Repetir continuamente con diligencia | MATRIMONIO y HOGAR

Deuteronomio 6.6-7

Deuteronomio 6:4-7

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y AMARÁS A JEHOVÁ TU DIOS DE TODO TU CORAZÓN, Y DE TODA TU ALMA, Y CON TODAS TUS FUERZAS. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; Y LAS REPETIRÁS A TUS HIJOS, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

Durante los años de educación primaria recibí por parte de mis maestros enseñanzas valiosas. Ellos utilizaban métodos que facilitaron mi aprendizaje, y uno de ellos fue la repetición.

Me hacían repetir planillas enteras de palabras en las cuales tenía problemas de ortografía; me hicieron repetir ejercicios matemáticos hasta que me familiarizara con el método; repetía muchas veces frases que me recordaban algún principio ético o de conducta. Todo esto tenía un buen propósito, que aprendiera.

Leyendo una Biblia con traducción al inglés el versículo 7 del capítulo 6 de Deuteronomio encontré una palabra que me llamó la atención, no decía que la enseñanza a los hijos debía ser en forma repetida, sino diligentemente, lo que me hizo que meditara más en este versículo (“And thou shalt teach them DILIGENTLY unto thy children” versión KJV).

La palabra hebrea “shanán” (שָׁנַן H8150), repetir en español, se puede traducir como: apuntar, perforar, inculcar, afilar, aguzar, punzar y repetir. Esta palabra es traducida en las versiones al español como: enseñar con diligencia, enseñar continuamente, inculcar continuamente; además en inglés también la traducen como: humedecer y afilar (como afilando un cuchillo), enseñar con cuidado, enseñar una y otra vez, imprimir, decirles, repasar continuamente, etc.

Al leer estas tradiciones y definiciones nos dan una idea más amplia y necesaria de lo que Dios nos quiere decir en este pasaje.

Como padres, nuestra responsabilidad es amar a Dios en primer lugar (v. 5); el amor a Dios debe ser manifestado por un conocimiento profundo de la Biblia y una obediencia de corazón a Ella (v. 6); y una vez expresado ese amor en forma práctica tenemos que “repetir” ese conocimiento a nuestros hijos (v. 7).

La frecuencia con la que debemos hablar a nuestros hijos no debería ser subestimado, sino seriamente considerado. Si utilizamos las diferentes palabras descritas anteriormente podríamos decir que: “La enseñanza sobre Dios y Su Palabra en nuestra casa debe ser una actividad que APUNTE siempre al Creador. Como padres debemos “PERFORAR” en los corazones de nuestros hijos el Nombre de Dios. Debo INCULCAR valores cristianos que lleven a edificar apropiadamente sus vidas, por tanto, debemos ENSEÑAR CONTINUAMENTE la Palabra de Dios. Necesitamos REPETIR UNA Y OTRA VEZ y con DILIGENCIA lo que constantemente ellos necesitan aprender. Si queremos que nuestros hijos aprendan, debemos ayudarles a “AFILAR” su entendimiento de nuestro amado Dios, solo así podremos IMPRIMIR, con la ayuda de Dios, un carácter que glorifique al Señor”. 

Hablar de Dios y de la Biblia no debe ser una práctica esporádica o dominical, tiene que ser diaria y REPETIDA CONTINUAMENTE CON DILIGENCIA.

«La enseñanza de Dios en casa no es una buena sugerencia, es un mandamiento y una gran necesidad»

Proverbios 22:6

INSTRUYE AL NIÑO en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Hay uno y solo TRINO DIOS | VIDA CRISTIANA

Isaías 44.6

Jeremías 10:2-16

“Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.  NO HAY SEMEJANTE A TI, OH JEHOVÁ; GRANDE ERES TÚ, Y GRANDE TU NOMBRE EN PODERÍO.  ¿Quién no te temerá, oh REY DE LAS NACIONES? PORQUE A TI ES DEBIDO EL TEMOR; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, NO HAY SEMEJANTE A TI.  Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. MAS JEHOVÁ ES EL DIOS VERDADERO; ÉL ES DIOS VIVO Y REY ETERNO; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. No es así la porción de Jacob; PORQUÉ ÉL ES HACEDOR DE TODO, e Israel es la vara de su heredad; JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS ES SU NOMBRE.

El Diccionario Ilustrado de la Biblia Nelson nos dice que la idolatría es la “adoración tributada a dioses distintos de Jehová, o a Jehová mismo, pero por medio de imágenes y prácticas tomadas de cultos extraños y prohibidos. En el Nuevo Testamento la idolatría se aplica también a la excesiva valoración de cualquier criatura, de modo que esta toma el lugar del Creador” (Romanos 1:21-25).

El segundo mandamiento de los Diez Mandamientos expresa claramente que la idolatría es un pecado (Éxodo 20:4, 5; Deuteronomio 5:8, 9), prohibiendo inclinarse ante imágenes, esculturas, estatuas, y otras representaciones hechas de mano.

Un “ídolo” es una imagen vana (Jeremías 10:15) que tiene pies y no anda; tienen boca y no habla; tiene orejas y no oye (Salmos 115:5-7). Están hechos por mano de hombres, forjados en metales, cerámica o madera; labrados con martillo y clavos para que “no se muevan” (Jeremías 10:3-4). Sin poder alguno para hacer el mal, menos el bien (Jeremías 10:5).

La idolatría nos aparta del Único Dios verdadero y los lleva a adorar a “otros dioses”, lo cuales no existen, más que en la mente y el corazón de quienes los “forjaron”. Los ídolos son obsoletos, como obsoletos los que creen en ellos (Salmos 115:8).

Mas Dios, el Único y Verdadero, es un Dios vivo; grande en existencia y poder. Él es el Rey de las naciones, digno de reverencia y adoración. Es el Dios creador que hizo todo con sabiduría, Quien gobierna las tormentas y los vientos. Su nombre es Jehová, nuestro Hacedor (Jeremías 10:10, 12-13; 16). Nuestro Dios es Uno en Tres (Trino Dios): El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo; fuera de Él no hay otro dios.

Isaías 44:6

“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: YO SOY EL PRIMERO, Y YO SOY EL POSTRERO, Y FUERA DE MÍ NO HAY DIOS.”

Vale la pena | VIDA CRISTIANA

Mateo 16.24

Lucas 9:57-62

“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”

El Hobbit, es una novela escrita por el británico J. R. R. Tolkien, misma que posteriormente fue llevada a la pantalla grande como parte de una Trilogía de películas que relatan la historia de un pequeño hobbit, cuyo nombre es Bilbo Bolson.

En la historia, este pequeño e interesante personaje es invitado a participar de una aventura que demandaría dejar todo lo que tiene en casa, dejar su comodidad y a quienes tenía a su alrededor, y estar dispuesto a aventurarse en una travesía de la cual nadie sabía cómo se desarrollaría ni terminaría.

En esta novela participan 13 integrantes más, parte de una compañía de enanos que se comprometerían, “bajo contrato”, a ser fieles en tan particular campaña con el propósito de derrotar al Dragón Smaug y retomar la Montaña Solitaria, hogar y trono de los enanos y de su rey, Thorin Escudo de Roble.

Lo curioso de la historia es como Bilbo rechaza inicialmente aceptar tan sorpresiva aventura. Siendo un personaje aventurero, tiene muchas dudas de este proyecto, por lo que rechaza firmar el contrato, y aún a pesar de la influencia del Mago Gandalf el Gris, Bilbo no lo acepta. Sus inesperados compañeros lo dejan y marchan en pos de su cometido, pero después de pensar mucho decide unirse a la campaña; los encuentra y firma el contrato para unirse a una aventura, de la cual, al final de la historia nunca se arrepintió de haberse unido.

En la vida cristiana hay muchos “Bilbo” que rechazan el llamado de parte de Jesús a seguirle de cerca. Muchos creyentes aceptan el plan de salvación, reciben a Cristo como su Salvador personal, sin entender claramente que al ingresar a formar parte de la familia de Dios y ser perdonados de todos sus pecados firmaron “el contrato” de ser seguidores fieles de Aquel Quien murió para salvarlos.

Nuestros nombres, al ser inscritos en el Libro de la Vida, han sido ingresados en una campaña superior a la de Bilbo; hemos sido ingresados en la lista de siervos del Gran Rey. Como Jesús mismo lo dijo, no sería fácil (Lucas 9:58), pero algo si es seguro, vale la pena.

Todos estamos registrados para participar activa y fielmente en esta gran campaña, la extensión del Reino de Dios. Es nuestra responsabilidad formar parte de ella con valor y amor a nuestro Señor. Demandará costos (Lucas 14:33), pero serán costos grandemente gratificados (Lucas 18:28-30). Cada uno de nosotros tenemos una oportunidad maravillosa de ser parte de la campaña de Dios para edificar Su Reino. ¿Y usted, se anima a seguir a su Señor?

«Señor, mi deseo es seguirte de corazón, ayúdame a serte fiel hasta el final»

Mateo 16:24

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MÍ, NIÉGUESE A SÍ MISMO, Y TOME SU CRUZ, Y SÍGAME.”

Como caballo desbocado | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 29.11

Proverbios 29:11

“El necio da rienda suelta a toda su ira, MAS EL SABIO LA SOSIEGA.”

Hace varios años atrás estábamos compartiendo con una amiga en la propiedad de un familiar. En ese día se nos había ocurrido salir a pasear a caballo para poder disfrutar de una tarde agradable. Nuestra amiga nunca había montado a caballo y deseaba aprender, así que se dispuso uno de los caballos más tranquilos para que pueda hacerlo. Al inicio todo estaba bien, ella aprendió con tenacidad y decidimos salir a pasear por un tiempo más prolongado.

Su confianza crecía a medida que pasaba más tiempo sobre el caballo. Pero de repente pasó lo inesperado; al regresar a casa, el caballo, que conocía bien el camino, decidió acelerar el paso para llegar “pronto”, y aceleró tanto que venía galopando. Nuestra amiga perdió la rienda y solamente se mantuvo firme agarrándose del cabezal de la montura. Gracias a Dios, y en medio del susto, a nuestra amiga no le pasó ningún percance, pero nos llevamos un gran susto.

Perder la rienda en un caballo es algo que no se lo deseo a alguien, puesto que el miedo de algún accidente está siempre presente y puede ocasionar graves lesiones. Pero en la vida hay algo más que debemos aprender a controlar, y ésta es la ira.

A. Lockward nos dice que “el hombre es hecho a la imagen de Dios y tiene, por lo tanto, la capacidad de reaccionar con indignación frente a la maldad y la injusticia. Esa capacidad, sin embargo, ha de ser ejercida siempre sujeta a la virtud del dominio propio” (Nuevo Diccionario de la Biblia). Pablo, en su Carta a los Efesios nos explica de podemos “airarnos” (enojarnos), pero que no debemos permitir que la ira nos lleve a pecar (Efesios 4:26).

La ira levanta más contienda, por tanto, las posibilidades de pecados (Proverbios 29:22). La compañía de personas iracundas siempre será perjudicial (Proverbios 21:19; 22:24). El que se aíra siempre causará dolor a quienes están a su alrededor (Proverbios 19:19). La ira, al ser difícil de controlarla, puede ser un gran enemigo nuestro que puede también dejar abierta la puerta al maligno (Efesios 4:26, 27).

Para controlar la ira necesitamos de la paciencia. El sabio entiende que la ira no debe ser “liberada” inmediatamente (Proverbios 29:11). Si tiene problemas con la ira sería bueno que antes de actuar se aleje por un momento del lugar en donde esté y se calme. Ore a Dios para que le ayude a controlar su indignación. Fruto del Espíritu son la paciencia, la bondad, y el dominio propio (templanza); entonces dependemos de la obra del Espíritu Santo; y una buena relación con Dios será indispensable (Gálatas 5:22-23). Antes de tomar acciones pida dirección a Dios en cuanto qué y cómo decir o hacer. Si existe enojo, trate solucionar en buenos términos el problema en cuanto sea posible y con calma para que no se dé lugar a que satanás envenene nuestras almas (Efesios 4:27). Recuerde que si da riendas a la ira actuará como necio.

Si está frente a una persona airada, responda con tranquilidad, puesto que una respuesta ofensiva incrementaría el problema (Proverbios 15:1), Si usted actúa debidamente apaciguará a la persona frente a usted (Proverbios 15:18). Si esa persona no se tranquiliza, mejor aléjese, ya que evitará alguna ofensa o maltrato. Trate de no dejarse llevar por la contienda, ello manifestará su prudencia (Proverbios 12:16).

La paciencia y la prudencia son características valiosas del sabio, pero el necio da rienda suelta al “caballo de la ira”.

Efesios 4:26-27

AIRAOS, PERO NO PEQUÉIS; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”

Respeto, servicio, obediencia | MATRIMONIO y HOGAR

Efesios 6.1-2

Mateo 15:3-6

“Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE; y: EL QUE MALDIGA AL PADRE O A LA MADRE, MUERA IRREMISIBLEMENTE. Pero vosotros decís: CUALQUIERA QUE DIGA A SU PADRE O A SU MADRE: ES MI OFRENDA A DIOS TODO AQUELLO CON QUE PUDIERA AYUDARTE, YA NO HA DE HONRAR A SU PADRE O A SU MADRE. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

Honrar es mostrar respeto, admiración y estima hacia una persona. Es manifestar mediante actos el aprecio que se tiene de alguien. En la Biblia el honrar a los padres va más allá de un reconocimiento; esta honra implica respeto, servicio y obediencia.

Al RESPETAR a mis padres estoy expresando el significado primario de honra. Mis expresiones deben manifestar respeto reconociendo su autoridad y posición en la familia. Debemos recordar que nuestros padres son nuestra autoridad directa aquí en la tierra, y como tal debemos honrarlos. Aunque puedan llegar a ser nuestros amigos, son nuestros padres y tienen autoridad; no son los “ancianos”, ni el “Lucho” o la “Mary” de “confianza”; son nuestros padres y así deben ser tratados. Es muy importante lo que digo y cómo lo digo.

Usted no podría ir a gritar al juez en la corte, puesto que sería inapropiado. ¿Por qué creemos justo poder gritar a nuestros padres? Mis palabras y acciones deben honrar sus vidas.

Al SERVIR a mis padres estoy expresando mi agradecimiento. Nuestros padres han trabajado por años para alimentarnos, vestirnos, darnos un hogar, educación y cuidado de salud. Sus noches de insomnio en nuestra infancia; el tiempo dado cuando nos ayudaban a dar los primeros pasos; los sacrificios que hicieron para darnos lo que necesitábamos; son tantas las cosas que han hecho por nosotros por lo que debemos, por agradecimiento, servirles con amor.

Jesucristo reclamó a los escribas y fariseos porque enseñaban inapropiadamente la manera como los hijos debían cumplir con a los padres (Mateo 15:1-6). Un corazón agradecido honra a los padres sirviéndoles. Si es obligación no es por agradecimiento, y si no hay agradecimiento no hay reconocimiento.

Al OBEDECER a mis padres estoy expresando que reconozco su autoridad. Si entiendo que ellos tienen una posición superior en mi vida, entonces me ayudará a saber que mi sometimiento debe ser prioritario. La rebeldía se expresa en desobediencia, al desobedecer estoy menospreciando la autoridad, por lo tanto, deshonrándolos. Pablo, al hablar de la honra dada a los padres, lo puso en el contexto del sometimiento (Efesios 6:1-2).

«Honrar a los padres es honrar a Dios. Respete, sirva y obedezca a sus padres quienes son los representantes de Dios en la vida familiar»

Efesios 6:1-2

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE, QUE ES el primer MANDAMIENTO con promesa.”

Obediencia antes que “ritos” | VIDA CRISTIANA

1 Samuel 15.22

Jeremías 7:21-23

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. PORQUE NO HABLÉ YO CON VUESTROS PADRES, NI NADA LES MANDÉ ACERCA DE HOLOCAUSTOS Y DE VÍCTIMAS el día que los saqué de la tierra de Egipto. MAS ESTO LES MANDÉ, DICIENDO: ESCUCHAD MI VOZ, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y ANDAD EN TODO CAMINO QUE OS MANDE, para que os vaya bien.”

Cuando era niño mi familia me enseñó la importancia de asistir a la iglesia y casi todos los domingos asistía a la iglesia del barrio. A temprana edad ingresé al jardín de infantes en una institución educativa religiosa y estuve en ella hasta el día de graduarme de la secundaria.

Durante esos años de educación recibí enseñanza básica de religión, y hasta participaba constantemente de los retiros espirituales de la escuela y secundaria. Cada mes había celebraciones religiosas en la iglesia de la escuela, lo que me alegraba mucho ya que salía de las aulas para “asistir” a la ceremonia. Todo aparentemente giraba en torno a ritos y ceremonias que desde pequeño seguía.

Y aunque si me enseñaron un poco acerca de los 10 mandamientos y ciertas doctrinas de la Biblia, lo que me parecía importante durante todo ese tiempo era cumplir con mi lista de “ritos y ordenanzas” que la iglesia requería, pero nunca comprendí el valor de la obediencia a Dios y Su Palabra.

El pueblo de Israel había caído en un sistema mucho más intrincado de ritos y mandamientos de hombres, que lo único que producía en la vida de los israelitas era tener una vida religiosa, pero con un corazón alejado del verdadero culto a Dios, la obediencia.

Por medio de Jeremías, Dios llama la atención a un pueblo que estaba envuelto en una serie de holocaustos y sacrificios, tantos como pecados podían tener. Vivian inmersos en una “vida mecánica” de ritos ceremoniales y fiestas religiosas que los alejaron del verdadero propósito de la adoración y de la voluntad de Dios. Dios les recuerda que antes de que sus padres salgan de Egipto, el mismo Señor les había pedido que sean obedientes a Su voz (Jeremías 7:21-23; cc. Oseas 6:6).

Cuando Saúl, el rey de Israel, había derrotado al pueblo amalecita recibido una orden explícita de Dios (1 Samuel 15:2-3), pero Saúl no hizo tal como el Señor le había mandado, y creyendo desviar la atención a su pecado dijo al profeta Samuel que había traído esos animales para presentarlos como sacrificio (1 Samuel 15:15). Por supuesto Dios no aceptaría tal ofrenda, puesto que venía de un corazón no arrepentido que creía que con “ofrendas y ritos” se aplacaría la ira de Dios ante su falta de obediencia (1 Samuel 15:19-22).

Dios no está en contra de los ritos bíblicos ni en contra de la asistencia a la iglesia, al contrario, nos anima constantemente a participar de ello, pero nuestra vida espiritual no se basa en cumplir con ritos, sino en una vida de suprema obediencia. Un corazón adorador solamente se da en una obediencia de corazón; sin obediencia a la Palabra de Dios nuestros ritos y asistencia a la iglesia se convierten en una vida religiosa vacía y sin sincero amor.

«Señor, no son mis «ritos» lo que realmente te llenan, sino mi plena obediencia, y es eso lo que te quiero ofrecer»

1 Samuel 15:22

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente EL OBEDECER ES MEJOR QUE LOS SACRIFICIOS, y el PRESTAR ATENCIÓN QUE LA GROSURA DE LOS CARNEROS.”

No está en las posesiones | VIDA CRISTIANA

1 Timoteo 6.10

Lucas 12:13-15

“Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: MIRAD, Y GUARDAOS DE TODA AVARICIA; porque LA VIDA DEL HOMBRE NO CONSISTE EN LA ABUNDANCIA DE LOS BIENES QUE POSEE.

Hace varios años atrás mi vida llegó a un punto en el que comparaba lo que poseía con lo que otros tenían, y lo único que hallaba era descontento. Por su puesto que lo que tenía en ese tiempo era poco, al igual que ahora; pero lo que afectaba mi ser era el deseo de tener más o igual que las personas a mi alrededor. Mi ser se llenaba de amargura y mi codicia contaminaba mi corazón, y lo que tenía en abundancia era únicamente envida y malestar.

La Biblia menciona dos males que afectan nuestro ser, y que al ser pecados contaminan el alma y nos apartan de Dios: La codicia y la avaricia. Aunque similares en el fin que buscan, dinero; son distintas en su accionar.

La codicia es desear lo que no nos pertenece, lo que es ajeno. La avaricia es el deseo de tener más. Mientras que la codicia nos lleva a mirar el bien de otros y nos motiva desearlo con envidia. La avaricia nos lleva a ser egoístas y no generosos, nos impela a guardar de lo nuestro porque no deseamos compartirlo con lo demás. Ambos sentimientos pecaminosos.

Jesucristo dijo que el deseo de anhelar las riquezas en forma desmedida nos aleja de Él: “Ninguno puede servir a dos señores…” (Mateo 6:24). El problema en sí no radica en las posesiones, sino en el deseo que se tiene por tenerlos, es el “amor al dinero” la raíz de todos los males (1 Timoteo 6:10).

Cuando hice una pausa a mi vida y mire apropiadamente lo que tenía y lo que debía anhelar, me di cuenta que la vida realmente no es significativa por lo que uno tiene (Lucas 12:15), pues esas cosas son pasajeras (Lucas 12:20), la vida tiene valor por lo que se es en Cristo.

Mirar el cambio que Dios puede hacer a nuestras almas, la manera cómo llegamos amar a Dios y al prójimo, las cosas que podemos hacer para que Dios cambie al mundo por medio de nuestras acciones, el tiempo que paso disfrutando de mi familia, mis amigos; esas cosas son valiosas.

Todo debe iniciar con buscar a Dios y todo lo demás llegará en forma adicional y provista generosamente por el mismo Dios (Lucas 12:31), Nuestro afán de las cosas materiales solamente nos trae pesar y amargura, pero cuando buscamos a Dios nos llenamos de cosas con valor eterno.

Si hoy está sufriendo por uno de estos pecados, pida perdón, de gracias por lo que en este momento tiene, busque a Dios y deje que Él lo transforme, entonces verá la vida con un sentido correcto y disfrutará viviendo contento con lo que Dios le ha dado. Y si Él desea, verá cómo en Su generosidad, nuestro Dios llenará su vida de muchas cosas más.

«Señor, gracias por lo que tengo y por lo que no tengo; ayúdame amarte a Ti, y solo a Ti; y no permitas que mi vida se llene de la oscuridad de la codicia y la avaricia»

1 Timoteo 6:10

“Porque RAÍZ DE TODOS LOS MALES ES EL AMOR AL DINERO, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, Y FUERON TRASPASADOS DE MUCHOS DOLORES.”

No es para debatirla | Un rayo de SABIDURÍA

Salmos 19.7

Salmos 19:7-9

LA LEY DE JEHOVÁ ES PERFECTA, que convierte el alma; El testimonio de Jehová ES FIEL, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová SON RECTOS, que alegran el corazón; El precepto de Jehová ES PURO, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que PERMANECE PARA SIEMPRE; Los juicios de Jehová SON VERDAD, TODOS JUSTOS.”

Según el Diccionario Manual de la Lengua Española VOX, la palabra DEBATIR se define como: “Técnica de discusión entre dos o más personas que buscan alcanzar conclusiones o decisiones en un tema CONTROVERTIDO, que satisfagan a la mayoría de los participantes.” (uso de mayúsculas para enfatizar).

En la vida diaria nos podemos encontrar en medio de muchos debates comunes como: el deporte, la economía, gustos de comida o música, etc. Hay otros debates un poco más elaborados que están dados por personas que de antemano han preparado e investigado los puntos de vista para poder presentar defensa a su parecer o atacar aquel que no les parece debido: Debates políticos, en clases universitarias, etc. Sean cual fueren los temas, la gente participa mucho en este tipo de “discusiones”.

Hay otro tipo de debate que se da en nuestras vidas, aquel debate que trata de buscar respuestas o dar opiniones a los comunes o intrincados asuntos del hombre. Estos debates pueden ser dados entre dos o más personas que tratan de investigar la veracidad de la Palabra de Dios, o entre una o varias personas en contra de lo que Dios dice en Su eterna Palabra.

Para muchas personas, la Biblia es un tema a debatirse; sea por su autenticidad o por su autoridad sobre nuestras vidas. Muchos no creen que la Biblia sea la Palabra de Dios inspirada; otros, aunque “digan” que si la creen auténtica y dada por Dios, no la reciben como tal, es decir, debaten o cuestionan lo que Ella dice en cuanto a ciertos temas específicos.

Cuando Eva escuchó a Satanás en el Edén, dejándose convencer del engaño, llegó a aceptar el punto de vista de Satanás sobre lo que Dios dijo, dando espacio a la negación de la autoridad y veracidad de lo que el Señor había dicho. Hoy en día, hay muchos que cuestionan la Biblia, sea por lo que enseña o por su inspiración cayendo en este mismo campo de cuestionamiento de Dios y de Su Palabra.

Hay personas que no aceptan lo que la Biblia enseña en cuanto a la creación, la eternidad, las relaciones sexuales extramaritales, el aborto, el homosexualismo, la mentira, etc., Es decir, tantos temas, como temas tiene la Biblia.

Lo cierto es que lo que la Biblia dice no es tema de discusión, sino de aceptación. La Biblia es la Palabra viva de Dios (Hebreos 4:12), es completamente inspirada por Dios y útil para el hombre (2 Timoteo 3:16-17), contiene la verdad absoluta (Juan 17:17). Todas sus enseñanzas son verdaderas y rectas (Salmos 19:9), sus promesas fieles (1 Reyes 8:56), es eterna (Salmos 119:89), purificante (Efesios 5:26), y más valiosa que cualquier tesoro (Salmos 119:72).

Querer debatir la Biblia es querer debatir en contra de Dios mismo, y ello no es sabio (Job 40:2). La gente querrá debatir contra la Biblia, pero Ella es para escucharla, entenderla, aceptarla, y vivirla en forma absoluta.

Job 40:2

“¿ES SABIDURÍA CONTENDER CON EL OMNIPOTENTE? El que disputa con Dios, responda a esto.”