresa, la posición de aquellos a cargo es muy reconocida; pero al mismo tiempo se piensa que se debe crear o marcar una diferencia con quienes trabajan para él. Cuan errada idea.

El deseo de llegar a cierta posición más alta tiene consigo el anhelo discriminatorio de “importancia y superioridad” en muchas personas. Curiosamente muchos de los que están “abajo” de la escala de posiciones creen también en esta equivocada idea, y por ende, creen a veces que por ser cierta persona “importante” no debería hacer nada, debido a que denigraría su posición. En ciertas culturas es muy marcada esta idea.

Entendamos bien dos conceptos importantes que nos ayudarán a entender bien la posición de un jefe y su responsabilidad:

-El propietario, jefe o superior si tiene cierta posición de mando que demanda honor y respeto de parte de quienes están bajo su liderazgo; por ende ello le brinda autoridad sobre las personas a él a cargo.

-Pero esta posición no debe llevarle al jefe a utilizarla para aprovecharse de la misma, ni tampoco dejar que este cargo le impida hacer cosas que otros hacen para él.

Muchos desean llegar a posiciones superiores para aprovechar del cargo y abusar, hasta discriminan con acciones a los que están bajo su mando. El ser autoridad en donde usted está debe ser una oportunidad para servir a los demás y hasta participar en las mismas labores que los demás, obviamente sin descuidar las responsabilidades a cargo. Mientras permita el tiempo y las ocupaciones, puede participar de la limpieza u otro tipo de labor que todos los demás lo hacen, no le hará menos persona, antes, lo resaltará como uno humilde y sensible.

«NO es jefe para ser servido, sino para hallar posibilidades para SERVIR a otros»

Mateo 20:28

“Como el Hijo del Hombre NO VINO PARA SER SERVIDO, SINO PARA SERVIR, y para dar su vida en rescate por muchos.”

Sometidas como al Señor | MATRIMONIO Y HOGAR

Efesios 5.22

Efesios 5:22-24

LAS CASADAS ESTÉN SUJETAS a sus propios maridos, COMO AL SEÑOR; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas LO ESTÉN A SUS MARIDOS EN TODO.”

Unas de las ideas que vienen inmediatamente a la mente de las mujeres a causa del feminismo en la actualidad es pensar que ellas no son menos que nadie, y es por ende que no creen correcto “doblar su voluntad” ante la voluntad de otro ser, en este caso el esposo.

«El feminismo es un conjunto heterogéneo de ideologías y de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.» (Wikipedia)

Si bien ante los ojos de Dios, todos los seres somos iguales y no existe diferencia de estatus, (“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; NO HAY VARÓN Y MUJER; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” Gálatas 3:28); no todos cumplimos los mismos roles en la vida y esto hace la diferencia.

Un doctor puede ser padre, hijo, abuelo; una secretaria puede ser hermana, esposa, prima. Un hombre puede ser cocinero mientras que la persona que atiende a los clientes puede ser una mujer en el restaurante. No todos son doctores, no todos son granjeros, no todos son policías, ni todos pueden ser presidentes del país. Cada uno cumple un rol, y este rol es único para usted, y es diferente para mí.

Pero cuando hablamos del rol que la mujer cumple en el hogar, ese si es solamente para ella, y es diferente al del hombre. Dios planificó que sea el hombre la cabeza del hogar, así como Cristo es la Cabeza de la Iglesia. Estos roles son necesarios para llevar a cabo los planes eternos y gloriosos de Dios. ¿Se imagina a los miembros de la Iglesia de Cristo, el Cuerpo de creyentes, hacer lo que quisieran dentro de la Iglesia? ¡Sería un caos! Si no estuvieran en sumisión con Cristo, esa iglesia haría todo, menos la voluntad de Dios.

En el hogar, es el hombre el líder de la casa (la cabeza), y es a través de la cabeza que Dios lleva a cabo los planes que Él ha determinado para el hogar. Las mujeres que no se someten al esposo están en rechazo con la voluntad de Dios quien ha dado el liderazgo al hombre.

Si la mujer quiere hallar paz a su alma y bienestar para su hogar debe orar a Dios y pedir que le ayude aceptar con agrado el liderazgo de su esposo, pero también para que Dios obre a través de la cabeza del hogar, el esposo, para que la familia siempre esté haciendo la voluntad del Señor, y no la de nadie más.

Dios estableció los papeles a seguir en el hogar, y es el feminismo y la rebeldía propia del carácter pecaminoso de la mujer que impiden a la esposa someterse ante el esposo.

1 Corintios 11:3

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, Y EL VARÓN ES LA CABEZA DE LA MUJER, y Dios la cabeza de Cristo.”

Comenzando con la disposición | VIDA CRISTIANA

1 Pedro 4.1-2

1 Pedro 4:1-2 (DHH)

“Por eso, así como Cristo sufrió en su cuerpo, ADOPTEN TAMBIÉN USTEDES IGUAL DISPOSICIÓN. Pues el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado, PARA VIVIR EL RESTO DE SU VIDA CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS y no conforme a los deseos humanos.”

Hablando un día con alguien, conversábamos de los necesarios que son los cambios para conseguir mejoras, y los cambios para bien siempre son buenos sin duda. La conversación llego a ser interesante y amena hasta que llegó el punto de hablar acerca de las áreas en donde nos costaba a nosotros cambiar, y fue ahí donde no se mostró muy dispuesta al cambio. Desconozco cuáles eran esas las razones del por qué le costaba tanto, pero si dijo en forma enfática que no cambiaba debido que así era como era ella.

Detrás de tal respuesta puede estar un poco de orgullo, vergüenza, o negación de hablar de ello, no lo sé; pero era obvio que en su mente había una limitación en su manera de pensar que desde ya le impedía el cambio, sea cual haya sido su problema. Según ella no cambiaba porque en su forma de pensar “así estaba formada o establecida”. Este pobre pensamiento de sí misma le impedía el cambio, o de por lo menos considerarlo posible.

Este hecho me hace pensar en las veces que decimos que no podemos cambiar porque simplemente porque pensamos que estamos hechos de tal forma que no se nos “permite” cambios. Lamentablemente esa es una mentira que hemos llegado a creer y nos lleva a estar atados a nuestros pecados.

Pedro en su Primera Carta nos desafía al cambio, nos dice que el seguir a Cristo no es algo fácil, pues requiere esfuerzo, pero nos indica que el inicio de este cambio se da solamente con una disposición. Un cambio inicia con el deseo interior para dicho cambio, una disposición que nos llevará a buscar los medios para lograr los cambios. Los creyentes tenemos la ventaja de que es que si es posible cambiar y dejar el pecado.

Pedro nos dice que así como Cristo decidió vivir para agradar a Dios a pesar de lo difícil que esto resultó, nos anima a adoptar esa misma disposición de vivir para Dios y no para el pecado.

Cualquiera que sea el pecado que le afecte no es tan fuerte como usted cree, el cambio es posible. Jesucristo nos dice que si permanecemos en Su Palabra seremos libres del pecado (Juan 8:31-32). El Señor nos dice que debemos orar para no ceder a la tentación (Mateo 26:41). Pablo nos exhorta a vivir en dependencia del Espíritu Santo para vencer las tentaciones (Gálatas 5:16). Lo que debemos hacer es considerarnos muertos al pecado y sus tentaciones y disponernos a vivir en obediencia a Dios (Romanos 6:11-14). Ya estamos libres de la esclavitud del pecado y este ya no nos puede controlar como antes.

Obviamente que solos no podemos cambiar, dependemos de Dios y de los recursos que ha provisto. Lo que hará la diferencia como creyente es tomar esta actitud, esa disposición, o como dice en otra versión del pasaje “armarnos del mismo pensamiento” para que junto a Dios dejemos el pecado.

Si podemos cambiar, deberíamos preguntarnos si queremos.

¡Señor déjanos ver nuestro pecado, ayúdanos a disponernos para el cambio, y danos el poder para dejarlo!