La capacidad de la influencia | MATRIMONIO y HOGAR

Hechos 10.1-2

Hechos 10:1-4, 7, 22, 30-33, 47 Y 48

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. […] Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; […] Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. […] Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. […] Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

 

El relato bíblico del centurión Cornelio es uno de los pasajes del Nuevo Testamento que resaltan por lo extraordinario de la conversión de este hombre y su familia. Pedro, discípulo del Señor y judío de nacimiento, desistía en visitar a este gentil por considerarlo “abominable” (v. 28); pero lo que comprendería posteriormente es que el Señor había decidido bendecir grandemente a este hombre “piadoso y temeroso de Dios con toda su casa”.

Son varias las cualidades que resaltan de este soldado romano que nos enseñan cuan fuerte era su influencia piadosa en la vida de su familia, de quienes estaban a su servicio en casa, sus soldados, y la población judía. Hasta el mismo Dios hace un reconocimiento maravilloso de la vida de Cornelio.

Cornelio era un líder de hogar que oraba y vivía una vida piadosa. Posiblemente hacía ayuno regularmente (v. 30). Era obediente al Señor, de tal manera que apenas escuchó del ángel que tenía que mandar a llamar a Pedro, no duda, sino que lo hace y lo espera ansiosamente para ver qué es lo que Dios había preparado para él y para quienes estaban a su alrededor. Seguramente tal era su vida que debió trabajar con amor y respeto con el pueblo judío de tal manera que su labor fue reconocida.

No podemos subestimar el poder que tiene la influencia de un líder piadoso en la vida de quienes están alrededor. Una vida entregada a Dios puede hacer mucho más que solo agradarle a Él, el Señor obra poderosamente en la vida de tal líder y de quienes están a su lado. Los varones, como esposos y padres, tienen un rol fantástico en el hogar que puede ser de bendición en su casa, en su trabajo, con sus amigos y con muchos quienes puedan estar en su vida. No desaprovechemos tal capacidad. Todo inicia con una vida piadosa y temerosa de Dios.

 

«Señor, que mi vida sea tal que Tú puedas usarla para bendecir a los demás»

 

2 Samuel 7:29a

“Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo…”

Responsabilidad Demandada | Una mirada a las MISIONES

1 Pedro 5.2

Ezequiel 34:1-7, 10

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas […] Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.”

 

La labor del Pastor o del Misionero es una de las labores más bellas, pero al mismo tiempo más exigentes en cuanto a lo complicada y esforzada. Son muchas cosas que se requieren del siervo: tiempo, trabajo, talento, dependencia del Espíritu Santo, sabiduría; pero sobre todo pasión por aquellas “ovejas” que están bajo su cuidado.

En este pasaje de Ezequiel, Dios expresa en forma gráfica una descripción de trabajo que el pastor debe llenar. Se describe tanto lo que se debe hacer al mismo tiempo que se llama la atención a lo que no se debería hacer.

Lo primero que se espera es que los pastores no utilicen su posición para su propio beneficio: “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!”. Es frecuente en muchos casos que el pastor llegue a una inactividad ministerial, a tal manera que de lo único que se preocupan es de su propio bienestar, dejando a un lado la tarea a la que fueron llamados, que es apacentar “a los rebaños”. Tal puede ser su aprovechamiento que pueden utilizar de la posición para buscar su propio beneficio egoísta (“Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis). Se ha visto que algunos pastores han llegado a utilizar su posición para imponer cierta crueldad en su autoridad (“os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia). Han abandonado a las ovejas por falta de amor e interés por su bienestar (“y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas).

Al contrario, un pastor está para apacentar a las ovejas. Deben fortalecer a aquellas “débiles” que recién llegan al rebaño con enseñanza bíblica que les ayude a crecer y poder vencer las tentaciones, mientras que permanecen firmes en las pruebas. Una oveja cuando está “enferma”, necesita de alguien quien le ayude a dejar a un lado los pecados que siempre afectarán su salud espiritual. La “perniquebrada” requerirá de amor y atención para sanar las heridas de algún problema en su vida, alguna herida que ha afectado profundamente su ser. Siempre existirá alguna oveja “descarriada” o “perdida”, ya sea esta por voluntad propia o por engaño de las falsas enseñanzas; es ahí donde se necesita de alguien quien la busque para ayudarla con amor y verdad a regresar a casa.

El trabajo del pastor es una tarea maravillosa y eternamente premiada, pero requiere de mucho trabajo de aquellos llamados a tan alta y sacrificada labor. Debemos orar por aquellos pastores y misioneros que trabajan día a día por el bienestar de sus ovejas. Manifestemos gratitud hacia aquellos siervos del Señor que dedican tiempo en cuidar por el Rebaño. Alentemos a quienes manifiestan su deseo de participar de esta loable tarea.

No olvidemos que el pastor es otro ser humano más con debilidades y fortalezas quien comprende lo demandante de su posición, pero a veces lo olvidan involuntariamente o descuidan por voluntad propia. Seamos siervos que con responsabilidad trabajamos cuidando las ovejas del Señor.

 

«Padre, ayuda a cada pastor y misionero que trabaja con tus ovejas, ellos necesitan de Ti para cumplir su tarea»

 

1 Pedro 5:2

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.”

Una declaración judicial | VIDA CRISTIANA

Romanos 3.28

Hebreos 11:7

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.”

 

La declaración judicial es la manifestación verbal, escrita e incluso por señas, que las partes, peritos y testigos hacen en las causas civiles y criminales. Es además el pronunciamiento de un juez o tribunal acerca de una materia controvertida.

En ‘términos legales’, por así decirlo, la fe es una declaración judicial. Esta declaración judicial es tanto una ratificación de un hecho por parte de un testigo, como al mismo tiempo representa la impartición de un dictamen a favor del declarante y en contra de aquellos que no lo hacen.

Observando en el caso de Noé, miramos que la fe de Noé trajo consigo dos hechos cuando aceptó, por la misma fe, el Plan de Dios. Dios traía juicio a la tierra a causa del pecado del hombre (Génesis 6:11-17), y es por ello que hizo que Noé construyera el medio por el cual librería al hombre de la condenación de dicho juicio. Cuando Noé aceptó lo que Dios dijo, entonces esta declaración de fe trajo justicia en favor de él y de su familia, mientras que trajo juicio en contra de aquellos que no creyeron. Por lo tanto, con esa “fe condenó al mundo” y le otorgó “la justicia que viene por la fe”.

Cuando Abram escuchó de parte de Dios los planes que tenía para su vida, el Señor lo llevó a contemplar el cielo y le expresó que su descendencia sería muy numerosa. Abram, mirando lo que el Dios Juez y Justo declaró, aceptó por fe dichos términos e hizo una aseveración que le impartiría una justificación a su favor (Génesis 15:1-6).

Hablando de nuestra salvación, es la fe la que nos declara justos ante el juicio de Dios. Pablo, en su Carta a los Gálatas nos dice que “el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, haciendo que el creyente reciba justificación de sus pecados porque la culpa fue llevada por Cristo a la Cruz, por lo tanto, ya no hay culpa que pagar por parte del hombre (Gálatas 2:16).

El mismo Pablo, en su Carta a los Romanos, nos dice que por las obras de la ley nadie puede ser justificado, ya que la ley nos da a conocer cuáles son nuestros pecados, y que la falta del cumplimiento de esta ley nos trae la condenación; pero que es la fe la que nos otorga gratuitamente la justificación y liberación de la condenación. Esta declaración judicial de fe del hombre es hecha y basada en la expresión justa de parte de Dios, Quién condenó ya a Su Hijo, por lo tanto, como Juez expresa que ya no es necesario más pago para quienes declaran por fe su liberación (Romanos 3:19-28).

Para concluir: La Fe es el medio judicial por el cual el hombre declara como cierto el Juicio y la Justicia de Dios. Esta Fe le trae salvación al hombre que lo expresa, mientras que trae juicio condenatorio para aquellos que aún no lo han hecho. Como Noé, su fe lo salvó, pero al mismo tiempo condenó a los que no creyeron. La fe es una declaración judicial de salvación y/o condenación.

 

«Dios, gracias por Tu Justicia por medio de Cristo y gracias porque ella nos viene únicamente por nuestra declaración de fe»

 

Romanos 3:28

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”

¿Cómo le han llegado a conocer? | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 22.1

Proverbios 22:1

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,
Y la buena fama más que la plata y el oro.”

 

La Fama es el hecho o la circunstancia que da a conocer las cualidades de una persona por mucha gente; es la opinión que la gente tiene sobre alguien. Para muchos, la Fama es uno de los objetos más buscados, creyendo que este reconocimiento público traerá aprecio por parte de un público que siempre desea realzar a alguien.

Lamentablemente la Fama en muchos de los casos se da por algo negativo y no positivo. Sean escándalos amorosos, financieros, legales o morales. Otras veces la fama llega por cosas superficiales como dinero, poder, actores de películas, artistas de música, etc.

La Biblia también ha resaltado la vida de muchos personajes, ya sea por sus buenas o malas acciones. Todos estos personajes de alguna manera han sido resaltados en los pasajes de las Escrituras y han quedado grabados sus nombres en las páginas de la Verdad Eterna. Desde el mismo Adán, pasando por Eva y su hijo Caín, hasta personajes como el Faraón, Jezabel, Judas Iscariote, y muchos más han dejado su nombre marcado por sus malas acciones. Por otro lado, Abraham, Moisés, David, Pedro, Pablo, fueron conocidos por su mal inicio, pero posteriormente sus vidas cambiaron y fueron reconocidos como personajes fieles a Dios. Unos pocos como Abel, Enoc, José, Daniel, Elías, y otros, fueron reconocidos solamente por su buena vida y fidelidad a Dios.

Lo que nos debe llevar a reflexionar sobre una pregunta importante en nuestra vida: ¿Cómo me conocen a mí?

Salomón, en medio de una vida fluctuante en su caminar con Dios, y a pesar de que llegó a tener más dinero y poder que nadie en su tiempo, reconocer que es “de más estima… el buen nombre”, más “que las muchas riquezas”; y aseveró que “la buena fama” es “más que la plata y el oro”.

En el Nuevo Testamento existe una expresión que representa la “fama piadosa” de una persona, y se la conoce como “Testimonio” (Lucas 4:22; Hechos 6:3; Hechos 10:22). Nada habrá más valioso que un reconocimiento por una vida buena y piadosa, alguien que por su temor a Dios y su caminar obediente es apreciado por quienes están a su alrededor.

Usted y yo podremos llegar a tener mucho dinero, talvez un gran cargo de trabajo, mucho poder; pero nada sobrepasará a una vida humilde y laboriosa de alguien que con gran testimonio impacte la vida de muchos.

Una vida temerosa de Dios, una vida obediente a Su Palabra, y que refleje con sus acciones una piedad digna del cristianismo, será una vida que será reconocida por Dios y por los demás. Si usted se compromete a vivir una vida de “buena fama”, Dios puede que exalte su vida con mucho más que un “buen nombre”. Dios siempre bendice la piedad.

 

«Señor, ayúdame a vivir una vida digna de Tu Nombre»

 

Proverbios 22:4

“Riquezas, honra y vida
Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.”

Libre de manchas | MATRIMONIO y HOGAR

Hebreos 13.4

Hebreos 13:4

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.”

 

A nadie le gusta utilizar una prenda de vestir que tenga una mancha, es claro que para aquellos que disfrutan de una buena prenda, lo que menos esperan es verla con alguna mácula. Si ésta está sucia, entonces inmediatamente se la lleva a lavarla para que esta suciedad desaparezca, esperando que esta mancha no sea permanente. Limpieza es parte de un buen vestir.

Pero cuando hablamos de un matrimonio, parecería que para algunos la idea de una mancha en la relación no tiene ningún problema. En ciertas culturas esta actitud es inclusive vista con cierto valor, especialmente de parte de los hombres. Generalmente se cree que es el hombre quien decide tomar decisiones que le llevan a tener cierta actividad “amorosa” fuera de la relación del matrimonio, y sorpresivamente se ve un incremento lento pero constante de esta actividad en algunas mujeres.

Honroso sea en todos” es una exhortación a un valor igualmente dado tanto para el hombre como para la mujer. Todos los seres humanos debemos considerar honroso un matrimonio, no solo para el hombre o la mujer dentro del matrimonio, sino también para aquellos que no están en dicho matrimonio y que de una manera indebida quieren o pretenden participar en una relación con alguien que ya está casado.Sobre todas las cosas debemos recordar que el matrimonio fue establecido por Dios desde el mismo inicio de la creación, y es por ello que debe considerado como tal. Honrar al matrimonio es honrar a Quien lo estableció (Génesis 2:24), y por lo tanto se debe honrar a quienes lo forman también.

Se podría imaginar si usted va a la cama y se encuentra que ella está sucia o que alguien haya dejado alguna comida sobre ella y que no ha sido limpiado por un buen tiempo; por más cansado que se encuentre, nadie quisiera recostarse. Su cama en su intimidad debe ser un “lecho sin mancilla”. Eso implica primeramente que es responsabilidad de los esposos mantener ese lecho inmaculado, incontaminado.

La fornicación es tener una relación sexual con alguien y que ambos no estén casados. No se puede vivir en una vida promiscua sin considerar la voluntad de Dios, no es bueno. Pero también la palabra “fornicarios” viene de la palabra griega ‘pornos’, de la cual viene la palabra pornografía. Un miembro del matrimonio que participa de la pornografía, aunque físicamente no esté teniendo una relación con alguna persona, está manchando la relación porque está codiciando a otra persona que no es su pareja, y esto se convertiría en un adulterio. La pornografía y las relaciones sexuales fuera de una relación matrimonial son pecado. Por último, el adulterio es mantener una relación física o sentimental con alguien que no sea la pareja.

Dios espera que cada uno honremos al matrimonio como institución y como relación. No podemos permitir que nada ni nadie llegue a manchar esta dependencia sagrada, hacerlo traerá consecuencias graves ante el Señor.

¡Cuide, alimente y proteja el matrimonio, su vida será bendecida honrándolo!

 

«Señor, gracias por el matrimonio, quiero honrarlo tal como te honro a Ti»

Cantares 6:3a

Yo soy de mi amado, y mi amado es mío…”

Es una Gracia de Dios | VIDA CRISTIANA

Efesios 1.6-7

Efesios 1:3-8

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia.”

 

Para muchos puede ser que la idea de poder obtener el perdón de Dios por nuestros pecados sea un hecho que se puede obtener por medio de un comportamiento bueno. Se cree que por hacer buenas obras Dios puede otorgar la vida eterna librándolos de la condenación (Efesios 2:8-9).

Para otros el perdón es algo imposible de obtener, puesto que se consideran tan indignos de Dios que dudan de las posibilidades de recibir tal anhelado perdón, negando la posibilidad de que le misericordia de Dios pueda otorgarlo.

Para algunos más, el perdón de los pecados es algo obtenido por fe, pero olvidan que es una gracia recibida a través de dicha fe (Efesios 2:8) y que esa fe debe ser puesta en la obra de Cristo Jesús (Hechos 26:15-18). La verdad es que nadie puede ser perdonado por méritos propios. Usted y yo no podemos obtener el perdón de nuestros pecados por hacer algo a título personal nada más. Necesitamos entender que el perdón de pecados es una de las manifestaciones de la Gracia de Dios.

Para obtener el perdón debemos entender y aceptar que somos pecadores. Este primer requisito es obviamente importante, puesto que si no aceptamos que hemos fallado a la voluntad de Dios no podemos buscar el perdón. Aún existe mucha gente que piensa que no ha pecado, pero todos somos pecadores (Romanos 3:10-12).

Buscar el perdón con un corazón contrito y arrepentido es necesario. Dios conoce nuestra sinceridad al momento que solicitamos perdón. Arrepentirse es dejar de hacer lo que estábamos haciendo, sabiendo que eso no le agrada a Dios, y que buscamos humillados su perdón (Mateo 3:8).

Ahora, el perdón es otorgado como una Gracia. La Gracia es un regalo de Dios recibido por el hombre sin merecerlo. Si bien se necesita aceptar el pecado y mostrar arrepentimiento, Dios concede esta gracia por amor a nosotros (Efesios 1:5-7). Y esta Gracia, como vimos al inicio, solo llega por nuestra fe en Jesucristo.

Además, el perdón de nuestros pecados es un acto de la fidelidad de Dios hacia el hombre; pero también es un acto justo hacia el hombre, porque legalmente el pecado fue juzgado y castigado en la persona de Jesucristo (1 Juan 1:9).

Cuando pida perdón a Dios agradezca por Su Gracia perdonadora. Ninguno de nosotros merecemos tal perdón, lo que merecíamos era el castigo por nuestro pecado, pero Dios en Su infinito amor y misericordia nos otorga el perdón para “alabanza de la gloria de su gracia” por medio de Cristo (Efesios 1:6, 7).

 

«Padre del Cielo, muchas gracias por Tu Gracia y Misericordia, por medio de las cuales Tu nos perdonas nuestros pecados en Cristo»

 

Salmos 86:5

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.”

Una restauración necesaria | VIDA CRISTIANA

 

2 Samule 21.1

2 Samuel 21:1-3

“Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas. Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.) Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?

 

La historia inicia en la conquista de la Tierra Prometida, Josué había sido engañado por los astutos gabaonitas quienes habían dicho falsamente que eran de tierras lejanas para buscar refugio y protección a través de aparente alianza (Josué 9:6). Pero lo que no sabía Josué era que ellos no eran de tierras lejanas, sino que eran parte del grupo de etnias que tendrían que se doblegadas para la conquista de la Tierra Prometida.

A pesar de su engaño, Josué los perdona y deciden recibirlos a pesar de la astucia, pero bajo la condición de que ellos lleguen a ser siervos, los gabaonitas aceptan las condiciones y los israelitas prometen protegerlos todo el tiempo (Josué 9:16-27).

Después de muchos años, bajo la autoridad del rey Saúl, éste decidió matarlos (2 Samuel 21:2). Esta falta de compromiso a un juramento dado años atrás a este pueblo desagradó a Dios y por ello el pecado tenía que ser juzgado hasta que se haga la restitución del error cometido (2 Samuel 21:1).

Para Dios la ruptura de los pactos y la falta de compromisos son algo muy importante. El fallar ante tal compromiso muestra una falta de carácter de una persona, y más cuando está falta afecte la integridad de una persona o grupo de personas, o vayan en contra de la voluntad de Dios.

Pero en nuestras vidas existen ciertos compromisos con Dios que son más serios y que deben ser cuidados seriamente, los pecados. Una falta de seriedad ante el Señor es algo serio, nuestro reconocimiento inmediato y un acercamiento ante Dios deben ser dados una vez cometido el error.

Dejar las cosas pasar, creyendo que nadie se ha dado cuenta, o menos, pensar que el tiempo va a traer olvido a nuestras fallas son una pantalla peligrosa que no soluciona el problema. Si hemos hecho algún daño debemos restaurarlo lo más pronto posible, sea hacia alguien o con Dios. El tiempo no traerá olvido, solo posterga o empeora el problema. David tuvo que pagar las consecuencias de un acto de Saúl. Si usted sabe que hay algo que no ha solucionado en su vida, lo mejor que puede hacer es buscar arreglar el problema lo antes posible, puede que haya una consecuencia esperando frente a usted sí no lo hace.

 

2 Samuel 21:12-14

“Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa; e hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo; y recogieron también los huesos de los ahorcados. Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.”

¿Qué le puede dar real provecho? | VIDA CRISTIANA

Marcos 8.36

Marcos 8:36

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

 

«Un joven que trabaja en un acuario me explicó que el pez más popular es el tiburón. Cuando se caza un tiburón pequeño y se le confina a un estanque artificial, el tiburón se quedará de un tamaño apropiado para el acuario. Los tiburones pueden medir quince centímetros de largo y aun así haber madurado por completo. Pero si los soltara en el océano, crecería a su tamaño normal de más de do metros. Lo mismo sucede con algunos creyentes. He visto a algunos de los creyentes más encantadores de como quince centímetros de largo nadando en un charco diminuto. Pero si los lleváramos a un lugar más amplio, a toda la creación, solo entonces pueden llegar a ser grandes.» Revista Leadership – Invierno 1986

En el mundo que se vive parecería que muchos de nosotros vivimos en el “estanque de los afanes y de lo irrelevante”. Pasamos horas trabajando, esforzándonos en conseguir un mejor estilo de vida, nos preparamos para una carrera profesional, etc. Una serie de tareas que ponemos en nuestra vida que nos limitan en tiempo y efectividad en cosas más productivas y provechosas.

Muchos de los creyentes nos pareceremos a los tiburones de quince centímetros, nos hemos auto encerrado en los estanques de la vida limitando nuestro crecimiento. Hemos permitido que nuestro potencial de crecimiento espiritual haya sido reducido a causa de que enfatizamos más las cosas del mundo, descuidando lo más necesario.

Siempre será necesario trabajar y obtener una carrera profesional, también será bueno que pueda tener una vida próspera. Lo que afecta nos es tanto lo material sino la manera como priorizamos eso en nuestra vida.

Para el creyente, el inicio de una nueva vida en Cristo significa mucho más que solamente ser salvo, existe una vida de crecimiento, maduración y fructificación. Cuando se recibe a Cristo, el creyente pasa a obtener una vida nueva que debe crecer a la imagen del Salvador, pero como nos encerramos en los estanques de la vida, ese crecimiento va a ser mínimo. No descuide su trabajo o estudios, no deje a un lado lo que necesario para vivir, pero tampoco deje a un lado la parte espiritual.

En algunos casos, el creyente deberá dejarlo todo por cumplir con los propósitos que Dios tiene para su vida. Servirle a Dios a tiempo completo pueden ser los planes que están establecidos por el Señor. Y en esos casos, el potencial de un gran siervo se verá limitado por los afanes.

Deberíamos preguntarnos si realmente estamos creciendo. Necesitamos hacer una evaluación sincera ante Dios y mirar nuestras prioridades y enfocar el esfuerzo en las cosas eternas.

Es nuestra responsabilidad ver si nos hemos quedamos en el estanque del afán y llegamos solamente a esos “quince centímetros” o estamos viviendo en el “océano de lo eterno” y crecemos hasta nuestro máximo potencial, a la imagen de Cristo y le servimos.

 

«Señor, que nuestro enfoque sea siempre en lo eternamente provechoso»

 

Marcos 8:34-35

“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”