Convirtámonos en cristianos “negociantes”

La mina de la que se nos habla en esta parábola era una moneda que equivalía a tres meses de salario de una persona, y cada uno de los diez siervos de este Noble recibió una, con la orden de que negociaran con ella para que cuando este hombre regresara hallara ganancia sobre su inversión…

Esperando por nuestro reino

Jesús comprendía muy bien la tensión que había en el ambiente debido a que el ánimo de la gente que caminaba junto a Él era de expectativa, ellos pensaban que: el reino de Dios muy pronto aparecería; y que estaban marchando con el Rey…

¡Vivamos con lo necesario para ser “ricos”!

Según Tito 2.11-12 esa es la forma en la que somos llamados a vivir, este pasaje resume lo que significa vivir sobriamente. Con esto no quiero decir que no podamos disfrutar de las bendiciones de Dios, sino que nuestro corazón desee agradarlo aun por encima de las riquezas, el confort y las excentricidades.

¿Cómo vivir bien en este siglo?

en la carta de Pablo a Tito capítulo 2 versos 11-12 hallamos la forma de vida que debe distinguir a los creyentes, y que define la forma en la que debemos administrar todo lo que tenemos, este dice: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”

Cuatro consejos para la inversión de nuestro dinero

Un millonario llamado Zaqueo aprendió esta lección y luego de dedicar su vida a Jesús no volvió a ser el mismo, su historia y las decisiones que tomó aquella noche en la que conoció al Señor se nos narran en Lucas 19:8:

Consejo de un millonario para hacer buenas inversiones

Por esto es que cuando amamos a Dios por encima de todo lo demás, vamos a estar en condiciones de administrar nuestro dinero y también cada área de nuestra vida con sabiduría, porque hallaremos en nosotros un profundo deseo personal por agradar a Jesús y vivir como Él vivió.

Se requiere servicio íntegro

Dios llama a todos los creyentes a servir, y este privilegio no debe ser ignorado, antes recibido con humildad y gratitud. El Señor desea obrar por medio de nosotros para continuar con Su obra en la tierra antes de que Cristo venga, y este privilegio debe ser tomado como un honor.

Mantengamos nuestro compromiso al dar

Nuestra responsabilidad ante Dios es dar, eso lo expresa muy bien la Biblia. Pero también es una responsabilidad de quienes reciben el dinero el usarlo correctamente. Nehemías había buscado a personas confiables para administrar las ofrendas “porque eran tenidos por fieles” (Neh. 13:13). Mucho del descrédito de la enseñanza ha venido lamentablemente por el abuso de “vendedores del evangelio” que hacen uso malicioso de las ofrendas de los creyentes (2 P. 2:1-3).