Sirviendo a todos en todo | MATRIMONIO y HOGAR

Gálatas 5.13

Marcos 9:35

“Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y EL SERVIDOR DE TODOS.”

 

“¿A Dónde Debo Entrar?”

«En una de las grandes batallas de la Guerra Civil, en Estados Unidos de N. A., un recluta que había perdido su compañía durante una gran confusión, se aproximó tímidamente al General Sheridan y le preguntó que a dónde debía entrar. —¿Entrar? —rugió el general con una voz de trueno tan terrible que aterrorizó al ya asustado recluta, más que todo el cañoneo y el estruendo de los mosquetes—, ENTRA A DONDEQUIERAS; se está combatiendo EN TODA LA LÍNEACualquiera vida resplandecerá de belleza, y se levantará en grandeza si en todo servimos conscientemente al Señor. — Ian Maclaren.

La palabra servidor en el original griego no hace referencia a una persona que por su posición debe dar un servicio; se trata de una persona, que independientemente de su posición, brinda ese servicio sin referencia alguna al tipo de servicio que da. Es decir, sirve porque desea participar ayudando sin mirar su posición ni lo que hace.

En la ilustración, el deseo del General Sheridan era que el voluntario entrara y ayudara, sin importar en dónde lo vaya hacer, pues en todo lado se necesitaba ayuda. En la vida familiar es igual, la constante necesidad de personas dispuestas a servir a los demás es imperante. En casa siempre habrá maneras de ayudar y bendecir las vidas de otros con nuestro servicio.

Tender la cama de mis padres, cocinar para mi esposa y mis hijos, lavar el auto de mi esposo, ayudar en las tareas de la escuela de mis hijos, en fin, las posibilidades infinitas; el problema es la falta de voluntad de servir en casa. Estamos tan ocupados con “nuestras cosas y tareas” que bloqueamos nuestra capacidad de ayudar a los demás.

Pensemos que el servir a mi familia es un acto de:

Amor: Cuando sirvo en mi casa, les estoy manifestando mi amor a cada uno de ellos.

Humildad: Cristo dijo que el que quiera ser primero debe servir, al contrario del mundo, el Señor enfatiza el carácter humilde del siervo que mira por los intereses de los demás y no de sí mismo.

Aporte: Cuando sirvo estoy colaborando en la necesidad que tiene el miembro de mi familia, facilitando la vida o las labores de esa persona.

Honra: Al servir estoy expresando mi respeto, admiración y estima al miembro de mi hogar.

Generosidad: Una persona que piensa en otros y da de sí manifiesta una vida generosa.

Altruismo: Cuando sirvo a alguien, pienso en el bien que brindo sin importar lo que pueda recibir a cambio.

Piedad: Al igual que Cristo dio su vida en “servicio” (rescate) por otros, al servir estoy manifestando el carácter de Cristo (Mateo 20:28).

Para ayudar solamente debe mirar lo que el miembro de su familia está haciendo y únase a él. Puede preguntar también que tarea falta culminar y hágala usted por ellos. Verá que su aporte será muy apreciado por su ser amado.

Nuestro amor y servicio en nuestra familia deben ser nuestra prioridad.

Gálatas 5:13

“… SERVÍOS POR AMOR los unos a los otros.”

Enseñanza divina | VIDA CRISTIANA

Isaías 48.17

Isaías 48:17

“Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: YO SOY JEHOVÁ DIOS TUYO, QUE TE ENSEÑA PROVECHOSAMENTE, que te encamina por el camino que debes seguir.”

A lo largo de la historia de la humanidad Dios, desde el primer momento después de la creación, se ha acercado al hombre para enseñarle Su voluntad. El deseo del Creador fue de dar instrucciones específicas a Adán y Eva de cómo cuidar el Edén y que hacer bien para beneficio de su vida (Génesis 1:27-30; Génesis 2:15-17). Lamentablemente nuestros padres no siguieron las instrucciones de Dios, y Él tuvo que castigarlos y enseñarles otra vez que hacer (Génesis 3:16-24).

Desde ese momento, hasta ahora Dios ha seguido obrando en el hombre para “enseñarle” Su voluntad de que se debe hacer.

El pueblo de Israel había sido enseñado por cientos de años como vivir. Desde el mismo momento que Abraham fue llamado por Dios, Él le dio instrucciones al patriarca de qué hacer con su vida (Génesis 12:1-3). Luego, por medio de Moisés, Dios comenzó a registrar a través de las Escrituras Su voluntad (Éxodo 31:18). A pesar de las instrucciones, el pueblo de Israel, al igual que en el inicio de la humanidad, no siguieron las instrucciones de Dios y tuvieron que ser castigados para aprender por medio de la disciplina más sobre Dios.

Isaías, hablando al pueblo de Israel, le dice que Dios no ha dejado de manifestar Su voluntad y que constantemente está acercándose al hombre para que este sea “enseñado” por Él. Dios usa varios métodos para enseñarnos constantemente lo que Él espera de nosotros.

A través de Su Palabra: Dios siempre utilizará Su Palabra para hablarnos. Es la Biblia la voluntad de Dios registrada en forma sobrenatural por medio del Espíritu Santo (Salmos 119:105; 2 Timoteo 3:16-17). Dios siempre estará deseoso de que nosotros pasemos tiempo leyendo y amando Su Palabra, porque es en Ella en dónde está registrada completamente Su voluntad para el hombre.

A través de la Instrucción: En el Antiguo Testamento, Dios utilizó a los profetas y jueces para instruir al pueblo de Su voluntad (Isaías 48:17). En el tiempo de Jesucristo, Dios se reveló a Sí mismo por medio de la Segunda Persona de la Trinidad para enseñar a Su pueblo (Juan 15:15). Luego de Cristo, desde el tiempo del Nuevo Testamento, Dios ha utilizado a los maestros, evangelistas y pastores para enseñar y capacitar a Su pueblo (Efesios 4:11-12).

A través de las Pruebas: Dios en forma peculiar y personal puede utilizar pruebas para enseñarnos cosas, que por medio de la Palabra no pueden ser aprendidas. La paciencia, la confianza, la madurez, y más características piadosas del hombre no pueden ser enseñadas teóricamente, deben ser instruidas en forma práctica (Filipenses 4:11; Santiago 1:3-4).

A través de la Disciplina: Dios también, y aunque en forma dolorosa, enseña a Su pueblo por medio de la disciplina para que aprendamos a ser obedientes y reconocer lo que es santo y bueno para nuestra vida, alejándonos del pecado (Hebreos 12:5-11).

Gracias debemos dar a Dios que siempre ha estado dispuesto a enseñarnos. Es nuestro deber escuchar bien a cada momento lo que Él nos está queriendo decir para nuestro provecho.

«Señor, sea a través de Tu santa Palabra, alguna persona, o alguna circunstancia; Tú nos quieres enseñar algo; ayúdanos a estar atentos a lo que nos quieras decir para nuestro beneficio»

Jeremías 16:21

“Por tanto, HE AQUÍ LES ENSEÑARÉ ESTA VEZ, les haré conocer mi mano y mi poder, Y SABRÁN QUE MI NOMBRE ES JEHOVÁ.”

Discípulo de verdad | VIDA CRISTIANA

Marcos 1.17

Juan 8:31

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, SERÉIS VERDADERAMENTE MIS DISCÍPULOS.”

 

«Es posible ser un seguidor de Jesús sin ser un discípulo; ser un seguidor del campamento sin ser un soldado del Rey; ser un apegado en alguna gran obra sin cargar el propio peso. Una vez alguien estaba hablando con un gran erudito en cuanto a un joven, y le dijo: “Fulano de Tal dice que él fue uno de tus alumnos.” El maestro contestó devastadoramente: “Él puede haber asistido a mis clases, pero no fue uno de mis alumnos.” Hay un mundo de diferencia entre asistir a clases y ser un estudiante. Es una de las supremas desventajas que en la iglesia haya tantos seguidores distantes de Jesús y tan pocos discípulos reales.» – William Barclay, The Gospel of Luke.

Para poder llegar a ser un verdadero discípulo de Jesucristo, primero debe iniciar creyendo en Él. No puede seguir a Quien no conoce y cree. Jesucristo dijo que sus ovejas, hablando de los creyentes, oirían primero Su voz y le creerían, entonces le seguirían y Él les daría vida eterna. “Mis ovejas oyen mi voz… y me siguen, y yo les doy vida eterna…” (Juan 10:27-28).

Una vez que lo conozcan, deben aprender a escuchar cada instrucción que Él le da. ¿Cómo puede seguir a alguien sin saber qué dirección e instrucción le dan? Los discípulos de Jesús deben amar Su Palabra.

Cuando aprenden a escuchar al Señor enfrentarán un desafío, creer en lo que el Señor dice. “Sin fe es imposible agradar a Dios”, y es para ello que deben aprender a confiar (Hebreos 11:6). Si usted no lo conoce lo suficiente no llegará a confiar en Él. La fe se manifiesta en acciones dadas en lo que Dios dice, y esas acciones deberán ser tomadas en base de la confianza de Quién siguen (Isaías 43:10).

Una vez que haya entendido lo que Jesús quiere, el discípulo debe comprometerse a seguirlo en obediencia, muriendo cada día a su yo interior, y aceptando el llamado con valor. Tomar la cruz, es morir al yo y aceptar la vida comprometida que Dios espera (Mateo 10:38-39). Pero esta muerte diaria al yo inicia con una decisión determinante de dejarlo todo atrás (Lucas 14:33).

El discípulo sabe que afrontará limitaciones y pruebas que le ayudarán a crecer y fortalecer. Mismas limitaciones enfrentó su Maestro, y el discípulo aprenderá a vivir tal y cual vivió su Señor (Lucas 9:57-62). Esta nueva vida lo llevará a enfrentarse a una nueva realidad: Ya no pertenece al mundo, al contrario, ahora deberá ser sal y luz del mismo (Mateo 5:13-16).

Una vez que haya aceptado el reto, tomando las acciones pertinentes y comprometido con su Señor siguiendo fielmente Su guía a diario, entonces aprenderá que la obediencia es requerida y que su sometimiento será una muestra de su amor al Señor (Juan 14:15). Solamente ahí aprenderá que permanecer en la Palabra es vivir cada día siguiendo a Dios en lo que Él le pida hacer. Solo ahí, y es ahí, donde será verdaderamente Su discípulo (Juan 8:31).

El desafío es grande, el llamado urgente, nuestra obligación a responder necesaria, la oportunidad brindada es la mejor, y los resultados a obtener serán de beneficio eterno.

¿Y usted, cómo responderá?

 

Mateo 19:21

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; Y VEN Y SÍGUEME.”

Por partida doble | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 11.17

Proverbios 11:17

A SU ALMA HACE BIEN EL HOMBRE MISERICORDIOSO; Mas el cruel se atormenta a sí mismo.”

 

Cuando hacemos algo que vaya a beneficiar a otros lo que menos pensamos es en el beneficio espiritual que ese acto nos puede traer a nuestro ser. Al contrario de todo, antes de actuar miramos si ellos son dignos de nuestro beneficio o si nosotros vamos a recibir algo “de pago” a cambio.

Hay algo que va más allá de lo material y que llega a beneficiar nuestra vida de manera inmaterial que trae consigo el ser misericordioso.

En una paráfrasis del versículo el Proverbio nos dice que el hombre beneficia o bendice su propia vida cuando actúa bondadosa o misericordiosamente, y el que no lo hace así, perturba su propio ser.

Por ejemplo, cuando una persona perdona, hace que su ser esté librado del rencor, la amargura y el odio que la falta de perdón genera. El deseo de no perdonar actúa envenenando el ser de la persona que así lo hace; mientras que el perdonar libera de ese problema al corazón. Esto le permite seguir amando y tratando con amor a la persona que le ha causado el mal, cumpliendo así un mandamiento de Dios de amar al prójimo y perdonarlo (Mateo 6:14-15).

Si una persona es egoísta o no generosa, lo que hace es que su pecado de ambición y codicia sean una atadura que lo consuma espiritualmente. El dinero no es el problema, sino el amor al dinero y a uno mismo lo que nos lleva a ser egoístas. Mientras que la Biblia nos enseña que el acto de dar es un acto noble que contrae bendición: “Más bienaventurado es DAR que RECIBIR” (Hechos 20:35).

Si usted busca ser servido en vez de servir a los demás, lo que hace es que su ego lo lleve a buscar su propio bien, descuidando el principio de velar por el bienestar de los demás. Si usted ha servido a alguien de alguna forma, y si realmente lo ha hecho de manera altruista, sabrá que ese acto le ha llenado de satisfacción sana, sabiendo que hizo un acto de bondad que ha beneficiado a su prójimo, y, por ende, se benefició usted al mismo tiempo con la satisfacción de una buena obra hecha.

Es decir, en forma general, si yo hago algo bueno en beneficio de otra persona, lo que estoy haciendo es otorgando un bien a mi prójimo al mismo tiempo que estoy beneficiándome espiritualmente al cumplir con la voluntad de Dios, alejándome también de algún pecado que puede contraer el no hacerlo.

Sea que mi acto otorgado al prójimo sea material o inmaterial mi beneficio siempre será inmaterial, siempre y cuando lo haga de la manera correcta ante los ojos de Dios. ¡Mi bien dado a otros trae bien a mi ser!

 

«Señor, ayúdame a siempre buscar la manera de bendecir a otros, porque ello me bendice a mí»

 

Filipenses 4:8

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”

Complot | MATRIMONIO y HOGAR

Efesios 5.21

Génesis 27:1-13

“Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí. Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte. Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza; y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera. Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte. Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño. Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.”

 

Complot es el “acuerdo secreto entre varias personas para realizar una acción contra alguien, especialmente contra el Estado o una autoridad” (Diccionario Vox).

Isaac, ya de edad, estaba preparándose para bendecir a su hijo mayor Esaú antes de su muerte, ignorando lo que Dios había dicho a Rebeca de que Jacob será quien gobierne a Esaú (Génesis 25:23). Además, Esaú había vendido su primogenitura a su hermano Jacob por un plato de lentejas (Génesis 25:33) y llevado por su carnalidad se había casado con una mujer que traía pesar a sus padres (Génesis 26:34-35).

Por su parte, pasando por alto el liderazgo de Isaac, Rebeca decide hacer sus propios planes para que con engaño su hijo Jacob sea quien reciba la bendición de primogénito. Pide a Jacob que vaya y mate un par de cabritos para dar de comer a Isaac, y aprovechando su ceguera, llegue a bendecir al menor en vez de Esaú.

Es triste ver como los cuatro miembros de la familia, los dos padres y los dos hijos, llevados por malas decisiones actuaron en contra de la autoridad de Dios. Isaac, por decisión propia, ignorando la voluntad de Dios, decide bendecir a Esaú llevado por su favoritismo. Rebeca, menospreciando el liderazgo de Isaac y aprovechando la ceguera de él decide engañarlo para que la bendición llegue a su hijo favorito, Jacob. Esaú, menospreciando su rol de primogénito pasa su liderazgo a su hermano Jacob ofreciéndolo a cambio de un simple plato de comida. Y Jacob, llevado por su ambición escucha a su madre y acepta cooperar con el plan para mentir, menospreciando a su padre. Todos, yendo en contra de Dios, hicieron lo que no era bueno.

Aunque, el acto de Rebeca y Jacob es un acto directo contra el liderazgo de Isaac, todos ellos actuaron directamente en contra del liderazgo y la voluntad de Dios.

Cualquiera que vaya en contra de las normas establecidas y los roles que cada uno debe cumplir en la familia está en complot contra el Señor. No importa su papel en la familia, su responsabilidad es seguir el plan establecido por Dios para cada uno, en amor y obediencia al Señor, y a los otros.

«Señor, ayúdame a entender y cumplir con rol que Tú me has dado en mi familia»

 

Efesios 5:21

“Someteos unos a otros EN EL TEMOR DE DIOS.”

¿Y usted, sí lo ve? | VIDA CRISTIANA

Lucas 23.42-43

Lucas 23:35-43

“Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. RESPONDIENDO EL OTRO, LE REPRENDIÓ, diciendo: ¿NI AUN TEMES TÚ A DIOS, ESTANDO EN LA MISMA CONDENACIÓN? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y DIJO A JESÚS: ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO VENGAS EN TU REINO. ENTONCES JESÚS LE DIJO: DE CIERTO TE DIGO QUE HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO.”

 

El pueblo se agolpó al Gólgota a ver a los condenados ser crucificados. Principales sacerdotes, religiosos fervientes, soldados romanos, gente del pueblo, familiares y amigos de Jesús (Juan 19:25-26); todos estaban ahí para contemplar la crucifixión del Señor.

Entre los presentes se hallaban dos participantes relevantes, quienes voluntariamente no habían decidido participar, pero por su vida pecaminosa habían sido llevados para recibir el castigo, los malhechores.

Casi todos decían que Jesús era el Rey de los Judíos, pero no con fe, sino por burla. Muchos decían que podía salvar, pero que no se salvaba a sí mismo, haciendo mofa de ello. Otros decían que era el mismo Mesías, el escogido de Dios, pero lo escarnecían con sus aseveraciones. El rótulo en la cabecera de la cruz tenía un mensaje inscrito: “ESTE ES EL REY DE LO JUDÍOS”.

Uno de los malhechores lo desafía a liberarse de la cruz y que los libere a ellos también. Sínicamente hace burla de la condición de Cristo y de su poder para salvarlos: “Sálvate a ti mismo y a nosotros”.

Entre todos ellos, un solo hombre, que acompañaba al Salvador del otro costado de la cruz mira con esperanza a Jesús:

-Miró su condición de hombre temiendo a Dios: “: ¿NI AUN TEMES TÚ A DIOS, ESTANDO EN LA MISMA CONDENACIÓN?”

-Miró su propio pecado y la santidad de Cristo: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos… mas éste ningún mal hizo”.

-Miró su necesidad de salvación y la pidió: “Acuérdate de mi”

-Miró que Cristo era Rey y le pidió que le deje entrar en el Reino: “ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO VENGAS EN TU REINO”.

-Miró con fe que si había esperanza, Jesús si podía salvarlo porque lo vio Santo, Dios, Rey y Salvador; aunque se hallaba en la Cruz.

Muchos actualmente saben de esta historia de la Cruz, pero aún no han depositado su fe en Jesús como Salvador. Saben que murió, pero no aceptan que fue pagando por sus pecados. El malhechor suplicante vio en Cristo lo que muchos no vieron. ¿Cuándo mira a la cruz, usted, a Quién ve y qué cree?

 

«Señor Jesús, Tú siendo Rey y Dios llegaste a la Cruz a morir en mi lugar por mis pecados. Perdóname, porque fue por mi culpa. Yo, como el malhechor, te pido que te acuerdes de mí “CUANDO VENGAS EN TU REINO”, Amén»

 

“En la cruz, en la cruz,

do primero vi la luz,

y las manchas de mi alma yo lave,

fue allí por fe, do vi a Jesús,

y siempre feliz con Él seré.”

(Himno: «En la Cruz»)

No te canses de hacer bien | VIDA CRISTIANA

Gálatas 6.9

Gálatas 6:9

NO NOS CANSEMOS, pues, DE HACER BIEN; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

 

La pregunta se puede levantar con coherente razón: “¿Hasta cuándo debo continuar haciendo esto?”

Nuestras buenas actitudes, nuestros actos bondadosos, nuestra vida piadosa, nuestra obediencia al Señor, nuestro servicio en la obra; todo esto parecería tener momentos en los que nos preguntamos si tanto esfuerzo al final traerá beneficio alguno. Batallamos, trabajamos, servimos, nos limitamos, en fin; un sin número de labores pueden ser evaluadas para determinar si son productivas o no, y por los resultados obtenidos podríamos considerar si vale la pena seguir haciéndolo o no.

¿Qué podríamos hacer para determinar qué tan efectivo son estos esfuerzos? Aquí van algunos puntos que nos ayudarán a reflexionar.

Primero: Determine si lo hace por beneficio propio o de otros. Muchas veces nuestros deseos pueden ser egoístas. Creemos hacer algo por alguien para buscar su beneficio, cuando realmente estamos más esperanzados en nuestro bien o buscando un resultado que nos favorezca. Si es así, probablemente no está haciendo un bien a alguien, si no está obrando buscando su propio bienestar (Filipenses 2:3-4).

Segundo: Determine si lo que hace es un acto de servicio. Una de las mejores cosas que puede hacer será siempre servir. Jesús no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida por nosotros (Marcos 10:45). Esa misma motivación debo tener en lo que hago. ¿Cómo puedo beneficiar con mi servicio a otro? (Juan 13:12-17).

Tercero: Determine si lo que hace puede de alguna forma impactar para la eternidad. Habrán ciertas cosas que son temporales y buenas; pero cuando lo que hacemos es eterno, ello puede ser que no tenga resultados en esta vida, sino en la eternidad. Ese tipo de obras son valiosas y necesarias. La oración por alguien, el diezmar, el presentar el evangelio, el servir en la iglesia, ayudar a misioneros, enseñar en la escuela dominical, etc. Todas estas cosas de valor eterno siempre serán de gran valía (Filipenses 4:17).

Cuarto: Determine si lo que está haciendo es algo que Dios quiere que haga. Mucho de nuestro trabajo se evaluará en la medida de que lo hagamos bajo la voluntad de Dios (1 Corintios 3:12-15). Cristo, es nuestro ejemplo de ello; Dios obraba constantemente, pero Cristo se unía a Su trabajo únicamente cuando el Padre le mostraba lo que estaba haciendo (Juan 5:17, 19-20). Su relación con el Señor es vital para determinar si lo que está haciendo es Su voluntad o no.

Quinto: Determine si lo que hace traerá la gloria a Dios. Es una de las razones primarias por lo que debemos hacerlo, es nuestro llamado, y debe ser nuestro deseo, glorificar a nuestro Padre celestial (1 Corintios 10:31).

Nuestra recompensa talvez no será obtenida en muchos casos en la tierra, pero de seguro que Dios no dejará de manifestarlo en el cielo, en el Tribunal de Cristo, haya sabremos cuan valiosa fue nuestra buena obra. (2 Corintios 5:10).

«Señor, ayúdame a enfocarme en lo que hago, por qué lo hago, y para quién lo hago, solamente así haré Tu voluntad para Tu gloria»

2 Corintios 5:10

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, PARA QUE CADA UNO RECIBA SEGÚN LO QUE HAYA HECHO mientras estaba en el cuerpo, SEA BUENO O SEA MALO.”

Confianza y precaución no son contrarias | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 14.8

Proverbios 14:12, 15-16

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte… EL SIMPLE TODO LO CREE; mas EL AVISADO MIRA BIEN SUS PASOS. EL SABIO TEME Y SE APARTA DEL MAL; mas EL INSENSATO SE MUESTRA INSOLENTE Y CONFIADO.”

Según el diccionario de la Lengua Española Vox, confianza es la impresión u opinión firme que se tiene de que una persona o cosa será o se desarrollará según las expectativas que se tenían de ella, por buena fe o intuición más que por pruebas materiales de ello”. Y de acuerdo al mismo diccionario precaución es la “medida de seguridad o de prevención que se toma para evitar que suceda una cosa que no es deseable”.

En otras palabras, la confianza es creer en algo sin duda alguna y con toda libertad, mientras que la precaución sería “no confiar en todo”, sino tener precauciones limitando nuestra confianza absoluta.

A menudo podemos escuchar: «Si confías en mí, no tengas temor, yo me encargo de todo». Y también se suele oír: «¿Por qué tomas tantas precauciones? ¿Es qué no confías en mí?» Se podría creer o pensar que el tomar medidas cautelares es una manifestación de desconfianza, y aparentemente así parecería; pero a pesar de lo que se podría creer, la confianza y la precaución no son contrarias, sino complementarias como nos enseña la Biblia.

Nuestra confianza no debe ser ciega, al contrario, como nos dice el pasaje de hoy debe ser hecha en función a un análisis previo de los hechos. En otras palabras, la confianza se basa en certezas formadas por prevenciones anticipadas de los hechos.

Proverbios nos habla de dos personas, que por su confianza infundada pueden llegar a sufrir. La persona simple es una persona tonta o inocente por ignorancia o desconocimiento. Es la persona que puede llegar a creerlo todo por falta de conocimiento o por inocente presunción.

Una persona insensata es alguien que actúa con necedad o terquedad. Es alguien que puede llegar a confiar, pero su confianza se da en una terquedad basada en una arrogante y supuesta presunción de los hechos. Deliberadamente decide confiar depositando su confianza en su insensatez y no en realidades.

La diferencia entre los dos: El simple no ve por inocente, el insensato no ve por necio.

Jesucristo dijo a sus discípulos que no deberían dar ventajas a sus enemigos, cuando vayan a presentar el evangelio. Aunque el mismo Señor los enviaba a predicar, les dio la advertencia de ser como serpientes de precavidas, ya que iban como ovejas en medio de lobos (Mateo 10:16).

Tomar precauciones no es desconfiar, es tomar prevenciones para poder actuar con confianza después de un análisis prudente. Si quiere confiar en lo que va hacer, primero mire con cuidado, haga un cálculo debido de lo que hará, y si después de ello ve que todo aparentemente está bien, entonces tome pasos en esa dirección, pero, siempre vaya mirando en cada paso si no hay nada que no haya calculado, para que siga confiado. «Confianza y precaución no son contrarias, son complementarias»

Proverbios 14:8 LBLA

LA SABIDURÍA DEL PRUDENTE ESTÁ EN ENTENDER SU CAMINO, mas la necedad de los necios es engaño.”