Regalo al Padre | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 23.24

Proverbios 23:24

MUCHO SE ALEGRARÁ EL PADRE DEL JUSTO, Y el que engendra sabio se gozará con él.”

 

Parábola de los dos hijos:
Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero…” (Mateo 21:28-31a).

Entre la cultura latinoamericana el amor y el respeto a las madres suele sobre pasar al amor y respeto que se debe dar al padre. Nuestra consideración a las madres en muchos casos es mayor, y se debe a esa especial relación que las madres desarrollan con sus hijos desde el mismo nacimiento. Es tal el grado de dicha relación que muchas veces opaca o menosprecia el aprecio y la relación que deberíamos tener con nuestros papás. Incluso, el Día de la Madre se la celebra con mayor interés que el Día del Padre.

Es necesario hacer una evaluación debida ante estos hechos. Tanto el padre como la mamá de cada uno de nosotros merecen nuestro reconocimiento, amor, respeto y obediencia. Los dos son igualmente valiosos en nuestras vidas, y ante los dos mi obediencia debe ir a la par. Pero con una pequeña y marcada diferencia que resalta: El papá es el líder de casa.

Salomón nos dice que el padre del justo “se alegrará” mucho, mencionando la vida de un hijo sabio y recto en su comportamiento. En la parábola de los dos hijos relatada por Jesucristo se hace hincapié a la obediencia del hijo (Mateo 21:28-31). Si bien este pasaje de Mateo habla de la voluntad del hombre ante Dios, y de la manera como un hombre pecador se arrepiente mientras que el otro no demostró su deseo sincero de vivir justamente; esta parábola nos da un principio de obediencia necesario en la vida de un hijo ante su padre.

Honrar al padre es honrar al atributo de Dios como Padre. Reconocer la autoridad de mi padre es reconocer la autoridad de Dios en mi vida. Obedecer a mi padre es manifestar obediencia a mi Padre Celestial. Amar a mi padre es amar a mi Padre del Cielo.

La celebración del Día del Padre debería ser igualmente valiosa, tanto e igual como el de la Madre. Si uno desea realmente reconocer a nuestros padres, lo que podríamos darles es una vida que les agrade. Mi padre se alegrará mucho cuando vea de mi a un hijo que viva una vida piadosa, recta, en obediencia a Dios y a él. Un padre siempre se sentirá muy orgulloso de un hijo sabio en vida.

Muchos regalos materiales pueden ser valiosos, pero mayor será el que nuestros padres puedan decir con orgullo que tienen unos hijos rectos y sabios. ¿Por qué no ofrecerles este regalo intangible, pero inestimable? En el Día del Padre ofrezcamos este regalo valioso, primero a Dios y después a nuestro padre terrenal. De seguro que ambos se alegrarán.

 

Proverbios 17:21

“El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; Y el padre del necio no se alegrará.”

Hay algo mejor que probar | VIDA CRISTIANA

Filipenses 1.9-10

Filipenses 1:9-11

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, PARA QUE APROBÉIS LO MEJOR, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.”

 

El Apóstol Pablo se hallaba en la presión a causa del evangelio, era la misma causa de Cristo la que lo había puesto en un lugar privado de su libertad, del cual se sentía privilegiado de vivir porque sabía que Cristo era glorificado y que el evangelio era expandido (Filipenses 1:18-21).

Recordando a sus amigos y hermanos de la iglesia en Filipos les saluda con mucho amor y les expresa que uno de sus grandes anhelos y motivo de sus oraciones era que llegaran a amar más y más a Dios, pero que su amor no sea un sentimentalismo sencillo, sino que sea un profundo amor basado en conocimiento genuino en Quien era Dios (Filipenses 1:9).

Estar en la cárcel no es ir a un día de campo, o una tarde deportiva, mucho menos un gran privilegio; al contrario, es uno de los momentos más difíciles lleno de humillación y privado de la necesaria libertad. En ese lugar Pablo les dice: ‘Mi oración es para que amen más a Dios y que ese amor esté basado en un conocimiento creciente y profundo de Dios, y será ahí cuando ustedes van a encontrar que hay cosas mejores en la vida de las cuales deben anhelar vivir’ (paráfrasis).

De esta enseñanza podemos ver algunas cosas valiosas:

Lo mejor no siempre es lo más fácil. Vivir para Cristo requerirá de dejar cosas que nos limitaran de algo valioso, pero que no es lo mejor. Pablo estaba en la cárcel, y para él era un privilegio sufrir la prisión por amor a Quien su vida había cambiado.

Lo mejor no es del mundo. En toda la Biblia vemos que las cosas del mundo nos alejan de Dios y ellas nunca serán las mejores. Pablo consideraba el evangelio y la obra del reino como valiosas y dignas de sufrimiento (Filipenses 1:22-25).

Lo mejor no es de nuestra carne. El sufrir no es algo que nuestro ser anhela, nuestro deseo personal será siempre buscar la comodidad y la autosatisfacción. El pecado nos lleva a escoger lo malo, nuestra nueva naturaleza nos lleva a buscar lo espiritual.

Lo mejor siempre será algo eterno. Mirar a la eternidad nos ayudará a valorar todo lo que hacemos. Cristo murió para darnos eterna salvación. Pablo era encarcelado y más gente recibía a Cristo. Yo aprendo a ser más como Cristo y mi vida se capacita para enfrentar la eternidad a la semejanza de Jesús.

Lo mejor siempre para Cristo. Un día el Señor volverá, y para enfrentar ese momento nuestro deseo será estar irreprensibles ante Él. En nuestro diario vivir debemos alejarnos del pecado para que nuestra relación de amor con Dios sea continua. Además, una vida transformada es siempre una vida fructífera que dará gloria a Dios (Filipenses 1:10-11).

Cuando nuestro amor a Dios crece, nuestra vida cambia en una vida piadosa que agrada y que lleva fruto. Entonces, sí hay algo mejor para vivir y experimentar. ¿Su amor por Dios está creciendo más y más? Esa es la oración de Pablo, y esa debe ser nuestra oración personal.

 

«Señor, ayúdame a amarte más y más»

 

Efesios 5:2

“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”

Presenta tu renuncia | VIDA CRISTIANA

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Tito 2:11-14

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, RENUNCIANDO A LA IMPIEDAD Y A LOS DESEOS MUNDANOS, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

 

Para aquellos que trabajamos o hemos trabajado, sabemos cuán importante es tener un empleo. El trabajo es vital para obtener el sueldo necesario que nos permite vivir en una economía capitalista.

Si el empleo que tenemos es uno que realmente nos satisface o que nos encanta, la idea de que nos despidan es aterradora, y mucho menos pensamos en renunciar a él. Pero si ese empleo es uno que no cumple nuestras expectativas o que comparado con otro no resulta tan beneficioso, entonces pensamos en la posibilidad de renunciar, sabiendo que obtendremos uno mejor. Con gusto lo queremos dejar.

En nuestra vida cristiana esta idea de “renunciar” al mundo debería tener este mismo principio: Dejo al mundo con su pecado y males y me presento ante Dios para vivir para Él. Y aunque la idea realmente es muy alentadora y beneficiosa, son pocos quienes lo hacen.

Vivir en el pecado y en los deseos mundanos es vivir agradando a nuestra carne, al mundo y a Satanás. Es dar rienda suelta a nuestros instintos pecaminosos más bajos y dejar que todo lo desagradable a Dios tome control de nuestro ser para estar vendidos ante las pasiones lujuriosas del pecado. Y a pesar de que suene horrible y deshonroso ante los ojos de Dios y para nuestra mente, lo cierto es que por nuestra condición pecaminosa la idea de vivir en pecado no es horrible, sino agradable.

Es el pecado quien obra en nosotros haciéndonos pensar que todo lo malo es placentero. Al pecar, inconscientemente, nos hacemos esclavos del pecado (Romanos 6:16). El pecado otorga un deleite, pero es temporal (Hebreos 11:25). El pecado da una paga, y esa paga es “muerte” (Romanos 6:23a; Santiago 1:14, 15). ¿Entonces, por qué no renunciar a la vida de pecado?

Pablo nos dice que debemos considerarnos como “muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Además, debemos tener la firme intención de no obedecer al pecado para que éste no reine sobre nosotros, ni debemos presentar nuestro ser “al pecado como instrumento de iniquidad”, al contrario, presentarnos para Dios “como instrumentos de justicia” (Romanos 6:11-13).

Jesucristo “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras(Tito 2:14), debe ser nuestra gratitud y nuestro deseo de agradar a Quién nos rescató del pecado lo que nos comprometa diariamente a vivir para Él.

Jesucristo un día volverá por Segunda Vez a llevar a Su pueblo (Tito 2:13), y hasta que ese día llegue, vivamos piadosamente para que no nos sintamos avergonzados ante Su presencia.

Recordemos, vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo, somos un pueblo redimido por la bendita sangre del Cordero, vivamos para nuestro Redentor. ¡Renunciemos al mundo y al pecado, vivamos para el Señor!

 

«Señor Jesucristo, Tú diste Tu vida para redimirme del pecado, ayúdame a vivir alejado del mal, consagrado solo a Ti»

 

Filipenses 3:20

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”

Busquemos la sensatez | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 19.2-3

Proverbios 19:2-3

EL ALMA SIN CIENCIA NO ES BUENA, Y aquel que se apresura con los pies, peca.
La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.”

 

La Historia Abate al Altivo Urbano VIII

<<En el año de 1633 el Papa Urbano VIII, quien pretendía ser el sapientísimo e infalible vicario de Cristo, haciendo alarde de su “sabiduría” mandó encarcelar a Galileo porque éste enseñaba que la tierra giraba sobre sí misma y a la vez alrededor del sol. Al gran Galileo, para salvarle la vida después de haber sufrido durante muchos, muchos meses en los calabozos de la Inquisición, se le hizo salir, con la creencia de los inquisidores, de que la prisión había quebrantado la fe de él en las “herejías” que había estado enseñando. Pero como se viera que Galileo aún conservaba las ideas que antes había expuesto, el Papa lo mandó a la cámara del tormento, donde el pobre anciano sufrió muchas veces, con estoicismo, el suplicio de la cuerda. Al fin, quebrantado y vencido por los sufrimientos físicos y morales, fue obligado a abjurar en esta forma: “Yo, Galileo, a los setenta años de edad, arrodillado ante sus eminencias y teniendo ante mis ojos los Santos Evangelios que toco con mis propias manos, abjuro, detesto y maldigo el error y la herejía del movimiento de la tierra.”

La justicia divina y la sabiduría que Dios ha transmitido a los hombres, han exaltado a Galileo colocándolo, entre los sabios más ilustres que el mundo ha conocido, y han humillado al altivo Papa Urbano VIII colocándolo entre los hombres más presuntuosos e ignorantes de la tierra.>>Exp. Bíbl. (Lerı́n, A. – 500 ilustraciones)

Muchas veces nosotros podemos actuar como los perseguidores de Galileo Galilei, tomamos decisiones sin ni siquiera detenernos a pensar en lo que hacemos. En esos momentos, donde la falta de razonamiento nos lleva actuar sin medir las consecuencias es cuando podemos estar encaminándonos en una dirección pecaminosa (“y aquel que se apresura con los pies, peca”).

La persona insensata es alguien que por cultura o estilo de vida puede pasar por alto las instrucciones de la sabiduría. Su falta de juicio y de reflexión antes de actuar le puede llevar a torcer tanto su camino que cree firmemente que lo que hace es correcto y que los resultados que se obtendrán de su decisión serán llenos de bendiciones.

Pero pronto se dará cuenta que lo que pensaba no trajo los beneficios buscados, enseguida busca encontrar a un culpable de su falta de éxito, y es ahí donde puede llegar inclusive a culpar a Dios de la falta de buenos resultados (v. 3).

Para evitar esta de falta de entendimiento y de poca cordura en la toma de decisiones tenemos con nosotros la Palabra de Dios que puede hacernos sabios, aclara nuestros pensamientos, nos puede llevar a analizar apropiadamente nuestras decisiones y puede guiarnos en la dirección a tomar. “El alma sin ciencia no es buena” (Proverbios 19:2), pero “de tus mandamientos he adquirido inteligencia” (Salmos 119:104).

 

«Dios, gracias por Tu Palabra, porque Ella aclara mis pensamientos y me otorga sabiduría»

 

Proverbios 2:6-7

“Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.”

Honradas en el trato sabio | MATRIMONIO y HOGAR

1 Pedro 3.7

1 Pedro 3:7

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, DANDO HONOR A LA MUJER COMO A VASO MÁS FRÁGIL, Y COMO A COHEREDERAS de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

 

El hombre, en forma general, ha sido creado con características físicas y emocionales más fuertes que la mujer. Su capacidad de realizar ciertas actividades con cierto grado de brusquedad lo distingue de su compañera. Pero el versículo de hoy nos expresa una posibilidad de cambio que le otorga al hombre una nueva realidad en su vida, pero sobre todo en su matrimonio.

Aprender a ser diferentes es una virtud adquirida, el llegar a ser sabios o el vivir “con ellas sabiamente” no es una realidad nata en el hombre, sino que se va acumulando con la experiencia y con la manera en como estudia a su pareja para determinar lo que la puede afectar o no. Analizar el comportamiento de la mujer requiere de atención en cada acto de ella, mirar sus reacciones antes la conducta del hombre y determinar los cambios emocionales y afectivos que pueden generarse ante una actitud del esposo. El marido llegará a ser sabio cuando haya comprendido más el comportamiento de la mujer y se comportará apropiadamente para evitar afectar a su esposa con sus tratos bruscos.

La mujer es un ser más sensible. Física y emocionalmente es, como nos lo expresa el versículo, “frágil”. John MacArthur dice: «Aunque (la mujer) es igual en todo en Cristo y no tiene inferioridad espiritual por ser mujer, sí es más débil en otros sentidos y necesita protección, provisión y fortaleza de parte de su esposo» (paréntesis añadido). Ser un “vaso más frágil” nos da la idea de un ser fino y delicado, y lo son. Cuando el hombre haya aprendido a comportarse ante su esposa, entonces sabrá que ella es emocionalmente distinta a él, y por lo tanto requiere de un trato apropiado.

Además, la esposa es exaltada a la misma altura que el hombre cuando Pedro menciona que ellas, al igual que su esposo, son “coherederas de la gracia de la vida”. El termino expresa legalmente una igualdad de derechos. Tanto la esposa como el esposo heredarán los mismos beneficios al ser ambos hijos de Dios (Juan 1:12). Eso hace que nuestro trato hacia ellas debe ser hecho con igualdad en función de importancia, aunque el rol de líder lo lleve el esposo.

El versículo inicia diciendo: “Vosotros, maridos, igualmente”. Esta frase se relaciona con lo expresado en los versículos anteriores, en los cuales se le pide a la mujer a vivir en sumisión a su esposo (1 Pedro 3:1-6). Los esposos “igualmente” deben vivir en sumisión a los derechos de la mujer, y más, el marido debe vivir en sumisión con su familia como a Cristo (Efesios 5:21), recordando que todos somos individuos con necesidades y deseos. Si bien su rol de líder lo coloca en la posición de encaminar las decisiones en su hogar (1 Corintios 11:3), ello no lo limita a que vele por los demás en forma amorosa (Efesios 5:25).

Llegar a relacionar todas estas variantes en forma apropiada harán del esposo un hombre sabio, pero, sobre todo, esto llevará a que su comportamiento sea tal que le brinde “honor a la mujer”. Vivir sabiamente con un ser más sensible, con las mismas igualdades ante Cristo, y en sumisión conjunta, harán que trate a su esposa dándole el honor que ella merece.

 

«Señor, ayúdanos a dar honra a las esposas con nuestro trato»

 

Colosenses 3:19

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.”

Revalorizando objetivos | VIDA CRISTIANA

Hebreos 11.24-26

Hebreos 11:24-26

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, ESCOGIENDO ANTES SER MALTRATADO CON EL PUEBLO DE DIOS, que gozar de los deleites temporales del pecado, TENIENDO POR MAYORES RIQUEZAS EL VITUPERIO DE CRISTO que los tesoros de los egipcios; PORQUE TENÍA PUESTA LA MIRADA EN EL GALARDÓN.”

 

<<La carta que sigue la escribió un joven comunista a su novia, para romper el noviazgo con ella y dedicarse a la causa comunista. La carta le fue entregada al pastor de ella, que a su vez le envió al Dr. Billy Graham, quién la publicó:

“Nosotros, los comunistas, tenemos un alto índice de mortalidad. Se nos dispara, se nos ahorca, y se nos ridiculiza, y se nos despide de nuestros empleos, y de cualquier otra manera posible nos hacen la vida difícil. A un alto porcentaje de nosotros nos matan o nos echan en la cárcel. Vivimos en virtual pobreza. Todo centavo que sobra, de por encima de lo que es absolutamente necesario para mantenernos con vida, se lo damos al partido.

Nosotros, los comunistas, no tenemos ni tiempo, ni dinero para muchas películas, o conciertos, o filetes, o casas decentes, o coches nuevos. Se nos ha descrito como fanáticos. Somos fanáticos. Nuestras vidas las domina un factor grandioso y supremo: la lucha por el comunismo mundial. Tenemos una filosofía de vida que ninguna cantidad de dinero puede comprar. Tenemos una causa por la cual luchar, un propósito definitivo en la vida. Subordinamos nuestra despreciable persona a un gran movimiento de humanidad; y si nuestras vidas parecen duras, y nuestros egos parecen sufrir debido a la subordinación al partido, entonces recibimos compensación adecuada con el pensamiento de que cada uno de nosotros, con su grano de arena, está contribuyendo a algo nuevo, verdadero, y mejor para la humanidad.

Hay una cosa por la cual tengo profundo fervor y eso es la causa comunista. Es mi vida, mi negocio, mi religión, mi afición, mi cariño, mi esposa, mi amante, mi pan y carne. Trabajo en ella de día y sueño en ella de noche. Su apretón en mí crece, no se reduce con el paso del tiempo; por consiguiente, no puedo cultivar una amistad, un amor, o siquiera una conversación, sin relacionarla a esta fuerza que a la vez me impulsa y guía mi vida. Evalúo a las personas, paisajes, ideas, y acciones de acuerdo a cómo afectan a la causa comunista, y por su actitud hacia ella. Ya he estado en la cárcel debido a mis ideales, y si es necesario, estoy listo para presentarme ante el pelotón de fusilamiento”>> (“Call to Commitment” por Billy Graham – Más de 1001 Ilustraciones y Citas de Swindoll)

Reconociendo que la causa seguida por este pensador comunista era equivocada, el compromiso dado por él al comunismo es realmente remarcable. Había decidido dejarlo todo, aún el amor de una mujer por seguir lo que él consideraba algo ‘más valioso’.

En nuestra historia de la Biblia vemos a otro hombre, Moisés, quien, habiendo disfrutado los placeres de Egipto en su más grande apogeo, decidió dejarlo todo por una causa indudablemente suprema y eterna: Los planes de Dios para su vida y su deseo de vivir para Él.

¿Cómo está su vida hoy? ¿Cuáles son sus prioridades? ¿Cuál es el galardón por el cuál usted vive cada día? ¿Estamos siguiendo comprometidos a nuestras propias causas como el joven comunista, o estamos siguiendo comprometidos la causa de Cristo como Moisés?

 

«Padre, que mi vida entera esté consagrada a Ti, Señor»

 

Romanos 12:1-2

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

No te olvides | VIDA CRISTIANA

Hebreos 13.6

Hebreos 13:16

Y DE HACER BIEN Y DE LA AYUDA MUTUA NO OS OLVIDÉIS; porque de tales sacrificios se agrada Dios.”

 

Húngaros Que Sufrían Fueron Ayudados por Unos Países. (500 Ilustraciones; Lerín, A.)

<<Recordamos las deplorables condiciones de hambre, enfermedad y muerte a que estuvieron sometidos los patriotas húngaros en los meses de octubre y noviembre de 1956, porque deseaban su libertad y porque el gobierno ruso los subyugó por la fuerza de las armas. Entonces miles y miles de húngaros lograron salir de su país y refugiarse en Austria. Como el gobierno y el pueblo austriacos, aunque muy hospitalarios, no podían sostener a todos los refugiados, entonces el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos de América, Inglaterra, Argentina y otros países, por conducto de la Cruz Roja Internacional y de instituciones religiosas, enviaron dinero, medicinas, ropa y alimentos para los húngaros necesitados y los invitaron a refugiarse en sus respectivos países. Muchos pudieron llegar a esos países sin que les costara el transporte en aeroplano o en barco o en ferrocarril; recibieron facilidades para ser considerados como inmigrantes; y en las ciudades donde se establecieron recibieron demostraciones de simpatía y pronto consiguieron trabajo para sostenerse honrada y decentemente.>>

Ayudar al necesitado y hacer el bien al prójimo son unas de las enseñanzas más expresadas en la Biblia cuando se trata de las relaciones personales. Dios siempre ha deseado que todos los seres humanos vivamos en armonía, amor fraternal, y ayuda mutua. Siempre encontraremos en nuestro camino personas que de una u otra manera necesitarán de nuestro apoyo y atención.

Las manifestaciones de amor al prójimo pueden ir desde dar una prenda de vestir al que no la tiene, un plato de comida al hambriento, un techo al que no tiene donde dormir, ayudar a levantar una caja pesada, abrir la puerta a quienes vienen con sus manos ocupadas, visitar a los enfermos y ancianos en los asilos, etc.

Pero, ¿Por qué el autor del Hebreos menciona que la ayuda es un sacrificio? Sencillo; es un sacrificio porque es presentada como una ofrenda de adoración a Dios. Nuestras buenas obras son simbólicamente representadas como ofrendas de sacrificio. En el Antiguo Testamento vemos que todo lo que se hacía para manifestar el amor a Dios era considerada una ofrenda o un sacrificio.

Además es un sacrificio porque demanda algo de mí. Es nuestro egoísmo el que limita nuestra generosidad y manifestación de amor. Estamos tan enfocados en nosotros mismos que no damos lugar a otra persona. La ayuda a otros demanda de nuestro tiempo, esfuerzo, espacio y recursos materiales. Al ayudar a otros estamos cumpliendo con el segundo mandamiento más importante: Amar al prójimo (Mateo 22:39). Ayudar a otros es una manifestación de una fe genuina (Santiago 2:14-17). Recordando que no somos salvos por obras, pero sí para buenas obras (Efesios 2:8-10).

Siempre habrá personas necesitadas que estarán presentes en nuestras vidas, aprovechemos estas bellas oportunidades para ‘sacrificar’ algo de nosotros como muestra de nuestro amor a Dios y al prójimo, acto que manifestará cuan genuina es nuestra fe.

 

«Señor, ayúdame a despojarme de mí por amor a los demás»

 

1 Pedro 3:8

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.”

¡El misterioso amor de Dios! | VIDA CRISTIANA

Salmos 106.1

Ezequiel 20:40-44

“Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres. Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. Y SABRÉIS QUE YO SOY JEHOVÁ, CUANDO HAGA CON VOSOTROS POR AMOR DE MI NOMBRE, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.”

 

El Amor de Dios: Misterio Glorioso

<Un caballero que pensaba que el cristianismo no era más que una colección de problemas difíciles, dijo en cierta ocasión a un anciano ministro:
—Es una declaración sumamente extraña: “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí(Romanos 9:13)
—Muy extraña —replicó el ministro—, pero dígame, ¿qué es lo que en ella le parece más extraño?
—Oh —replicó—, eso de que aborreció a Esaú.
—Vea usted —respondió el ministro—, cómo son las cosas, y cuan diferentemente estamos constituidos. Lo que a mí me parece más extraño es que haya podido amar a Jacob. No hay misterio más glorioso que el del amor de Dios.>

Israel había fallado al Señor tanto que había sido llamada infiel y adultera. Los pecados de Israel habían sido tan frecuentes que Dios tenía que castigar a Su pueblo para que se alejen de ellos y busquen acercarse a Él. Pero a pesar de su infidelidad, Dios siempre obraba en favor de su pueblo. Su amor y Su pacto a Abraham y a su descendencia hacía que el Señor siempre cumpliera con sus promesas. La restauración final de Israel sería un recordatorio de Su pacto a ellos y por honrar Su Nombre en medio de las naciones (Ezequiel 20:40-44).

En la obra misteriosa de nuestro Amado Dios, las cosas que parecen ser recibidas por merecimiento nuestro son realmente manifestación de Su amor dado a nosotros sin ser nosotros merecedores de tal bendición. Dios ha decidido siempre obrar en nuestra vida para cumplir sus planes y sus pactos, y muchas de esas bendiciones recibidas son fruto de un amor hacia el hombre recibidas inmerecidamente.

La misma salvación eterna del hombre es una bendición completamente inmerecida; Jesucristo murió en la Cruz como manifestación del inmenso amor de Dios hacia nosotros, siendo nosotros pecadores inmerecedores de tal sacrificio (Romanos 5:8).

Cuando recibamos una bendición recordemos que Dios ha decidido dárnosla como una manifestación del inmerecido amor de Él hacia nosotros y por amor de Su Nombre.

 

«Dios, cuan inmenso y maravilloso es Tu amor hacia nosotros»

 

Salmos 106:1

“Aleluya.     Alabad a Jehová, porque él es bueno;     Porque para siempre es su misericordia.”