No restricciones | MATRIMONIO y HOGAR

1 Juan 4.12

Mateo 22:37-40

“Jesús le dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. DE ESTOS DOS mandamientos DEPENDE toda la ley y los profetas.”

 

Amor Más Valioso Que El Arte y Los Honores

«Jorge Romney fue un famoso pintor inglés (1734–1802). Desde su niñez demostró que tenía un sentido artístico excepcional, y se dedicó a pintar cuadros históricos, de la naturaleza, y mayormente retratos. En su juventud anduvo de villa en villa y de ciudad en ciudad pintando retratos y vendiéndolos por unas cuantas monedas. Se enamoró de una señorita, y se casó con ella. Entonces uno de los admiradores de Jorge dijo que era una lástima que se hubiera casado porque se dedicaría más a su esposa que a su arte, y que por esto fracasaría artísticamente. Al saber esto Romney se separó de su joven esposa, y se dedicó a la pintura. Viajó por Francia, por Italia, y regresó a Londres. Poco a poco había adquirido experiencia, habilidad y prestigio. Unos de sus más famosos cuadros son “La Muerte del General Wolfe”, “Guillermo Bedford”, “Miss Vernon como Hebe”, “Casandro”, “El Naufragio”, ‘Sir Jorge y Lady Warren”, “Las Hijas del Párroco”, y “Lady Hamilton como Dafne”. Este último cuadro está en el Museo Metropolitano de Nueva York. Se dice que admiraba tanto a Lady Hamilton que la consideró como su modelo favorito y la llamó “la dama divina”. Fue tan solicitado para pintar retratos de personajes célebres de Londres, que no tuvo tiempo para dedicarse a otro género de pintura. Todo eso le dio fama y dinero. Pasaron los años, y Jorge Romney envejeció y enfermó, juntó las cosas que podía llevar consigo, y se encaminó hacia el norte del país, donde había quedado su esposa, y se reunió con ella: amorosamente lo recibió, y lo cuidó con ternura hasta que murió. Después alguien dijo que el corazón y el amor de la esposa de Jorge Romney eran mucho más valiosos que todos los cuadros que Jorge Romney pintó.» — A. Lerín.

Los ejemplos de Jorge Romney y su esposa son muestras perfectas de lo que debe y no debe ser el amor. El amor debe ser manifestado de tal manera que se expresa en el tiempo e importancia que uno le da a la persona que ama. Romney amó más su vida y lo que hacía y dejó a un lado lo más importante, su esposa. La esposa, a pesar de que Romney no le expresó amor por muchos años ella no dejaba de amarlo y lo manifestó cuando regresó a casa enfermo después de tantos años de haber estado abandonada.

Si usted desea amar a su pareja o miembro de la familia, lo mejor que puede hacer es aprender amar a Dios en primer lugar. Nuestro amor a Dios transformará su vida y le enseñará cuales deben ser sus prioridades esenciales y la manera como debe conducirse ante Él y los otros. El mismo amor a Dios le ayudará amar a la persona que está a su lado, quien necesita y merece su amor incondicional.

Cuando sepa amar a Dios con todo su ser podrá amar a los demás sin restricciones, sin límites, sin condición. El mejor regalo que puede dar a la persona que está a su lado es llegar amar a Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.

«Señor, ayúdame amarte a Ti en primer lugar, y ayúdame amar a mi familia sobre todo lo demás»

1 Juan 4:12

“Nadie ha visto jamás a Dios. SI NOS AMAMOS UNOS A OTROS, Dios permanece en nosotros, Y SU AMOR SE HA PERFECCIONADO EN NOSOTROS.”

¡Es real! | VIDA CRISTIANA

Mateo 25.41

Mateo 25:41

“Entonces dirá también a los de la izquierda: APARTAOS DE MÍ, malditos, AL FUEGO ETERNO PREPARADO para el diablo y sus ángeles.”

Una de las enseñanzas más importante de la Biblia en base a la relación del hombre con el Dios Creador es la doctrina del infierno. Esta enseñanza nos dice que hay un lugar que está PREPARADO para el castigo eterno tanto del hombre pecador como de Satanás y sus huestes malignas (Mateo 25:41).

La Biblia hace referencia directa del geenna o gehenna, palabra griega para decir infierno (“γεένναG1067). Esta palabra la encontramos doce veces mencionada en el Nuevo Testamento, de las cuales once son referencias mismas del Señor Jesucristo (Mt. 5:22, 29, 30; 10:28; 18:9; 23:15, 33; Mr. 9:43, 45, 47; Lc. 12:5; Stg. 3:6). A más de geenna (infierno), hay otras palabras que lo mencionan: Castigo eterno, horno de fuego, lugar de perdición, densa oscuridad o tinieblas, segunda muerte, lago de fuego.

Este lugar, del cual no es grato hablar para muchos, es un lugar donde se pasará pagando el castigo del pecado por la eternidad. Todos los hombres hemos pecado y nuestra condena es el infierno, porque la paga (el “salario” recibido por algo hecho) del pecado es muerte… (separación o castigo eterno)(Romanos 6:23).

Otro peligro que muchos hombres enfrentan no es la existencia misma del infierno, sino el querer negar o ignorar la existencia de su realidad. Harold L. Willmington nos dice que “de las muchas doctrinas de la Biblia, sin duda la primera que el incrédulo niega y que el creyente débil cuestiona es la doctrina del infierno. Satanás ha logrado esta codiciada meta a través de tres métodos siguientes: – Racionalismo: «No hay Dios, y por lo tanto no puede haber infierno.» – Burla: «Puede que haya Dios, pero es tonto especular acerca de multitudes de espíritus incorpóreos friéndose en algún lago de fuego literal en alguna parte.» – Religión: «Hay un Dios, pero es un Dios de amor, y por lo tanto no mandaría, y no podría mandar a nadie al infierno.»” Auxiliar Bíblico Portavoz.

El infierno es un lugar de castigo eterno, caracterizado por fuego, conciencia, angustia, sed, dolor, sufrimiento, y separación; donde el hombre experimentará la ira de Dios (Juan 3:36). “Hay fuego real en el infierno, tan cierto como tienes un cuerpo real; un fuego tan exactamente como el que tenemos en la tierra, excepto esto: no te consumirá, aunque te torturará… Tu cuerpo lo prepara Dios de tal manera que se quemará para siempre sin consumirse… clamarás por la misericordia de la muerte, pero ella jamás, nunca, jamás vendrá” – Charles H. Spurgeon.

Pero hay buenas noticias, Dios en su infinita misericordia ha preparado la única manera de evitar el infierno (Juan 14:6), y esta está en depositar la fe en la obra de Cristo. Dios ama “de tal manera” al hombre “que ha dado a su Hijo” para que muera por nuestros pecados, y “todo aquel que” crea en Jesucristo, no vaya al infierno (no se pierda), mas pueda ser librado de tan cruel y justo castigo y pueda pasar la eternidad en el cielo, o sea, “que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesús vino al mundo para salvar al mundo (Juan 3:17), solo la persona que pone su fe en la obra salvadora de Jesús en la Cruz no será condenada (Juan 3:18), y su nombre será inscrito en el libro de la vida (Filipenses 4:3).

Muchos querrán negar o rechazar la existencia del infierno, pero ello no cambiará la cruel realidad de su existencia.

«Señor Jesucristo, Tú viniste a la tierra para brindarnos la única oportunidad para salvarnos del infierno, y ésta es creyendo que Tú moriste por nuestros pecados pagando con Tu vida en la Cruz. Yo lo creo, y con fe en Tú sacrificio te pido que me salves del infierno»

Apocalipsis 20:15

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida FUE LANZADO AL LAGO DE FUEGO.”

En Su tiempo | VIDA CRISTIANA

Eclesiastés 3.11

Eclesiastés 3:9, 11

“¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?… TODO LO HIZO HERMOSO EN SU TIEMPO; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, SIN QUE ALCANCE EL HOMBRE A ENTENDER LA OBRA QUE HA HECHO DIOS desde el principio hasta el fin.”

Mientras se acercaba la noche y el tiempo de escribir se acortaba, pensaba y oraba en lo que escribiría para enseñar. Mis pensamientos iban de un pasaje a otro, en mis anotaciones que hago se hallaban varios pasajes muy buenos para enseñar, pero en ninguno de ellos encontraba la paz para hacerlo. Me alejaba, volvía a pensar y orar, pero nada, nada de lo que creía podía utilizar se hacía apropiado. No sentía la conexión con Dios en ese momento para escribir sobre ellos.

Finalmente decidí rendirme, me dejé llevar por la tranquilidad, ya que mi afán de escribir me estaba agobiando, ya que no sabía sobre qué tema enseñar. Cuando la mente se tranquilizó y me enfoqué en algo distinto, llegó a mi mente el versículo “TODO LO HIZO HERMOSO EN SU TIEMPO” (Eclesiastés 3:11); en ese instante comprendí. No importaba cuanto me hubiera afanado por buscar otro versículo del cual escribir, no era el tiempo de escribir de ellos, Dios no deseaba que hablara de nada más que de SU TIEMPO.

En nuestra vida las cosas también tienen el tiempo de Dios. Eclesiastés nos dice que “todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (3:1). Hay tiempo para nacer, para crecer, para estudiar, para trabajar, para disfrutar. También hay tiempo de estar sano, de estar enfermo, de llorar, de reír, de hablar, de callar. Tenemos tiempo para descansar, y tiempo para estar activo (Eclesiastés 3:2-8). Y en mi caso, había tiempo para escribir algo más, pero también hubo tiempo para meditar sobre el mismo “TIEMPO”. Todo lo que hacemos se rige en torno a las manecillas del “reloj de Dios”. El problema es que como desconocemos ciertas cosas de nuestra vida y los tiempos en los que Dios los hace, nos afanamos.

Yo deseaba escribir y pensaba que no tenía otro tiempo para hacerlo. Algunos están enfermos y se preguntarán del porqué lo están en este tiempo. Talvez usted esté sin pareja deseando estar acompañado y no sabe por qué debe ser en este tiempo. Como ve, muchas cosas nos pasan y podemos preguntarnos por qué a mí y ahora.

Dios lo hace todo hermoso en su tiempo, y lo que usted esté enfrentando en este instante es lo que Dios ha deseado para usted. No fue antes, no sería después, es ahora. Eclesiastés nos revela una gran verdad: Nosotros talvez no entendamos todo lo que estemos viviendo, pero podemos confiar en que Dios, que está sobre el tiempo, sabe lo que hace ahora en nuestras vidas, y esa seguridad nos puede quitar del afán y llevarnos a descansar en lo hermoso que realmente es la obra de Dios en Su tiempo.

Dele gracias a Dios por lo que vive hoy, es PRECISO para su vida, por lo tanto, es PRECIOSO, por la obra que Dios en usted está haciendo. Como dice el salmista debemos alegrarnos en este día que Dios hizo para nosotros (Salmos 118:24).

«Señor, gracias por este día y lo que estoy viviendo, sé que es para mi vida algo perfecto»

Salmos 118:24

“Este es el día que hizo Jehová; NOS GOZAREMOS Y ALEGRAREMOS EN ÉL.”

Temor, más que un sentimiento | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 2.1-5

Proverbios 2:1-5

HIJO MÍO, SI RECIBIERES mis palabras, Y mis mandamientos GUARDARES dentro de ti,

HACIENDO estar ATENTO TU OÍDO a la sabiduría; SI INCLINARES TU CORAZÓN a la prudencia,

SI CLAMARES a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz;

SI como a la plata LA BUSCARES, Y LA ESCUDRIÑARES como a tesoros,

ENTONCES ENTENDERÁS EL TEMOR DE JEHOVÁ, y HALLARÁS EL CONOCIMIENTO DE DIOS.”

La palabra TEMOR hace referencia a una aprensión reverente que se tiene en una relación con una persona de alto rango o superior. Cuando de temor a Dios se trata, la Biblia en forma general se refiere más a esta clase de reverencia que debemos tener a Él.

Para que una persona pueda tener ese TEMOR REVERENTE ante Dios necesita algo más que un solo sentimiento, Proverbios nos dice que el TEMOR REVERENTE es producto de una serie de hechos que desencadenan este temor santo.

Nos dice que debe iniciar con un corazón deseoso de RECIBIR la Palabra de Dios y OBEDECERLA. Tener la intención apropiada a recibir y guardar lo que va a escuchar de Dios (v. 1). Entonces podrá tener un oído que ESCUCHA ATENTAMENTE porque se ha dispuesto (v. 2a). Cuando ha escuchado voluntariamente y desea obedecer, ha INCLINADO SU SER a la prudencia, lo que significa que ha sometido su ser a obedecer lo que ha escuchado (v. 2b).

Cuando ha llegado a comprender que vivir en obediencia es beneficioso, entonces pide a Dios que lo ayude a crecer en sabiduría. CLAMA por prudencia e inteligencia, ya que comprende que el incremento de su entendimiento lo favorece, por lo que ora apasionadamente (v. 3). Pasa tiempo en la BÚSQUEDA de este conocimiento porque sabe que es un tesoro invaluable más precioso que la plata, por lo que pasa tiempo ESCUDRIÑANDO en las Escrituras (v. 4).

Como resultado de este deseo voluntario de aprender, escuchar, someterse, y seguir aprendiendo; llega a comprender en forma profunda lo que humanamente no hubiera podido saber, conocer ampliamente a Dios. Es obvio que a medida que esa persona va creciendo en este conocimiento intelectual y espiritual llega a sumergirse en un reverente temor hacia Dios; por lo que llega a rendir su vida por completo. Como resultado de este proceso llega a obtener este sentimiento profundo y reverente, y su aprensión de Dios llega a ser más clara (v. 5).

Temer a Dios no es un sentimiento sencillo, es un profundo sentir que se produce de una profunda transformación espiritual de la persona que afecta su intelecto, sus emociones, y su voluntad. Es por ello que Dios nos dice que para amarlo debemos hacerlo con todo nuestro corazón, alma, y mente (Mateo 22:37).

«Señor, ayúdame a inclinar todo mi ser para conocer más de Ti y así te pueda llegar a reverenciar»

Mateo 22:37

“Jesús le dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON todo TU CORAZÓN, y con toda TU ALMA, y con toda TU MENTE.”

Con mi hermano… | MATRIMONIO y HOGAR

Proverbios 18.19

Proverbios 18:19

EL HERMANO OFENDIDO es más tenaz que una ciudad fuerte, Y LAS CONTIENDAS DE LOS HERMANOS son como cerrojos de alcázar.”

Aunque no debería ser así, las contiendas entre los hermanos pueden llegar a crear gran conflicto y por tiempo prolongado.

Las relaciones más estrechas que se desarrollan generalmente son entre los miembros de la familia. El hecho de compartir tanto tiempo juntos bajo un techo hace que esas personas lleguen a establecer lazos muy fuertes. Pero cuando esa relación entra en conflicto puede también generar un gran problema.

En los registros de la Biblia podemos ver algunos ejemplos: Ismael se burlaba de su hermano Isaac provocando el descontento entre Sara y Agar (Génesis 21:9-10); Jacob huyó por décadas de su hermano Esaú por el engaño que hizo al querer tomar inapropiadamente la bendición de Isaac (Génesis 27:41-45); Absalón aborrecía a Amnón su hermano porque había violado a su hermana Tamar y decidió asesinarlo (2 Samuel 13:22, 28).

Una “Ciudad Fuerte” en la época del Antiguo Testamento era una ciudad que había levantado muros de contención y construido defensas para evitar que una persona o un grupo de personas no deseadas entren. En estas ciudades se construían puertas grandes y pesadas en sus entradas, y estas puertas estaban dotadas de cerrojos apropiadamente seguros que impedían que los “intrusos” ingresen por las noches para evitar el vandalismo o el saqueo.

Un hermano ofendido puede “levantar” una ciudad fuerte con un gran cerrojo para evitar que el hermano ofensor se le acerque. El resentimiento es tan grande que será muy complicado conseguir la paz pronta. Los problemas entre los hermanos o familiares son más difíciles de conciliar. John MacArthur dice: «No hay litigios más difíciles de resolver que aquellos entre parientes; ninguna barrera es tan difícil de derribar. Por ello, se debería tener mucho cuidado en evitar estos conflictos»

Si usted ha generado un problema con un familiar, recuerde que lo que generó trajo consigo un gran conflicto no sencillo de solucionar. Pida perdón y tenga paciencia, no espere que su relación se reestablezca pronto. De tiempo para que la persona ofendida pueda perdonarle y llegue a restaurar la relación.

Si usted ha sido la persona ofendida, pida a Dios que le ayude a perdonar y a restablecer esa relación con la persona ofensora. Si usted no trabaja con Dios en su propia restauración y el restablecimiento de la relación, lo que podría generar es que usted levante muros fuertes y cierre puertas con mucha seguridad, haciendo que su familiar no llegue a “ingresar” en su vida, porque usted le ha bloqueado su entrada.

«Señor, ayúdame a cuidar mi comportamiento con mi familia de tal forma que nunca se genere separación»

Proverbios 10:12

El odio despierta rencillas; PERO EL AMOR CUBRIRÁ TODAS LAS FALTAS.”

Ejercitados en la oración | VIDA CRISTIANA

Lucas 18.1

Lucas 18:1-5

“También les refirió Jesús una parábola sobre LA NECESIDAD DE ORAR SIEMPRE, y NO DESMAYAR, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.”

Jesús inicia el relato mencionando “LA NECESIDAD DE ORAR SIEMPREsin desmayar. La palabra griega “dei” (δεῖ, G1163), que en el castellano se traduce “necesidad”, expresa la idea de hacer algo que es necesario y conveniente. La oración constante no solo que es una necesidad, sino que es un acto beneficioso.

En esta parábola Jesucristo estaba dando un ejemplo valioso de la constancia y fe con la que debemos orar. Mencionando al juez injusto, Jesús nos dice que aparentemente era imposible la resolución favorable del pedido de la viuda, este juez no temía ni a Dios ni a los hombres, es decir, para la viuda no había algún ser tan poderoso que podría influenciar en el alma del juez para que lo lleve a obrar en favor de ella. Pero ella, la viuda, confiaba en la persuasiva influencia del acto de pedir en sí.

El Señor nos dice que la constancia de la petición de la viuda fue una manifestación de fe (Lucas 18:8). Así como la viuda, nuestra constancia de orar es una manifestación de la fe en la oración. Podemos tener fe en Dios, pero el pasaje no nos quiere enseñar sobre la fe en Dios, sino en la oración.

Muchos no oran porque piensan que Dios no va a escuchar sus oraciones. Hay quienes piden que otras personas oren por ellos porque no creen que sus propias oraciones lleguen a Dios. La viuda creía firmemente que su propio pedido sería no solo escuchado, sino respondido.

Hay una necesidad beneficiosa a nuestro favor, y es la necesidad de orar con confianza en forma constante. A medida que oramos, estamos desarrollando nuestra fe, no solamente en Dios, sino en el recurso de la oración. Jesús nos pide que crezcamos en confianza en la oración, es por ello que nos pide que oremos sin “desmayar”. Si usted ha dejado de orar, puede ser una manifestación de su falta de fe en la misma oración; debilidad muy frecuente en el creyente.

La oración, como sabemos, tiene el poder de llevar a Dios nuestras peticiones. La fe de la viuda en la influencia del acto de pedir le motivaba a seguir pidiendo, y de la misma manera nuestra fe en el poder de la oración nos debe motivar a orar siempre.

No dude en la oración, confíe en este recurso valioso. Si Dios no ha respondido aún, no ha sido porque Él no ha escuchado su oración, talvez quiera desarrollar su fe en la oración a través de la constancia; y cuando crea conveniente, Él responderá. La respuesta de Dios no siempre será Si, pero siempre Él responderá.

Lucas 18:6-8

Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y ACASO DIOS NO HARÁ JUSTICIA A SUS ESCOGIDOS, que claman a él día y noche? ¿SE TARDARÁ EN RESPONDERLES? Os digo que PRONTO LES HARÁ JUSTICIA. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Motivados por amor | Una mirada a las MISIONES

1 Tesalonicenses 2.8

1 Tesalonicenses 2:8

TAN GRANDE ES NUESTRO AFECTO POR VOSOTROS, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; PORQUE HABÉIS LLEGADO A SERNOS MUY QUERIDOS.”

«Un misionero moravo, llamado Jorge Smith, se embarcó y fue al África. Poco tiempo después había conquistado a un pecador para Cristo: una humilde mujer. No mucho tiempo después fue obligado a salir de allí. Pasados unos meses, moría orando a Dios por esas personas. Le parecía que su empresa había llegado al fracaso. Pero un grupo de hombres llegó más tarde hasta el lugar donde él había orado: encontraron allí una Biblia, y luego, cerca, a la mujer convertida. Cien años después de empezada esa obra cristiana en África, esa empresa misionera tiene más de 12.000 convertidos, como resultado, o como grande efecto de una causa pequeña, si ésta es considerada humanamente.» — El Faro.

El amor inusual que mueve el corazón del misionero es el amor que lo lleva a “casarse” con la obra y con la gente en la obra. Una de las características particulares y poco vistas es el amor profundo que un misionero puede llegar a tener por aquellos, que sin haberlos conocido antes, llegan a ser personas profundamente valiosas y muy queridas; las personas en la obra.

Al igual que este corto relato de Jorge Smith, la historia de hombres y mujeres que viven apasionadamente preocupadas por aquellos a quienes apenas llegaron a conocer se repite constantemente. Pablo, en su Carta a las personas que viven en Tesalónica, les escribe mencionando su profundo amor por aquellos, que, por pocos meses, fueron sus amigos y hermanos en la Iglesia de Tesalónica.

¿Pero, qué podría producir tan profundo y sincero amor por aquellos a quienes recientemente acababa de conocer? Un corazón compasivo.

Jesucristo, mientras “recorría … todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas… y predicando el evangelio del reino, … al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mateo 9:35-36). Ese amor profundo que nace en el corazón compasivo del Señor por aquellos en necesidad, es el mismo amor que lleva a los obreros a ir a trabajar en pos de la mies (Mateo 9:37-38).

Este compasivo corazón que motiva al misionero a salir de su casa y de su comodidad, llevando a su familia a donde Dios lo llame, dejando todo atrás todo lo que posee, es el mismo corazón que lo lleva a amar de una manera profunda y sincera a las personas a quienes llega a conocer.

El amor del misionero por las personas que llega a conocer es un amor motivado, y constantemente impulsado, por el mismo amor de Cristo por ellos. Dios llama y envía al misionero para que pueda cumplir con la tarea de trabajar en Su mies. El amor del misionero estará siempre impulsado por el amor de Dios por aquella específica “mies”.

Cuando vea a un misionero amar a la gente de la obra en la que Dios le ha puesto, recuerde que ese amor es un reflejo del mismo amor de Dios por ellos. Dichosos somos aquellos que hemos conocido a un misionero y hemos sido parte de su ministerio, pues hemos experimentado del mismo amor de Dios.

«Padre, gracias por la vida y el amor de aquellos misioneros que con amor profundo cuidan a la gente de Tu obra»

Más rápido que el cojo | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 12.19

Proverbios 12:19

“El labio veraz permanecerá para siempre; MAS LA LENGUA MENTIROSA SÓLO POR UN MOMENTO.”

Hay un dicho popular que dice: “Más rápido cae el mentiroso que el cojo”. Lo que este dicho enseña es la realidad de que una mentira es algo muy difícil de mantenerla, puesto que tarde o temprano ésta será descubierta, y las consecuencias que ella acarrea vendrán con la caída.

Muchas personas consideran que la mentira es necesaria para conseguir sus propósitos. Hay varios que hacen de la mentira un modus vivendi; otros que utilizan la mentira como un recurso “bondadoso” para evitar algún daño; hasta hay algunos que mienten porque disfrutan engañar (Proverbios 12:20a).

La mentira es un acto que primeramente va en contra de la voluntad de Dios, es un pecado (Levítico 19:11). Si es un pecado, ¿cómo podemos esperar que sea bendecido y prosperado? Dios es Verdad (Juan 3:33), y todo lo que Dios hace está lleno de verdad, por tanto, el mentir es actuar en forma contraria a Su atributo.

Segundo, la verdad tarde o temprano saldrá a la luz, y es ahí donde el mantener la mentira será más complicada. Muchos optan por seguir mintiendo o añadir otra mentira a la ya pronunciada, lo que hace que sea más pesada de cargar, y por ende más fácil de caer. Recuerde que un pecado no confesado lleva a cometer otro pecado, convirtiéndose en una bola de nieve que va creciendo.

Tercero, la persona que desea engañar siempre estará llena de la maldad del pecado. Proverbios 12:20 nos dice que el “engaño hay en el corazón de los que piensan el mal”. La persona mentirosa tiene consigo el pecado, y por tanto está gobernada por la maldad. Aunque crea que pueda generar “algún beneficio” el mentir, la certeza es que su maldad le lleva a engañarse a sí mismo, haciéndolo mentir engañado. Y si hay maldad, siempre habrá aflicción de espíritu, por tanto, pérdida del gozo; PERO ALEGRÍA (hay) en el (corazón) de los que PIENSAN EL BIEN. (Paréntesis añadido).

Cuarto, la persona que dice la verdad vivirá con la tranquilidad de actuar con veracidad y su vida no será incriminada de pecado. Al decir la verdad, la persona obtiene la confianza de los demás, y esa estabilidad es un gran beneficio. El mentiroso puede llegar a ser aborrecido por su mal comportamiento (Proverbios 13:5).

Por último, a más saber que se está actuado bajo la voluntad de Dios al decir la verdad, el Señor lo bendecirá. Así sea que se vaya a perder algo al decir la verdad, lo que se pierde no se comparará con la bendición que significa estar bajo la voluntad y bendición de Dios.

Decir la verdad es bueno, aunque traiga alguna “aparente” pérdida.

«Señor, ayúdame a recordar que el mentir es pecar, y hablar con la verdad Tu voluntad»

Proverbios 13:5

EL JUSTO ABORRECE LA PALABRA DE MENTIRA; mas el impío se hace odioso e infame.”