La huella de la obra de Dios

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Nehemías 6:12-16

“Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado. Porque fue sobornado para hacerme temer así, y que pecase, y les sirviera de mal nombre con que fuera yo infamado. Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de Noadías profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo. Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.”

  1. Cincuenta y dos días habían pasado desde el día que Nehemías había alentado al pueblo a levantar los muros y cerrar las puertas, hasta que toda la obra se completó. (Neh. 2:18; 6:15)
  2. Durante todos esos días el pueblo enfrentó el escarnio, el amedrantamiento, y los ataques de sus enemigos; mientras que internamente batallaron con el hambre, el cansancio, el desánimo y los problemas económicos.
  3. Nehemías despreció toda provocación y engaño, y buscando a Dios halló fuerzas para él y el pueblo. Dios lo había hecho, los muros quedaron reconstruidos y las puertas cerradas.
  4. Ya nadie atacaría libremente la ciudad, ahora había como defenderse y estar seguros. Todos lo vieron, el pueblo luchó hasta el final y Dios les había ayudado.
  5. Para los enemigos, el triunfo de Jerusalén fue motivo de asombro, temor, humillación y derrota.
  6. Para los habitantes de Jerusalén fue motivo de victoria, agradecimiento y alabanza a Dios.
  7. Para Dios, todo esto fue una demostración de Su poder y buena voluntad en favor de Su pueblo.


Cuando Dios va a hacer algo, siempre lo hará para Su gloria. Dios es Todopoderoso. Su buena voluntad en favor del pueblo de Jerusalén fue una demostración de Su misericordia y fidelidad a su amada Sion.

Nosotros también podemos recordar que, mientras Él está de nuestro lado para ayudarnos a reconstruir nuestras vidas, siempre tendremos la victoria aguardándonos. Dios está siempre presto para ayudarnos a levantar del polvo cualquier vida que haya sido destruida por el pecado. El Señor se especializa en reconstrucciones. (Jer. 18:1-9)

Así como Nehemías, la dependencia de Dios va a ser nuestra clave para lograr reconstruir nuestras vidas. La oración y la guía de Dios fueron claves para la victoria en Jerusalén, y esa misma victoria puede ser nuestra.

El Señor nos ayudará a conseguir restablecer todo en nuestras vidas si confiamos en Él y lo buscamos. Cuando Él obre ayudándonos, Él será glorificado, nosotros estaremos agradecidos, y nuestros enemigos serán humillados y derrotados. ¡Del Señor será la victoria!


«Cuando Dios está a nuestro lado para ayudarnos a reconstruir nuestras vidas, conoceremos de Su fidelidad, poder y misericordia; y nuestros enemigos quedaran asombrados en la humillación de su derrota»

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Cuídese de los engaños

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Nehemías 6:1-9

“Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal. Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera. Entonces Sanbalat envió a mí su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano, en la cual estaba escrito: Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; y que has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Jerusalén, diciendo: ¡Hay rey en Judá! Y ahora serán oídas del rey las tales palabras; ven, por tanto, y consultemos juntos. Entonces envié yo a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazón tú lo inventas. Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.”

  1. Cuando los embates directos no funcionaron para detener lo que Dios hacía en Jerusalén, entonces los enemigos tenían que venir con engaños para detener de alguna forma lo que la obra.
  2. Toda la obra estaba casi concluida, solo faltaban poner las puertas en su lugar. (Neh. 6:1)
  3. Los enemigos de Jerusalén estaban desesperados, pues nada detenía lo que estaba pasando, así que emplean la trampa, la calumnia, el acoso, el complot, y la traición para matar, o por lo menos atemorizar a Nehemías. (Neh. 6:2, 6-7, 9-14, 17-19)
  4. En todo tiempo vemos a Nehemías dependiendo plenamente de Dios para discernir y hallar valor para seguir sin parar. (Neh. 6:9, 12, 14)


El engaño, una de las más antiguas tretas del enemigo. Desde el Edén, satanás a usado esta estrategia para destruir la obra de Dios (Gn. 3:1-6). El fin de ello es “hurtar, matar y destruir” (Jn. 10-10). Y en el caso de la obra que el Señor estaba haciendo en Jerusalén, esta arma sería usada para buscar lograr detenerlo todo.

En nuestras vidas, esto también es real. Pablo nos recuerda que nosotros “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo” (Ef. 6:12); por lo tanto, el mismo satanás utilizará cualquier medio o persona para alejarnos con engaño de la voluntad de Dios.

Su astucia le hace hábil en la manera como se acerca a nuestra vida para distraernos, pero el propósito es destruirnos. Es el mismo patrón que vemos en el ejemplo de Nehemías.

La dependencia de Nehemías en su relación con Dios le dio la capacidad para discernir esos ataques engañosos. Nosotros haríamos bien en estar atentos ante cualquier distracción que haría que cesara “la obra” de la reconstrucción de nuestras vidas, pues lo que Dios está haciendo en nosotros es “una gran obra”. (Neh. 6:3)

Cuando venga alguna persona tratando de animarla a dejar algo que está haciendo para edificar su vida, tal vez una voz que le “aliente a bajar el ritmo”, o a tomar “un descanso”; esa puede ser una voz engañadora que quiere que se detenga. Busque a Dios, pida discernimiento, rechace toda pretensión de “ayuda” a su vida, y clame para que el Señor le ayude a fortalecerse para seguir adelante. La obra está ya casi reedificada, no es momento para parar. (Neh. 6:9, 12)


«Cuando Dios está haciendo algo grande, siempre vendrá el maligno con engaños para destruirlo todo, esa ha sido su táctica más antigua. ¡Tengamos cuidado!»

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Restituyendo nuestra injusticia

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Nehemías 5:1-13

“Entonces hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos. Había quien decía: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos; por tanto, hemos pedido prestado grano para comer y vivir. Y había quienes decían: Hemos empeñado nuestras tierras, nuestras viñas y nuestras casas, para comprar grano, a causa del hambre. Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y viñas. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aquí que nosotros dimos nuestros hijos y nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas lo están ya, y no tenemos posibilidad de rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras viñas son de otros. Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea, y les dije: Nosotros según nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ¿y vosotros vendéis aun a vuestros hermanos, y serán vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron qué responder. Y dije: No es bueno lo que hacéis. ¿No andaréis en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras? También yo y mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y grano; quitémosles ahora este gravamen. Os ruego que les devolváis hoy sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y la centésima parte del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandáis de ellos como interés. Y dijeron: Lo devolveremos, y nada les demandaremos; haremos así como tú dices. Entonces convoqué a los sacerdotes, y les hice jurar que harían conforme a esto. Además sacudí mi vestido, y dije: Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y así sea sacudido y vacío. Y respondió toda la congregación: ¡Amén! y alabaron a Jehová. Y el pueblo hizo conforme a esto.”

  1. Esta vez el problema no estaba afuera de los muros, el problema era interno; la usura había traído dolor entre el pueblo necesitado.
  2. Mientras trabajan para levantar el muro, las dificultades económicas habían ocasionado que algunos tengan que prestar dinero para sustentar a sus familias, a tal punto que muchos vendieron sus propiedades o las hipotecaron en altos intereses, y otros tuvieron que vender aún a sus hijos como esclavos.
  3. Parecería que este problema no era reciente, pero se agravó en los días de la reconstrucción.
  4. El llamado de Nehemías fue para que los ricos dejaran de ser unos aprovechados y restituyan la libertad de los hermanos judíos y devuelvan las propiedades.
  5. El reconocimiento de esta falta por parte de los injustos prestamistas hizo que se arrepintieran de corazón y devuelvan todo.


Como un buen comentarista dijo, la actitud del hombre no ha cambiado con los años, las mismas malas intenciones del corazón del ser humano se repite irreversiblemente entre los seres humanos.

Los que tenían dinero habían aprovechado la oportunidad para hacer más dinero tomando ventaja de la necesidad de los pobres. Es tan frecuente esta terrible actitud que se repite hasta hoy.

Nehemías tiene que arreglar el problema, y llama a un arrepentimiento, a la manifestación de un amor genuino por parte de los infractores, haciendo que perdonen las deudas. A lo que respondieron: “¡Amén!” (Neh. 5:13).

Nosotros también, si miramos con detalle, mientras destruíamos nuestras vidas a causa del pecado y las malas decisiones, íbamos arrasando con quien sea que se ponía en nuestro camino. Hicimos mucho daño mientras nosotros nos hundíamos.

Para lograr una verdadera reconstrucción de nuestras vidas, tenemos que mirar hacia aquellos que hicimos daño, pedir perdón y buscar una restitución apropiada a mal causado. Solo ahí podremos continuar con la reconstrucción apropiada de nuestra vida y nuestras relaciones con los demás.

En nuestra reconstrucción espiritual, entre más avanzamos, más difícil se pone. Nuestras debilidades más nos agobian, los pecados más nos asedian, y la oposición del mundo estarán golpeando más fuerte. Es ahí donde más necesitaremos del Señor para lograrlo.


«Cuando una persona destruye su vida, también arrastra en esa destrucción a otros haciéndoles daño. El verdadero cambio requerirá buscar el perdón y la restitución que nuestras malas acciones provocaron»

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Cuando la batalla arrecia

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Nehemías 4:1-15

“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra. Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros. Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.”


  1. Cuando los enemigos vieron que nada les había detenido, después del desprecio que propiciaron, se enojaron en gran manera, y decidieron levantar a sus ejércitos para atacar Jerusalén. (Neh. 4:1-3)
  2. En ese momento se dio una de las varias veces en las que Nehemías guió al pueblo a pedir ayuda al Señor. (Neh. 4:4-5, 9)
  3. Los enemigos de la ciudad no sabían que entre sus moradores había una red de espionaje que alertaba a Nehemías y al pueblo. (Neh. 4:12)
  4. Se tuvo que redoblar esfuerzos para mantener la reconstrucción mientras enfrentaban los constantes ataques. Enfatizaban sus esfuerzos de protección en donde estaban las áreas más vulnerables.
  5. Cuando más se cansaban, hallaban más fuerzas en el Señor. (Neh. 4:10-14)
  6. No cesaban de trabajar, a tal punto que ni siquiera tenían tiempo para un descanso apropiado. Solo paraban para asearse y continuar. (Neh. 4:23)

El esfuerzo expuesto por parte de Nehemías y todo el pueblo fue gigantesco, como gigante la tarea y enorme el asecho de sus enemigos. Pero nada pudo detener la obra que se estaba desarrollando.

En nuestra reconstrucción espiritual, entre más avanzamos, más difícil se pone. Nuestras debilidades más nos agobian, los pecados más nos asedian, y la oposición del mundo estarán golpeando más fuerte. Es ahí donde más necesitaremos del Señor para lograrlo.


«Cuando la batalla espiritual en contra del creyente arrecia, su mejor táctica es refugiarse en el Señor para hallar en Él más fuerzas»

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Todo, con detalle y esfuerzo

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Nehemías 3:1-4, 31-32

“Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri. Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restauró Sadoc hijo de Baana. […] Después de él restauró Malquías hijo del platero, hasta la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes, enfrente de la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina. Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes.”

  1. El momento que decidieron trabajar, se ubicaron en equipos y desempeñaron una obra conjunta alrededor de toda la ciudad de Jerusalén.
  2. Las frases comunes en todo el relato son: “Entonces”, “junto”, “e inmediato”, “asimismo”, “después”, “tras”, y “entre”; indicando la proximidad del trabajo entre los equipos, pero al mismo tiempo la distribución de ellos. Permitiéndonos ver una obra caracterizada por la unidad de voluntad y esfuerzo.
  3. También leemos palabras como: restaurar, reedificar, arreglar, levantar, y enmaderar. Dándonos a conocer la tarea minuciosa y detallada, y al mismo tiempo ardua y esforzada.
  4. En el capítulo vemos que cada área de todo el muro fue trabajada. Comienzan hablando de la “Puerta de las Ovejas” (Neh. 3:1) llegando hasta “la sala de la esquina” (Neh. 3:31), “y entre” ambas partes (Neh. 3:32); dando cobertura a todo el muro y sus puertas. ¡Todo!


En este pasaje vemos varias cosas que nos pueden ayudar en nuestra reconstrucción espiritual:

Trabajo en equipo: Fueron varios los grupos que trabajaron para desarrollar la obra. Nosotros necesitamos de otras personas que nos ayuden en la restauración; ya sea con sus consejos, con la rendición de cuentas, o con sus oraciones y apoyo amoroso.

Trabajo en todas las áreas: Todas las áreas del muro y sus puertas fueron consideradas para la reparación, no solamente algunas de ellas. Nosotros también debemos considerar todas las áreas en nuestra vida que requieran de nuestra atención para logra un éxito completo.

Trabajo en detalle: No todos los trabajos fueron iguales; unos fueron de levantamiento, otras de restauración, cada área requirió un trabajo minucioso en detalle. Nosotros necesitamos mirar cada detalle a restaurar, con atención mínima, pues cada una es distinta.

Trabajo esforzado: Fue una tarea difícil de lograr, requería de trabajo físico de todos. Nosotros debemos recordar que nuestro trabajo necesitará de esfuerzo, pues muchas de esas áreas se presentaran con luchas internas y externas grandes, y no debemos bajar los brazos hasta que lo completemos.

Si queremos restaurar nuestra vida, vamos a necesitar la ayuda de otras personas, no podremos lograrlo solos. Y también se debe hacer un trabajo en todas las áreas, no en algunas nada más.


«En la reconstrucción espiritual de una persona se necesita la ayuda de otros creyentes, y también se requiere trabajar en todas las áreas de su vida con detalle y esfuerzo, no solo en unas pocas»

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Enfrentando el desprecio

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Nehemías 2:17-20

“Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey? Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.”

  1. Nehemías había recorrido la ciudad, y ya tenía un plan para la reconstrucción de los muros y el levantamiento de las puertas, el pueblo estaba listo y animado.
  2. Los enemigos de Jerusalén vieron con ego y maldad cómo el pueblo estaba unido y animado para llevar a cabo la empresa que deseaban hacer, y levantan una acusación acompañada con burla para tratar de detener el proyecto.
  3. Nehemías les recuerda a estos burladores que su desprecio y acusación no tiene fundamento. El rey había dado su aprobación, pero, sobre todo, Dios estaba prosperando la obra, y ante ello nadie la detendría.


Cuando Dios está por hacer algo grande, siempre usa ejemplos significativos para mostrar Su gloria en medio del hombre. Él estaba por reconstruir Su amada Jerusalén, y esto sería notorio entre todos, pero en especial, en medio de los pueblos enemigos. Dios estaba por hacer algo grande.

Entre los que estamos en un proyecto de reconstrucción espiritual de nuestras vidas junto al Señor, los enemigos se levantaran inmediatamente para detener esa obra. Muchas veces la intimidación y el desprecio es una de las primeras armas. Sobre todo, cuando ellos conocen en donde hemos estado, la desmoralización es un arma cruel que ellos usan para mostrarnos nuestras debilidades y grandes limitaciones. McGee, J. V. dijo: “El enemigo usará diferentes métodos para intentar desanimarte. Generalmente, el ridículo es el primer método que intenta el enemigo.”

Ahora, para aliento nuestro, ellos no se han dado cuenta que no es nuestra capacidad lo que nos ayudará a levantar nuestros “muros y puertas”, es el poder Dios, Su guía y provisión de todo recurso espiritual lo que nos ayudarán a terminar con éxito nuestra obra. Dios será quien estará a nuestro lado para ayudarnos a salir.

Miremos a las promesas de Dios, a lo que en Su Palabra nos ha dicho, y a Su poder; esto bastará para callar cualquier voz de desaliento en contra nuestra.


«La confianza en las promesas de Dios acallan cualquier “ruido del desprecio” que el peor enemigo quiera gritar en contra del creyente»

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Descubriendo nuestras “grietas”

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Nehemías 2:13-18

“Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días, me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba. Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví. Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra. Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.”

  1. Antes de comenzar algún proyecto, Nehemías guardó silencio, y no declaró “a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón”, él quería hacer una evaluación previa de las circunstancias.
  2. Al tercer día sale por la noche para mirar con detenimiento todo lo que se debía hacer, quería analizar cada detalle para poder mirar prioridades y grado de dificultades.
  3. Cuando hubo acabado todo el análisis llama a los líderes de la ciudad para indicarles lo que había visto y cómo Dios había bendecido su viaje con todo lo necesario para la tarea.
  4. Después de comunicarles la idea, les invita a participar de la reconstrucción, y juntos esforzaron sus manos para bien.”


Para poder mirar los detalles de todo lo que se tiene que hacer para reconstruir nuestras vidas, debemos hacer un inventario minucioso de todas las debilidades para poder enfocar las tareas más importantes y poder así priorizarlas.

Para los moradores de Jerusalén, las condiciones en las que estaban viviendo eran ya tan comunes que las posibilidades que ellos puedan ver todas las aperturas, grietas y puertas abiertas con claridad tal vez no hubiera sido posible. La cotidianidad de las circunstancias hace que perdamos perspectiva de las debilidades, por eso, el análisis que hizo a solas Nehemías fue fundamental, porque teniendo una perspectiva nueva y externa, hizo posible que vean todo lo que hacía falta.

En nuestra vida, cuando estamos viviendo por un buen tiempo en medio de nuestras debilidades, la posibilidad de pasar por alto las áreas donde fallamos mucho puede ser común. Para poder emprender la reconstrucción de nuestras vidas, necesitamos de personas fieles y sabias, consejeros o pastores que nos ayuden a analizar nuestra vida tal cual es, para que identificando lo que debemos hacer, podamos poner manos a la obra sobre aquellas prioridades.

¡Buscar ayuda en otros siempre será bueno!

Proverbios 11:14
“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo;
Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.”


«Cuando no miramos nuestras debilidades correctamente, es sabio buscar ayuda para que podamos ver nuestros errores»

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Movido por voluntad de Dios

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Nehemías 2:11-12

“Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días, me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba.”

  1. Al inicio, cuando vimos el dolor en el corazón de Nehemías que trajo la noticia de los problemas existentes en Jerusalén, parecía que todo era deseo de este valiente emprendedor (Neh. 1:1-11), pero ahora que vemos su misma declaración a la llegada a la ciudad, vemos que todo había sido voluntad de Dios.
  2. Había sido el Señor quien había puesto el deseo en el corazón de Nehemías de realizar la tarea de reconstrucción, no solamente había sido un deseo humano.
  3. En toda tarea divina se requiere de la voluntad del Señor y de Su obra en el corazón de un hombre para poder comenzar algo que solamente Dios puede hacer. El mismo Señor Jesús nos recuerda ese patrón en la obra de Dios cuando vivió como hombre aquí en la tierra. (Jn. 5:17, 19-20)
  4. Todo siervo de Dios entiende la manera de proceder de Él, porque solo así se lograrán las metas, mismas que no son simples deseos humanos, sino planes celestiales. (Sal. 127:1)


Nehemías había iniciado todo un viaje hasta poder llegar a Jerusalén, todo el tiempo de espera para poder conseguir todo lo que necesitaba para obtener lo que deseaba, los meses que pasó orando para que el corazón del rey sea movido en gracia a su favor, y todo lo que fue provisto, no fueron grandes ideas de él; para nada. Todo había sido voluntad de Dios.

En la vida del creyente, cuando Dios va a hacer algo grandioso, es Él quien ha estado orquestando todo para que, llegado el momento, se dé. (Fil. 2:13)

Dios tiene que obrar en el corazón del hombre, moviendo su voluntad a la de Él, y cuando todo esté listo para iniciar, entonces todo encaja en tiempo y recursos. La maravillosa obra de Dios está diseñada desde antes del inicio de los tiempos, y ha sido establecido por Dios para que todo encaje en el plan maestro del Señor. (Ecl. 3:11, 14-15)

De la misma manera, cuando Dios va a reconstruir algo en nuestras vidas, es Él quien ha iniciado la obra, y todo está dentro de Sus planes para nosotros, por esto es fundamental de nuestra parte estar atento a la guía de Dios y a los deseos que Él ha puesto en nosotros, porque cuando el tiempo del Señor se activa para algo específico, entonces ese tiempo es perfecto, y todo ha sido plenamente organizado por la mano del Gran Planificador.

“Señor, toda obra que haces en nosotros fue planificada desde la eternidad, y en ese gigante misterio divino nos alegramos y te agradecemos”.


«Toda obra de Dios en la vida del hombre ha sido eternamente planificada y soberanamente provista por voluntad del Hacedor de dicha obra»

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