¿Hasta cuándo cautivo? | VIDA CRISTIANA

Juan 8.36

Romanos 7:21-25

«Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.»

Ser cautivo es ser alguien que no tiene libertad, es ser preso, prisionero. Pero la palabra en el versículo en Romanos es un verbo que implica una acción, denota llevar cautivo a alguien, subyugarlo, llevarlo bajo control. Es la fuerza del control del pecado que lo somete al hombre a pecar, sin que el hombre tenga control sobre sí mismo.

El pecado tiene un control sobre todo ser humano. Cada persona nace con esta condición pecaminosa que lo somete inmediatamente a pecar. Pablo también utiliza otra figura que condiciona al hombre a un estado restrictivo: “Esclavo” (Romanos 6:16). Un esclavo es una persona sin voluntad, alguien que depende de otro para hacer algo. Sin libertad, sin voluntad, sin opciones propias, subyugado, cautivo; así es la condición de la persona en pecado.

Usted actúa influenciado directamente por un poder muy fuerte que batalla contra la voluntad de Dios, y de la cual no tiene control. Pero como nos dice Pablo: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (Romanos 7:25).

Hay una esperanza maravillosa que nos puede libertar del pecado y darnos la ansiada capacidad de cambiar el rumbo de nuestras acciones y nos ayuda hacer la voluntad de Dios, es la Persona del Señor Jesucristo.

Dios otorga al creyente un poder para liberarnos del cautiverio y darnos el poder para vencer a las tentaciones. Tal poder es tan grande que nos puede liberar aun de la más grande atadura. Jesucristo nos dice que por obra del Espíritu Santo y con una voluntad propia podemos ser libres del pecado (Juan 8:31-36). Pablo, conociendo muy bien esta batalla espiritual que sucede en la vida del creyente nos expresa en el pasaje de Romanos 7 un cuadro real de nuestras vidas.

Para la persona que ha recibido a Cristo hay libertad, hay opciones, es posible; pero para que eso se dé es necesario querer hacerlo. El pecado si tiene poder, pero mayor es el poder de la ley espiritual junto a Cristo. Lo cierto es que no hay excusa válida para decir que no se puede vencer al pecado, pero si existe lamentablemente para algunos creyentes la triste realidad de querer permanecer cautivo en una vida pecaminosa. ¿Hasta cuándo va a permanecer cautivo?

Jesucristo nos puede ayudar a conseguir esa libertad. Primero, debe considerarse muerto al pecado, es decir, aceptar con fe y desear vivir alejado de una condición, que influye sí, pero que no lo ata irremediablemente (Romanos 6:11, 12). Segundo, aprenda a depender del poder del Espíritu Santo dejando que Él tome control de su vida, ore para que eso se dé (Marcos 14:38). Tercero, decida obedecer a Dios y a su Palabra, es parte del proceso de morir al pecado (Juan 8:31, 32). Y cuarto, si ha pecado siempre hay la oportunidad de pedir perdón y caminar de nuevo junto a Dios (1 Juan 1:9).

Si usted aún no ha depositado su fe en Jesucristo como su Salvador personal, también hay esperanza. Él quiere darle perdón de todos sus pecados, otorgarle vida eterna y ayudarle a vencer al pecado. Mientras no lo haga, usted seguirá cautivo al pecado y caminando hacia una condenación eterna como castigo. Crea en el Señor Jesucristo y será salvo (Hechos 16:31).

Usted decide ser libre o permanecer voluntariamente cautivo.

 

«Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro»

 

Juan 8:36

“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Trabajando en pos | VIDA CRISTIANA

1 Timoteo 4.7

1 Timoteo 4:6-8

“Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.”

 

Si usted es de las personas que disfruta mucho del ejercicio físico, entiende que la disciplina es necesaria para conseguir los resultados que se desean. Si su deseo es formar un cuerpo muscularmente desarrollado hay mucho trabajo que se debe realizar: Una dieta adecuada, un trabajo arduo y constante, dirección específica para hacer los ejercicios, etc. Pero si es un corredor de maratón, otros serán los requerimientos, talvez su dieta no vaya a ser la misma, su trabajo será más enfocado a la resistencia que al desarrollo muscular. Es decir, cada resultado que se desea obtener requiere de un programa distinto de trabajo.

La palabra ‘pros’ (πρός G4314) en el griego es nuestra palabra “para” (versículo 7) y significa: ir hacia, en pos de una dirección, acercarse a algo. Tiene el mismo sentido que la persona que desea ejercitarse para conseguir una meta.

Así como el fisicoculturista desea desarrollar un musculo específico, la persona que corre maratones anhela resistencia, o el jugador de futbol busca mejorar en la posición en donde juega, los creyentes debemos ejercitarnos en pos de buscar una vida piadosa.

Sabiendo que somos personas pecaminosas, y que nuestro pecado afecta nuestro desarrollo santo, debemos, al igual que los deportistas, enfocar nuestros esfuerzos en ciertas disciplinas que nos ayudarán a alejarnos de esa vida pecaminosa.

Las limitaciones en muchos casos serán necesario para conseguir tal objetivo. Dejar a un lado actividades tales como programas televisivos no adecuados, lecturas no provechosas, escuchar menos música con lenguaje o mensajes inadecuados, compartir menos con personas que le inciten a pecar o alejarse de Dios, etc.; es vital para evitar el contacto con alguna fuente que alimente la naturaleza pecaminosa.

Además, debe incrementar otras actividades que le ayuden a desarrollar el lado espiritual: Una lectura y estudio de la Biblia constante y creciente, desarrollar un tiempo de oración diario, acercamiento a personas piadosas que me estimulen a seguir a Dios, comprometerse con Dios a obedecerlo, asistir con regularidad a la iglesia, escuchar música con contenido cristiano, etc. Todas estas acciones le ayudaran a caminar hacia la piedad.

No olvide que la dependencia de Dios es importante. Al ser una batalla espiritual, requerimos del poder del Espíritu Santo para lograrlo. La sola decisión no basta, se requiere de la fuerza que Dios nos otorga para acercarnos más hacia la piedad que el Señor espera.

El ejercicio físico es bueno, pero nada mejor que una vida piadosa. Pero al igual que el trabajo físico requiere de restricciones en algunas áreas y el desarrollo o adhesión de otras, la vida piadosa necesita de restricciones y adhesiones también. ¿Qué hay en su vida que debe disminuir o quitar? ¿Qué le falta en su vida que debe desarrollar? Trabajemos en pos de la PIEDAD.

 

«Señor, con Tu poder puedo seguir, ayúdame a caminar en pos de la piedad»

 

1 Corintios 9:24-25

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”

Aguas profundas | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 20.5

Proverbios 20:5

Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; Mas el hombre entendido lo alcanzará.”

 

En promedio, la profundidad del mar llega a unos 3.000 metros, teniendo algunos lugares donde llega a superar los 6.000 metros y más. Al sur de la isla de Guam, en el Océano Pacífico, existe una parte muy profunda, misma que se conoce como el “Challlenger Deep” y que se ubica en el extremo sur de la Fosa de las Marianas.

Este Challenger Deep tiene aproximadamente 10.994 metros de profundidad. Esta fosa supera en cerca de 2 kilómetros a la altura de las montañas más altas del mundo, si lo ubicáramos al lado de ellas. Algunos han estimado que la presión que se alcanza en la parte más profunda de ella es de 15 mil libras por pulgada cuadrada. Se estima que a los 3.000 metros de profundidad ya no existe rastros de la luz solar, por lo que se estima que no exista vida en la Fosa de las Marianas, misma que alcanza un ancho de un poco más de 2 kilómetros.

Para llegar a estos lugares profundos del mar se requiere equipo especializado que permita a aparatos de sondeo estimar las características de dichas profundidades.

Cuando hablamos de consejos, la complejidad de varios factores que acompañan algunos consejos dados por personas llegan a afectar la posibilidad de su entendimiento y correcta aplicación en nuestras vidas. Los hombres muchas veces tratamos de asimilar varios consejos que nos pudieran dar y que podrían favorecer de alguna manera las decisiones que se deban tomar. Pero existen varios factores que podrían ocasionar que esos consejos no puedan ser tan favorable.

La perspectiva humana está afectada por factores intrínsecos y extrínsecos que pueden dar un sentido no apropiado a cada palabra o concepto que podamos tener o dar. El pecado que mora en cada persona, acompañado con una perspectiva de una sociedad en pecado pueden influenciar estos concejos en forma negativa. A veces un buen intencionado corazón puede estar afectado por el desconocimiento completo de ciertos factores que podrían cambiar el rumbo de una idea. Otras veces, lo complejo de la situación hace que los consejos no “aparezcan” ya que no se puede encontrar una solución al problema. Toda esta complejidad podría hacer que un consejo no pueda ser dado o recibido debidamente.

Por otro lado, no todas las personas tienen la misma capacidad de entendimiento y análisis. Un consejo puede ser dado de tal manera que la persona que escucha no llega a razonar apropiadamente lo que recibe y ello afectará también la forma como la persona recibe tal recomendación.

Así como la profundidad del mar es difícil de alcanzar, un buen consejo muchas veces es difícil de conseguir. Una persona sabia o entendida puede llegar a encontrar un buen consejo que pueda brindar la ayuda que se necesita dar. Al mismo tiempo, esa sabia persona puede llegar a comprender las motivaciones y efectividad de un consejo recibido.

De la misma manera, para el entendido, la comprensión adecuada de la Palabra de Dios puede ser lograda con un análisis adecuado. La gran ventaja que tiene el hombre al leer la Biblia es la guía que recibe por parte del Espíritu Santo para poder comprender lo que Dios nos dice. Nuestra dependencia del Consolador es vital para nuestro entendimiento, y la meditación de Ella es necesaria para llegar a sacar el máximo provecho a la lectura de las Santas Escrituras (1 Corintios 2:11-16).

¿Quiere ser sabio y entendido? Lea la Biblia, aprenda de ella, dependa del Espíritu Santo; y verá como su entendimiento crece, su capacidad analítica aumentará, y las posibilidades de comprender o dar buenos consejos humanos se incrementará tanto que podrá alcanzar las profundidades de las intenciones del corazón y la mente humana.

 

«Dios, gracias por el Espíritu Santo y tu Santa Palabra, ellos me ayudan a crecer en el entendimiento de la vida»

 

Daniel 1:17

“A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.”

Abriendo las puertas de casa | MATRIMONIO y HOGAR

Hechos 28.30

Hechos 16:13-15

“Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.”

 

Lidia es uno de los personajes bíblicos que siempre llamarán la atención por varias razones: Lidia fue la primera persona en Europa que escuchó el mensaje de salvación por parte del Apóstol Pablo. Además, esta mujer, originaria de Asia, se encontraba buscando a Dios con otras mujeres que se congregaban en una pequeña reunión de oración. Su fe en Dios era muy especial, pero requirió de la obra del Eterno Dios, Quién abrió su corazón, para que pudiera entender el evangelio. Sin darle mucho alargue al tiempo Lidia decide ser bautizada, y hace que toda su familia llegara a aceptar a Jesucristo como su Salvador, y todos en su familia son bautizados.

Hasta ahí todo iría muy bien, pero en medio de este relato existe algo que llama aún más su atención; acercándose al Apóstol le pide que vaya a su casa, utilice su morada como hotel para misioneros y que aproveche su hospitalidad para que continúe su labor evangelística en la ciudad de Filipos, mientras ella de seguro, seguiría escuchando más sobre el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Podríamos decir de alguna manera que Lidia estaba abriendo su casa para un estudio bíblico, para una célula, un grupo pequeño, mientras Pablo trabajaría para iniciar la iglesia en esa ciudad.

En muchas iglesias actualmente se tienen grupos pequeños o células de estudio para ayudar a las personas que los integran en el estudio continuo de la Biblia. Muchos de estos grupos brindan apoyo a sus integrantes por medio del compañerismo, la oración y el compartimiento del pan. La iglesia en Jerusalén, al inicio de su formación, también inició con las reuniones de grupos en sus casas en donde perseveraban “unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:46, 47).

Si su iglesia tiene este valioso programa de grupos pequeños, ¿por qué no considerar el abrir las puertas de su casa para que usted y su familia crezcan juntos en el estudio de la Palabra de Dios? Es tan valioso para usted como para los suyos. Por otro lado, puede utilizar estas reuniones para que otros puedan llegar a conocer más a Dios y así se sigue fortaleciendo la iglesia. Dios bendecirá mucho esta oportunidad de seguir creciendo juntos a través de las reuniones en casa.

Solo recuerde algo muy importante: Siempre trabaje en sometimiento a su iglesia local. Hable con el pastor de su iglesia para que él o alguno de sus líderes sean parte de este grupo para que sean ellos quienes les ayuden a crecer mientras participan en la iglesia. En el ejemplo de la iglesia de Jerusalén, ellos se reunían en las casas y en el templo.

Si usted no puede abrir su hogar por alguna razón puede ser parte de algún grupo ya establecido también, pero siempre en conexión y sometimiento con su iglesia local. Si su iglesia no tiene estos grupos, no se preocupe, ore para que sea Dios Quién obre en favor de ellos mientras usted y los suyos leen la Biblia diariamente.

La vida familiar siempre será enriquecida cuando juntos crecen participando en el conocimiento de Dios y en conexión con alguna iglesia local.

 

Hechos 28:30

“Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían.”

No cuesta nada | VIDA CRISTIANA

Tito 3.2

Tito 3:1-3

“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”

 

Un día por la noche salí a comer a un restaurante de comida china. El momento de recibir la cuenta, la persona que me atendió me entregó junto a la factura la muy conocida “galleta de la suerte”. Generalmente la leo ya que en ella viene alguna frase curiosa, otras veces le enseña alguna palabra china con su pronunciación, pero en alguna que otra ocasión llegan con alguna enseñanza a modo de proverbio. Esta galleta en particular llegaba con una frase que si me dejó una muy buena enseñanza: ‘LA CORTESÍA NO CUESTA NADA’. Después de una meditación en la frase, me puse a pensar en cuan cierta era esta. El ser cortés es una cualidad que no tiene precio cuando se la recibe, pero que al mismo tiempo no cuesta nada brindarla.

Algunos otros pensadores también consideran a la cortesía de una manera singular y similar al proverbio chino. Cruzalta dice: ‘La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje’. Amado Nervo nos dice que ‘la cortesía es el perfume más exquisito de la vida, y tiene tal nobleza y generosidad que todos la podemos dar, aun aquellos que nada poseen en el mundo’.

La cortesía es el comportamiento atento y afable o acto en el que se demuestra atención, cordialidad o respeto hacia las personas. La Biblia utiliza una palabra para describir este tipo de comportamientos: Amabilidad. Esta palabra denota un adecuado, ajustado, equitativo, moderado, paciente y no insistente comportamiento. Se lo puede traducir también como afable, alguien que trata a los demás amablemente y con atención. Es alguien agradable al trato y de una conversación suave.

Pablo en su carta a Tito nos expresa la diferencia entre la amabilidad que debe estar presente en el creyente y la conducta dura y malintencionada en aquellos que no conocen a Cristo (Tito 3:2, 3). La cortesía o amabilidad es una cualidad que se espera de cada uno de nosotros los creyentes. Es claro que es una de esas cualidades en las que debemos trabajar para crecer y que harán de nosotros mejores personas.

La cortesía no tiene costo al brindarla ni precio al recibirla, pero otorga a nuestra vida y a la de los demás una experiencia grata y necesaria en un mundo cambiante y tosco. Brinde amabilidad, así reflejaremos a Cristo y todos lo valorarán en gran manera.

 

«La cortesía es el aceite que suaviza los frotamientos inevitables de la maquina social»Rafael Barret.

 

Colosenses 4:6

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”

Conocerlo y darlo a conocer | VIDA CRISTIANA

Juan 17.25-26

Juan 17:25-26

“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”

 

Unos de los propósitos supremos de Cristo fue dar a conocer al Padre. Desde la misma creación Dios ha deseado que todos lo lleguen a conocer.

Nuestro Señor Jesucristo tuvo en mente la salvación del hombre a través de la muerte sacrificial en la Cruz, pero para que este hecho llegue a bendecir a cada uno de nosotros Él tenía que darse a conocer, dar a conocer al Padre, y lograr que en ese tiempo entiendan del inmenso amor de Dios y la razón de su venida a la tierra.

Dios siempre está en búsqueda de personas que estén dispuestas a conocerlo y utilizarlos para ellos sean medios por los cuales muchos puedan llegar a conocerle.

El Padre utilizó a Abraham para que Él lo llegue a conocer y así le lleguen a conocerle sus hijos, los israelitas (Génesis 18:17-19). Moisés fue utilizado para que los israelitas, el Faraón, y el pueblo egipcio lo conozcan. David a través de sus salmos nos expresa mucho de Quién es el Dios de Israel. Cuando llegó el tiempo los profetas, ellos fueron llamados para que la gente conozca la Santidad de Dios y Sus Juicios.

Con los discípulos Dios tenía un plan más amplio, Su propósito fue extender este conocimiento a todo el mundo por medio de Su Iglesia (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15). Ya este mandamiento dado por Dios ha sido expresado por un par de milenios y sigue vigente hasta el mismo día de la Venida de Cristo.

En la iglesia donde asisto se tiene como visión el: “Conocer a Dios y hacer que lo conozcan a Él”. Con este propósito en mente se desea que cada uno de los miembros de la iglesia lo lleguen a conocer para que puedan compartir su propia experiencia con quienes están en sus vidas. Nadie puede dar a conocer a Alguien a quien no han conocido.

Jesucristo, mientras oraba, expresaba una realidad: el mundo no te ha conocido”. Esta triste verdad es cierta aún en medio de muchos asistentes a las iglesias, incluyendo de algunos que le han conocido como Salvador, a pesar de este primer y más importante encuentro, no lo han seguido conociendo.

Jesús tenía un propósito valioso en mente, dijo claramente: “les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún…”. Sigamos el ejemplo de nuestro Señor Jesús. Para conocerlo, la mejor manera de hacerlo es a través de una relación personal, algo experimentado en carne propia, y no por relatos de otros.

Lea la Biblia cada día, pase tiempo aprendiendo más de Él en un instituto bíblico o en alguna universidad teológica. Estudie Su Palabra con la ayuda de concordancias, biblias de estudio, comentarios; busque la ayuda de otros que hayan madurado en la fe y en el conocimiento de Su Palabra… Y mientras tanto, dé a conocer lo que Dios ya ha hecho por usted.

 

«Jesucristo, gracias por darnos a conocer al Padre, ahora ayúdanos a dar a conocer de nuestro Amado Trino Dios»

 

Salmos 22:22

Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.”

Se expresa en los sentimientos | Un rayo de SABIDURÍA

Santiago 3.13

Santiago 3:13-18

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.”

 

Hubo una circunstancia que me llevó a tener ciertos inconvenientes con un conocido. La relación con esa persona no era mala, pero para mi pesar, yo tenía ciertas reacciones inapropiadas con mi amigo. A causa de ello estaba con envidia y celos amargos. Mientras más pensaba en lo que pasaba, mayores eran mis sentimientos negativos. Lo más triste de todo era que me convencía a mí mismo que yo estaba actuando bien y que las acciones de mi amigo eran incorrectas. A tal punto llegaron mis celos que me enojaba ver su suceso y creía que no lo merecía.

La palabra ‘sofos’, de la que traducimos la palabra “sabio”, significa un creyente dotado de sabiduría espiritual y práctica. La siguiente palabra, ‘epistemon’, es “entendido” que se refiere a una persona que es avisada y que tiene una habilidad verdadera de vivir (¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.”).

Durante el tiempo que tuve esos sentimientos en contra de mi amigo, lo que pensaba era que yo creía ser alguien que había aprendido a vivir y que eran injusto los sucesos de mi amigo, tal fueron mis celos que me molestaba mucho lo que él recibía. Lo peor de ello era que mientras más lo pensaba, más creía que mi perspectiva era correcta; hasta que un día el Señor me guio a este pasaje.

La Biblia nos dice que los pensamientos y los sentimientos de una persona influyen tanto que lo llevan actuar de la misma manera (Proverbios 23:7). Jesucristo nos dice que el pecado sale del interior del corazón del hombre (Mateo 15:19).

Usted sabrá cómo está su sabiduría en la manera como piensa ante las demás personas. Si sus pensamientos son diabólicos y negativos es obvio que esa “sabiduría” es terrenal y pecaminosa, es la forma más baja de nuestra manera de pensar. Por otro lado, la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.”

Nuestra manera de pensar afectará nuestra manera de actuar. Si no vemos rasgos puros en nuestros pensamientos sabremos que nuestras acciones no serán buenas.

 

«Señor, ayúdame a evaluar mis pensamientos, que ellos te sean solo gratos»

 

Salmos 19:14

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”