Son una bendición de Dios | MATRIMONIO y HOGAR

Salmos 127.3

Salmos 127:3-5

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.”

 

Cada día más se escucha en la televisión la noticia que en algún país u otro se está tratando de legalizar o ya se ha legalizado el proceso del aborto no terapéutico. Las complicaciones que esta práctica pecaminosa está produciendo en la sociedad actual está llevando a las parejas jóvenes, y sobre todo a la mujer, a tomar decisiones que no solamente le afectan a ella, sino a un ser que lleva en su vientre.

Para los defensores de esta práctica indebida, el aborto le permite a la mujer tomar su propia decisión con lo que desea “hacer con su cuerpo”. En algunos lugares, como en un Estado de México, se permite el aborto legal a causa de una petición de la mujer al indicar que se encuentra en una pobreza extrema, y que por sus condiciones no podrá cuidar del niño. En otros lugares se permite el aborto a causa de un embarazo ocasionado por una violación. Se ha aprobado también el aborto cuando el niño nace con alguna deficiencia congénita. Pero ya en muchos países la práctica del aborto es permitido por un simple consentimiento de la madre.

Según estadísticas, en los Estados Unidos 1 de cada 3 mujeres se someterá a un aborto antes de los 45 años de edad. Si una chica menor de 18 años desea abortar en ese país, dependiendo del Estado en el que vive, solamente requerirá el consentimiento de uno de los padres para que le realicen el procedimiento, y en otros ni ello es necesario. Con ideas sugestivas se fomenta el aborto como algo apropiado y libre de condenación, dando a la mujer la opción a “un cambio” en su vida que “favorezca” las futuras decisiones que desee tomar.

Entre más avanza la sociedad a los cambios que le ayudan a encontrar el anhelado “progreso”, lo único que están haciendo es promoviendo al pecado de la promiscuidad, la fornicación, el adulterio, y aún más, al homicidio. El número de abortos inducidos para el 2010 en todo el mundo era de unos 46 millones, 26 millones de esos abortos se dieron en países donde el aborto es legalmente permitido, y 20 millones producidos en países donde es ilegal. Lo que nos da a entender que lamentablemente no se requiere de una legalización para continuar con un número similar de abortos comparados entre los lugares que permiten y los que penalizan tal acto.

Científicamente, en el mismo momento en que el espermatozoide se une al óvulo, se forma el huevo o cigoto, mismo que comienza con el proceso de reproducción celular, y por lo tanto un nuevo ser se ha formado. Es por ello, que el aborto, no importa en el estado que se haga, lo que lleva es al término de una vida.

Y si consideramos que la Biblia nos dice que los hijos son “herencia de Jehová”, lo que debemos recordar que desde el mismo momento que una mujer queda embarazada, sea este embarazo voluntario o involuntariamente, sea bajo una relación matrimonial o no, sea concebido por inseminación artificial o por una violación, el niño que ha sido engendrado es una “herencia” que Dios ha dado a la mujer o a la pareja, y como tal debe ser recibido.

El querer dar término a un embarazo de forma prematura y voluntaria por medio de un aborto es una violación a la ley de Dios y a Su deseo de bendecir a la mujer y a la pareja. El querer defender el aborto es querer dar libertad a una vida de libertinaje que ha destruido y seguirá destruyendo a la institución del matrimonio y la familia, establecidas por Dios. El abortar es rechazar la herencia que Dios nos quiere brindar. ¡Digamos SI a la VIDA!

 

 Salmos 139:13, 14 y 16

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, […] Mi embrión vieron tus ojos…”

¿Está tu corazón limpio? | VIDA CRISTIANA

2 Timoteo 2.19b

2 Timoteo 2:19-22

Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”

 

Un día Jesucristo, en una de sus habituales caminatas, iba enseñando acerca del perdón, el juicio a otros, el trato a los enemigos, el amor al prójimo, los frutos que se deben manifestar en los creyentes, y otras cosas más (Lucas 6:17-45). De repente se detiene en un tema muy específico: La obediencia. Iba a enseñar sobre los dos cimientos y cómo la obediencia ayudaría a edificar una vida bendecida o no, según lo que cada uno decida con referencia al sometimiento a Dios (Lucas 6:46-49). Pero para introducir su charla les hace una pregunta que cuestionaba la obediencia del hombre: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

El llamar Señor a Jesucristo implica literalmente reconocerlo como Amo o Dueño de mi vida. Esa palabra la usaban los siervos esclavos para referirse a las personas quienes tenían absoluta autoridad sobre ellos, a su señor. En el caso del creyente, todos los que hemos recibido a Jesucristo como Salvador también lo hemos recibido como Señor; hemos entregado en Sus manos nuestras vidas y hemos aceptado la condición de siervos. Y aunque no lo hayamos entendido plenamente al momento de nuestra salvación, es una condición implícita que todo creyente adquiere el día que recibe a Cristo.

A los corintios Pablo les recuerda que hemos sido comprados por medio de la Sangre de Cristo y que al ser rescatados del pecado hemos llegados a ser siervos de la justicia (1 Corintios 6:19, 20; Romanos 6:18).

Cada creyente le pertenece a Cristo, por lo tanto, debería obedecer a Cristo. Por eso la exhortación de Pablo es clara: ‘Si dices que ya eres salvo, entonces le perteneces a Cristo, entonces vive una vida santa y apartada para Él’. Parte de nuestro crecimiento espiritual es crecer constante en nuestra obediencia, es decir en nuestra santificación continua (Romanos 6:22).

“Apartarse de iniquidad” implica que huyamos de nuestras pasiones pecaminosas, y comencemos a seguir todo lo justo en fe, amor y paz. Es tiempo de comenzar a dejar todo lo malo de nosotros y comencemos a limpiar nuestros corazones de malas acciones, si es que deseamos decir a Jesús con toda tranquilidad: “SEÑOR” (2 Timoteo 2:22).

 

«Es tiempo de limpiar la casa de nuestro corazón para compartir debidamente con nuestro Señor»

 

Romanos 6:11

“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

Con agrado | VIDA CRISTIANA

Salmos 40.8

Salmos 40:8

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.”

 

TRAJE DE ASTRONAUTA

<<Mi esposa y yo tuvimos el gran placer de cenar una noche con el astronauta General Charles M. Duke. Todos los que estábamos en el salón nos quedamos fascinados mientras él nos contaba de su misión a la luna en Apolo 16, incluyendo algunos detalles sobre el vehículo solar “Rover”, y su experiencia de haber andado sobre la superficie lunar. Todos teníamos muchas preguntas, que el General Duke con paciencia y atención contestó una por una.

Yo pregunté: “Una vez que estaba ahí, ¿no tenía usted la libertad de tomar sus propias decisiones y hacer sus propios experimentos… es decir, hacer lo que se le antojara; tal vez quedarse un poco más tiempo, si quisiera?” Sonrió, y dijo: “Claro, Chuck, ¡si no hubiéramos querido regresar a la tierra!”

Luego describió el intrincado plan, las instrucciones precisas y exactas, la disciplina esencial, la obediencia instantánea necesaria hasta la última fracción de segundo. De hecho, nos dijo que su aterrizaje en la luna había sido algo “pesado”. Se refería a las reservas de combustible. Tenía bastante. Adivine cuánto. ‘Un minuto’. Aterrizaron con sesenta segundos de combustible sobrante. ¡Hablando de ser exactos! Me dio la impresión de que un rebelde no cabe dentro de un traje de astronauta. Quien quiera que participe en el programa espacial debe tener un respeto incondicional a la autoridad.>> – Charles R. Swindoll, en su libro: Strengthning Your Grip.

 

A menudo yo quisiera decir lo mismo de mi obediencia a Dios, me gustaría ‘tener un respeto incondicional’ a Su autoridad, pero mi pecado no me lo permite.

David nos dice que hacer la voluntad de Dios era su agrado, su placer, su deleite. Para el pastor de ovejas y rey de Israel, este sentimiento de complacencia nacía de un corazón que guardaba la ley de Dios (“tu ley está en medio de mi corazón).

David llegó a conocer y entender la voluntad de Dios. Mientras pasaba su tiempo con el Señor, él escuchaba atentamente lo que Dios le pedía que hiciera. Pasar tiempo en la Palabra de Dios nos ayuda a conocer y entender Su voluntad.

David llegó a tener un temor reverente ante Dios. Para que pueda aceptar la voluntad de Dios, entendió que el Señor tiene toda autoridad de pedir algo y que debe de ser atendido con reverencia Su voluntad.

David llegó a amar Sus mandamientos. Para mantener guardados los mandamientos que Dios hacía, él tenía que amarlos, sabiendo que estos eran importantes para su vida.

David llegó a confiar en la voluntad de Dios. El pastor de ovejas llegó a conocer a Dios desde cuando estaba cuidando el rebaño de su padre, esta relación profunda llevó a David a saber que el Señor siempre ha estado con él cuidándolo y que nada malo le permitiría que pasara, llevándolo a confiar en Dios y en Su voluntad.

David llegó a morir a sí mismo por hacer la voluntad de Dios. Tal fue su confianza en Dios que tenía que morir a lo que él deseaba muchas veces para cumplir con lo que el Señor le pedía en Su voluntad.

Y aunque no siempre fue fácil para David desde el inicio, aprendió con el tiempo que no había nada mejor que hacer lo que Dios le pedía. Solamente en el conocimiento, en el temor, en el amor, en la confianza, y en auto sacrificio David llegó a aceptar con agrado la voluntad de Dios.

Para que podamos aceptar con agrado lo que Dios desea en nuestras vidas, debemos aprender de David, y así caminaremos con sometimiento ante Dios y su buena voluntad.

 

«Que nuestro sometimiento a Dios sea como la obediencia de un astronauta»

 

Salmos 1:1, 2

“Bienaventurado el varón que […] en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.”

¿A cuál árbol se está arrimando? | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 21.10

Proverbios 21:10

El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor en sus ojos.”

 

Hay un proverbio popular que dice: “A buen árbol se arrima”; mismo que nos dice que una persona muchas veces busca la ayuda de otras personas para conseguir algún favor. Este dicho puede ser tomado en forma sarcástica también cuando alguien está buscando la ayuda en una persona no digna de confianza, y es ahí donde se “pagan los platos rotos”.

Otro dicho popular también dice: “Quien con niño se acuesta, amanece mojado”; y este nos hace referencia a que una mala compañía tarde o temprano afectará negativamente el bienestar de uno. Si usted pasa tiempo con alguien que por su conducta no hace cosas buenas, de alguna forma esa relación le afectará en algún momento.

No podemos negar que una mala persona tarde o temprano en el camino llegará a ocasionar algún daño a quienes caminamos junto a ellos. Es por eso que debemos recordar que juntarnos con alguien que no es creyente para forjar relaciones comerciales, de amistad, o emocionales no es recomendado, al contrario, es condenado (2 Corintios 6:14-18).

Y sí, vivimos en un mundo donde muchos harán daños a otros. La maldad se va incrementando día a día y no podemos evitarlo, pues la Biblia lo declara abiertamente (2 Timoteo 3:1-6; Comp. Mateo 24:4-12). Aún dentro de la iglesia se hallarán lobos que, vestidos como ovejas, traerán daño a los hermanos de la iglesia (Mateo 13:24-30; Hechos 20:28-31).

El pecado que se encuentra en la persona impía es tal que no mide límites, de alguna manera hará daño al prójimo, es por eso que debemos ser cuidadosos en la manera como desarrollamos nuestras relaciones con ellos. No podemos ignorarlos por completo, porque compartimos con ellos este mundo. Debemos andar sabiamente forjando relaciones con personas que pueden recibir nuestra confianza.

Lo que si podemos hacer con las personas malas es orar por ellos. Dios nos pide que oremos por quienes nos hacen daño, debemos bendecirlas, no solamente con nuestras oraciones, sino además con acciones de bondad y misericordia (Lucas 6:27-36). Recordemos que detrás de cada persona hay una fuerza tan grande y depravante que impulsa al pecador a hacer el mal, y es el mismo pecado.

El versículo de hoy día es un recordatorio que nos hará sabios en nuestra manera de relacionarnos con aquellos que impíamente hacen daño a todos. Tratarlos con prudencia, amor y perdón será nuestra apropiada respuesta a nuestra relación con ellos.

Y, por último, si usted ha recibido algún daño de alguien, déjelo en manos de Dios, pues Él se encargará de vengarlo (Romanos 12:19).

 

«Dios, ayúdame a enfrentar la adversidad con sabiduría, mientras Tú velas por mí»

 

Proverbios 24:29

No digas: Como me hizo, así le haré;
Daré el pago al hombre según su obra.”
DIOS

Gotera en casa | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 27.15

Proverbios 27:15

Gotera continua en tiempo de lluvia
Y la mujer rencillosa, son semejantes.”

 

Nadie puede decir que tener una gotera en casa es algo placentero. No solamente que crea un sonido constante y fastidioso, además que causa daño.

Una gotera que se encuentra en una cueva puede afectar o destruir piedras porosas grandes que se hallan en el interior. Estas piedras con el tiempo comienzan a presentar el desgaste que se produce a causa de la caída constante de gotas, y puede inclusive ocasionar una fractura en la misma piedra. Si la gotera se produce en medio de una sala con piso alfombrado o de madera, ésta puede ocasionar daño que arruina el piso y lo que está alrededor. Se puede imaginar el daño que puede ocasionar esa gotera si no se repara en un tiempo de lluvia constante.

La persona rencillosa es alguien que riña o pelea con otras personas y que puede dejar algún resentimiento, rencor o “encono” en las otras personas. El encono es un sentimiento de odio o enemistad muy arraigados contra una persona, es decir un rencor profundo y destructivo. Esto es lo que puede provocar una persona que constantemente está peleando o riñendo.

En forma general, y por naturaleza, la mujer es más propensa a las peleas en comparación con el hombre, aunque el hombre no está exento de este mal. Imagine si esta naturaleza rencillosa es como la gotera en tiempo de lluvia, cuánto daño puede ocasionar en las vidas de quienes rodean esta actitud destructiva; puede provocar mucho encono que merma o destruye las relaciones en la pareja y en la familia.

Comúnmente la persona rencillosa no puede controlar la ira ante un descontento, y más cuando las cosas no cambian después de ser señaladas a la otra persona que está actuando mal (Pr 15:18).

La Biblia nos dice que es mejor vivir “en un rincón del terrado”, que vivir en compañía de una “mujer rencillosa” en una casa muy grande y espaciosa (Pr 25:24). También dice que mejor es vivir “en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda” (Pr 21:19).

Si usted, su pareja, o alguien en su familia es iracundo, quiere decir que tienen una “gotera” en casa que va a destruir las relaciones con las demás dejando huellas profundas, al punto que puede fracturar las relaciones.

Si es usted esa persona, debe aprender a trabajar esa ira con mansedumbre, humildad, perdón y amor. Debe orar para que Dios le ayude a manejar la ira mientras aprende a convivir en armonía con quienes le rodean. La obra del Espíritu Santo en su vida será vital para que pueda actuar apropiadamente (Gá 5:22, 23), pero para que ello se dé, debe estar en una constante relación con el Señor (Ef 5:18).

Nadie en casa necesita tal “gotera”, trabajemos juntos en el hogar para dar reparo a tan destructivo defecto.

 

«Señor, ayúdame a evitar a ser yo la persona rencillosa en casa»

 

Proverbios 10:12

“El odio despierta rencillas;
Pero el amor cubrirá todas las faltas.”

No te ha desamparado | VIDA CRISTIANA

Jueces 6.12

Jueces 6:12, 13

“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.”

 

¿Alguna vez se ha sentido abandonado o desamparado? Yo sí. Cuando era muy pequeño recuerdo que un día mi madre me llevó al centro de la ciudad donde vivíamos, y decidió hacer algunas compras. Era una mañana entre semana, fue tan claro ese momento que recuerdo muchos de los detalles, aunque no todos.

Habíamos ingresado a una tienda en donde mi mamá comenzó a preguntar a la persona que le atendía sobre algo que necesitaba. En ese instante me distraje en algo que estaba al otro lado del mostrador, así que me volteé para curiosear en ello; de repente, trato de buscar a mi madre, y cuando me percaté ella ya no estaba allí. En ese instante el pánico se apoderó de mí. Comencé a buscarla en la tienda y no la encontraba por ningún lado. Salí del local hacia la calle y comencé a recorrer las veredas con mi vista para ver si hallaba la silueta de mi mamá, y no estaba. Fue en ese momento cuando creí que todo estaba perdido. La sola idea de estar abandonado y sin esperanza de volver a ver a mi madre se apoderó de mi mente y corazón; fue entonces cuando casi corriendo salí a buscarla en los otros locales comerciales, y he allí, mi mamá estaba en el local contiguo haciendo otra compra. Inmediatamente corrí a sus piernas y desde ese momento no me solté de su mano. Fue un corto instante, pero muy difícil de olvidarlo por los horribles sentimientos que experimente.

De la misma manera, todos podemos enfrentar momentos tan desesperantes que parecerían que Dios nos ha abandonado por completo y que no tendríamos esperanzas.

Gedeón, al igual que el pueblo israelita, estaba experimentado un tiempo muy difícil. Los madianitas se habían fortalecido a tal punto que estaban dominando al pueblo de Israel, y aunque ese “desamparo” momentáneo había sido resultado de la desobediencia de la misma nación de Israel, Dios nos los había abandonado por completo; al contrario, se había acercado a rescatarlos por medio de la mano de Gedeón. Dios estaba disciplinando a su pueblo por su desobediencia, pero para nada los había dejado completamente.

David estaba siendo perseguido por sus enemigos, y en una oración pide al Señor que lo proteja, ya que los demás podrían decir que Dios había desamparado a su siervo (Salmos 71:10, 11). Dios no desampara al justo (Salmos 37:25), solo permite alguna prueba para forjar su carácter.

Nuestra percepción de lo que nos acontece hará parecer que Dios nos ha dejado, pero es lo que pensamos. Lo cierto es que Dios no puede dejarnos por completo solos, no lo permite Su naturaleza, Él es fiel, aunque nosotros no lo seamos (2 Timoteo 2:13).

¿Se siente desamparado? Sea cual fuere la causa de lo que le acontece Dios espera que corramos a sus pies para hallar consuelo, mientras Él trae solución a nuestros problemas. Dios está esperando por usted en “el local contiguo”, y lo encontrará por medio de una oración. Tranquilice su corazón, Dios está ahí por usted.

 

«Señor, gracias por Tu fidelidad, siempre estás ahí, aunque crea que no es así»

 

2 Corintios 4:8, 9

“que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.”

Divergencia | VIDA CRISTIANA

Proverbios 8.13

Proverbios 8:13

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.”

 

Vivir en el centro de los Estados Unidos le pone a uno en una divergencia tal para poder estar en una de las 2 costas de este país. Existen cerca 4.467 Km de distancia entre la ciudad de New York y la ciudad de Los Ángeles. Si uno desea visitar las 2 ciudades el mismo fin de semana le pone a uno en el dilema que solamente puede visitar a una de ellas. Es obvio que entre más me acerco a una de las ciudades más me distancio de la otra, y viceversa. ¿Entonces qué debo hacer? Tengo que decidir por una de ellas, y mi visita a la ciudad escogida automáticamente me alejará de la otra por 4.467 Km.

La divergencia es el alejamiento progresivo entre sí de dos o más líneas o superficies. En cuanto a nuestra vida espiritual existe una divergencia real en nuestro acercamiento a Dios o al pecado, con la diferencia que no podemos mantenernos en el centro en forma neutral.

Como creyentes podemos acercarnos al pecado, y ello inmediatamente nos aleja de Dios, o podemos acercarnos a Dios y ello también nos alejará del pecado.

Proverbios nos dice que si temo a Dios inmediatamente debo tener un sentimiento igualmente fuerte contra el pecado: Aborrecimiento. Ambas posiciones implican afecto.

Temer a Dios es reverenciarlo con admiración y sumisión. Es reconocer su supremacía sobre todas las cosas y aceptar su soberanía, poder y autoridad sobre mi vida. Este mismo temor puede ir acompañado con gratitud, aceptación voluntaria, y deseo de adorarlo con todo mi ser. Y aunque la palabra temor tiene una connotación más bien negativa, la verdad es que en el contexto de la Biblia, esta palabra es un sentimiento positivo y beneficioso para el hombre, cuando se trata del temor a Dios.

Por el otro lado, aborrecer si contiene el mismo sentir negativo hacia algo. Significa odiar, estar enemistado, o detestar algo. Una persona que llega a temer a Dios inmediatamente adquiere este sentimiento aborrecedor en contra de todo lo que Dios aborrece, el pecado.

Es por ello que no se puede tener sentimientos positivos con el pecado y con Dios. Si llego amar a Dios con todo mi ser debo reaccionar en forma negativa contra del pecado; pero si llego amar al pecado estoy actuando en forma negativa contra Dios. Existe esta divergencia natural en nuestra relación con Dios y con el pecado.

Usted puede darse cuenta en cómo se encuentra su corazón con Dios en la manera como aborrece sus pecados, ¿y por qué sus propios pecados? Porque es fácil ver y aborrecer el pecado de otra persona para criticarlos, pero no es lo mismo cuando nos referimos a nuestro propio pecado. Si usted no tiene un sentimiento de odio en contra de sus actos pecaminosos, quiere decir que en verdad no está temiendo a Dios tal y cual debe ser.

Es momento de hacer un análisis sincero en nuestra vida de nuestros actos y de la manera como apreciamos nuestros pecados. Si aún no los ha aborrecido entonces no ha aprendido a temer a Dios, y por lo tanto no está dirigiendo su vida en pos de lo bueno y santo, lo que le agrada a nuestro Señor. ¿Para dónde están dirigiéndose hoy sus pasos? Ojalá sean en pos de Dios.

 

«Padre, que mi vida sea una de reverencia sincera a Ti nada más»

 

Santiago 4:8

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”

¿Es usted derrochador? | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 21.20.jpg

Proverbios 21:20

Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato todo lo disipa.”

 

«Un hombre explicó por qué se compró un auto nuevo: “Tenía que decidir entre comprar una batería de $32 dólares para mi auto viejo o comprar un carro de $8.000 dólares; y querían que pagara la batería en efectivo.”» – Anónimo.

Muchos de nosotros talvez no caigamos en la exageración de este ejemplo, pero si podemos ser culpables del consumismo y el derroche.

La palabra “disipar” en el hebreo original significa literalmente tragar o engullir. La Palabra de Dios utiliza esta palabra por primera vez cuando se menciona el sueño que el faraón tuvo sobre los siente años de abundancia y los siete años de vinieron después de estos, en este pasaje se hace mención de las siete espigas menudas o flacas que “devoraron” las siete espigas gruesas (Génesis 41:7). Si traemos este ejemplo de abundancia y escasez, podemos ilustrar que la persona que recibe mucho dinero puede devorar o engullir su dinero si no hace un uso prudente de él.

La diferencia entre la persona sabia y la insensata será entonces también en la forma como utiliza su dinero y como lo administra.

Si usted es una persona que gasta lo que tiene o más de él, entonces está en el grupo de la mayoría de las personas que viven en este mundo. Son pocas las personas que guardan dinero y viven alejadas de deudas. La gran mayoría de nosotros malgastamos el dinero inapropiadamente hasta consumirlo todo, y a veces prestamos más dinero para seguir gastándolo. A este grupo de personas la Biblia nos llama “insensatos”.

Si es sabio, usted tendrá dinero ahorrado que le servirá para gastos emergentes o planificados en el futuro. Siempre será bueno poder gastar menos de 90 % de lo que se obtiene del salario, y aprovechar el dinero restante guardándolo para un futuro necesario. No olvidemos que como parte de nuestro presupuesto debe estar nuestro diezmo, lo cual es el 10 % de nuestro ingreso total, y dejar un 80% para gastos, así podremos guardar un 10% por lo menos.

Un comentario bíblico dice de una manera muy concisa el principio que enseña este versículo: «Este proverbio habla acerca del ahorro para el futuro. Los créditos fáciles tienen a mucha gente viviendo al borde de la bancarrota. El deseo de mantener y acumular más, los empuja a gastar hasta el último centavo que ganan, y estiran su crédito hasta el límite. Pero cualquiera que gasta todo lo que tiene, consume más de lo que puede afrontar. Una persona sabia aparta dinero para cuando tenga menos. Dios aprueba la previsión y la restricción. El pueblo de Dios necesita examinar su estilo de vida para ver si lo que gasta complace a Dios o solo a él mismo.» (Biblia del Diario Vivir)

Parte de ser sabio está en la manera como administramos nuestro dinero y como prevemos para el futuro. Si no le es fácil administrar su ingreso, busque ayuda y comprométase a salir de esta vida de consumo que está devorando sus ingresos y tragándose su futuro.

 

«Señor, ayúdame a ser sabio en la administración del dinero que Tú me has encargado»

 

Proverbios 13:11

“Las riquezas de vanidad disminuirán; Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.”