¿Son los pecados heredados? | MATRIMONIO y HOGAR

Deuteronomio 4.9

Éxodo 20:1-6

“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, QUE VISITO LA MALDAD DE LOS PADRES SOBRE LOS HIJOS HASTA LA TERCERA Y CUARTA GENERACIÓN de los que me aborrecen, Y HAGO MISERICORDIA A MILLARES, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

 

Un día conversando con un amigo me platicaba que había notado que sus antecesores tenían ciertos pecados frecuentes y que él estaba cometiendo casi los mismos pecados. Mencionó que eran como “pecados hereditarios”, porque sus antecesores lo hacían o los habían hecho y él podía seguir el mismo patrón de conducta.

La pregunta nació en ese momento: “¿Son mis pecados heredados?”

Tenemos que iniciar aclarando que todos los seres humanos, sin excepción alguna nacemos con la tendencia a pecar, es la naturaleza pecaminosa. A causa del primer pecado del hombre en el Edén, la característica pecaminosa ha sido transmitida a todos y cada uno de los descendientes de Adán (Romanos 5:12). Con esta condición pecaminosa es obvio que podemos decir de que los pecados son heredados de nuestros padres.

Además, debemos recordar que los pecados pueden generar patrones de vida en las personas que los practican. La idolatría, el alcoholismo, la drogadicción, la mentira, la deshonestidad, el chisme, el adulterio, etc.; son pecados que pueden estar presentes en ciertas sociedades más que en otras, y estos patrones “aparentemente normales” de conducta llegan a afectar a generaciones.

Dejando en claro que los pecados son decisiones personales, y por lo tanto responsabilidades individuales (Deuteronomio 24:16; Ezequiel 18:19-32); habrá ciertos comportamientos frecuentes en cada uno que sí generarán patrones de vidas errados en quienes han crecido en ese ambiente. Si un hijo crece en un ambiente donde se miente frecuentemente, el niño crecerá aceptando la idea que es normal mentir, y por lo tanto se puede vivir haciendo lo mismo, porque eso fue “norma común” en su hogar, para dar un ejemplo. Desde este punto de vista podemos decir que las posibilidades de que los hijos aprendan pecados que sus padres cometen se potencializa: Primero, por la naturaleza pecaminosa; Segundo, como patrón de vida aprendido.

Cierto es que cada individuo tiene la responsabilidad de decidir vivir piadosamente o no, pero la responsabilidad de los padres es de enseñar patrones de conducta piadosos para evitar que los hijos crezcan aprendiendo malos hábitos, y por ende, que decidan vivir una vida pecaminosa similar a la de sus padres.

Si desea alejar a su hijo de los pecados familiares, reconózcalos. Trate abiertamente estos pecados con la ayuda de alguien quien pueda motivarle a alejarse de ellos. Dependa de Dios y de Su poder. Arrepiéntase de lo que ha venido haciendo y detenga un patrón que ya le está afectando a usted, y que puede afectar a los suyos. Últimamente ore, para que Dios le ayude a usted y a su familia a vivir una vida que le agrade a Él.

No olvide, Dios puede castigar su pecado, y muchas veces ese castigo puede afectar varias generaciones, aunque ellos ya no lo cometan (Éxodo 20:5).

 

«Señor, que mi vida sea un ejemplo piadoso que bendiga a mi familia»

 

Deuteronomio 4:9

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”

Orando por atrevimiento, confianza y franqueza | Una mirada a las MISIONES

Efesios 6.18-19

Efesios 6:18-19

ORANDO EN TODO TIEMPO con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello CON TODA PERSEVERANCIA Y SÚPLICA POR TODOS LOS SANTOS; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra PARA DAR A CONOCER CON DENUEDO EL MISTERIO DEL EVANGELIO.”

 

Hace un tiempo atrás, en mi trabajo de capellán, se presentó una situación muy difícil y penosa; un par de familias numerosas que trabajan ahí se encontraron en un hecho muy triste, en el cual dos de tres personas perdieron su vida en un accidente de tránsito. Esta pérdida causó conmoción en una pequeña comunidad de migrantes.

Como capellán, acompañé a las familias en todo lo necesario para los arreglos funerarios. Mucho dolor y angustia vino a las vidas de familiares y amigos en dicha comunidad. Mi petición durante tan traumático evento era por el desconsuelo de las personas que asistían, pero sobre todo porque la gran mayoría de ellos no conocían de la verdad de Cristo y Su evangelio.

Tiempo después, uno de los familiares se acercó a compartir lo difícil que había sido hasta ese momento el enfrentar la realidad de tal pérdida. La congoja y el dolor embargaba su corazón por la ausencia de un ser muy querido. Mientras conversaba con el trabajador, de una manera muy especial sentía la presencia del Espíritu Santo encaminado la conversación. De repente el obrero me hizo una pregunta muy específica: “¿Qué hay después de la muerte?”

Nuestras regulaciones laborales hacen muy limitantes las oportunidades de compartir el evangelio con las personas que trabajan para la empresa, pero ante tal pregunta, la oportunidad se presentaba sin duda alguna; con valentía pedí permiso al trabajador e inmediatamente pude presentar el evangelio de la paz y esperanza para quien, en aquel momento, solo tenía aflicción y desconsuelo. Dios obró y la persona recibió a Cristo. Sorpresivamente para mí también fue un instante maravilloso.

 

Ese mismo día, mientras meditaba asombrado en lo sucedido, tenía que leer un devocional, y para aumentar mi sorpresa, encontré estos dos versículos de Efesios 6. Dios tocó claramente mi entendimiento y comprendí: <Si deseo hablar de Cristo a otros en el trabajo, necesito de personas que oren por mi suplicando con perseverancia para que libremente, con atrevimiento, confianza y franqueza pueda presentar el evangelio>

Hay lugares en el mundo hoy donde las restricciones políticas, religiosas, o laborales, no permiten hablar de Cristo. En muchos países se prohíbe directamente hablar del Dios de la Biblia y su Plan de Salvación; pero el Señor aún sigue obrando en personas que en medio de tanta oscuridad están buscando la luz de la verdad. Oremos, para que los cristianos nos levantemos confiados en el Dios que nos salvó para llevar el evangelio de Cristo a quienes necesitan urgentemente escuchar de él. Ore especialmente por aquellos siervos del Señor que se encuentran en aquellos lugares restringidos para que Dios les brinde esas oportunidades y para que con valor sigan hablando de Jesucristo.

 

«Pablo, habiendo escrito en cuanto a la armadura del creyente y la urgencia de la oración, les pidió a los efesios que oren que Dios le dé la capacidad de proclamar con intrepidez el evangelio en toda oportunidad.» David Jeremiah

 

Hechos 26:15-18

“Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.”

Sin comprender, pero confiando | VIDA CRISTIANA

Eclesiastés 11.5

Eclesiastés 11:5

“Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, ASÍ IGNORAS LA OBRA DE DIOS, EL CUAL HACE TODAS LAS COSAS.”

 

Entender la manera como obra Dios es querer tratar de poner junto todo el tiempo, pasado, presente y futuro; todas las actividades de cada uno de los seres humanos con sus pensamientos y decisiones; es considerar todas las opciones, sabiendo cuales van a tomar cada uno ellos a través de cada minuto de sus vidas en estos ya 6.000 años de existencia de la humanidad. Mirar retrasos de aviones, trenes, buses y viajes al trabajo. Se debe saber que libro leerá una persona y donde la dejará para que la vuelva a leer, y después abrir en donde tiene que abrir. Un mensaje de texto, una canción en la radio, una predicación o un simple escuchar de una conversación ajena. Es decir, todas las cosas, en todos los tiempos, y de todas las personas; y con todo esto Dios no llega tarde, Dios no da menos, Dios no se equivoca, a Dios no se le pasa algo por alto, Dios no se olvida, Dios todo lo puede, Dios todo lo sabe, Dios todo lo espera, y así Él “hace todas las cosas”. Un amigo solía decir que Dios ya tenía todo calculado en Su “presupuesto” mucho antes de la creación.

Si no llegamos a entender muchas veces las cosas simples de la vida, mucho menos todo lo que Dios sabe y hace en nuestras vidas. Bien lo dice Salomón: Ignoramos la obra de Dios.

Que lo ignore no quiere decir que debo preocuparme. Dios sabe lo que hace, cuándo y cómo lo hace, entonces podría descansar en esta gran verdad, pero no es sencillo; nuestro limitado entendimiento demanda respuestas, acciones, razones. Miramos el reloj contando los minutos, consideramos nuestras posibilidades y capacidades, determinamos acciones en base a esperados resultados y después avanzamos un poco. Somos increíblemente limitados en relación a Dios.

Salomón utiliza una gran verdad para llevarnos a considerar nuestros límites; utiliza al viento y sus direcciones para mostrarnos que no sabemos nada en verdad. Podemos saber cómo se produce el viento, las fuerzas que lo provocan y detalles de su velocidad y otros; pero algo es cierto, no sabemos de dónde vino ni a dónde va. Son generados por calentamiento del agua, pero no podemos decir que dirección tomara cada uno, ni menos donde exactamente se generó.

Gracias debemos dar que Dios sabe eso y mucho más. En nuestra ignorancia de muchas cosas, una sola cosa debe ser cierta como ancla en nuestra mente: Dios sabe cómo hace su obra.

No se angustie si no sabe mucho de la vida, pues todos estamos iguales. Mire a Dios con fe, descanse en Quien es Él y verá que nuestra ignorancia no es perturbadora, sino alentadora. Yo no puedo comprender todo, pero puedo confiar que Dios sí.

 

«Señor, que bueno que Tú sabes muy bien todo lo que haces»

 

Romanos 11:33

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

El beneficio de la corrección | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 16.6

Proverbios 16:6

CON MISERICORDIA Y VERDAD SE CORRIGE el pecado,
Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”

 

Una de los recuerdos menos gratos de mi infancia son obviamente los momentos cuando mis padres me castigaban o reprendían por mi mala conducta o por no haber cumplido con mis obligaciones. Son varias veces las que recuerdo en las que ellos tuvieron que tomar acciones para detener mi mal comportamiento.

Como nos dice la Biblia “ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza” (Hebreos 12:11); las lágrimas, la aflicción y el dolor acompañan esos momentos de corrección. Pero si entendemos el beneficio, sabremos que una disciplina o castigo siempre será para bien. Sin olvidar que la mejor manera de vivir sabiamente será alejándonos del pecado o de nuestra mala conducta con nuestros padres y autoridades para evitar la corrección, también debemos considerar que por una vida no libre del pecado somos impulsados a hacer lo malo, y es ahí donde dicha corrección favorece.

El propósito de la disciplina tiene el efecto de alejar del mal. En Hebreos leemos que la disciplina es provechosa, puesto que Dios la utiliza para ayudarnos a vivir en santidad, y quienes participamos de ella aprendemos a vivir justamente (Hebreos 12:10, 11).

Así como Dios nos encamina para nuestro aprovechamiento a través de Su corrección, la Biblia nos enseña que debemos exhortar, corregir e impartir disciplina a quienes están haciendo mal.

Una corrección debe ser dada en forma adecuada y los ingredientes apropiados son la MISERICORDIA y la VERDAD.

W. Vine nos dice que la palabra MISERICORDIA se identifica con tres significados fundamentales: Fuerza, constancia y amor. El amor es un sentimiento que separado de los otros significados expresa únicamente sentimentalismo que lo separa de la obligación que tengo de amar; mientras que la fuerza y la constancia solo comunican cumplimiento de una obligación legal o de otro tipo. Es decir, la misericordia es un sentimiento que fluye del interior de una persona para amar a alguien pero que conlleva un compromiso de hacerlo todo el tiempo.

Corregir con misericordia es exhortar o impartir disciplina motivado por un amor sincero que canaliza la corrección para la consecución de un beneficio ajeno, hacia quien se imparte esta corrección.

La VERDAD es indudablemente parte de esta corrección. Se debe decir lo que se tenga que decir a pesar de que la otra persona no quiera escuchar. La verdad debe ir de la mano con la Palabra de Dios. Un acto de corrección hecho con la Biblia siempre va ayudar porque mostrará a la persona lo que Dios dice.

Recordemos que, si vamos a hablar con alguien o a impartir disciplina, lo hagamos por el motivo primario de buscar el bien de la otra persona para que cambie su conducta, no para buscar un beneficio propio, aunque este se pueda a dar como resultado implícito.

 

«Una persona sabia aprovechará la corrección porque entenderá su beneficio, pero el necio ni con azote la recibe»

 

Proverbios 17:10

LA REPRENSIÓN APROVECHA al entendido,
Más que cien azotes al necio.”

De seguro habrá conflicto | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 13.10

Proverbios 13:10 LBLA

POR LA SOBERBIA SÓLO VIENE LA CONTIENDA, mas con los que reciben consejos está la sabiduría.”

 

La palabra soberbia puede ser traducida como arrogancia, presunción. Es un deseo y pretensión de superioridad sobre los demás, junto con un rechazo de sometimiento a Dios; pretensión de autosuficiencia y autoexaltación (Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado).

En la familia la soberbia puede afectar las relaciones; esposos, padres, hijos y hermanos seremos afectados por este pecado que genera desprecio, terquedad y rebeldía.

Cuando uno de los miembros de la familia cree que está sobre otros le llevará a menospreciar a los demás. Mis decisiones y atenciones se basarán en intereses personales y no colectivos. No podré valorar a quienes me rodean, sino a mí mismo. Los otros, al ser afectados por tal ego podrán reaccionar con descontento en vista que sus propios intereses serán menospreciados. La persona menospreciada llega a considerarse no amada o valorada, lo que le crea malestar.

También la persona soberbia puede hacerse terca. Si yo creo que soy más importante que cualquier otra persona en mi familia, entonces lo que yo piense o desee será la “norma” a seguir en casa, porque así lo creo conveniente. La soberbia no dará espacio a opiniones contrarias porque la razón estará en mí, y no en los otros. Quien opine diferente querrá también hacer valer su opinión, y ahí las fricciones se darán destruyendo la armonía.

Además, la soberbia lleva a la persona a revelarse. Si la autoridad está otorgada a mi esposo, a mis padres o a mi hermano mayor, yo no aceptaré lo que ellos me digan, ya que soy yo quien sabe o entiende lo que es mejor. Mi parecer me motivará a conseguirlo aún en contra de quien esté de líder. Si la otra persona no consiente favorablemente lo que yo he decidido, entonces tendré que hacerlo en contra de la autoridad, y pelearé o saltaré sobre quien sea para conseguir mis metas.

Como vemos, la soberbia genera desprecio, terquedad y rebeldía; por lo que creará conflicto en mi matrimonio y hogar. Buddy Robinson dijo que el ‘orgullo es la única enfermedad conocida en la humanidad que enferma a todos excepto al que la padece.’ Todos están mal, menos yo.

El humilde pone al otro en primer lugar, el aprecio exalta a la otra persona generando el deseo de complacer a quien está a mi lado y no al ‘yo’. El humilde escucha las opiniones de los demás miembros de la familia porque considera que la otra persona puede tener una mejor apreciación. El humilde es sometido, ya que acepta con sencillez la autoridad otorgada a quien es el líder en su vida.

Por la soberbia sólo viene la contienda”, pero por la humildad solo viene la paz, la armonía, la aceptación, la obediencia. Sobre todo, si usted es soberbio, mantiene un conflicto constante con Dios (Salmos 138:6)

 

«Señor, ayúdame a ser humilde y a desechar la soberbia que crea roces en mi hogar»

 

Salmos 138:6

“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, MAS AL ALTIVO MIRA DE LEJOS.”

¿Solo? ¡Jamás! | VIDA CRISTIANA

Deuteronomio 31.8

Deuteronomio 31:6-8

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y JEHOVÁ VA DELANTE DE TI; ÉL ESTARÁ CONTIGO, NO TE DEJARÁ, NI TE DESAMPARARÁ; no temas ni te intimides.”

 

Moisés estaba por morir, el líder de Israel estaba ya en sus ciento veinte años de edad, y había compartido con su pueblo por cuarenta años desde la salida de Egipto hasta este momento en los que se encuentran frente a la gran promesa hecha a los padres de Israel: Abraham, Isaac y Jacob. La espera había sido muy grande.

Cuarenta años atrás hubieran podido entrar en aquella promesa, pero a causa de la rebeldía cometida por su falta de fe los había privado de dicha bendición (Números 13 y 14). Dios los había castigado en aquél día, pero el Señor en su misericordia estaba ofreciendo una nueva oportunidad a los hijos de Abraham.

Lo que enfrentarían en esta ocasión era similar a la vez anterior: Era el mismo pueblo enemigo, era la misma tierra. Lo que cambiaba ahora era que el líder de la conquista no sería Moisés, sino Josué; y los que enfrentarían la conquista ya no eran los mismos actores de hace 40 años, sino sus hijos. Pero la promesa a los hijos de Abraham era la misma: “Y Jehová dijo a Abram, […] Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” (Génesis 13:14, 15).

Para asegurarse Dios que los israelitas no tendrían problemas a enfrentar este reto pide a Moisés que llame al pueblo y les recuerda que Él, Dios, los había acompañado todo este tiempo de sus vidas. En ese mismo momento de la posesión de Josué, el Señor le recuerda al nuevo líder que la batalla enfrente podría traer temores y desconsuelos, pero le asegura que Su misma presencia estará con ellos. Lo que venía era grande, pero no tan Grande como Aquel que los acompañaría. No solo que estará con ellos, sino que está ya trabajando con anterioridad, preparando todo para cada batalla de sus vidas: “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo…(Deuteronomio 31:8).

El mismo Dios que acompañó a Moisés, a Josué y al pueblo de Israel en la conquista de la Tierra Prometida, es el mismo Dios que está ante nosotros hoy. Dios no ha cambiado, Su presencia es continua con Sus hijos; Su protección, ayuda, consuelo y provisión fueron constantes y grandiosas ayer, y son las mismas hoy.

Cuando enfrentamos nuevos retos en la vida, nuestras preocupaciones nos pueden paralizar por un momento. La falta de conocimiento del mañana puede traer incertidumbre y temor; pero Dios no ha cambiado. Dios siempre ha estado y estará con nosotros para que podamos enfrentar el día a día con su ayuda; es más, Él también ya ha ido delante de nosotros preparando todo para que nuestras batallas sean con victorias, porque Él “no te dejará, ni te desamparará”, por lo tantono temas ni te intimides(Deuteronomio 31:8).

Dios nos quiere siempre recordar que Él ha estado con nosotros antes y siempre estará ahí por sus hijos, así que recordemos que SOLOS, nunca, ¡JAMÁS!

 

«Señor, gracias por Tu constante presencia junto a nosotros, tus hijos»

 

Josué 1:5

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; COMO ESTUVE CON MOISÉS, ESTARÉ CONTIGO; no te dejaré, ni te desampararé.”

¿Qué haría si pierde todo? | VIDA CRISTIANA

Santiago 1.12

Job 2:9-10

“Entonces le dijo su mujer: ¿AÚN RETIENES TU INTEGRIDAD? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? EN TODO ESTO NO PECÓ JOB CON SUS LABIOS.”

 

Job había perdido todo a causa de una prueba maquinada por satanás (Job 1:6-12). Sus negocios agrícolas fueron destruidos o saqueados, sus trabajadores fueron muertos a espadas, y sus 10 hijos murieron en un “tornado” (Job 1:19). ¿Qué haría usted?

Continuando con su buen comportamiento ante Dios y los hombres, Job recibe un segundo abate de satanás, éste decide inquirir ante Dios para solicitar que le permita probar otra vez a este hombre justo. Desciende, y esta vez afecta directamente la propia salud de Job, y le provoca una “sarna maligna” que se extendía desde la cabeza hasta los pies (Job 2:7). La mujer de Job se le acerca y le pregunta: “¿Aún retienes tu integridad?”

Crucial momento en la vida de este gran hombre, aparentemente lo pierde todo, pero no fue todo lo que satanás le arrebató; Job aún mantuvo integridad, fe, gratitud y adoración a Dios.

La integridad es la honradez o rectitud de conducta o ser completo. La pregunta de la esposa de Job declara una verdad, Job todavía mantenía su integridad. Job no había cambiado su manera de ser, no se había alterado, no estaba enojado o frustrado, y seguía, por decirlo así, “impávido” ante lo sucedido.

La integridad es parte de la madurez espiritual, el vocablo hebreo de donde viene la palabra integridad denota inocencia, eso quiere decir que en ningún momento pensó algo malo de lo sucedido. En el versículo 22 del primer capítulo de Job, vemos que este hombre no le echo la culpa a Dios de lo sucedido (Job 1:22).

La fe de Job siguió intacta, pesar de lo que pasaba, no dudó del Señor; al contrario, expresó un par de frases muy valiosas que nos enseña mucho. Sabía que Dios era el dador de todo y que todo le pertenecía a Él: “Jehová dio, y Jehová quitó” (Job 1:21). Sabía que Dios en medio de su providencia no dejaba de ser Dios, y que a pesar de lo sucedido, no miraba a Dios con despropósitos: “¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10).

En ambas frases también vemos gratitud de parte de Job. Sabía que lo que había obtenido venía de Dios, y eso muestra su reconocimiento y agradecimiento de lo que Dios había provisto en su vida.

Por último, Job manifestó adoración a Dios, no solamente cuando “se postró en tierra y adoró” (Job 1:20), sino que a pesar de todo lo sucedido decidió no pecar ni “con sus labios” (Job 2:10).

Lo cierto es que Job no perdió todo en su vida, pudo haber perdido emocional y materialmente todo en la tierra, pero no perdió su enfoque en Dios, lo que ayudó a mantener firme su vida espiritual, y por lo tanto, eso fue lo que lo ayudó a salir al final de la prueba bendecido (Job 42).

Talvez usted ha perdido algo en su vida, talvez ha perdido mucho de ella; pero en medio de toda esa prueba, lo que satanás va a querer quitarle no son las cosas tangibles, sino las espirituales. Ojalá en medio de la prueba no nos falte la integridad, la fe, la gratitud y la adoración a Dios.

 

«Señor, ayúdame a no perder mi enfoque en Ti en medio de mis pruebas»

 

Santiago 1:12

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

Ama, medita, y obedece Su Palabra | Un rayo de SABIDURÍA

Salmos 119.103

Salmos 119:97-104

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo.
Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.
Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos;
De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.
No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste.
¡Cuán dulces son a mi paladar TUS PALABRAS! MÁS QUE LA MIEL A MI BOCA.
De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.”

 

La miel de abeja es uno de los alimentos naturales más apreciado, no solo por su sabor, sino también por sus beneficios. Al ser un endulzante natural es utilizado en múltiples formas como fuente de “azúcar”. Su calidad puede variar de las flores que son su fuente de origen, son las flores las que le dan las características de cristalización a las diferentes temperaturas. Sus beneficios van desde gastronómicos, terapéuticos, energéticos, cicatrizantes, y conservantes; por lo que la hacen muy apreciada.

Hay otra fuente de “energía” más valiosa, una que tiene un solo origen y que sus beneficios son espirituales y eternos, la Palabra de Dios. Su uso en nuestras vidas puede cambiar radical y favorablemente nuestra alma, otorgándonos incalculables favores cuando aprovechamos de ella. Pero para que estos beneficios lleguen a bendecir nuestra vida debemos AMARLA, MEDITARLA Y OBEDECERLA.

El escritor de este Salmo dice: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”. El aprecio que tenía a la Palabra de Dios era grande, tanto que “TODO EL DÍA” pasaba en ella. Para que usted y yo podamos pasar tanto tiempo leyendo la Biblia debemos amarla. Es lamentable que una gran parte, y si no la mayoría de nosotros, no la leemos. Para muchos es un libro “valioso” que pasa encerrado en el cajón de su velador. Para otros el valor es tanto que lo ponen en una vitrina especial, pero no la leen. Para otros formará parte del basto grupo de libros que forman su biblioteca. Pero para pocos es su meditación de todo el día, porque la aman.

El salmista también nos escribe: “Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación”. Para que un alimento sea de provecho, el cuerpo tiene que transformar los componentes orgánicos de la comida en otros más simples para que puedan ser absorbidos por el cuerpo en el sistema digestivo, y por ende aprovechados. Para un mejor aprovechamiento de estos alimentos se recomienda masticar muy bien estos alimentos, para que la dentadura y la saliva segregada en la boca inicien este paso de transformación a componentes más simples al masticarla. Meditar es como masticar la Palabra de Dios. Entre más la leo, la repaso, y trato de comprenderla, llego a “desdoblar” sus componentes en principios simples que me llevaran a entenderla major.

El escritor también expresa: “Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra”. Al llegar a amarla y a meditar tanto en ella, llego a comprender que el valor que Ésta tiene, y los beneficios que le proporcionan son incalculables. El autor con ánimo pronto la “guardaba” en su corazón para alejarse del “mal camino”. La obediencia a la Palabra de Dios era su mayor deseo, y debe ser el nuestro también.

Amar, Meditar y Obedecer la Palabra de Dios harán de nosotros personas sabias. En estos 8 versículos, el pasaje nos habla de que llegamos a ser sabios, entendidos e inteligentes a medida que la amamos, la meditamos y la obedecemos. ¡Tomemos provecho de esta “MIEL”!

 

«Señor, gracias por tu valiosa Palabra»

 

Salmos 1:1-2

“Bienaventurado el varón que […] en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.”