Iniciando debidamente | MATRIMONIO y HOGAR

Deuteronomio 24.5

Deuteronomio 24:5

Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.”

 

<<Hay dos maneras en que es posible unir las cosas. Una es por medio de la congelación y la otra, por medio del calor>> Dwight Moody.

Esta segunda razón no puede estar más cerca de la verdad cuando nos referimos a la manera como una pareja de recién casados debe iniciar su vida matrimonial.

El matrimonio comienza a tomar forma antes del mismo día del casamiento, pero es en el primer año de éste en donde llega a darse esa unión tan fuerte que se requiere para mantenerlo unido por el resto de sus vidas.

Es en el primer año de matrimonio donde los mayores ajustes se dan en ambos. Y aunque en los primeros meses esto parece sencillo ya que la pasión llena mucho de esta primera etapa, a medida que va pasando el tiempo, se van encontrando “otras cosas” que se desconocían de su pareja.

Al amanecer de los primeros meses, después de una noche apasionada, todo parece multicolor; pero a medida que pasan los días vemos ciertas cosas que nos llaman la atención: La persona con quien nos hemos casado no cierra bien la tapa de la pasta dental; ocupa mucho espacio en la cama; ronca casi toda la noche; hace ruido cuando come; etc. Esas cosas que parecerían insignificantes llegan a llamar la atención ahora.

El sobrellevar esos detalles con amor, aprendiendo a adaptarse y a compartir otras cosas más valiosas nos permitirán adaptarnos a esta nueva vida.

Pero a pesar de que esta etapa de adaptación es un reto para cada persona en la pareja, es cierto que es en esta misma etapa en donde llegan a fundirse los dos individuos en un solo ser: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24)

Nuestro amado Dios, comprendiendo muy bien todo lo que necesitan los recién casados, estableció ciertos principios que van a favorecer el establecimiento de una fuerte relación matrimonial en su primer año.

Génesis 2:24 nos dice que una pareja, desde el mismo instante que se casa, debe pensar en vivir en una casa aparte (Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre”). Antes de casarse la pareja debe buscar un lugar independiente donde vivir.

En el mismo pasaje de Génesis nos habla no solo de un lugar propio, sino de una relación independiente de los padres. Uno de los problemas que muchas parejas enfrentan es el que uno de ellos, o ambos integrantes, no ha decidido dejar esa relación de dependencia parental. Quieren llevar a sus padres dentro de la relación, donde lo único que hará es introducir en una relación de 2 a terceros. Antes de casarse se debe ir ya rompiendo “el cordón umbilical” con los padres de ambos.

Deuteronomio nos dice que la pareja debe enfocarse en ellos mismos más que en nadie más. Previniendo algún inconveniente, Dios mismo estableció esta ley en la cual se excusaba al varón el ir a la batalla si el pueblo estaba en guerra. El propósito era ayudar al corazón de la mujer, que, por ser más sensible, necesita del afecto de su esposo en esta crucial etapa de adaptación (“para alegrar a la mujer que tomó.”), entre más enfocados en la misma pareja, mejor será (“ni en ninguna cosa se le ocupará).

Valiosos y dignos principios de ser puestos en práctica que ayudarán a los recién casados a forjar esta relación que requiere mucha adaptación al inicio. Busque su propia casa, independícese de sus padres, deje actividades que no sean de provecho (si no edifica mi relación matrimonial, mejor no lo hago), enfóquese sobre todo y todos en su pareja, y formara un gran matrimonio para el resto de su vida con la ayuda de Dios. El primer año es vital para un arranque fuerte.

 

«Señor, dame sabiduría para forjar un fuerte y maravilloso matrimonio junto a Ti»

 

Proverbios 24:3, 4

Con sabiduría se edificará la casa,
Y con prudencia se afirmará;
Y con ciencia se llenarán las cámaras
De todo bien preciado y agradable.”

Nos está llamando | VIDA CRISTIANA

Marcos 1.17 [1]

Marcos 1:16-20

“Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.”

 

Hudson Taylor fue uno de los misioneros más intrépidos del siglo XIX, su tenacidad, creatividad, y persistencia hicieron que este aventurero no solo pueda ir a China a predicar el evangelio, sino que formó una agencia misionera que llevaría a cientos de personas a dar su vida para predicar el evangelio en ese país. En una de sus biografías vemos un relato muy interesante de un incidente sucedido después de un culto en donde un principal de uno de los pueblos se levantó y con voz triste dijo:

<< “Durante años y más años he buscado la verdad, como toda su larga vida mi pobre padre la buscó sin descanso. He viajado mucho, mucho, y he leído todos los libros de Confucio, de Buda, de Taos, y no he logrado hallar descanso. Y hoy, por lo que acabo de oír, siento que, al fin, mi espíritu puede descansar. Desde esta noche yo soy un seguidor de Cristo.”
     Después, dirigiéndose al misionero, con voz solemne le preguntó lo que por años conmovió y seguirá conmoviendo a los que de veras aman a los pecadores perdidos.
     —¿Por cuánto tiempo conocéis las Buenas Nuevas en Inglaterra?
—Por centenares de años —contesta Taylor.
—¡Cómo! … ¿Es posible? —exclamó el chino—, ¡por centenares de años! … ¿Es posible que hayáis conocido a Jesús el Salvador por tanto tiempo y hasta ahora no nos lo hayáis hecho conocer a nosotros? Mi pobre padre buscó la Verdad por muchos años … y murió sin hallarla. ¡Oh! ¿Por qué no vinisteis más pronto, por qué no vinisteis antes?
He aquí el grito de todos los que ignoran “las buenas nuevas de salud”.
¡
Cuán triste es confesar que las tres cuartas partes de los creyentes en Cristo, salvos por su gracia, están callados y no dicen a los demás lo que otros les anuncian a ellos mismos: Que en Cristo hay salvación eterna ahora mismo! >> (Lerı́n, A. – 500 Ilustraciones)

Jesucristo sigue buscando gente dispuesta a seguirle sin condiciones, pero con compromiso. Hudson Taylor estuvo dispuesto a dejar que Dios le utilizara para que sea Él quien obre y salve a los habitantes de la China del siglo XIX. Sin ese compromiso de este hombre entregado, esa labor no se hubiera dado.

De la misma manera Jesús llamó a Pedro, Andrés, Juan y Jacobo a seguirle para que sea el mismo Señor quien haga de ellos “pescadores de hombres”. Este llamado sigue vigente hasta hoy.

No todos somos llamados a ser misioneros o pastores, pero todos los creyentes somos llamados a ser seguidores de Cristo. Dios es quien capacita a cada creyente a ser un evangelizador, no es obra del discípulo, sino del mismo Jesús.

Si los doce discípulos no le hubieran seguido no hubiera sido posible evangelizar al mundo hasta entonces conocido. Si Taylor no le hubiera seguido no hubiera sido posible evangelizar a la China del siglo XIX. Si usted y yo no le seguimos no es posible evangelizar nuestro mundo alrededor. Muchas personas que están a nuestro lado están falleciendo como el padre del principal chino: “Sin conocer la verdad”.

Es tiempo de decidir caminar en pos de Jesús, es Él quien nos transformará en “pescadores de hombres”; la tarea es sencilla: Nosotros le seguimos y es Él quien nos forja. Seguirle es compartir diariamente con nuestro Señor en nuestro tiempo devocional; Seguirle es obedecerle; Seguirle es ver la necesidad de predicar el evangelio, Seguirle es dejar que Él nos use. NOS ESTÁ LLAMANDO, ¿Lo estamos siguiendo? A nuestro alrededor hay muchos esperando encontrar la verdad que les traiga la paz.

 

«Señor, quiero amar al perdido como Tú me amas a mí; quiero llevar el mensaje de verdad a ellos como alguien me lo trajo a mí»

 

Romanos 10:15

“… ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Por Fe y Para Fe | VIDA CRISTIANA

Romanos 1.17

Romanos 1:16-17

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

 

La salvación es uno de los temas más controversiales que existe. Para la mayoría de las religiones y pensamientos humanos; esta se basa en la capacidad del hombre para conseguirla, mientras que para otras no es necesaria porque no existe tal condenación, solamente una transformación en otro ser a través de la reencarnación, o no hay nada después de la muerte.

Lo que separa al cristianismo de todas ellas es lo que creemos en cuanto a un cielo real, un infierno real, y la forma como obtenemos la salvación, es decir la seguridad de ir al cielo.

Entendiendo primero que “no hay justo, ni aún uno” (Romanos 3:10). El hombre se encuentra en una condición completamente obsoleta, por decirlo así. Es incapaz de conseguir la salvación por sí mismo ya que su pecado lo pone es un estatus, el de la condenación, “porque la paga del pecado es la muerte”, el infierno (Romanos 6:23). Es el pecado lo que ha destituido al hombre “de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Es el pecado el que condena al hombre, porque ante la justicia suprema de Dios, para que el hombre pueda librarse de la muerte eterna debía ser completamente justo, es decir nunca haber pecado, condición que nunca se podrá dar “por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

Es por esto que Pablo expresa esta gran verdad y firme convicción, él no se avergüenza “del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”. Entiende que el mensaje del evangelio trae consigo el único medio para dar al hombre la capacidad de salvación.

Debemos comprender que el evangelio es el mensaje de “que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4). Dios, en su inmenso amor, envió a Cristo, Quién murió en la Cruz “por nosotros”, a pesar de que todos somos pecadores (Romanos 5:8).

Es ese poder del mensaje salvífico del evangelio el que nos salva porque nos revela la forma como Dios puede salvar al hombre declarándole justo: La FE; “porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe”. El escuchar el mensaje del evangelio genera en el hombre la fe en el medio provisto para ser salvo, y es esta fe la que produce confianza en la promesa de Dios para obtener esa salvación: “Mas el justo por la fe vivirá”.

Como nos dice Cevallos: <<La fe surge solamente mediante la predicación del evangelio; el evangelio es previo a la fe y despierta la fe. La salvación es siempre obra de Dios y no del hombre.>> Es claro que Pablo lo sabía muy bien esto, por eso no se avergonzaba del evangelio, porque es PODER DE DIOS.

Para que usted o yo podamos estar seguros de que el día de nuestra muerte podamos ir al cielo a la presencia de Dios, debemos depositar nuestra Fe en la obra salvadora de Cristo para ser declarados justos. Así que cabe esta pregunta: ¿Ya es justo, ya es salvo? Es solo POR FE Y PARA FE.

 

«Dios, gracias por enviar a Jesucristo a morir por mis pecados; mi fe en Su muerte, sepultura, y resurrección me otorga la salvación, Amén»

 

Efesios 2:8-9

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Radiación | Un rayo de SABIDURÍA

Salmos 119.130

Salmos 119:130

La exposición de tus palabras alumbra;
Hace entender a los simples.”

 

La radiación es la emisión de luz, calor u otra energía que sale de una fuente y que viaja por el espacio y a través de los cuerpos y que tiene determinado poder de penetración.

El 26 de abril de 1986 sucedió un accidente nuclear en la central nuclear de Chernóbil. Este accidente es considerado, junto al accidente nuclear de Fukushima que se dio en el 2011, como uno de los accidentes más graves en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, y son considerados uno de los mayores desastres medioambientales. Se calcula que la cantidad de los materiales tóxicos radioactivos expulsados en tal accidente fueron 500 veces mayores que lo liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945.

El accidente en Chernóbil causó la muerte de 2 personas en la misma explosión, y 29 personas más que fallecieron en los tres meses siguientes. Pero el daño que causó fue mayor en términos de la radioactividad a la que fueron expuestas más de 600.000 personas que realizaron trabajos de descontaminación. Unos 5.5 millones de personas llegaron a vivir en áreas donde la radioactividad llegó a afectar después del mismo incidente. Y hasta ahora no se tiene un cálculo exacto de cuantas personas quedaron afectadas por tal exposición.

Entre los problemas que más ha afectado a quienes fueron expuestas a la radiación está el cáncer a la glándula tiroides. La exposición a las sustancias liberadas en la explosión destruyó no solamente la vida de las personas, sino también del medioambiente en general.

Hay otra exposición de la cual las personas no pueden evitar de ser afectadas, pero al contrario de los problemas radioactivos que se presentaron en Chernóbil, esta exposición es completamente beneficiosa: “La exposición de tus palabras alumbra”.

La Biblia es la Palabra de Dios, misma que fue inspirada por el Espíritu Santo (2 Timoteo 3:16). La Biblia tiene el poder de alumbrar al hombre para transformarlo, guiarlo, corregirlo, instruirlo, redargüirlo, edificarlo, salvarlo. Su poder es tal, como el poder mismo de Dios. Hace sabio el simple, edifica la vida del sabio, y reprende la necedad del hombre.

La exposición a la Biblia ayudar al hombre “porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). La Palabra de Dios siempre obrará en el corazón del hombre porque no vuelve a Él sin producir efecto, al contrario, “será prosperada en aquello” para lo cual fue enviada (Isaías 55:11).

Ante tanto beneficio, expongamos nuestra mente, corazón y vida ante la Palabra de Dios diariamente, porque ella “hace entender” aún “a los simples”.

 

«Señor, muchas gracias por Tu preciosa Palabra que transforma mi entendimiento»

 

2 Timoteo 3:16, 17

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Preparado para la universidad | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 22.6 [1]

Daniel 1:3-4 y 8

“Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. […] Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.”

 

Alarmante es el número creciente de gente joven que ingresa a la universidad o que inicia un trabajo después de graduarse de la secundaria y que comienza su camino hacia el pecado dejando atrás la iglesia, la relación con Dios, e inclusive, cambia sus pensamientos con respecto a lo que han aprendido de Dios y de la Biblia. En Norteamérica estos números crecen dramáticamente.

Según varias estadísticas, el porcentaje de jóvenes que comienzan una nueva vida (por universidad o trabajo) dejan de asistir a la iglesia regularmente. Entre el 70 hasta el 90% de estos jóvenes dejan la iglesia en sus primeros 2 años después de terminar la secundaria. Algunos de ellos la dejan por un año por lo menos, otros nunca más regresan. Una de las razones es su falta de una fe bien fundada. Muchos de estos jóvenes no ven en su casa un modelo claro a seguir en cuanto a su fe. Su asistencia a la iglesia se basa en una rutina, más que un deseo profundo de adorar a Dios. Si los padres no han trabajado bien en desarrollar una fe fuerte en los hijos, estos no ven una prioridad de seguir en algo que no es suyo ni lo comprenden bien.

Otros de los cambios que afectan es el cambio de lugar de residencia. Jóvenes que crecen en ciudades pequeñas, donde no existe educación universitaria, tienen que dejar sus hogares para ingresar a una universidad, lo que lo desconecta de la iglesia a la que asistía, incrementando el riesgo de que no llegue a asociarse inmediatamente con una iglesia local.

Otra fuerte razón por la que los jóvenes se alejan es la enseñanza que reciben. Muchas de estas universidades laicas no otorgan alguna enseñanza bíblica, al contrario, la debaten y la ridiculizan. Es muy conocido que el “pensamiento filosófico” que rodea a la enseñanza universitaria de hoy en muchos casos rechaza frontalmente a Dios y a Su Palabra. Esto, acompañado de una vida libre de “autoridad” de los padres, hacen que los jóvenes enfrenten tentaciones más que nunca. Con una comunidad juvenil que se deja seducir fácilmente por el pecado actualmente, las posibilidades se potencializan.

Daniel, al igual que sus tres amigos, fueron llevados a “estudiar” en una “universidad” muy especial. Ellos serían enseñados en la cultura y las creencias de una cultura muy distinta a la judía. Lo que produjo la diferencia en Daniel, Ananías, Misael y Azarías, fue que estos jóvenes se habían propuesto “de corazón” no contaminarse con nada que afectaría su cultura, menos su fe. Daniel sabía muy bien que lo que recibiría le haría daño espiritualmente. Conocía bien en Quien creía, qué es lo que creía, y porqué.

Entonces, ¿cómo ayudar a nuestros hijos que un día van a enfrentar la universidad o el trabajo?

La base estará en la enseñanza que desde pequeños les demos en casa, no podemos descuidar este vital elemento en la crianza de nuestros hijos. Debe iniciar con nuestra vida reflejada en lo que enseñamos, el testimonio, y transmitida a través de un tiempo diario devocional con el Señor, colectiva e individualmente. Nuestro tiempo de oración por ellos, para que Dios obre y transforme el corazón de nuestros hijos. Y el encontrar una iglesia donde la enseñanza a los niños y jóvenes sea fuerte, para que a través de la iglesia nuestros hijos vayan forjando su fe y conducta.

Recordemos que al final, la decisión propia de nuestros hijos será la determinante. Daniel propuso en su corazón, nuestros hijos deberán tomar su decisión. Nuestra tarea es hacer nuestra parte, pedir a Dios que obre, y serán ellos al final quienes decidan. Pero, todo lo que sembremos, tarde o temprano dará su fruto.

 

«Dios, ayúdame a enseñar a mi hijo de Ti, y obra en su corazón»

 

Proverbios 22:6

Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

¿Cómo sé que es genuino? | VIDA CRISTIANA

Mateo 6.12

Mateo 6:12, 14-15

“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. […] Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

 

Una de las enseñanzas más valiosas en la Biblia, y sobre la cual el mismo Jesucristo enseñó frecuentemente fue el perdón. Es la capacidad de dejar a un lado el agravio recibido y otorgar condonación a la persona agresora, permitiendo que la relación continúe sin restricciones de sentimientos buenos, y dejando a un lado el rencor y el odio.

El perdón a nuestro prójimo es requerido por parte de Dios para que podamos mantener nuestro compañerismo con nuestro Creador. Pero, ¿por qué es muy difícil perdonar? La dureza de nuestro corazón afecta nuestra capacidad de perdonar y amar a la persona agresora. ¿Cómo podemos saber que nuestro perdón es genuino, real, veraz? Jesucristo nos manifestó varias características que una persona con amor sincero debe tener hacia sus ofensores (Mateo 5:38-48).

Una persona que ha perdonado no resiste o está de pie y en contra de alguien que le ha ofendido (Mateo 5:39a). El resistir es actuar en contra de la otra persona en actitud conflictiva. Sé que no estoy en conflicto cuando puedo apoyar o alegrarme con la otra persona cuando algo bueno le suceda; yo estaré feliz de compartir su alegría, inclusive ayudarle a conseguir sus metas.

Si me hiere en la mejilla, estaré dispuesto a recibir alguna ofensa posteriormente (Mateo 5:39b). Cuando el agresor comete una falta muchas veces nosotros debemos estar dispuestos a dar una segunda oportunidad, aun esperando que algo malo nos vuelva a suceder. Si nos alejándonos completamente de él, entonces no hemos aprendido a perdonar. Una persona que no perdona no otorga segundas oportunidades.

Cuando la persona agresora entra en pleito por algo, no buscaré continuar en el conflicto; si es necesario, mejor me alejo dejando con él la causa del conflicto y encargar la causa a Dios (Mateo 5:40).

Si me pide ayuda, estaré dispuesto a ofrecerle sin restricciones mi apoyo, y si es necesario más de ello (Mateo 5:41 y 42).

Siempre estaré dispuesto a buscar maneras de bendecir y hacer bien a quienes me ofenden. Un amor sincero da todo por quien es objeto de ese amor (Mateo 5:43 y 44a).

Una muestra sincera de perdón es la forma en cómo oramos por nuestros enemigos. Cuando oro por mi ofensor pidiendo que Dios lo bendiga, estoy realmente exponiendo mi corazón ante Aquel que todo lo ve y escudriña, y si lo hago de corazón, estoy manifestando un perdón genuino (Mateo 5:44b y 45).

Por último, la manera como llego a saludar a mi ofensor es la manifestación pública de mi perdón. Es ahí donde todos ven nuestro acto sincero acto impulsado por un perdón real (Mateo 5:46 y 47). Si usted tiene dificultades en mirar a su enemigo y de saludarlo, pues ya puede saber si ha perdonado o no.

Cuando Cristo llegó a la Cruz no resistió el castigo, entregó su cuerpo para ser lacerado y crucificado; entregó su vida sin pelear en contra de quienes lo crucificaron; estuvo dispuesto a darnos vida eterna a quienes lo pidamos llevando nuestro castigo; oró por sus ofensores; y cuando venga por segunda vez estará dispuesto a llevarnos a Su eterna Gloria. Cristo es nuestro ejemplo de amor y perdón.

 

«Jesús, gracias por tu maravilloso perdón, ayúdanos a saber perdonar»

 

Mateo 5:48

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

Forjando uno más | Una mirada a las MISIONES

Hechos 4.13

Hechos 4:13

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.”

 

Pedro y Juan no habían sido más que dos simples pescadores que se encontraban trabajando en el Mar de Galilea cuando Jesucristo los recluta para que formen parte del grupo de seguidores que serían preparados por el mismo Maestro para que sean instrumentos útiles en los planes de Dios para extender Su Reino (Marcos 1:16-20). El trabajo que le Señor había preparado para estos hombres era uno muy alto, único, divino.

Pero el trabajo que tenía delante el Señor Jesucristo para preparar a estos hombres no fue uno sencillo, tendría que forjar un carácter que iba en contra de aquel que ya estaba formado en ellos. Establecer el carácter de Cristo en la vida de un individuo requería tiempo, amor, paciencia, enseñanza, perdón, oración y relación.

Para todos los que trabajamos en la obra del Señor, el poder ver la transformación de una persona en un discípulo de Cristo, requerirá de las mismas características que Jesús puso en la vida de estos doce hombres, y es lo mismo que alguien más lo hizo en nuestras vidas.

En mi caso particular, he tenido la bendición de contar con tres personas que dieron de sí para forjar el carácter de Cristo. Seguro que ellos pasaron gran tiempo en oración y dedicación para ayudarme a crecer en mi vida cristiana.

Este plan de discipulado está vigente desde el mismo día en que Jesucristo estableció la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Es requerido que cada nuevo creyente sea discipulado para que un día pueda él también discipular. Ninguno de nosotros está exento de este mandamiento.

Claro está, que el hacer discípulos no es una tarea sencilla, muchas veces puede generar desaliento o frustración cuando los nuevos candidatos a ser discípulos no actúan como se esperaría. Mirando un poco atrás, Jesucristo tuvo que lidiar con el carácter sanguíneo y espontáneo de Pedro, varias veces tuvo que llamarle la atención para que haga lo que era debido, dando la impresión que el proceso algunas veces sea vea lento, pero al final el resultado era lo que Dios esperaba.

Trabajar con nuevos creyentes es una aventura, puesto que no se sabe los resultados que se obtendrá al final. Para que nuestro trabajo tenga significado y obtenga el final que se anhela, debemos pasar tiempo con quienes son nuestros discípulos. El amor y la paciencia nos ayudará a velar por ellos esperando lo peor de sus vidas a cada momento. Tenemos que enseñar las verdades eternas para que sea la Palabra de Dios quien vaya transformando sus vidas. Habrá momentos en los que el perdón será requerido. Pero sobre todo nuestras oraciones constantes y una relación permanente junto a sus vidas forjarán en ellos esa relación necesaria que los ayude a crecer. Sobre todo, recordemos que Quién da el crecimiento será Dios, nosotros solo somos instrumentos de lo que Dios hace, los resultados de nuestra fiel labor están en las manos de Él.

Si usted está discipulando a alguien, siga con empeño en esta preciosa labor de ayudar al creyente a crecer a la imagen de Cristo. Si usted no ha sido discipulado, lo mejor que puede hacer es comenzar ese proceso, buscando en su iglesia alguien quien haya madurado en la fe y le ayude a crecer más y más en su carácter cristiano. Si usted está en el proceso de crecer, de gracias a Dios y valore todo lo que su discipulador está haciendo por usted. Lo ideal es que, así como la gente miró en Pedro y Juan, quienes nos rodean puedan decir maravillados de nosotros que hemos “estado” con Jesucristo.

 

«Señor Jesucristo, ayúdanos a crecer a Tu imagen, mientras ayudamos a otros a ser como Tú»

 

1 Corintios 3:5, 6

“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.”

El sabio y las riquezas | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 23.1 y 4

Proverbios 23:1-8

“Cuando te sientes a comer con algún señor,
Considera bien lo que está delante de ti,
Y pon cuchillo a tu garganta,
Si tienes gran apetito
.
No codicies sus manjares delicados,
Porque es pan engañoso.
No te afanes por hacerte rico;
Sé prudente, y desiste.
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?
Porque se harán alas
Como alas de águila, y volarán al cielo.
No comas pan con el avaro,
Ni codicies sus manjares;
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Come y bebe, te dirá;
Mas su corazón no está contigo.
Vomitarás la parte que comiste,
Y perderás tus suaves palabras.”

 

Los ojos son uno de los órganos del hombre que le brinda al cuerpo el sentido de la vista. Éstos nos permiten contemplar nuestro entorno ayudándonos a relacionar en dónde estamos, cómo son las cosas, poder saber por dónde caminamos, etc. Pero en medio de todos los beneficios que nos traen, tenemos que estos dos pequeños órganos son también el medio por el cual podemos pecar.

Si bien los ojos en sí no tienen mal, es a través de la información que registramos por medio de los ojos lo que le llevan a la persona a pecar. John MacArthur nos dice que ‘Satanás usa los ojos como avenida estratégica para incitar deseos erróneos. La tentación que Satanás presentó a Eva consistió en atraerla a algo bello en apariencia, pero el resultado fue la muerte espiritual.’ (Génesis 3:6; 1 Juan 2:16).

El pasaje de hoy no está haciendo referencia directamente a la comida que es ofrecida por el hombre rico, sino al dinero. Nos dice que las riquezas son como “manjares delicados” en la mesa que nos pone el rico y que son puestos delante de nosotros para seducirnos y atraernos al dinero.

Es por ello que nos pide que seamos prudente y no dejemos que la seducción nos atraiga la codicia, y si es necesario, nos pide que pongamos un “cuchillo” en la garganta para detener nuestra ‘hambre de riquezas’.

Muchos podemos ser seducidos por las riquezas. El ofrecimiento que nos presentan muchas veces en negocios muy enriquecedores o en trabajos aparentemente sencillos y con una alta remuneración pueden ser engañosos. La persona prudente se detiene a considerar “bien lo que está delante” de él, y si es necesario, desiste de la idea ofrecida antes de tomar un paso más adelante. Jesucristo, hablando del pecado, expresa con una analogía similar diciendo que, si nuestro ojo nos hace pecar, sería mejor sacarlo y echarlo fuera de nuestro cuerpo, antes que pecar por medio de él (Mateo 5:29).

De igual forma, el autor de Proverbios nos dice que estar viendo la actitud egoísta del avaro, quien por su mezquindad ha acumulado riquezas, no es algo digno de aprender un desear. La Biblia nos habla a ser generosos con los demás.

Las riquezas pueden ser una fuerte atracción pecaminosa para las personas, y son los ojos los órganos que nos seducen a esa atracción fatal. Una persona sabia, aprende a discernir la manera como contempla a las riquezas y la manera como ésta le puede alejar de Dios y encaminarlo hacia el mal.

Cuando enfrente “suculentas oportunidades de riquezas”, o cuando comparta por un momento la manera como una persona rica vive, considérese primero, y trate de ver cómo está siendo atraído hacia el dinero, puede ser mejor que deba poner cuchillo a su garganta o quitar el ojo de su cuerpo.

 

«Señor, ayúdame a mirar mi codicia o mi avaricia, y a apartarme de ellas»

 

1 Timoteo 6:10

porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”