Enseñanza al joven y ejemplo (Parte I: La necesidad) | MATRIMONIO y HOGAR

Tito 2.6-7

Tito 2:6-8, 11-12

“Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. […] Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.”

 

Si bien la enseñanza debe iniciar desde la niñez, es en la etapa de adolescencia donde se forja más el carácter de la persona. Su entendimiento del entorno y de las relaciones personales se establecen más en esta etapa de crecimiento. Pero sabemos que por naturaleza del mismo joven la educación del adolescente es una de las más complicadas.

El intelecto del joven adolecente se ha desarrollado más en relación al niño. Ya sus pensamientos van madurando y su conducta influenciada por esos pensamientos también cambian. Ya no es un niño, ahora desea proyectarse como un adulto. Cuando llega a los 16 o 17 años cree ser ya un adulto en su manera de pensar y considera que su punto de vista es suficientemente coherente para tomar decisiones propias. Es por ello que esta etapa del crecimiento es vital en la educación.

Pablo le pide a Tito que enseñe con exhortación a los jóvenes adolescentes a ser prudentes, sensatos, cabales. El niño por lo general actúa y reflexiona de acuerdo a su edad, pero a medida que va creciendo, su razonamiento debe ir cambiando y creciendo. Ya no debe actuar sin responsabilidad, ahora debe mirar y razonar que sus decisiones lo conducirán al futuro que desee tomar. Ya no debe seguir con esa inmadurez propia de la niñez, sino que debe aprender a cultivar la razón en sus decisiones y a tomar responsabilidades por sus actos. ¿Por qué lo hago? ¿Qué es lo que busco? ¿Qué resultado tendré de mi comportamiento? ¿Qué espera Dios y los demás de mí? Todas estas preguntas le ayudarán al joven a analizar su comportamiento antes de actuar.

Ya la educación pasó de ser una básica a una más detallada y reflexionada. Antes escuchaba solamente órdenes, ahora debe aprender con razón analítica.

Cuando vayamos a enseñar debemos mostrar la seriedad de lo que deseamos comunicar. Si usted lo considera valioso, el joven que le escucha debe comprender que lo que dice debe también ser importante en la vida de él, para que estime valioso lo que está aprendiendo.

Siempre que enseñe, utilice la Palabra de Dios. Si usted va a ayudar al joven a formar un carácter piadoso y prudente, no hay nada mejor que la Biblia para mostrarle que Ella tiene autoridad, y con esa autoridad nos enseña lo que es provechoso (2 Timoteo 3:16-17).

Por último, hable con el joven, exprese con amor y firmeza que nuestra vida debe ser una vida piadosa, digna del Evangelio de la Gracia Salvadora. Nuestras decisiones, todas las que tomemos, deben estar de acuerdo a lo que Dios espera de cada uno de nosotros. No podemos vivir una cosa y predicar otra, mucho menos podemos vivir lejos de lo que Dios espera de cada creyente.

Tanto el mundo y el enemigo van a querer arrastrar al joven a una vida pecaminosa. Esta es la etapa más frágil para el joven creyente. Es en donde más va a requerir de nuestra enseñanza. Para que ésta sea eficaz, debemos moldear con nuestra propia vida lo que ellos deben vivir. Pablo le pide a Tito que su enseñanza debe ir acompañada de un carácter íntegro propio del educador, eso quiere decir sin opción a ser reprochado. No hay nada menos efectivo que enseñar a alguien cierto comportamiento, si uno mismo no lo tiene.

Pida ayuda a Dios para que Él obre en usted, que lo ayude a educar a su joven adolecente. También ore para que el mismo Señor obre en la vida de su adolecente y ellos aprendan prudencia, integridad y piedad.

 

1 Corintios 11:1

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

No se desvíe | VIDA CRISTIANA

Juan 5.39

Romanos 16:17-20

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.”

 

Imagine que desea llegar a un lugar geográfico específico pero que no conoce el destino ni existe alguna señalización para llegar al destino. Antes de salir a esta aventura pregunta cómo llegar y le dan la información adecuada, inicia su camino talvez con cierta ayuda personal, pero de repente se distrajo con alguna otra instrucción y toma el camino equivocado y al llegar al final de la ruta arriba a un lugar distinto. Más triste sería llegar a ese lugar y regresar a casa y creer que llegamos al lugar que esperábamos y que nunca fuimos. Creo que nadie quisiera estar en el camino equivocado hacia el destino errado, y después de haber llegado creer que llegó a donde deseaba ir, sin encontrar lo que realmente buscaba.

En la realidad esta supuesta “idea de viaje” en nuestro conocimiento de la Palabra de Dios puede darse con muy tristes experiencias para quienes terminan llegando a una enseñanza errada en la doctrina.

Aunque la Palabra de Dios tenga poder y autoridad en Sí misma, muchos la utilizan y enseñan de Ella perversamente y de forma engañosa para apartar a los creyentes de la verdad y engañarlos con falsas doctrinas.

La necesidad de aprender apropiadamente de la Palabra de Dios es de gran valor en la vida de cada creyente. La mentira y el engaño están presentes desde el mismo inicio de la historia cuando Satanás apartó a Adán y Eva con una mentira de lo que Dios había dicho llevándolos a pecar. Jesucristo, mientras estaba en su ministerio, defendió mucho Su Deidad y atacó las falsas enseñanzas de los escribas y fariseos, llamándolos hijos “del diablo”, les reprendió por no decir y enseñar la verdad y no creer en Él (Juan 8:44-47).

Pablo nos describe en este pasaje en pocas palabras a los portadores de la mentira:

  1. Causan divisiones en las iglesias.
  2. Enseñan falsamente en cuanto al Evangelio de la Gracia de Dios.
  3. Buscan sus propios beneficios, sirven a “sus propios vientres”.
  4. Utilizan palabras sutiles para ingresar la mentira, engañando.

 

La Biblia nos recomienda:

  1. Estar alerta contra aquellos que quieren enseñar “algo distinto” dividiendo. (Mateo 24:24)
  2. Que nos apartemos de, o los apartemos, a quienes enseñan falsamente. (Romanos 16:17; 2 Juan 1:10)
  3. Escudriñemos las Escritura para comprobar lo que escuchamos. (Hechos 17:10-11)
  4. Seamos sabios escuchando y aprendiendo prudentemente de las personas que solamente enseñan la verdad. (Hechos 18:24-26)
  5. No demos cabida a la mentira, pues ella nos puede engañar y apartar de la verdad. (1 Tesalonicenses 5:21-22)

 

Dependemos de la obra del Espíritu Santo para aprender y ser sensibles a la verdad, pero es nuestra responsabilidad estar atentos a la aparición de aquellos que nos quieren enseñar falsamente. Sea sabio apartándose de la falsa enseñanza y busque con diligencia la sana doctrina.

 

«Señor, ayúdame a estar atento solamente a la verdad de Tu Palabra»

 

2 Juan 1:10

“Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!

Ya es hora de decir: ¡NO! | VIDA CRISTIANA

Génesis 4.7

Génesis 4:3-8

Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.”

 

Caín estaba celoso por causa del rechazo que recibió su sacrificio por parte de Dios. Abel, su hermano, había presentado una ofrenda agradable puesto que había traído lo mejor de sus ovejas. Caín por su parte no presentaba un sacrificio de sangre, tampoco consideró su condición de separación ante Dios a causa del pecado que ya moraba en ambos después de que sus padres pecaran (Génesis 3:1-6). Caín no consideraba necesario ofrecer a Dios lo que demandaba.

Dios, a pesar de que Caín había fallado, le ofrece una oportunidad de que se llegue a arrepentir para Él ofrecerle el perdón. Y no solo le ofrece perdón, sino que le expresa que si no se arrepiente, el pecado que está “a la puerta”, lo afectará por el resto de su vida. Le brinda una oportunidad de ayudarle con él.

Tristemente Abel rechaza el ofrecimiento que Dios le brinda y decide matar a su hermano. Permitió que ese pecado que lo acechaba llegara a tomar control matando a Abel.

Para el creyente el pecado actúa de la misma manera. Tenemos la oportunidad de apartarnos de él o de sucumbir ante su presencia. Dios, por medio del Espíritu Santo nos otorga el poder para alejarnos de este enemigo silencioso que nos quiere atar. El pecado puede llegar a actuar de tal manera que toma control de nosotros llevándonos a la esclavitud, quitándonos la voluntad y el control de nuestras vidas (Romanos 6:12).

Cuando uno ha permitido que el pecado entre en nuestras vidas y no nos arrepentimos hemos permitido que el pecado se enseñoree sobre nosotros. Se convierte en nuestro amo, y nuestra voluntad está doblegada a él. Pero si queremos arrepentirnos y buscamos el perdón Dios nos ayudará a salir de esa esclavitud porque ya no estamos bajo la ley del pecado, “sino bajo la gracia” en Cristo (Romanos 6:14).

No hay pecado tan fuerte que no pueda ser controlado ni tentación que no pueda ser evitada. Lo que se necesita es tener la voluntad de querer agradar a Dios, y Él nos capacitará y ayudará a vencer el pecado (1 Corintios 10:13).

En el día de hoy: ¿Cuál es ese pecado que se está enseñoreando en su vida? ¿Cuál es esa tentación que lo está acechando? Caín decidió darle cabida al pecado, y espero que usted y yo no lo hagamos. Con el poder del Espíritu Santo podemos vencer ese pecado, esa es la promesa de Dios a los creyentes. ¿Lo acepta?

 

«Dios, ayúdame a ver el pecado que está ante mí y dame la fuerza para no pecar contra Ti»

 

1 Corintios 10:13

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

Primero trabajo | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 24.27

Proverbios 24:27

“Prepara tus labores fuera,
Y disponlas en tus campos,
Y después edificarás tu casa.”

 

Es conocido por todos que la sociedad actual vive sumisa en el consumismo. Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con anuncios comerciales promocionando un nuevo producto, nos aseguran que el adquirir algún artículo nuevo nos traerá satisfacción. Para cuando ya lo hemos adquirido sale otro nuevo artículo mejor al que teníamos y nos encontramos en la encrucijada de que necesitamos adquirirlo ya que el que poseemos es inferior o “pasado de moda”.

Pero no solo los anuncios comerciales juegan un papel importante en nuestra vida de consumismo. La sociedad en sí nos hace pensar que para “estar al día” en nuestras posesiones debemos tratar de conseguir lo último salido al mercado, es parte del status quo en el que vivimos. Lo que somos lo determinará lo que poseemos. Ropa de marca, equipos electrónicos de “vanguardia”, modelos de automóvil, etc.

Considerando que el poseer bienes materiales no está mal, siempre y cuando se haya trabajado para obtenerlo y, que lo que poseo no vaya a determinar quién soy sino mi carácter sencillo y generoso, entonces puedo poseerlos.

Entonces, ¿dónde está lo malo de adquirir bienes?

La primera razón de la que debemos cuidar sería la codicia. Este pecado afecta mucho al hombre ya que le motiva a desear poseer algo de una manera que afecta su contentamiento y controla su voluntad. Una persona que codicia no se queda contenta hasta que no posee lo que la otra persona tiene o lo que acaba salir al mercado.

La segunda razón de la que nos debemos cuidar son las deudas. Esa misma codicia que nos ha motivado a buscar la manera de adquirir los bienes nos lleva a buscar medios para conseguirlos, entonces buscamos el endeudamiento para que podamos conseguir ese bien en particular.

Salomón nos dice si alguien desea “edificar su casa” debe primero trabajar, disponer bien de su trabajo y de los bienes que posee, y una vez administrado apropiadamente entonces puede comenzar a adquirir los bienes que desee.

Actualmente la gran mayoría de nosotros vivimos en una vida llena de deudas. Parecería que esta cadena interminable de “nuevos artículos” no nos llegará a contentar y es por eso que necesitamos comprar y comprar. Las tarjetas de crédito y las deudas bancarias siguen creciendo y no podemos detenernos porque estamos “atados a la corriente de consumo”.

Aprendamos a ser sabios en nuestros gastos. Utilicemos apropiadamente nuestros recursos, y solo en medida de lo que nuestras posibilidades nos permitan podemos llegar adquirir bienes sin crédito. Ahorre, trabaje, haga un uso apropiado de sus ingresos, pero sobre todo observe que no esté motivado por la codicia, y entonces adquiera lo que necesite.

Por último, si va adquirir algo, no lo haga porque es lo último de la moda. Hágalo porque lo considera necesario y le va ayudar. Muchos compran solamente por decir que tienen algo, y muchas veces ni lo utilizan, quieren llenar su casa de “bienes”. Si no lo necesita y no es valioso, entonces la compra de ese nuevo artículo ya no sería una inversión sino un gasto, y entre estos dos términos si hay diferencia.

 

«Padre, ayúdame a ser sabio con los recursos que Tú me provees y guárdame del pecado»

 

Salmos 37:16-17

Mejor es lo poco del justo,
Que las riquezas de muchos pecadores.
Porque los brazos de los impíos serán quebrados;
Mas el que sostiene a los justos es Jehová.”

Castillo de naipes | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 14.1 [1]

Proverbios 14:1

La mujer sabia edifica su casa;
Mas la necia con sus manos la derriba.”

 

Si usted alguna vez ha tratado de construir un castillo de naipes sabe bien que es un pasatiempo interesante pero demandante. Para poder adquirir la habilidad de construirlos necesita paciencia, habilidad, constancia, dedicación, y, sobre todo, voluntad. Construir castillos de naipes es un pasatiempo demandante.

En la construcción de un buen hogar se requiere casi las mismas habilidades. La tarea que los padres tienen frente a ellos demanda de ellos paciencia, habilidad, constancia, dedicación, voluntad y amor.

Y aunque es tarea del varón liderar su hogar, proveer para sus necesidades, guiar en el área espiritual, y velar por los intereses de su matrimonio y de sus hijos; es cierto también que requerimos de ciertas habilidades para construir nuestro hogar, y que por naturaleza no poseemos. Es ahí donde el rol de la mujer adquiere un significado que ayudará en la edificación del hogar.

La mujer tiene características que le dan una capacidad innata para tal tarea. Desde el mismo momento que ella llega a concebir a los niños en su vientre ella desarrolla una relación con sus hijos que no la puede tener los padres. Su amor, ternura y cuidado que ella da a los hijos es único. Esta especial relación le da una capacidad a la mujer de poder acercarse a los hijos de una forma que el padre no lo hará.

Por otro lado, al ser ella quien igualmente, por naturaleza atiende de los detalles de la casa, como alimentación, estar pendiente de la vestimenta de sus hijos, cuidar con mayor atención su hogar y los quehaceres domésticos, etc.; le dan a la mujer una capacidad dentro de la pareja que favorecerá en la edificación de su familia. Es allí donde este papel de la mujer requiere de sabiduría. La mujer debe ser prudente en la manera como administra los recursos que ingresan en el hogar. Debe ayudar al esposo a coordinar en los gastos y administrarlos prudentemente.

Pero la parte donde su participación adquiere mayor importancia estará en la parte afectiva y la educación de los hijos. Es la mujer quien por lo general le brinda ese calor de hogar a su familia. Es ella la que con detalles llega a tocar el corazón de sus hijos y de su esposo. Si es sabia, sabrá que su tarea y función es tan importante como necesaria.

Con el amor particular de madre, la mujer toca con mayor disposición la sensibilidad de sus hijos, y le permite dialogar con facilidad con ellos. Es en ella donde la educación de sus hijos recae la responsabilidad (1 Timoteo 2:15). Con ese mismo amor ella también puede llegar al corazón del padre y le permitirá ser el vínculo necesario para que el padre pueda alcanzar a los hijos, y viceversa. Pero sabia es la mujer que edifica, no que destruye. Debe, con el temor de Dios, buscar edificar la vida de sus hijos mientras ella se somete al esposo. La mujer sabia ayudará al esposo en las áreas donde él tiene sus debilidades. Bien dice el dicho que detrás de un gran hombre existe una gran mujer. Ella debe ayudar al esposo a ser el líder que él debe ser.

La mujer debe ser participe fundamental en la formación de su familia, mientras vela por los intereses de ellos, y ayuda al esposo a ser líder.

 

«Una mujer piadosa y sabia transformará su casa en un verdadero hogar cristiano»

 

1 Timoteo 2:15 (NVI)

“Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.”

¿Dónde está mi delicia? | VIDA CRISTIANA

Salmos 1.2

Salmos 1:1-2

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.”

 

Según el Diccionario Vox de la lengua española deleite significa tener un placer del ánimo y de los sentidos mientras que delicia se puede decir que es un placer muy intenso. Con estas definiciones podríamos decir que el varón bienaventurado (v. 1) es alguien que encuentra un placer muy intenso de ánimo y de los sentidos cuando pasa tiempo en la Ley de Jehová, la Biblia.

Pero para los diccionarios bíblicos la palabra delicia no implica un placer nada más, esta palabra hebrea kjéfets (חֵפֶץ H2656) o delicia, tiene varias otras traducciones que nos podría ayudar a darle mayor significado al deleite que se debe tener al leer la Biblia.

Kjéfets también puede traducirse como deseo. Comprendiendo que la Biblia me trae placer, y es ese placer lo que produce en mi un deseo que me motiva a tener más tiempo en ella. Es como un postre favorito al que todos quieren disfrutar y que esperan que no se acabe. Si la Biblia es nuestro placer, nuestro deseo será pasar más tiempo en ella ¿Tengo deseo constante de leer la Biblia?

Kjéfets también puede traducirse como una cosa que consideramos valiosa. La Biblia al ser deleitosa debe llevarnos a darle valor. Es como una relación personal con alguien muy apreciado por nosotros. Si mi tiempo compartido con una persona especial es muy placentero, producirá que llegue a valorarla; y si la Biblia es mi deleite, tarde o temprano nos damos cuenta que la llego a valorar en extremo ¿Considero a la Biblia algo de extremo valor en mi vida?

Kjéfets también puede traducirse como contentamiento. La Biblia al llegar a deleitarnos llega a afectar nuestros sentidos y el ánimo. Esta acción debe traer contentamiento, alegría, satisfacción. ¿Cuando leo la Biblia, mi alma encuentra contentamiento?

Kjéfets también puede traducirse como querer o voluntad. Es aquí donde el deleite en la Biblia adquiere mayor significado. Nuestro deleite en Ella debe ser tal que debe afectar nuestra voluntad. Entre mayor tiempo pase deleitándome en la Biblia, implica que mi voluntad ha sido modificada a tal punto que lo que lea de Ella debe impulsarme hacerla, porque la considero valiosa, obedecerla me trae contentamiento, es algo en lo que me deleito hacerlo y, por lo tanto, al saber que la obedezco mi alma se llena de contentamiento, y, por ende, contento a mi Dios, dador de Su Palabra. ¿Cuánta de mi voluntad está siendo afectada al leer la Biblia? Si no es mucha, entonces la Biblia no es mi delicia.

Ahora, cabe restructurar la pregunta: ¿Si la Biblia es en donde está mi deleite, tengo el deseo de leerla porque la considero valiosa, me trae contentamiento, y afecta mi voluntad deseando obedecerla?

Una forma de saber que me deleito en la Biblia es cuando paso leyéndola y meditándola “de día y de noche”.

 

«Dios, gracias por tu maravillosa Palabra, que ella sea siempre mi delicia»

 

Salmos 119:174

“He deseado tu salvación, oh Jehová,
Y tu ley es mi delicia.”

Inimaginable significado | VIDA CRISTIANA

Efesios 1.11

Efesios 1:3-7 y 11

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, […] En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.”

 

Si le gusta las películas de ciencia ficción, se dará cuenta que varias de ellas vienen cargadas de una imaginación incalculable. Escenarios, eventos, personajes, vestuarios, maquillajes, etc.; tanta creatividad que le puede dejar con la boca abierta ante la impresión de tantas cosas no antes vistas, y que, con la ayuda de la computadora e imaginación de los creadores, nos llevan a un mundo imaginario totalmente desconocido hasta ese momento. Todo lo que se puede ver en tales películas dejan una sensación de fascinación por lo que era desconocido, y ahora, llenan nuestras retinas.

Pero nada de eso se puede comparar con lo que Dios tiene preparado para los que le aman (1 Corintios 2:9). El mismo Dios nos escogió “antes de la fundación del mundo” para cumplir con Sus propósitos (Efesios 1:4, 11). Dios, nos predestinó “según el designio de su voluntad” para cumplir con los planes que Él mismo preparó.

Saber que Dios me creó, me bendijo con “toda bendición espiritual”, me apartó, me adoptó, me redimió, me perdonó “para alabanza de la gloria de su gracia” según “el puro afecto de su voluntad” llena mi vida de INIMAGINABLE SIGNIFICADO (Efesios 1:3-7).

Que todo esté bajo Su voluntad me da confianza porque estoy seguro que Él cumplirá lo que desee hacer en mí, y cumplirá con las promesas que me ha dado y me seguirá dando.

Que todo esté bajo Su voluntad me da esperanza porque no tengo que preocuparme por lo que pueda enfrentar, pues Dios lo ha permitido y permitirá para cumplir con Sus propósitos en mí y a través de mí.

Que todo esté bajo Su voluntad me da propósito porque sé que Dios me apartó para Sí mismo, soy adoptado y santificado. Ahora en Sus manos soy redimido y útil para toda buena obra (Efesios 2:10).

Que todo esté bajo Su voluntad me da dirección porque de aquí en adelante tengo rumbo fijo, para ir y llevar fruto a la eternidad y llegar a ser a la imagen de Su Hijo Amado.

Que todo esté bajo Su voluntad me da expectativa porque lo que está por venir es superior a lo que hasta ahora viví, y que lo que viene siempre será difícil de imaginar.

Como diría un pastor amigo mío, si esto no me hace emocionar tanto como para lanzar el sombrero al aire y gritar ¡Aleluya!, entonces debo ser que estoy espiritualmente muerto.

 

«Gracias Dios por tus propósitos, ayúdame a vivir y disfrutar cada uno de los maravillosos detalles de Tu grandioso plan que tienes para mí»

 

1 Corintios 2:9

“Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

No hay sabiduría en la soberbia | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 11.2

Proverbios 11:2

“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra;
Mas con los humildes está la sabiduría.”

 

Era un ser con luz brillante, Lucero era su nombre; su belleza perfecta, como de ángel; de gran sabiduría. Su presencia fue en el Edén, justo después de haber sido creado. Querubín grande, protector; estaba ante el mismo trono de Dios con tan gran privilegio. Hasta ese momento Satanás estaba en una gran condición. Pero de repente su corazón se enalteció, su soberbia lo contaminó, su deseo de poder lo sedujo y su sabiduría se corrompió. (Isaías 14:11-15; Ezequiel 28:11-17)

La palabra corromper (shajat: שָׁחַת, H7843) puede ser traducida también como pudrir, arruinar, estropear, destruir. Esta palabra se encuentra en un pasaje de Ezequiel cuando describe que la sabiduría de Satanás fue corrompida, arruinada, estropeada por la soberbia y el pecado que vino con ella (Ezequiel 28:17).

Vine en su diccionario nos dice que “cualquier cosa buena puede «corromperse», «destruirse», «arruinarse» o «pudrirse»”; aún la misma sabiduría. También añade que “los profetas se valen a menudo de shajat para comunicar la idea de «corrupción moral»” (Comp. Isaías 1:4; Sofonías 3:7). Es ahí donde la sabiduría de Satanás fue corrompida, moralmente dejó lo bueno y buscó lo malo, por lo tanto, pecó.

Pablo, en su Carta a los Romanos, nos dice que la persona que no reconoce a Dios se envanece en su razonamiento y se le oscurece su corazón, y “profesando ser sabios”, se hacen “necios. (Romanos 1:21, 22).

Es obvio entonces que una persona soberbia no puede ser sabia, pues su conocimiento se corrompe por el orgullo y arruina su mente y su corazón. ¿Ha tratado de dialogar con una persona orgullosa? Si lo ha hecho, sabrá entonces que el dialogo y la buena discusión no es posible, porque en su soberbia no entenderá razones. Un motivo por el que una persona soberbia no puede aprender es porque cree que lo sabe todo. Es un “sabio arrogante”.

El humilde, por el otro lado, es distinto. Su humildad lo llevará a escuchar con facilidad. Su sencillez le recordará que no es superior a otros y que lo que ha adquirido ha venido de Dios. Al ser humilde tiene un corazón temeroso ante Dios, y el principio de la sabiduría es el mismo temor a Dios (Proverbios 1:7).

Además, el verdadero sabio discierne apropiadamente su conocimiento, llega a comprender que nunca llegará a ser igual a Dios, y que su conocimiento está limitado. Por más que llegue a conocer mucho, nunca conocerá lo suficiente. Al ser humilde escuchará con prontitud opiniones y razonará esos nuevos conocimientos, que, al faltarle, estará dispuesto a escuchar para adquirir más sabiduría.

Satanás creía que llegaría ser igual a Dios, y en su corrompida sabiduría consideró que lo lograría; el hombre humilde sabe que la sabiduría viene de Dios, y por ello nunca se comparará a Él. El sabio arrogante desecha la verdad de Dios, el sencillo de corazón la anhela.

 

«El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad» – Ernest Hemingway

 

Miqueas 6:8

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”